lunes, 27 de noviembre de 2023

La trastienda/ ¡Que el ruido no pare...!

 Suspendida su agenda pública a causa del Covid (es la tercera vez que afecta el virus al presidente de la Junta, quien en agosto de 2021 hubo de guardar cuarentena y en junio de 2022 dio positivo), Alfonso Fernández Mañueco no asistió al pleno de las Cortes celebrado la pasada semana. Pero su ausencia no alteró la estrategia compartida por el tándem PP-Vox de convertir la sesión prácticamente en un monográfico contra la amnistía impulsada por Pedro Sánchez, sin que faltara, entre otras sutilezas, la consabida calificación de “golpe de estado” que encamina a España hacia una “dictadura”.

Juan García Gallardo y Carlos Pollán
Todo lo anterior con la correspondiente bronca entre los “patriotas” instalados en el gobierno autonómico y los “vendepatrias” de la oposición, estos últimos damnificados una vez más por la desvergonzada doble vara de medir que aplica el presidente de la Cámara, Carlos Pollán. (En la sesión constitutiva de las Cortes siete procuradores socialistas fueron duramente censurados por negarse a dar la mano a Pollán; mucho me temo que, después de su actitud ante los continuos exabruptos proferidos por sus compañeros de Vox, sería ahora todo el grupo socialista y algún procurador más quienes negarían el saludo a un presidente tan descaradamente sectario).

Lo que sí trastocó el estado de ánimo del PP fue la composición del nuevo gobierno Sánchez conocido un día antes, del que, para sorpresa de propios y extraños, han pasado a formar parte a la vez los vallisoletanos Óscar Puente y Ana Redondo. La explicación de esta coincidencia es tan sencilla como que el primero es ministro por decisión personal de Sánchez y la segunda lo es a propuesta del director de su Gabinete, Óscar López (a ver si de una vez por todas se deja de considerar segoviano a López, que nunca lo ha sido y desde que salió por la puerta de atrás de Castilla y León ni siquiera de conveniencia).

Esa concurrencia de dos ministros pucelanos, que tanto sorprende al alcalde socialista de León, es la que ha dejado un tanto descolocado al “minarete” regional del PP y a sus notables vallisoletanos, comenzando por el alcalde de la capital, Jesús Julio Carnero, quien en su momento tuvo la ocurrencia de justificar su escaño en el Senado con el peregrino argumento de que así defendería mejor el soterramiento de las vías (si era por eso, ya no le hará falta estar media semana en Madrid para verse personalmente con el flamante ministro de Transportes, quien, sin ir mas lejos, el pasado sábado acudió a la manifestación del 25-M en Valladolid.

Fdez. Mañueco y Rául de la Hoz
 A Mañueco y a sus habituales acompañantes a las finales de la Champions (el "eslabón podrido" y el "primo de su primo") lo que les preocupa es que Puente arruine el mantra de que el pérfido Sánchez discrimina a Castilla y León en el reparto de las inversiones del Estado y que Redondo pueda proyectarse desde su ministerio como posible futura candidata a la presidencia de la Junta. De ahí que al PP de Castilla y León le vendría de perlas un nuevo adelanto electoral de las elecciones autonómicas aprovechando los comicios europeos, gallegos y vascos previstos en el primer semestre de 2024.

 Con ello mataría dos pájaros de un tiro. De una parte, pillaría con el pie completamente cambiado al PSOE, enfangado estos próximos meses con el marrón de la amnistía y sin tiempo para que Puente actúe y Redondo agrande su figura (la opción alternativa a un amortizado Luis Tudanca sería en ese caso la Delegada del Gobierno, Virginia Barcones, de lejos el mejor activo autonómico de los socialistas). De otro lado, Mañueco se beneficiaría del más que previsible retroceso electoral de Vox, al que le volaría la presidencia de las Cortes y su presencia en la Junta si el PP logra aproximarse por sí mismo a la mayoría absoluta; el objetivo sería el mismo no conseguido en el adelanto anterior: ganar con el suficiente margen para poder gobernar en solitario en minoría como lo hizo Isabel Díaz Ayuso en Madrid en su anterior mandato.

Luis Tudanca y Virginia Barcones

Obviamente, ese eventual adelanto electoral solo puede producirse con la anuencia de Alberto Núñez Feijóo, quien tendría que sopesar muy mucho la reacción de Santiago Abascal, quién lógicamente consideraría esa maniobra como una operación hostil diseñada contra Vox

 Entretanto, ese tándem constituido por la derecha extrema y la extrema derecha continuará utilizando todos los medios a su alcance para desplegar toda su artillería contra la amnistía, tratando de salvarnos de esa “dictadura”, que, por cierto, se parece como un huevo a una castaña al régimen franquista que tanto añoran los Abascal, Buxadé, García Gallardo y demás abnegados patriotas. Y menos mal que en Castilla y León PP y Vox no han hecho caso de determinado juntaletras que les animaba desde su columna dominical a trasladar el debate de la amnistía a las Diputaciones y Ayuntamientos, como si estas instituciones no tuvieran otro asunto de mayor interés ciudadano del que ocuparse.

Y a propósito de algunos posicionamientos mediáticos: Debería ir haciéndoselo mirar el director que en su epístola semanal señaló con nombres y apellidos a los 12 diputados socialistas de Castilla y León poco menos que como coautores de un delito de lesa patria... ¿”Prensa española, manipuladora”? Sin ninguna duda, pero sobre todo en el sentido justamente contrario del que apuntan quienes, como Gallardo o el inefable consejero Veganzones gritan ese eslogan ante las sedes del PSOE...

(Publicado en elDiario.es Castilla y León)


martes, 21 de noviembre de 2023

La Trastienda/ ¿Otro adelanto electoral?

Óscar Puente y Pedro Sánchez en el Congreso
 Se barajaba la posibilidad de que Óscar Puente, devenido en bestia negra del PP tras la réplica con que despachó el discurso de la no investidura de Núñez Feijóo, fuera premiado por Pedro Sánchez con una cartera ministerial. Lo que no se contemplaba es que la que ha sido su número dos en sus ocho años en la Alcaldía de Valladolid, Ana Redondo, alcanzara el rango de ministra. Y lo que estaba fuera de cualquiera cálculo era que ambos dos se sentaran a la vez en el nuevo banco azul. 

Pero los designios de todo presidente de Gobierno suelen ser inescrutables, y Sánchez no es precisamente una excepción. Pese a haber contado siempre con el respaldo mayoritario de los socialistas de Castilla y León, hasta el presente el tercer socialista inquilino de La Moncloa no había administrado la unción ministerial a ningún correligionario de esta comunidad autónoma. Los cargos de mayor relieve recaídos en las filas del PSCyL habían sido la presidencia del Senado desempeñada por el burgalés Ander Gíl y la jefatura de los eurodiputados socialistas que sigue ejerciendo la vallisoletana Iratxe García. Pero en cuanto al Gobierno de la Nación, ni rastro desde los tiempos de Rodríguez Zapatero, quien llegó a contar con cuatro castellano-leoneses en un mismo Consejo de Ministros.

Ana Redondo

 Y ojo al alcance de este doble desembarco ministerial sobre la política doméstica. Puente no se ha implicado nunca en el ámbito político autonómico y no parece que ello entre en sus planes de futuro. De igual forma creo que da completamente por pasada la página de la política municipal. Sin embargo, lo de Ana Redondo es harina de otro costal. El PSOE necesita renovar su candidatura a la presidencia de la Junta y nadie más apropiada que ella, en su momento portavoz del grupo parlamentario socialista, para asumir ese reto. Ahí puede radicar la clave última de su nombramiento, del que se dice que ha sido gran valedor otro Óscar, éste de apellido López y a la sazón director del Gabinete del Presidente del Gobierno (¡menos mal que a Sánchez no le ha dado por hacer ministro al más nefasto dirigente socialista que ha conocido esta comunidad autónoma en sus 40 años de existencia!

 La cábala anterior se produce después de que el entorno del presidente Fernández Mañueco haya puesto en órbita el globosonda sobre un nuevo adelanto de las elecciones autonómicas en Castilla y León, esta vez coincidiendo con las europeas del próximo mes de junio o con las que pudieran celebrarse en Galicia y País Vasco, comunidades estas dos últimas emplazadas a convocar elecciones asimismo en el primer semestre de 2024.

Fernández Mañueco y García Gallardo

La posibilidad de ese nuevo adelanto electoral no resulta nada descabellada. La incomodidad de Mañueco con su socio de gobierno en la Junta crece día a día desde que Vox, con García Gallardo a la cabeza, haya decidido echarse directamente al monte. Y Mañueco sabe que, si vuelve a recurrir a las urnas, el PP va a resultar altamente beneficiado por el fuerte retroceso electoral al que está abocado el partido ultra, que se dejaría en ese envite no menos de la mitad de sus 13 escaños actuales. Si a ello se añade el desgaste electoral que sufriría el PSOE en plena tramitación de la Ley de Amnistía, la tentación está servida. Y por si lo anterior fuera poco, quedaría conjurado el riesgo de que vaya cuajando esa eventual candidatura de Ana Redondo. Todo ello hace que a Gallardo se le pueda a empezar a poner cara de Igea...

Tendría su cosa que Mañueco, el precursor por su cuenta de una alianza electoral, la de PP y Vox, extendida más tarde a otras cuatro comunidades autónomas y centenares de ayuntamientos, fuera ahora el primero en desprenderse, adelanto electoral mediante, del fuerte lastre político que supone la asilvestrada ultraderecha para el partido que preside Núñez Feijoo. Cosas veredes que non creyeres.




lunes, 20 de noviembre de 2023

El Topillo/Incombustibles

 Me comenta un atento lector que, estando de acuerdo, como no, con la aplicación del calificativo de “incombustible” al presidente de la Diputación de Salamanca, Javier Iglesias, ni de lejos es este ínclito mirobrigense quien más años lleva viviendo de la política. Me señala algunos nombres que en efecto superan los 28 años de “servicio” que contabiliza Iglesias, quien, eso sí, al contar solo 54 años, no sería de extrañar que llegara a los 40, cifra en que estos momentos marca el récord de longevidad política en Castilla y León.

Gonzalo Robles y José Antonio Bermúdez de Castro
Ese récord lo ostenta en solitario Gonzalo Robles, a su vez el mayor cunero conocido en Castilla y León, ya que lleva siendo elegido diputado o senador por Salamanca ininterrumpidamente desde 1.986 (y antes, entre el 83 y el 86, fue concejal del ayuntamiento de Madrid). Con 64 años, y tras renovar el pasado mes de julio el escaño del Senado, Robles tiene en principio otros cuatro años por delante para batir la marca que en estos momentos comparte con el soriano Jesús Posada, que empezó su andadura política en 1979 como gobernador civil de Huelva y la culminó en 2019 como presidente del Congreso de los Diputados.


 Por ahora quien mas se acerca a los anteriores es el leonés Mario Amilivia, quien, cumplidos los 66, lleva 37 encadenando sucesivos cargos públicos. El actual presidente del Consejo de Cuentas de Castilla y León ha alternado el Ayuntamiento de León, cuya Alcaldía desempeñó en dos etapas diferentes, el Congreso, el Senado, las Cortes Regionales y la presidencia del Consejo Consultivo. A Amilivia le sigue muy de cerca uno de los políticos catapultados gracias al paso de José María Aznar por la presidencia de Castilla y León. Presidente entonces de Nuevas Generaciones de Castilla y León, Tomás Burgos Gallego fue en las elecciones autonómicas de 1987 el procurador más joven del Parlamento Autonómico. Tenía 25 años. Desde entonces, y ahora tiene 61, no se ha apeado del machito. En 2019 se cayó de las listas del PP por Valladolid, pero rápidamente salió al rescate su amigo Juanma (Moreno Bonilla), compañero de fatigas en la etapa ministerial de Fátima Báñez, y se lo llevó a la Junta de Andalucía, donde aterrizó como secretario general de la consejería de Presidencia, en la que ha ascendido después al rango de viceconsejero.

Tomás Burgos y Ramiro Ruíz Medrano
 En consecuencia, Burgos superará la marca de otros dos vallisoletanos del PP, jubilados políticamente después de 36 años de abnegada entrega a la causa. Uno es Miguel Ángel Cortés, diputado del Congreso en tropecientas legislaturas y senador en otra más, quien en 2019 no consiguió renovar su escaño en el Senado. El otro es el decrépito José Antonio de Santiago-Juárez, alias “El Pica”, quien entre 1987 y 1923 encadenó ininterrumpidamente cargos en la Junta de Castilla y León, las Cortes y el Ayuntamiento de Valladolid, sin olvidar la morterada que se embolsó en concepto de dietas durante sus fructíferos años como consejero de Caja Duero. También superará esta marca el primer socialista que aparece en el ranking, el todavía procurador José Francisco Martín Martínez, cuya trayectoria pública se remonta a 1.987, año en el que fue nombrado director general del gobierno de Castilla-La Mancha. "Jotaefe" también se embolsó lo suyo en dietas, en este caso de Caja España.

 A continuación, con 34 años a sus espaldas, se sitúa otro pata negra del PP pucelano, Ramiro Ruiz Medrano, que antes de llegar en 2011 a las Cortes de Castilla y León, presidió durante 18 años la Diputación vallisoletana, pasó por el Congreso y el Senado y fue Delegado el Gobierno en la comunidad autónoma. Con esta misma marca de 34 años se retiró de la política activa Juan José Lucas, quien en 1.985, año en que fué elegido presidente de la Diputación de Soria, inició una trayectoria política que se prolongó hasta 2019, año en el que dejó de ser senador en representación de la comunidad autónoma.

J.A. de Santiago-Juárez y Juan Vicente Herrera
Con 32 años tenemos a José Antonio Bermúdez de Castro, elegido diputado del Congreso por Salamanca en todas y cada una de los 10 elecciones generales celebradas desde 1.996. Con anterioridad, entre el 91 y el 96 fué diputado de la Asamblea de Madrid. Bermúdez ha conseguido igualar el registro de José Manuel “Toti” Fernández Santiago, titular entre 1.987 y 2.019 de un sinfín de cargos en la Junta a los que sumó después la presidencia de las Cortes.

31 años contabiliza Juan Vicente Herrera, ya que el que ha sido presidente de la Junta nada menos que durante 18 años, ahora consejero del Consultivo se estrenó como cargo público en 1.992, año en el que dejó el chiringuito financiero para el que trabajaba en Burgos para hacerse cargo de la secretaria general de la consejería de Economía que le ofreció Fernando Bécker, su antiguo compañero durante su estancia madrileña en el colegio mayor César Carlos.

Los 28 que contabiliza Javier Iglesias ya los alcanzó otro prócer del PP salmantino, el ex presidente de las Cortes y consejero del Consultivo Manuel Estella, y con la misma marca tenemos a otros seis ilustres  en activo, comenzando por el propio presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco y siguiendo por el comodín político por excelencia -ya saben ese eterno-chico-bien-mandado...- que es el ahora consejero de Economía, Carlos Fernández Carriedo, y el actual vicepresidente primero de las Cortes y secretario regional del partido, el segoviano Francisco Vázquez. Los mismos trienios suman los vallisoletanos Alberto Gutiérrez Alberca (sobrepuesto a un positivo en un control de alcoholemia en su primera etapa de concejal) y Arenales Serrano, está última repescada como senadora en las elecciones de julio pasado. 

Javier Lacalle y Sandra Moneo
 Capítulo aparte merece el senador burgalés Javier Lacalle, a quien a sus 54 años no se le ha conocido nunca otra ocupación “laboral” al margen de la política. 

Completa el grupo de los 28 el socialista salmantino Emilio Melero, desde  2.012 consejero de Cuentas, y pisando los talones a los 9 anteriores aparece la burgalesa Sandra Moneo, quien al igual que Bermúdez de Castro sienta sus reales en el Congreso de los Diputados desde 1.986, totalizando por tanto 27 años, exactamente la mitad de los 54 que tiene. Ambos han batido ya el registro del socialista Juan José Laborda, senador por Burgos desde 1977 hasta 2004) y llevan camino de batir el del ex ministro Jesús Caldera, diputado socialista por Salamanca entre 1982 y 2015 (33 años). Más difícil tienen llegar a los 38 años de Alfonso Guerra, diputado por Sevilla desde 1977 hasta 2015, quién gracias a su despechada oposición a Pedro Sánchez desfila últimamente de televisión en televisión haciendo las delicias de esa caverna política a la que tanto fustigó -y tanto le odió- durante décadas. Quien iba a pensar tamaño disloque político.

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miércoles, 15 de noviembre de 2023

El topillo/Presidente agradecido: Ciudadanos agraciados

 No será “El topillo” el que se ha visto sorprendido por el desembarco en el PP de Castilla y León de cinco procuradores, cinco, de los doce que en la anterior Legislatura integraron el grupo parlamentario de Ciudadanos (q.e.p.d.), aquel partido que, de la mano de Albert Rivera, iba a regenerar la política española, enterrando un bipartidismo que no estaba muerto sino que estaba de parranda.

 En primer lugar porque entre los códigos de comportamiento de Alfonso Fernández Mañueco está el de no olvidar los favores recibidos. Salvo a Dolores de Cospedal, a la que dejó tirada en las primarias celebradas para sustituir a Mariano Rajoy (su compadre Fernando Martínez Maillo le arrastró sin remedio hacia Soraya Sáenz de Santamaría), el actual presidente de la Junta suele agradecer los servicios prestados, máxime cuando la retribución corre por cuenta del erario. De otro lado, tan pronto pisaron moqueta, los Fuentes, Castaños, Rodrigos y demás “regeneradores” tuvieron meridianamente clara su vocación de parasitar a costa de la política.

Alfonso Fernández Mañueco y Luis Fuentes
 Mañueco no olvida que el 22 de marzo de 2021 salvó el cargo gracias a que 11 de esos 12 procuradores naranjas votaron en contra la moción de censura impulsada por el socialista Luis Tudanca. Y que a todos ellos les dejó colgados nueve meses después el día que decidió disolver las Cortes y convocar las elecciones anticipadas del 13 de febrero de 2022, en las que, pese al desplome de Ciudadanos, el PP obtuvo menos votos -y mira que era difícil- que en las de 2019, en las que el PP había cosechado su peor resultado histórico en unos comicios autonómicos.

 Excluido el ex vicepresidente Igea, el único de los doce que consiguió renovar el escaño, cinco de los otros diez procuradores que frustraron la moción han acabado siendo compensados por el magnánimo presidente de la Junta. El último ha sido Luis Fuentes, en su día el máximo responsable de C´s en Castilla y León y ahora flamante Delegado para el Corredor Atlántico y Redes Complementarias, cargo de difuso contenido remunerado según las crónicas con mas de 70.000 euros anuales (en la web oficial de la Junta figura el nombramiento, pero no su retribución exacta).

No son los 97.955 que se embolsaba en la presidencia de las Cortes, pero no son moco de pavo para alguien sin mas experiencia de gestión que la de haber sido concejal de pueblo durante su etapa en la Unión del Pueblo Salmantino, partido que por cierto defendía la autonomía del antiguo Reino de León frente a la configuración territorial de la vigente comunidad autónoma. 

Fuentes y González Rodrigo ante un cartel electoral de Albert Rivera
Y en estas va el portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, ya saben ese chico-bien-mandado-que-vale-igual-para-un-roto-que-para-un-descosido-, y dice sin pestañear que la Junta designa sus altos cargos no por la afiliación sino por la “capacidad” y el “talento”. Talento el del incombustible Carriedo para firmar aquellos informes favorables a las ayudas a la minería cuando era Jefe de Servicio en la consejería de Economía a las órdenes de la malograda Isabel Carrasco...

 La sinecura otorgada a Fuentes incluye el derecho de volver a disponer de coche oficial, que, de hacerlo efectivo, será el sexto de la Junta que realiza de lunes a viernes el itinerario Salamanca-Valladolid-Salamanca al servicio de otros tantos altos cargos con residencia en la ciudad helmántica. Al ex presidente de las Cortes le ha caído el premio gordo en comparación con otros ex procuradores que tuvieron bastante más peso político real que él dentro de Ciudadanos. Es el caso de Miguel Ángel González Rodrigo, el sempiterno responsable de Organización de C,s en Castilla y León, cuyo pedigrí en el partido se remonta nada menos que a 2007, época en los que los naranjas no se comían un colín. “Yo diría que más que estar en política, estoy en Ciudadanos”, decía en 2008 henchido de orgullo por su identificación con el partido quien con el tiempo sería conocido entre los afiliados, y no me pregunten porqué, por el alias de “El caramelitos”.

 Después de haberse levantado durante la pasada Legislatura la morterada de 93.155 euros anuales (la remuneración fijada para los portavoces adjuntos de los distintos grupos parlamentarios), el heroico liberal González Rodrigo ha tenido que resignarse con los 44.412 euros anuales con los que se retribuye su puesto de asesor nombrado a dedo por el consejero de Presidencia. Cierto que el retroceso salarial es sustancioso, pero aún así duplica de largo el subsidio máximo por desempleo, amén de evitar el engorroso trámite de tener que ir a sellar en la oficina del Ecyl.

David Castaño en su etapa de portavoz de C,s
 Otra repesca sonada ha sido la de David Castaño, el ex portavoz del grupo parlamentario naranja (97.955 euracos anuales mientras duró). Castaño, que pasará a los anales del parlamentarismo por considerar "liberales" las recetas keynesianas, ha pasado a percibir 41.000 euros como asesor del grupo popular en la Diputación salmantina, que sigue presidida por Javier Iglesias, un superviviente nato que lleva encadenando cargos públicos ininterrumpidamente desde 1995 (antes de presidir la Diputación ha sido alcalde de Ciudad Rodrigo, procurador de las Cortes, diputado del Congreso y senador). 
 Número dos, tras Fuentes, en la lista salmantina de Ciudadanos en las últimas elecciones autonómicas, el sobrino David ha seguido la senda de su tío Juan, quien, después de ser diputado del Congreso con el CDS de Adolfo Suárez, terminó aterrizando en el PP, etapa durante la cual tuvo la ocurrencia de organizar una capea en su finca del campo charro en la que Juan José Lucas sufrió un aparatoso revolcón por parte una vaquilla insuficientemente descastada. (Por fortuna, el estadista de El Burgo de Osma no sufrió una lesión como la padecida años antes en su etapa de presidente de la Diputación soriana, cuando coincidió con "El topillo" en otra capea celebrada en Castro Enriquez).

Los que en su día hicieron la vida imposible a María Montero, la procuradora que con ocasión de la moción de censura socialista abandonó Ciudadanos al no tragar con la sumisión del partido al PP, han acabado abandonando vergonzantemente la formación naranja para poder seguir en el machito. 

Marta Sanz en un pleno de las Cortes en 2021
 Otra que tal baila: Marta Sanz Gilmartín. La que fuera secretaria tercera de la Mesa de las Cortes, cargo remunerado con los 97.995 euros consabidos, abandonó sus cargos orgánicos en Ciudadanos en septiembre de 2022 y antes de finalizar ese mismo año ya estaba afiliada al PP, partido por el que concurrió el pasado mes de mayo como número dos de la lista municipal de Arroyo de la Encomienda. A decir verdad, dado su aguerrido ardor patriótico y su querencia cromática por el rojo y el gualda, a “El topillo” le encajaba más su aterrizaje en Vox, pero total tampoco está resultando tanta la diferencia. E igualmente en el número dos de otra lista municipal, la del ayuntamiento de Zamora, recaló en mayo pasado 
Teresa Gago, la que fuera procuradora por Zamora del extinto partido naranja.

De los otros cinco procuradores de Ciudadanos, que junto a Igea, en marzo de 2021 salvaron de la quema a Mañueco, no se conoce contraprestación por parte del PP. De los burgaleses José Ignacio “Pocholo” Delgado y Blanca Delia Negrete, la abulense Inmaculada Gómez, el leonés Francisco Javier Panizo y la palentina Alba Priscila Bermejo nunca más se supo políticamente. Al menos por el momento. Como tampoco de la amiga Ana Carlota, la que fuera portavoz del grupo parlamentario y después consejera de Industria. Con la perspectiva del tiempo a buen seguro de que a alguno se le ha puesto cara de comparsa. Vista la relación de compañeros mártires agraciados por la magnanimidad alfonsina, ello no sería para menos...

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