El vacío de poder que él mismo se ocupó de provocar, al dinamitar la
Ejecutiva que encabezaba Julio Villarrubia, le ha venido de perlas a Óscar
López para suplantar el liderazgo del Partido Socialista de Castilla y
León en el pasado congreso federal del
PSOE. A falta de barón territorial encargado de negociar la cuota de poder
interno en los nuevos órganos de dirección, López se ha valido de su cercanía personal
al nuevo secretario general, Pedro Sánchez, para administrar a su conveniencia dicha
cuota. Tan a su conveniencia, que la misma incluye su futura designación como
portavoz socialista en el Senado, un cargo de relumbrón al que llegará después
de toda una pirueta política sin precedentes.