miércoles, 2 de octubre de 2024

La trastienda/ Melancolía otoñal

Aquello de que cualquier esfuerzo inútil conduce a la melancolía, que se le atribuye a Ortega y Gasset, bien pudiera aplicarse al Proyecto de Presupuestos de la Comunidad de Castilla y León para 2025 que, Estatuto de Autonomía en mano, la Junta debería remitir a las Cortes a lo más tardar el próximo día 15. No se respetará el plazo, ya que a fecha de hoy el gobierno de "Fonsi" Fernández Mañueco ni siquiera ha presentado el techo de gasto que previamente debe trasladarse al “mausoleo” parlamentario de Villa del Prado.

El nuevo Proyecto presupuestario, elaborado por el primer gobierno monocolor que preside Fernández Mañueco, está abocado a acabar en la papelera. Vista la resaca que ha dejado la espantada de Vox en la Junta, no parece que la ultraderecha vaya a prestar sus votos al grupo popular; lógicamente, prefiere que se prorroguen unas cuentas, las de 2024, en las que pudo meter su cuchara. Y sin Vox al PP no le salen las cuentas para sacar adelante un Proyecto que va de suyo que los socialistas y los irredentos del grupo mixto (el “apátrida” Igea y el podemita Fernández) enmendarán a la totalidad.

Fdez. Mañueco y Fdez. Carriedo
  Eso si, a Mañueco lo anterior le importa una higa, ya que desde que Vox le hizo el favor de irse da por descontada la prórroga presupuestaria. Y que el todoterreno consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, ese eterno-chico-bien-mandado-que-vale- igual-para-un-roto-que-para-un-descosido, trabaje en balde le importa todavía menos. Carriedo (cuatro veces consejero de la Junta, la primera en el siglo pasado) está acostumbrado a tragar carros y carretas.

 Más sangrante fue lo de diciembre de 2021, cuando Mañueco sacrificó unos nuevos Presupuestos a punto de ser aprobados, al disolver por sorpresa las Cortes para convocar elecciones anticipadas previa expulsión de la Junta de su socio de gobierno, en ese momento Ciudadanos. Después de haber asistido a aquello, lo de prorrogar otra vez unas cuentas se asume sin mayor trauma, aunque, eso sí, resta potencia a la crítica del PP sobre las dificultades de Pedro Sánchez para dotarse de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado.

Mientras tanto, el PP prosigue el borrado de las aberraciones perpetradas durante su etapa de gobierno con Vox. Tras apostatar de la infame Ley de la Discordia, la reunión del pleno del Consejo de Diálogo Social ha restablecido una “seña de identidad” en la que el inefable Veganzones se ha estado ciscando con la anuencia del PP. A este paso el único rastro que va a quedar del nefasto paso de Vox por la Junta va a ser la infausta declaración de un monumento fascista, la “Pirámide de los Italianos” como bien de interés cultural. Un baldón que arrastrará para siempre el consejero de Cultura, Gonzalo Santonja, que en ese pecado (muy venial respecto a otros suyos) lleva la penitencia. Y doy por sentado que a la Junta no se le ocurrirá subvencionar la restauración de semejante adefesio arquitectónico, que además es de propiedad privada.

Empezaba a ser llamativo el retraso de la Audiencia de Valladolid en dictar fallo sobre el caso Perla Negra/Polígono de Portillo, cuya vista oral quedó vista para sentencia el pasado 8 de mayo. Y en estas se anuncia que el tribunal ha fijado para el próximo día 22 (5 meses y medio después) la fecha en que emitirá su veredicto. 

Nevenka Fernández
Veremos como torea Mañueco el morlaco de la posible condena de unos altos cargos de la Junta sobre unos hechos ocurridos cuando él ya era secretario regional del PP (no digo ya como saldrá del trance el entonces presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, apoltronado tan ricamente ahora como consejero nato del Consultivo, con una soldada anual de 80.741 euros del ala).

 Es lo que tiene lo de perpetuarse en política: Mañueco ya era el “número dos” del PP de Castilla y León en 2002, año en el que fue condenado el alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, por su acoso a Nevenka Fernández. Pese a esa condena, Nevenka nunca recibió reparación alguna por parte del partido del que formó parte y acabó exiliándose ante la hostilidad encontrada en Ponferrada. Ese oprobio ha subsistido y subsiste. En él parece haberse subrogado el actual alcalde, Marco Morala, quien se ha retratado al denegar autorización municipal para rodar allí la película “Soy Nevenka”.
 Claro que, si hablamos de las derivaciones del caso Nevenka, el que se cubrió de lodo hasta las cejas fue el entonces secretario federal de Organización del PSOE y antes secretario autonómico del partido, Óscar López, al urdir en 2013 desde Ferraz una moción de censura para desalojar al alcalde del PP con el apoyo de la agrupación política liderada por Ismael Álvarez.

 El fiasco fue monumental, al punto de que el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se vio obligado a desautorizar la iniciativa y ordenó retirar la moción, orden que se pasó por el forro el candidato a la alcaldía, Samuel Folgueral, quien, junto al resto de los concejales socialistas, abandonó el partido y creó su propio chiringuito político. Aquello fue el broche del calamitoso paso de López por Castilla y León, que comenzó en 2004 como diputado cunero por Segovia, destino que no se descarta que el ahora ministro de Transformación Digital y Función Pública pudiera retomar 20 años después a fin de agenciarse un escaño en el Congreso en las próximas generales. Vistas las tragaderas de buena parte de la militancia socialista, no sería de extrañar.

Luis Tudanca  y Virginia Barcones
  De lo que no tengo ninguna duda es de que López, en su momento impulsor de la candidatura de Luis Tudanca frente a la de Julio Villarrubia, maniobrará en el proceso de sucesión del actual secretario autonómico del PSOE. Tudanca se sabe amortizado y la mejor prueba de ello es que no se haya postulado para un nuevo mandato. Y es de parvulario político que no anuncie el agotamiento de su ciclo, ya que, de hacerlo, se resentiría del todo tanto su precario liderazgo interno como su menguante crédito político.

¿Quién puede sucederle? Sigo descartando la opción del acalde de Soria, Carlos Martínez, que enterró su futuro político con la patochada de Tardelcuende. El ridículo de presentar como candidato al ocupante de ese “papamóvil” sería de alcance nacional. El PP y Vox tendrían la campaña hecha. No creo que la ministra Ana Redondo se deje embaucar y la burgalesa Esther Peña, portavoz de á Ejecutiva Federal, juega en otra liga. Y aparte de todo concurre que el mayor activo del PSOE de Castilla y León, la ex delegada del Gobierno Virginia Barcones, a mayor abundamiento vicesecretaria autonómica del partido, no parece que le haga ascos a la candidatura. Blanco y en botella.

(Publicado en elDiario.es Castilla y León)

domingo, 29 de septiembre de 2024

Yeyo

 Sin alharacas, con suma discreción, casi de de forma clandestina al tratarse de una sorpresa para su destinatario, el Foro Social de Segovia ha tenido la feliz idea de rendir una suerte de homenaje (ellos eluden esa palabra, dejémoslo en gesto de reconocimiento y expresión de gratitud) a Aurelio Quintanilla, el entrañable Yeyo.

Nada mas justo y oportuno en el marco del Encuentro de Escritores, con cuya existencia, como miembro fundacional e impulsor del Foro, Yeyo ha tenido mucho que ver. En realidad, Yeyo ha tenido mucho que ver con infinidad de iniciativas sociales y culturales en pro de una sociedad mas justa, equitativa y solidaria. Desde su activismo juvenil en el legendario Club Studio hasta la puesta en marcha de una plataforma segoviana contra el genocidio que sufre el pueblo palestino, su presencia pública ha sido constante a lo largo de los últimos 50 años. No voy a detallar aquí, porque me quedaría sin espacio, toda su actividad. Lo resumo de otra forma: En la Segovia del último medio siglo, no habido reivindicación justa y causa solidaria en la que no haya participado Yeyo, entre otras cosas porque ha estado en la gestación de no pocas de ellas.

Dice el manido refrán que “no hay mal que por bien no venga”. Y yo lo aplicaría al paso de Yeyo por el Seminario diocesano. Tengo para mí que esos años, en plena adolescencia, marcaron su posterior evolución. Yeyo salió de ahí vacunado contra la clerigalla, palabra ésta que me encanta y que escuché por primera vez en boca de un ilustre académico de San Quirce, el profesor Ángel García Sanz, quien empleaba este término para referirse al gremio de la sotana. (De Ángel, prematuramente fallecido, quiero decir que echo mucho de menos su presencia en los cafés de la Plaza Mayor en compañía de su inseparable amigo Luis Felipe de Peñalosa, un dúo con el que tuve el placer de compartir deliciosos ratos de tertulia. Y de Luis Felipe, al que algunos apodamos cariñosamente “el bisonte”, en referencia a su titulo nobiliario, tengo que subrayar que era un liberal en el sentido noble y original de la palabra. Al punto de que en las elecciones generales de 1977, a las que concurrió como candidato de un partido agrarista, asistió con toda naturalidad a un mitin de Alianza Popular, y en el turno abierto al público tuvo el atrevimiento de discrepar con lo que allí se había dicho. Ni que decir tiene que fue abucheado, y salió ileso del trance porque Luis Felipe era mucho Luis Felipe entonces, antes y después).

 Volviendo a Yeyo, que de manera sarcástica alguna vez ha afirmado que "soy ateo gracias Dios", su concurrencia, como candidato del Movimiento Comunista, al doble proceso electoral celebrado en 1979 resultó ciertamente frustrante. En marzo, los partidos a la izquierda del PSOE se presentaban a las generales divididos y, como era de prever en una provincia como la de Segovia, no rascaron bola. En abril, existía la esperanza de arañar algún concejal en las primeras elecciones municipales y de hecho se consiguió, pero el elegido no fue Yeyo, sino Luis Peñalosa, candidato a la alcaldía por el Partido Comunista de España. 

Intervención de Yeyo en el acto celebrado en San Quirce
Peñalosa no fue un concejal sin atribuciones, ya que el primer alcalde elegido democráticamente después de la dictadura,
José Antonio López Arranz, tuvo la osadía de nombrarlo concejal delegado de Tráfico. Y Luis la de ponerse a ordenar el caótico tráfico rodado, lo que levantó las consiguientes ampollas en una ciudad en la que años antes la supresión de la circulación por la Calle Real encontró notables resistencias. Con ese nombramiento, visto con recelos dentro de la UCD segoviana, el apreciado José Antonio demostró su independencia frente al partido, a costa, eso sí, de abrir en el seno de la formación una primera fisura de la que después sería una brecha que acabó como el rosario de la aurora.

Y mientras tanto, Yeyo a lo suyo, abrazándose a uno de los del olmos del Paseo Nuevo que el bueno de López Arranz se empeñó en cargarse. El hecho tiene su anécdota, ya que cuando, agarrado por cada una de sus manos por sendos maderos (nunca mejor dicho) que le instaban a no resistirse, contestó que no era él sino el árbol el que resistía... 

Esa vacuna contra la clerigalla orientó uno de los principios inquebrantables de su existencia: la defensa de una enseñanza pública, laica y democrática. Una tarea inacabable a la que se ha entregado sin reservas durante décadas, tanto durante su dilatado desempeño docente como en el frente sindical. De igual forma que ha sido incansable su defensa de la Sanidad Pública, más aún cuando, al padecer sus problemas renales, tomó las riendas de Alcer, la Asociación para la Lucha contra las Enfermedades del Riñón.

  De Yeyo podría decirse aquello de que es inasequible al desaliento. Pero la expresión no me gusta por la connotación que tiene de derrota y frustración personal. Y de eso nada. Esa infatigable entrega en pro de una sociedad mas justa, igualitaria y solidaria no ha sido en absoluto estéril. No solo ha coadyuvado a frenar retrocesos sociales, sino que ha alentado esa conciencia colectiva imprescindible para consumar cualquier avance social. Yeyo no ha ocupado nunca ningún cargo público y a lo mejor ello ha sido algo de agradecer en la medida que ha podido contribuir a mantener inalterable su compromiso político y social. Cuando ha habido indeseables que han confesado sin rubor que entraban en política con el propósito de forrarse, u otros, no muy lejanos, que dicen que no están en política para perder dinero (ya lo sospechábamos), me consta que a Yeyo su militancia en un partido sin recursos públicos le ha costado dinero de su pecunio personal.

Aurelio Quintanilla

Con esa incansable y desinteresada entrega social, amén de su talante e integridad, Yeyo se ha ganado un amplio reconocimiento de la sociedad segoviana y el respeto personal incluso de quienes están en sus antípodas ideológicas. Salvo algún sobresalto encarado con mucho coraje personal por Martina -menuda era la madre y profesora Fisac-, en los tiempos políticos mas combativos Yeyo fue respetado hasta por la pasma, que no acababa de entender como un muchacho de “buena familia”, como lo era también su inolvidable compañero del alma Antonio Velasco, Pío, les causaban tantos quebraderos de cabeza... Su empatía, sentido común y generosidad han sido y son rasgos de su personalidad, antítesis del sectarismo que se presume en alguien que ha militado durante décadas en lo que se ha catalogado como "extrema izquierda"

Pese a sus achaques de salud cuando ya le han caído los 80 y una pérdida personal tan irreparable como la de Paloma, su compañera inseparable, Yeyo no ha decaído en su ánimo y sigue tan al pie del cañón como siempre, conservando incluso ese proverbial y agudo sentido del humor del que tanto ha disfrutado su entorno. Por todo ello, es para algunos, entre los que me incluyo, un inequívoco referente político, social y ético. Casi nada en los tiempos que corren.

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jueves, 26 de septiembre de 2024

"El topillo"/ A falta de bulos, tinta de calamar

  Lo ocurrido estos días pasados en torno a la vergonzosa y vergonzante Proposición de Ley capciosamente denominada como de Concordia, promovida en su día conjuntamente por PP y Vox cuando ambos compartían el gobierno de Castilla y León, ha dejado retratados simultáneamente al presidente de la Junta, “Fonsi” Fernández Mañueco y a las terminales mediáticas que arropan y blanquean su actuación política. A falta de mayores bulos a los que agarrarse para camuflar la retirada de su apoyo a una iniciativa absolutamente infumable, el grupo popular ha vertido camiones cisterna de tinta de calamar con el propósito de no reconocer lo obvio: su marcha atrás en ese compromiso contraído con la ultraderecha, una vez que ésta ha dejado de ser su socio de gobierno.

 El subterfugio utilizado -su petición de solicitar un informe al Consejo Consultivo- no es más que la típica excusa de mal pagador. Lo cierto y verdad es que la Proposición de Ley fue registrada en su día conjuntamente por los portavoces parlamentarios de PP y Vox y que el primero de ellos, devenido luego en eurodiputado, Raúl de la Hoz, defendió su contenido a capa y espada en comparecencia informativa compartida con el consejero de la Presidencia, Luis Miguel González Gago, quien asimismo se deshizo en elogios ante la iniciativa. Como no es menos cierto que el presidente Mañueco arremetió sin miramientos contra los relatores de la Naciones Unidas que advirtieron que la Proposición impulsada por PP y Vox omitía "las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura franquista", se negaba a nombrar y condenar dicho "régimen dictatorial" y no respetaba los estandares internacionales de los Derechos Humanos en materia de preservación de la memoria histórica.

García-Gallardo camino de su escaño en la bancada de Vox
La conclusión no puede ser más sencilla: Una vez que Vox ha roto con el PP en la Junta (no así, de momento, en los ayuntamientos), Mañueco y los suyos han decidido renegar de una iniciativa que les ha venido quemando desde el mismo momento que aceptaron incluirla en el pacto suscrito con la ultraderecha para poder investir el actual presidente.

"El señor Mañueco se está retratando como una persona que quiere el poder por el poder, el poder a cualquier precio y que le da igual una cosa que la contraria”, ha dicho al respecto el hasta hace poco vicepresidente de la Junta y ahora portavoz parlamentario de Vox, Juan García-Gallardo y Frings, Ga-Ga jr. (Ga-Ga sr. es su padre, Juan García-Gallardo Gil-Fournier, el abogado elegido por el consejero de Cultura, Gonzalo Santonja, para emprender acciones legales contra quienes le vincularon en el pasado a ETA). Se diría que Ga-Ga jr. se ha caído del caballo, como Saulo, lo cual en su caso no sería de extrañar dada su afición a la equitación. Alma de cántaro.

De idéntica forma ha actuado Mañueco en relación con el Diálogo Social y el SERLA (Servicio Regional de Mediación Laboral). Después de consentir que Vox bloqueara el primero y pusiera al borde del colapso al segundo, el PP no ha dudado en enmendar a toda prisa a la totalidad la política del gobierno que preside. Hoy mismo se hace la foto con los agentes sociales y pelillos a la mar. Un ejemplo donde los haya de la vigencia de la famosa frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”. Exactamente lo mismo de lo que el PP acusa al pérfido Pedro Sánchez.

Hace falta ser incauto -Francisco Igea pudo serlo cuando desde Ciudadanos le aupó a la presidencia de la Junta; Ga-Ga jr. creo que no tanto- para esperar que Mañueco sea fiel en un matrimonio de conveniencia. En materia de lealtad política “Fonsi” arrastra un precedente que no puede ser mas esclarecedor. Fue cuando con ocasión de las primarias internas para suceder a Mariano Rajoy dejó en la estacada a su gran valedora en el PP, Dolores de Cospedal, para pasarse con armas y bagajes al bando de Soraya Sáez de Santamaría, ello arrastrado por el entonces máximo responsable de Organización en Génova, el zamorano Fernando Martínez Maillo.

Isabel Blanco y Leticia Sánchez
 Entre Cospedal, que le había protegido en su guerra interna con Juan Vicente Herrera y el innombrable que mecía su cuna, y Martínez Maillo, que maniobró descaradamente en su favor en las primarias autonómicas disputadas a Antonio Silván, Mañueco no dudó en dejar tirada a la exsecretaria general del PP. De ahí que “El topillo” se haya referido siempre a Maillo como el “compadre” del actual presidente de la Junta. Él fue quien apadrinó el nombramiento de Isabel Blanco como consejera de Familia y el que ha apadrinado el de Leticia Sánchez como nueva consejera de Empleo. Y, ojo a la primera, quien, al ocupar la vicepresidencia abandonada por Ga-Ga jr., se sitúa en primera línea de sucesión y puede ser en un futuro la primera mujer del PP en optar a la presidencia de la Junta.

 El vertido de toneladas de tinta de calamar sobre la Proposición de Ley de la Discordia se ha sustentado sobre el hecho, totalmente aleatorio, de que Vox y el PSOE coincidieran al apoyar en la Junta de Portavoces de las Cortes la tramitación de una iniciativa que el PP pretendía aplazar con el mencionado subterfugio de requerir un informe del Consultivo. A partir de ahí se ha orquestado una ceremonia de la confusión que ha llegado a un extremo tan delirante como el de acusar al PSOE y Vox de constituirse en “pinza” contra el PP, cuando la realidad es que, a la hora de votar la Proposición, ambos lógicamente han votado en sentido completamente opuesto. El único partido que ha cambiado de posición ha sido el PP, que ha renegado de una iniciativa que en su día compartió de forma entusiasta con la ultraderecha.

Y de la connivencia de las terminales mediáticas en esa ceremonia de la confusión orquestada por el PP, qué les voy a contar. Hoy mismo un diario con edición regional despachaba la votación plenaria de la Proposición con el siguiente titular a toda página: “El PSOE vota ahora con el PP para tumbar la Ley de Concordia de Vox”. Tal como lo leen. ¿No será mas cierto que ha sido el PP el que ha votado con el PSOE y no al revés? Titular doblemente mendaz, ya que la Ley no era exclusivamente de Vox, sino también del propio PP.

Ante manipulaciones así, uno no puede por menos que echar de menos aquellas magistrales “clases de ética periodística” que impartía Juanjo de la Iglesia en aquel rompedor “Caiga quien Caiga” que pilotaba Wyoming en Tele-5. En lugar de una sección de un programa semanal, el “profesor” De la Iglesia dispondría hoy de material sobrado para mantener un programa diario. Lástima que en materia de manipulación informativa tengamos que conformarnos con la columna que publica cada jueves Idafe Martín en las páginas de “El País”.

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viernes, 20 de septiembre de 2024

El topillo/ El último de la fila

 No me refiero al mítico grupo de Manolo García, un tipo con suficiente talento para convertir en éxito canciones como la titulada “Como un burro amarrado a la puerta del baile”. Me refiero a “Fonsi” Fernández Mañueco, que será el último en visitar La Moncloa dentro de la ronda que ha tenido a bien celebrar Pedro Sánchez con los presidentes de las 17 comunidades autónomas. No es que el pérfido presidente socialista inflija un agravio más a Castilla y León, sino que el orden de estas reuniones bilaterales obedece a la fecha de aprobación de los Estatutos de Autonomía, y el de Castilla y León, promulgado el 25 de febrero de 1983, fue el último en aprobarse.

 Ello supone todo un alivio para Fernández Mañueco, que cuando llegue el momento conocerá las posturas de todos sus homólogos del PP y no tendrá que mojarse, como lo ha hecho hoy mismo su colega gallego, Alfonso Rueda, quien ha rechazado de antemano cualquier condonación de la deuda pública contraída por la Xunta de Galicia. Lo de mojarse no va mucho con “Fonsi”, que es bastante de secano y ni por asomo se desmarca un milímetro de lo que ordene y disponga el camarada Núñez Feijóo.

Alfonso Fernández Mañueco

Nada que ver con lo que han hecho el andaluz Juanma Moreno o el valenciano Carlos Mazón, quienes ya han anunciado que plantearán a Sánchez sus reivindicaciones en materia de financiación autonómica. No hablemos ya de Isabel Díaz Ayuso, que todavía no sabemos que numerito montará para desviar la atención del estrepitoso fracaso de su llamada al boicot a la ronda convocada desde La Moncloa.

De creer al agradecido coro mediático que jalea tanto sus acciones como sus omisiones, Mañueco está viviendo su etapa más plácida desde que llegó al Colegio de la Asunción. Si Sánchez sobrevive en precaria minoría parlamentaria y sin nuevos Presupuestos, “Fonsi” no tiene la menor preocupación en lo que a la Junta respecta. El prolífico J.M. Nieto bien podría sacarle en una viñeta fumándose un puro repantigado sobre una hamaca, tal como dibujaba  Peridis en "El País" a Mariano Rajoy cuando éste ocupaba La Moncloa.

Con lo cual no parece que la amenaza del número dos de Santiago Abascal en el minarete de Vox, el plurirretribuido Ignacio Garriga, de tumbar los Presupuestos que la Junta tiene previsto presentar para 2025  le quite el sueño al presidente de la comunidad. Ni eso ni la absoluta inanidad de la ronda mantenida en el Colegio de la Asunción con los portavoces de las formaciones políticas representadas en el “mausoleo” de Villa del Prado. La agria relación entre PP y PSOE no solo frustra cualquier atisbo de consenso de comunidad, sino que se ha llevado por delante el que durante años han mantenido respecto a un nuevo modelo de financiación autonómica satisfactorio para Castilla y León. Un consenso que ha saltado por los aires después de que los socialistas lo condicionen al cese de los regalos fiscales con los que, año sí año también, la Hacienda autonómica premia a los patrimonios y rentas más altas de esta comunidad.

Pablo Fernández y Francisco Igea
 Queda para la historia el hecho sin precedentes de que dos de los tres procuradores arrejuntados en el grupo mixto, el “apátrida” Francisco Igea y el podemita Pablo Fernández, hayan plantado a “Fonsi” sin perder  un segundo de su tiempo en esa pantomima.

 Por si fuera poca esa placidez alfonsiana, la abrupta salida de Vox le ha permitido al gobierno Mañueco restablecer el Diálogo Social con patronal y sindicatos, quitándose de encima esa infecta fistula anal propiciada por el inefable Mariano Veganzones, de quien se espera que disfrute de tanta tranquilidad personal como descanso colectivo ha dejado. A falta de insomnio, ya he comentado en alguna ocasión que el sueño húmedo de “Fonsi” consistiría en convocar unas nuevas elecciones anticipadas en las que el PP, si no alcanzara la mayoría absoluta, andaría lo suficientemente cerca de ella como para gobernar en minoría a sus completas anchas.

Sin embargo, sucede que, dado la repercusión de cualquier convocatoria electoral sobre el escenario político nacional, esa decisión no la puede tomar Mañueco sin el previo consentimiento de Núñez Feijóo; (de ahí también la reverencial sumisión del presidente de la Junta a los dictados y designios de Génova). Una lástima para el PP de Castilla y León, que con otro adelanto electoral pillaría en paños menores tanto a su principal adversario electoral, que no es otro que Vox, como a su gran enemigo político, el PSOE de Sánchez. Ni uno ni otro tienen definido su próximo candidato a la presidencia de la Junta y, en el caso de los socialistas, lo que es peor aún: una nueva convocatoria por sorpresa abocaría a repetir como cartel al amortizado Luis Tudanca.

Hernández y Delgado, a la espera de sentencia
 Pero no todo iba a ser de color de rosa y algún nubarrón que se cierne sobre el horizonte alfonsiano. El PP ha resuelto sin gran dificultad (a saber con que promesas de futuro, en esto “Bambi” Carriedo podría contar cuánto le costó deshacerse en su día del ex presidente de la Diputación de Palencia, Jesús Mañueco) la salida del alcalde de Olmedo y ex procurador, Alfonso Centeno, condenado a 9 años de inhabilitación como responsable de un delito de prevaricación en el caso Meseta Ski, la delirante pista de esquí seco en la que la Diputación de Valladolid despilfarró cerca de 15 millones de euros. Centeno ha tenido que dejar una alcaldía que llevaba ejerciendo ininterrumpidamente desde 1991, cargo que compatibilizó durante 20 años con el diputado provincial y cuatro más con un escaño en el “mausoleo”.

 De otro alcance y dimensión es el caso “Perla Negra” y pufos asociados a la antigua consejería de Economía, cuya vista oral quedó vista para sentencia el pasado 8 de mayo sin que cuatro meses y medio hayan bastado para que la Audiencia Provincial de Valladolid se digne en emitir el correspondiente fallo. Aquí “Fonsi” va a tener mas difícil eludir responsabilidades, toda vez que, como secretario autonómico del partido, era el número dos del PP de Castilla y León cuando se perpetró el rosario de delitos atribuidos a los ex altos cargos públicos de la Junta (a la cabeza los ex viceconsejeros Rafael Delgado y Begoña Hernández) encausados.


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