lunes, 27 de diciembre de 2021

Ante unas elecciones a cara de perro

 Ninguno de los difusos e inconsistentes (por no decir falaces) argumentos esgrimidos por el presidente de la Junta hacía inevitable su abrupta decisión de disolver el 20 de enero las Cortes para celebrar elecciones anticipadas el 13 de febrero. Había margen en el calendario para tratar de salvar los Presupuestos de la Comunidad para 2022 y no digamos para esperar a que remitiera la virulenta sexta ola de la pandemia, ya que hasta el 10 de marzo no existía riesgo alguno de esa hipotética moción de censura contra el gobierno autonómico.

Mañueco y Casado durante un reciente acto en León
Solo Alfonso Fernández Mañueco sabe por qué precipitó su decisión en un momento tan sumamente intempestivo. Lo que consta es que lo hizo de común acuerdo con Pablo Casado, lo que confirma el móvil netamente partidista de la convocatoria. Con el viento de los sondeos soplando a su favor, ambos esperan salir reforzados del 13-F. Mañueco, buscando una mayoría similar a la obtenida por Isabel Díaz Ayuso que le garantice la reelección para cuatro años. Casado, que se va a volcar en la campaña, apuntándose la previsible victoria electoral del PP como un hito más en su carrera para desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa.

El riesgo de votar en plena crisis sanitaria.-  Sondeos de opinión aparte, el día elegido para acudir a las urnas conlleva un riesgo tal vez no suficientemente calculado desde el Colegio de la Asunción. Y no es otro que la situación epidemiológica y sanitaria de la comunidad autónoma. Todo induce a pensar que los efectos de la sexta ola van a seguir muy presentes el 13 de febrero, una fecha demasiado cercana para la que atención primaria haya salido del absoluto colapso en que se encuentra y en la que la presión hospitalaria y el grado de ocupación de las UCI pueden ser más acusada que ahora.

Cola a la puerta de un Centro de Salud del SACYL
Si ello se confirma, el PP tendría un serio hándicap electoral, máxime cuando está y estará sin cumplir la promesa realizada en septiembre pasado por el presidente Mañueco de recuperar la atención presencial médica y de enfermería en los 3.600 consultorios locales. La Sanidad Pública es desde hace tiempo el talón de Aquiles de la gestión de la Junta y como tal estaba llamada a ser la madre de todas las llamadas electorales. Y a ello se añadiría el hecho de haber sido emplazados a acudir a las urnas en un momento crítico de la pandemia, responsabilidad ésta exclusiva de quien ha fijado la fecha.

 Más difícil de evaluar resulta la repercusión de otros dos factores inéditos en esta precipitada convocatoria electoral. Uno de ellos es que por primera vez las elecciones autonómicas no se van a celebrar al mismo tiempo que las municipales, lo que elimina el “efecto arrastre” de los candidatos a las Alcaldías en favor de las listas a las Cortes de sus respectivos partidos. En principio, ello perjudicaría en alguna medida a los dos partidos mayoritarios por ser los que mayor número de listas municipales presentan. Pero también es cierto que la existencia de una sola urna prima la elección de la papeleta en clave de política nacional, lo que de otro lado favorece especialmente las expectativas de Vox.

"Soria ¡Ya", máximo exponente de la "España vaciada"
  En cuanto a la irrupción de candidaturas asociadas a la “España vaciada”, que están proliferando como setas en todas las provincias, su comparecencia electoral no parece que vaya a resultar determinante. Salvo el caso de “Soria,ya!”, avalada por una larga y acreditada trayectoria paralela a la de “Teruel existe”, todas las demás carecen hoy por hoy  de suficiente arraigo para afrontar con éxito en unos comicios tan polarizados políticamente. A priori, la plataforma soriana es la única con posibilidades de hacerse con un procurador en las próximas Cortes.

 Ajuste de cuentas en campaña.- Lo que es seguro es que Castilla y León va a asistir a una campaña electoral a auténtica cara de perro, máxime después de confirmarse que el defenestrado vicepresidente único de la Junta, Francisco Igea, asume de nuevo el cartel electoral de Ciudadanos.

Francisco Igea
En un partido en proceso de liquidación, cualquier otro candidato no habría tenido apenas protagonismo en la campaña. Pero después de su humillante defenestración y del cruce de acusaciones de “deslealtad” y “traición” con Mañueco, resulta obvio que Igea se propone ajustar cuentas con el presidente que le ha utilizado a él y a Ciudadanos como un verdadero kleenex.

Conociendo cómo se maneja el ex vicepresidente contra sus adversarios políticos, la campaña electoral no va a ser nada cómoda para quien se ha convertido en su “bestia negra” personal. Y aunque Mañueco haga todo lo posible por eludir ese “cuerpo a cuerpo”, tendrá que verse las caras con Igea en los dos debates a que obliga la Ley Electoral de Castilla y León.

A esa enconada hostilidad entre los ex conyugues de conveniencia en la Junta tendrá que adaptar su estrategia de campaña el que fue su víctima propiciatoria, el socialista Luis Tudanca

Luis Tudanca
Los socialistas han atribuido el adelanto electoral al calendario judicial sobre los casos de corrupción por los que se van a sentar en el banquillo ex altos cargos de la consejería de Economía en una etapa en la que el ahora presidente de la Junta era el secretario autonómico del PP.

A esos casos y al “cui prodest” de la presunta financiación irregular en la que habría incurrido el PP salmantino para favorecer la victoria de Mañueco sobre Antonio Silván en las primarias autonómicas celebradas en 2017. Junto a la gestión sanitaria de la Junta, la corrupción será el caballo de batalla de un PSOE de Castilla y León que en 2019 ganó las elecciones autonómicas bajo el lema “La alternativa decente”.

(Publicado en elDiario.es Castilla y León)

jueves, 23 de diciembre de 2021

 

El topillo

 Mañueco impone definitivamente la estrategia Ayuso: Ninguna restricción pese al récord de contagios

Mientras la sexta ola pulveriza todos los récords de contagios en Castilla y León desde que comenzó la pandemia, el gobierno Mañueco sigue sin adoptar una sola medida restrictiva que frene esta explosiva situación epidemiológica. Si ayer miércoles fueron 4.244 los contagios notificados, en la jornada del jueves se han superado los 5.000, en total 9.246 casos en 48 horas, que han disparado la tasa de incidencia regional hasta el nivel de 1.233, cinco veces superior a la registrada el 1 de diciembre

 Sin que la contagiosidad hubiera alcanzado estos extremos, la pasada semana el presidente Mañueco demandó del comité de expertos propuestas “propuestas concluyentes, no sugerencias que generen incertidumbres”. Y se las proporcionaron antes del pasado fin de semana. Lo que ocurre es que no eran de su agrado, ya que incluían de nuevo la clausura de las barras de bares y restaurantes y el cierre del ocio nocturno a la una de la madrugada, medidas que la Mañueco, completamente alineado en esta materia con Isabel Díaz Ayuso, de ningún modo estaba y está dispuesto a adoptar.

Desaparecida de escena la actual consejera, Verónica Casado, Mañueco tiene ahora a su lado a un consejero, Alejandro Vázquez, plenamente alineado con la posición de contemporizar con el virus, como ha dejado muy claro al declararse partidario “de dejar que los ciudadanos sean dueños de sus vidas”, expresión que no hubiera mejorado la propia Ayuso.

 El hecho es que, tras la Conferencia de Presidentes, más allá de las consabidas recomendaciones, la Junta no ha anunciado ninguna otra medida activa más que la de tratar de reforzar la realización de test desplegando en las poblaciones más afectadas unidades móviles atendidas por personal sanitario privado.

 Entretanto, en vísperas de Nochebuena las urgencias y la atención primaria permanecen colapsadas sin que nada ni nadie lo remedie. Igual que en Madrid, con la única diferencia de que aquí nadie ha tenido hasta el momento la desfachatez de responsabilizar del colapso a los propios sanitarios.

23-Diciembre-2021


martes, 21 de diciembre de 2021

 El topillo

 El agónico papel de Ciudadanos

 En el matrimonio real se dice que el cornudo es el último en enterarse. Y eso mismo ha sucedido en el matrimonio político de conveniencia que han mantenido en esta comunidad Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea. Vista su reacción, este último, confeso degustador de sapos políticos, nunca pensó que pudiera acabar como la incauta rana que ayudó al escorpión a cruzar el río.

No imaginaba en el presidente alguien capaz de hablar el domingo con Inés Arrimadas y ocultar a la susodicha la alevosa puñalada que se disponía a asestar a su partido a primera hora del lunes. Y tampoco lo creía suficientemente mendaz como para fabular esa especie de conspiración judeo-masónica con la que ha tratado de justificar lo injustificable.

 El hecho es que, almas de cántaro ellos, los de C´s son los únicos a los que Mañueco ha pillado desprevenidos. Los demás partidos estaban ya completamente en guardia. Estatutos en ristre, los naranjas tendrían que convocar unas primarias para elegir su candidato a la presidencia de la Junta, tal como acaban de hacer en Andalucía. Pero tras el mazazo recibido y los antecedentes en la materia, se quiere evitar semejante trance, designando directamente, con la excusa de lo apretado del calendario electoral, un candidato de consenso.

Dado el botín electoral que se vaticina -en el mejor de los casos un solo procurador, electo por Valladolid- resultaría sorprendente que hubiera codazos para asumir la candidatura. No veo a Igea postulándose para terminar ocupando ese solitario escaño en el próximo grupo mixto. Ni que vaya a intentar convencer a Verónica Casado, que, además de no ser afiliada, bastante escaldada ha salido de la experiencia.

 Por razón de su cargo de coordinadora autonómica, se supone que la única que no puede pasar de ese cáliz es Gemma Villarroel, pero, al tener que presentarse por León, no tendría garantizado el escaño. Si aun así Villarroel es la designada, queda por ver quien intenta salvarse del naufragio encabezando la candidatura vallisoletana, a la que no haría ascos el todavía presidente de las Cortes, Luis Fuentes, número dos tras Igea en las elecciones de 2019. Y no digamos el número tres, Miguel Ángel García Rodrigo (a) “El Mudito”. En situaciones de hambruna ninguna migaja es desdeñable.

 Agónico papelón el que se ha ganado a pulso Ciudadanos.

21-Diciembre-2021


lunes, 20 de diciembre de 2021

Injustificado ergo irresponsable

 Desde aquella sesión parlamentaria del mes de septiembre, en la que estalló en el seno del gobierno de coalición PP-C´s la crisis sobre la reforma de la atención primaria, estaba cantado que antes o después el presidente Fernández Mañueco haría uso de su facultad de disolver las Cortes y adelantar las elecciones autonómicas.

 Se había quebrado la confianza no tanto entre ambos grupos parlamentarios -que de hecho no tardaron formalmente en restablecerla- como entre el presidente y la facción de C´s que, acaudillada por el vicepresidente Francisco Igea, acaparaba la representación naranja en la Junta. Especialmente tormentosa era la relación del PP con la consejera de Sanidad, Verónica Casado, situada desde hace mucho tiempo en el ojo del huracán.

 Meses jugando al despiste.- Con todos los sondeos a su favor, era cuestión de tiempo que Fernández Mañueco pulsara el botón electoral para hacer tabla rasa y buscar una cómoda mayoría del PP que le permita seguir gobernando liberado del lastre que a estas alturas representaban Igea y sus adláteres. Era cuestión de encontrar el momento propicio y, sobre todo, de justificar una convocatoria electoral que, aun siendo de ámbito autonómico, convulsiona la política nacional.

 Como sospechábamos, Mañueco se ha pasado meses jugando al despiste, al afirmar hasta la saciedad que su propósito era el de agotar la Legislatura, estableciendo como única condición que la gobernabilidad no se viera afectada por una inestabilidad parlamentaria. Y hace días llegó más lejos aún, al desvincular la aprobación o no de los Presupuestos de la Comunidad de un eventual adelanto electoral. Una aseveración un tanto sorprendente, ya que el rechazo parlamentario de los Presupuestos sí habría sido un argumento de peso para pulsar el botón electoral.

En plena pandemia.- Sin embargo, contraviniendo toda lógica política y, lo que es peor, el sentido común, Mañueco se ha liado la manta a la cabeza y ha decidido anticipar las elecciones sin ninguna justificación de peso y en un momento extraordinariamente intempestivo, en plena fase ascendente de una virulenta sexta ola de la pandemia que satura ya la atención primaria y amenaza con colapsar los hospitales.

 Solamente por esta última razón, la decisión del presidente es de una gran irresponsabilidad política, máxime cuando comporta el relevo en la consejería de Sanidad en una situación de emergencia sanitaria. (No seré yo quien defienda la nefasta gestión de Verónica Casado, pero el momento para prescindir de la consejera de Sanidad no puede ser más inoportuno).

Presupuestos a la papelera.-  No menos insólita resulta la disolución de las Cortes dos días antes de la sesión plenaria convocada para aprobar los Presupuestos de la Comunidad para 2022, lo que conlleva la prórroga a partir del 1 de enero de las cuentas de 2022. Mañueco se carga sus propios Presupuestos, los que debían de impulsar la recuperación de la mano de los fondos europeos, y lo hace sin agotar la posibilidad de que fueran aprobados por la Cámara. En su lugar, se da paso a las turbulencias políticas de un proceso electoral en un contexto de máximo encanallamiento político a todos los niveles.

 No es lo peor que Mañueco haya faltado con todo descaro a su palabra. Eso es algo que se da por descontado en la política española. Lo realmente grave es que ha antepuesto su interés partidista al interés general, tomando una decisión claramente lesiva para la comunidad que preside.

(Publicado en elDiario.es Castilla y León)