sábado, 28 de diciembre de 2013
jueves, 19 de diciembre de 2013
Montoro cede y presta un balón de oxigeno a la Junta
Una enmienda introducida “in extremis” el
pasado martes en el Senado permitirá sobrevivir a las 3.645
entidades locales menores (juntas vecinales) existentes en España, hasta el
último momento amenazadas por la Ley de Racionalidad y Sostenibilidad Local, la
conocida Ley Montoro. Dicha
enmienda, que garantiza la personalidad jurídica propia de dichas entidades, ha
resultado providencial para ellas mismas y para la Junta de Castilla y León,
que de esta forma salva uno de los principales escollos que se interponían en
la aplicación de la “ordenación territorial” de la comunidad pactada con el
PSOE.
lunes, 16 de diciembre de 2013
La Ley Montoro, un bumerán contra la Junta
Si nada lo remedia, esta semana quedará
definitivamente aprobada la llamada Ley de Racionalidad y Sostenibilidad Local,
mas conocida como la reforma local de Montoro. Una Ley que, so pretexto de un
supuesto ahorro absolutamente inexistente, vacía de contenido a la inmensa
mayoría de los ayuntamientos españoles, pone en serio riesgo de desaparición a
las entidades locales menores y sus juntas vecinales y deja en una inquietante nebulosa la continuidad de los actuales servicios municípales de proximidad, especialmente en
el medio rural.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Ni se dan por aludidos
Han pasado casi 48 horas desde que se supo
que el Tribunal Constitucional ha anulado la Ley que permitió a la Junta perpetrar la llamada
Ciudad del Medio Ambiente de Soria y no existe el menor asomo de que alguien vaya a
presentar su dimisión ante semejante desaguisado. No cabía esperar otra cosa en
un país en el que asumir responsabilidades políticas renunciando a un cargo
público se considera casi una anomalía democrática. Pero lo menos que
se podía esperar a estas alturas de hartazgo ciudadano es que algún
responsable del fiasco se dignara en pedir disculpas. En primer lugar, por
haber vulnerado derechos fundamentales. Después, por haber urbanizado
ilegalmente un espacio natural, con el agravante de que el promotor
era la propia administración encargada de preservarlo. Y por último, por los cerca de 50 millones de euros de dinero público dilapidados en esa desventura. Pues ni siquiera para eso nadie se da por aludido.
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