martes, 3 de noviembre de 2026

La trastienda/ Puente: dimisión inexcusable, ensañamiento revanchista

 Vaya por delante que pienso que la dimisión de Óscar Puente resulta inexcusable. Por razones obvias: alguien tiene que hacerse políticamente responsable de una catástrofe como la de Urda, que, para mayor inri, se ha sumado a la de Adamuz, que ya por sí sola demandaba la dimisión del ministro y se saldó con los ceses de cargos políticos de segundo o tercer nivel. Esto no admite ninguna discusión.

Puente, en una de sus comparecencias tras el accidente de Urda

  No muchos, pero hay precedentes. Me viene a la memoria uno dentro del propio PSOE. Fue el caso de Antonio Asunción, el que era ministro del Interior en abril de 1994, momento momento en el que Luis Roldán -icono de la corrupción de los gobiernos de Felipe González- cogió las de Villadiego y se fugó de España. Obviamente, Asunción no estaba personalmente a cargo del operativo de vigilancia policial que debiera haber evitado la fuga del que había sido director general de la Guardia Civil y estaba investigado por un rosario de delitos cometidos a raíz de acceder al frente de ese instituto armado. Pero, como ministro, asumió que era el primer responsable político de semejante fiasco y no dudó en renunciar a una cartera ministerial que llevaba escasos meses ejerciendo.

 Abundan, claro está, muchos más los ejemplos de lo contrario. Sin salir del ámbito ferroviario, viene al caso recordar el accidente de la curva de Angrois, un descarrilamiento en las inmediaciones de Compostela que en vísperas de la festividad de Santiago de 2013 costó la vida a 80 de los pasajeros que viajaban en el Alvia allí siniestrado. La entonces ministra de Fomento del gobierno Rajoy, Ana Pastor, no asumió la menor responsabilidad política,  y el entonces presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, impidió la puesta en marcha de una comisión de investigación en el Parlamento autonómico. (Sí, Feijóo, el mismo que años después, ante la dana de Valencia -más de dos centenares de muertos- ha sido incapaz de retirar su confianza al expresidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, a quién de hecho sigue amparando el PP como diputado del Parlamento autonómico).

Ana Pastor y Alberto Núñez Feijóo

Y para completar toda impunidad política, la (in)Justicia -en este caso la Audiencia Provincial de la Coruña- condenó exclusivamente al maquinista del Alvia, Francisco José Garzón, exonerando de cualquier responsabilidad penal al conjunto de cargos públicos y técnicos que tenían a su cargo la seguridad del tráfico ferroviario en España. Fallo humano del maquinista y aquí paz y después gloria. Cero responsabilidad política por el deficiente (por no decir nulo) sistema de seguridad que, todo hay que decirlo, se remontaba al paso de otro ilustre socialista, Pepiño Blanco, por el ministerio de Fomento. No hablemos ya de los 62 militares españoles fallecidos en el accidente del Yak 42 (2003, gobierno Aznar, ministro Federico Trillo), ejemplo de vileza política infinitamente más ignominioso que todos los anteriores casos mencionados.

 Después de ofrecer este martes explicaciones en la Diputación Permanente  del Congreso de los Diputados, Puente debe dimitir cuanto antes. Hoy mejor que mañana. Su continuidad en el ministerio es inaceptable y con ella se haría acreedor a lo que él mismo ha llamado “un calvario”. (Un calvario que, en realidad, comenzó el mismo día del siniestro de Urda: en el minuto de silencio celebrado esa misma tarde en la plaza mayor de Valladolid ya se escucharon gritos llamándole directamente “asesino”).

 Desde el restablecimiento del actual sistema democrático - y va para el medio siglo- no recuerdo un caso de linchamiento y ensañamiento político tan revanchistas como el que está sufriendo el todavía ministro de Transportes. "Óscar Muerte", le ha rebautizado el patriota Santiago Abascal, quien tuvo el cuajo de no suspender su campaña electoral ni siquiera el día de la tragedia. Para el PP, Puente se había erigido en “bestia negra” del gobierno Sánchez y las derechas (la derecha extrema y la extrema derecha tanto montan, y si quedaba alguna duda de la simbiosis, acaba de despejarla Isabel Díaz Ayuso condecorando al presidente chileno José Antonio Kast, que no duda en reivindicar el legado del sanguinario dictador Augusto Pinochet). Tanto Vox como el PP, si cabe más aún este último, le tenían al ministro vallisoletano todas las ganas del mundo. Ellos y sus terminales mediáticas, protagonistas, día sí día también, de la “fachosfera” patria.

 Esta inquina hacia Puente es anterior a su desempeño ministerial. Se forjó durante la fallida investidura de Feijóo, en aquel debate en el que, “de ganador a ganador”, tuvo la osadía de recordarle al candidato del PP episodios poco edificantes de su partido y de su propio pasado personal, como sus correrías náuticas con el contrabandista (y posterior narcotraficante) Marcial Dorado. Desde ese momento el exalcalde de Valladolid se colocó en la diana preferente de la caverna política y mediática, algo que desde luego él mismo ha estimulado con su incontenida agresividad an el antiguo Twitter. 

 "A moro muerto, gran lanzada”.-  En esta escalada de ira y furia contra Puente no me ha extrañado, pues, la extrema virulencia de algunos comunicadores y articulistas, que ya venían dedicando al ministro de Transportes casi tantas lindezas como al "hijo de puta" de Pedro Sánchez. Me ha sorprendido, sin embargo, la vehemencia con la que se ha sumado al linchamiento un paisano pucelano: José F. Peláez, el publicista devenido en columnista del grupo Vocento (“Abc” y “El Norte de Castilla”), quien era prácticamente el único habitual de la “fachosfera” que hasta ahora -él sabe por qué y otros lo sospechamos- no había hecho sangre con el exalcalde de Valladolid.

José F. Peláez (también "Magnifico Margarito")

 Hasta que de pronto (¿"a moro muerto, gran lanzada"?) ha decidido expeler toda la bilis que al parecer tenía acumulada, negando a Puente incluso su derecho a dimitir: “No basta con una dimisión, es necesario que sea cesado”, ha escrito en el autoproclamado decano de la prensa española. “Puente es parte fundamental del problema, uno de los instigadores de odio y uno de los principales responsables del clima insoportable que vivimos”, ha añadido (ver más abajo la sección “Perlas de la fachosfera patria”).

Y tampoco basta con que dimita o, como él prefiere, sea cesado. Peláez considera además “inconcebible”, casi un escarnio, que el exalcalde se mantenga como candidato al Congreso en las elecciones del 29-M. Como he apostillado a su diatriba en “El Norte”, al publicista/columnista sólo le ha faltado sugerir que Puente sea ejecutado públicamente a plena luz del día junto a la ermita de San Isidro, al modo que Francisco Umbral refiere en “Capital del dolor”, caso por ejemplo de quien durante el golpe de Estado militar de 1936 era alcalde de Valladolid, el socialista Antonio García Quintana.

 Ello al tiempo que en otra columna de “Abc”, donde se refiere a Feijóo como ejemplo de “prudencia, mesura, equilibrio, sensatez, corrección y moderación”, aboga Peláez por arrojar "a las fosas sépticas de la historia" el “sanchopuentismo guerracivilista. Para concluir con esta sentencia lapidaria: la pervivencia de esta mafia pondría al país en una situación de coma irreversible. Difícil que de aquí a que se convoque la próxima edición, aparezca mejor candidato para hacerse acreedor al próximo premio de periodismo “Francisco Cossío”…

P.S.- Seis horas después de publicado lo anterior, y como colofón a su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso, Óscar Puente ha anunciado su dimisión como ministro y su renuncia como candidato en las próximas elecciones generales. Es igual: su legión de detractores políticos y mediáticos escupirán o vomitarán sobre lo que creen su tumba política...

elblogdepedrovicente@gmail.com

PERLAS DE LA FACHOSFERA PATRIA

(o a ver quién la dice más gorda y/o insulta 

de manera más burda)

 

1.- “Puente debe caer”: “Conviene recordar que un accidente de tren no es una tormenta o un meteorito: aunque nos quieren convencer de lo contrario, esto tiene una causa concreta. En cualquier caso, para los no iniciados en el “pedrismo”, que algo sea “inasumible” no significa que nosotros, pobres mortales, no seamos capaces de asumirlo. De hecho, no nos queda otra. Significa solamente que él no lo va a asumir, que hay elecciones en un mes y que no tiene pensado comerse este marrón personalmente porque las expectativas electorales de su partido se limitarían a intentar ser la tercera fuerza. O sea, que traduciendo del “pedrismo” al castellano estándar, las declaraciones de Sánchez significan. “Óscar, ahí te dejo la carta de dimisión. O la firmas tú, o la firmo yo”. Doy, por tanto, por amortizado al ministro.

 Así que Puente caerá cuando tenga que caer: cualquier otra opción sería indecente. Aunque en mi opinión no basta con una dimisión, con un final más o menos digno, responsable y autolítico: es necesario que Puente sea cesado, que sea el  propio Gobierno quien se deshaga de él para que como país dejemos claro al mundo que no somos la república bananera que padecemos.

 Por supuesto, sería inconcebible que Puente no renunciara también a su lugar en las listas por nuestra ciudad. Ni Valladolid ni los votantes del PSOE se merecen esto. No quiero ni pensar que los familiares de las víctimas tengan que soportar una campaña con Puente tuiteando, insultando y sacando pecho de su gestión. Puente es parte fundamental del problema, uno de los instigadores de odio y uno de los principales responsables del clima insoportable en el que vivimos”. José F. Peláez en el “El Norte de Castilla”. El publicista Peláez, que hasta hoy -algunos sospechamos por qué- no había deslizado la menor crítica a Puente desde que fue nombrado ministro, ahora lo da por amortizado. Y sólo le falta sugerir que sea fusilado públicamente a plena luz del día junto a la ermita de San Isidro, al modo que Umbral relata en “Capital del dolor”, caso por ejemplo del entonces alcalde socialista de Valladolid Antonio García Quintana.

 

2.- “El teatro de la crueldad de Puente y Sánchez”: “Antonin Artaud, tras hacer de inquisidor en la película de Dreyer sobre Juana de Arco, perfiló el «Teatro de la crueldad», que era una forma de realismo extremado, una especie de Brecht con sangre y vísceras, como en Los Cenci. Pero las sagas de criminales italianos se quedan cortas ante la capacidad de simulación y el ejercicio de maldad que nos ofreció ayer el Gobierno de Sánchez, con Puente como falso mártir de la responsabilidad política.  Matar les excita. Dimitir para quedarse en el grupo de poder, junto al Prostituto Amo, les motiva. Esta gentuza es capaz de asaltar el cementerio de Paracuellos y burlarse de los miles de asesinados por la «luminosa» II República.

Óscar Muerte dimitió después de decir que no lo haría. Estuvo fingiendo toda la larga sesión en las Cortes y riéndose de los representantes de la soberanía popular. Estamos ante un elenco de malvados como no se ha visto en toda la historia de España, del teatro y de la política. Y la cloaca sincronizada nos presentará en unas horas la dimisión de Puente como una de tantas injusticias, obra de la derecha malévola, que, como dijo el Pijoaparte Rufián, nos llevará a tener trenes de plástico con vías de madera.

Lo que no sé es cómo van a explicar los muertos, aunque les dé igual. Ni a quién van a poner en el lugar del miserable criminal que ayer nos tomó el pelo. Puede ser el propio presidente el que asuma el cargo de Oskargután, o Bolaños, o Marlaska. O, por qué no, Begoña Gómez, pichona y perita en lo suyo. Nos esperan tres semanas de esperpento electoral, en las que echar a esta gentuza del teatro de la crueldad política se ha convertido en una auténtica necesidad nacional”. Federico Jiménez Losantos en “El Mundo”.


3.- “Un espejo de la abyección”: “En toda guarida política es imprescindible el matón de discoteca que proteja a sus bien trajeados señoritos. A ridícula escala pueblerina, lo fueron Koldo y Ábalos, expertos en burdeles quizá no tan costrosos como los que regentaba el suegro de su jefe. A la escala que ahora Sánchez se merece, lo está siendo el escudero Puente. Experto en matanzas. Y sollozante mártir de calvarios propios.

Al fusible se le exige cargar, como ocurrencia propia, con cada una de las canalladas que maquine aquel que paga su sueldo. A cambio de esa nadería, al fusible se le otorga vida regalada. Por definición, para ocupar el grado de fusible, es de protocolo elegir al más bruto y más gandul. Pero el fusible sabe que esa vida regalada es una dádiva. Comió de la mano del jefe. La lamió, como estaba mandado. Se enroscó sobre la alfombra confortable de palacio, para que el amo tuviera lomo blando sobre el que posar los pies.

Todo era encantador. Hasta ese día temido en el que el amo percibió el agrio aliento de los muertos soplándole en el cogote. «Es hora de pagar, querida noble bestia». Una palmadita en el lomo, y a los cocodrilos. Puede que el can se haya sentido mortificado. Pero él sabe que el amo no lo engañó. Estaba en el contrato. Pagar para que no sea nunca el jefe el que cargue con la cuenta.

Quien entra en política –como quien entra en un basurero– sabe ya como saldrá: podrido. Le toca ahora a Puente. Para que Sánchez llegue, sin electrocutarse, hasta el temido 29 de noviembre. ¿Habrá alguna deyección más?, ¿hay ya fusible de recambio previsto en La Moncloa? Puede. Sobra el lamento. Puente es el paradigma del político español contemporáneo. Un poco más patán. Tal vez, un mucho. Eso es todo”. Gabriel Albiac en “El Debate.


4.- “Todo es gratis para Mr. Teflón”: “The Times acertó al ponerle apodo: Mr. Teflón. O sea, el tipo de un perfecto material antiadherente al que le resbala todo. Los escándalos se suceden sin coste. La tragedia de Toledo acabó por tapar el escándalo de los nietos, con la sombra tenebrosa de un ceso manipulado. Y los nietos había apagado el asalto a Ceuta, ya en el olvido. Honestamente, ¿cuánto le va a costar Ceuta a Sánchez, si sigue por encima de los cien escaños. 

 Ceuta había apagado el tremendo escándalo de las cloacas, al parecer tolerable para la pituitaria moral del votante de Sánchez, que no baja de los cien escaños. Y las cloacas habían apagado el escándalo de las joyas de Zapatero, y los de Zapatero sepultó el escándalo de Adamuz, y lo de Adamuz había saldado la sombra de la financiación irregular del PSOE, y esto lo de Begoña, y ella lo del fiscal… Y así, suma y sigue, hasta la compra del poder pagado con una amnistía. Todo gratis o casi gratis. Después de esta secuencia, Sánchez sigue superando los cien escaños.

 Quienes crean que la competición del 29-M se acabó y que Feijóo tiene la campaña en el punto ideal de la gestión más allá de las emociones primarias no solo ignoran la volatilidad vertiginosa en las elecciones del siglo XXI, sino el talento notable en La Moncloa para orientar el relato. Ayer ya trasteaban con el fetiche de la privatización sobre los trenes. Incluso han optado por defenestrar a Óscar Puente, ya quemado como pim-pam-pum, ahora servido como despojo para el desahogo. Y les sale gratis o casi gratis que el Ministerio de Transportes, un monumento al nepotismo de partido, haya estado en manos de Ábalos y Puente, del tipo que sumaba putas al que suma cadáveres”. Teodoro León Gross en el “Abc”.


5.- “No hubo piedad para el malvado”: “Ya no sufrirá el “calvario” que lamentaba tras los muertos de Urda. Ya no tendrá que seguir gimoteando por las teles, escupiendo por las redes, mintiendo sobre los trenes. La gran farsa se acabó. Su comparecencia parlamentaria resultó un mero trámite. Ponerse el casco y aguantar, ese era el plan. Todos en contra menos Bildu y esa sanguijuela con nombre de Rufián. No hubo piedad para el malvado. Un unánime “váyase”. Sólo recibió el respaldo de los chicos de ETA, los más fieles colegas de Sánchez. Las hienas.

Y se fue. Explicó que no lo hizo tras la catástrofe porque tenía que adoptar las primeras medidas de seguridad. El cinismo hasta la última hora. Hasta que terminó la sesión y anunció que se iba. Incluso intentó hacerlo con un amago de impostada dignidad con su renuncia a ser cabeza de lista por Valladolid para las generales. “Llega 116 muertos tarde”, apostilló la portavoz del PP.

 Mucha chulería, mucha bravuconada, mucho desplante. Insultar y vocear ha sido su actividad cotidiana, su apestosa rutina. Tuitear a mil por hora contra todo lo que se mueve, sacudir a diestro y más diestro, ofender sin pausa, navajear a modo. Era el encargo del “number One” tras cederle la palabra en la investidura fallida de Feijóo. Ahí detectó al mejor de sus dóberman, al más implacable de sus fieras rabiosas, al más agresivo de sus peones.

 Explicará ahora el caudillo que los socialistas son gentes de honor, que asumen responsabilidades y que actúan como no hizo el PP en Angrois y esas pavadas que ya nadie atiende y a nadie engañan. Salvo a la masa hipnotizada de siempre, que seguirá ahí, ajena al dolor y las patrañas”. José Alejandro Vara en “Vox Populi”.


6.- “Óscar Puente, entierro de España”: “Óscar Puente, ministro aplastado por la realidad como por su osamenta, comparecía ante la versión de bolsillo del Congreso, que parecía una cafetería de tanatorio, con su luz de frigorífico y sus efluvios de café de tierra de maceta. Se diría que por su ministerio no pasaban los trenes, sólo bomberos, floristas, entierros y un perito que parece el barrendero municipal.

 No se trata de que el país funcione, sino de que cada desastre del país quede bien atendido, con su florista, su enfermero, su barrendero, su psicólogo, con su periodista de luto y su ministro de luto, que lo que parece tanta gente de luto en los entierros ajenos son chóferes o cobradores del frac. Puente dimite, pero dimite sin culpa, dimite de punta en blanco, dimite como los chorros del oro, dimite y hasta la dimisión parece otra estafa.

 Puente decía mucho lo de “dar la cara”, pero un ministro que sólo está para poner su cara de pajarraco en los entierros no es un ministro sino un incompetente, además de un cenizo. Un ministerio no puede ser una empresa de pompas fúnebres, con el ministro llevando el cirio y diciendo frases de velatorio al dar la mano de ramajo.

 Escombros, duelo y olvido, ése es el ciclo del sanchismo, sea con trenes, con mangazos, con fontaneros, con la corrupción, con el amor, con el putiferio, con la muerte y hasta con sus ministros. Se ha ido Puente sin admitir que algo haya tenido que ver con él, ya ven la elegancia o la cobardía. Pero queda Sánchez, paseándose ante los huesos, escombreras y espejos rotos de España como ante los huesos, escombreras y espejos rotos del “Guernica”. Luis Miguel Fuentes en “El Independiente”.


7.- “Óscar Puente dimite y el muro respira”: “Puente se había convertido en un obstáculo para vender buen rollo y gestión. Eso se llama cálculo electoral. Porque España escuchaba de nuevo a Óscar Puente enumerando medidas para combatir la inseguridad del tren como si escuchara a Zapatero enumerando medidas para combatir el delito fiscal. Con el agravante que media entre 79 joyas y 115 muertos. Los dos ayudan más fuera de la campaña que dentro. El votante puede ser sanchista, pero le estaban pidiendo que fuera ciego, sordo y algo más. Con el sacrificio de Puente en el altar del presidente, su calvario termina.

No solo lo había abandonado una parte del PSOE: también sus socios, salvo una gloriosa excepción. Antes de las 21.10, Puente se dedicó a vender un pack inverosímil de promesas que sólo Bildu le compró. La portavoz de Sumar le suplicó que dimitiera («Demuéstrele al PP que no es como ellos»). Hasta Rufián se sumó a su manera al bloque de Ester Muñoz y Pepa Millán. La consigna -¿la coreografía?- era reclamar su cese con la boca pequeña para, con la grande, urgir a la nacionalización.

La dimisión ha opacado la gran contribución de Mertxe Aizpurua, quien, heredando el antiguo papel de Rufián, puso la autopista para la propaganda gubernamental. En su caso, devolviendo al PSOE, palada a palada, el blanqueamiento recibido. La auténtica «fuerza del amor» de Sánchez no es el beso con Begoña, sino su rosario de besos con un partido que exhibe el orgullo de haber criticado siempre «el modelo ferroviario del Estado español». Los viejos matones son el último ladrillo del muro: por qué será. Así que, cuando entrada la noche el mejor discípulo de Sánchez anunció su despedida, el muro entero respiró”. Leyre Iglesias en “El Mundo”.


8.- “Alimentarse de carroña”: “Conocí hace veinte años largos a Antonio Gutiérrez Vegara. No he vuelto a tener noticias suyas en los últimos veinte años, hasta el pasado lunes, con una tribuna en “El País”, uno de los textos más deplorables que he tenido ocasión de leer en los últimos tiempos.

 Se titula “En defensa de Óscar Puente”, lo que en sí mismo no es un hecho tan grave como los argumentos que emplea en esa defensa. El segundo párrafo despeja casi todas las dudas: «En estos días, Vox y el PP se están dando un atracón, carroñeando a Óscar Puente a cuenta de la tragedia de Urda…». Y después ya va todo en este plan, de donde se deduce que el escalón más bajo de la cadena trófica no son la hiena, el buitre y el quebrantahuesos, que contribuyen al equilibrio del sistema, como afirma cargado de razón el buen Gutiérrez. Por debajo, solo están los partidos de la oposición en la democracia española.

 No es extraño que la intervención más benévola en la tarde de ayer fuera la de Mertxe Aizpurua, la portavoz de EH Bildu. Hasta cierto punto se comprende que quien aceptó sin problemas de conciencia la muerte a mano armada de 858 españoles no vaya a aceptar 116 muertes de ciudadanos en accidentes. La mayoría de la Comisión estaba por la dimisión de un ministro que ya era puro despojo político.

 Finalmente, Óscar Puente ha dimitido, pese a la defensa de Antonio Gutiérrez, Patxi López y Mertxe Aizpurúa. Sus restos mortales son el último banquete de Pedro Sánchez, el carroñero que aprovecha los despojos de su difunto de Transportes para mantener como pueda la apariencia de vida sobre sí mismo”. Santi González en “The Objective”. 


9.- “La responsabilidad no acaba en Óscar Puente”: “A esta hora es complicado especular sobre si el ya exministro de Transportes encaró el trance a sabiendas de que sería su último día como miembro del gabinete y, por lo que parece, en la política activa, pero tampoco nos extrañaría, conociendo cómo se estaba gestando y abordando su suerte, que Sánchez haya girado el pulgar hacia abajo conforme ha entendido que el coste/beneficio de mantenerlo en el poder era claramente perjudicial para los intereses del presidente, que no los de la ciudadanía ni los del país.

 Sea como fuere, Óscar Puente ya es historia, una historia negra en el marco del más nefasto gobierno de la democracia dirigido por el peor presidente. Un hombre de confianza del sanchismo que no fue elegido ni por su competencia para situarse al frente de un departamento estratégico como el que gobernaba las infraestructuras, ni siquiera por su cualificación como político, sino por su obediencia extrema y su entrega sin reparos a la más deplorable y sucia condición de la contienda partidaria. 

 Puente ha escrito una muy particular crónica negra como consecuencia de una calamitosa y negligente gestión que acabó con el prestigio, la calidad y la seguridad de la que era conocida como la joya de la corona de la marca España, la alta velocidad, en particular, y el servicio ferroviario, en general.

 Lo que sí sabemos es que la culpa no se acaba en Puente, sino que alcanza de lleno al presidente, aquel que lo colocó en una responsabilidad para la que no estaba preparado, que permitió el nepotismo y el enchufismo en Adif y Renfe y que lo ha sostenido hasta que ya era un lastre demasiado pesado para él con la vana esperanza de salvar la campaña”. Editorial de “La Razón”.


10.- “Game Over”: “La campaña que emerge abandona los besitos, los bailecitos y el amor sanchista -sanchismo y amor formar el mayor oxímoron- para volver a los terrenos de los que nunca debió salir, que son los de la gestión y la regeneración ética. Y sucede que los valores que el país pide coinciden con los atributos que el país reconoce, de forma natural, en el centro derecha. Eso en cuanto al fondo. Pero es que en las formas la campaña pide calma, prudencia, mesura, equilibrio, sensatez, corrección y moderación, que es el estilo que representó Fátima Báñez y el que representa Alberto Núñez Feijóo.

 Así, España pide gestión de fondo y formas conservadoras. Aunque su socio -exactamente lo contrario en fondo y formas- intente llevar la campaña a la inmigración y el revanchismo, el momento pide otra cosa: que España vuelva a funcionar. Es decir, gestión, regeneración y que el sanchopuentismo guerracivilista se quede en las fosas sépticas de la historia.

 En estas cuatro semanas España se juega su futuro. Parece una frase grandilocuente, pero no lo es: la pervivencia de esta mafia pondría al país en una situación de coma irreversible. Y no solo en términos de gestión, sino sobre todo, de calidad democrática. Tengo la sensación de que las cartas están repartidas y la suerte echada. España se encuentra en estado de “shock” emocional, en un punto final comparable al asesinato de Miguel Ángel Blanco o al 11-M. Puente será número uno por Valladolid, algo que logra, ´per se´, que todos los abstencionistas se movilicen y se comprometan definitivamente con un cambio político inaplazable”. José F. Peláez en el “Abc”. Hay que echarle mucho papo para presentar a Feijóo -¡a estas alturas de la película...!- como ejemplo de mesura, equilibrio , corrección y moderación... Sólo le ha faltado subrayar su coherencia ideológica y asegurar que está dotado de un irresistible magnetismo personal.


11.- “Los santos inocentes”: “Hace siete años Sánchez sacó de paseo a Franco, siempre útil para su mercancía intelectual trasnochada, y en este tiempo parece que los fantasmas quieren volver: hace 82 años y 9 meses que el tren correo perdió los frenos en el Bierzo bajando el Manzanal y se produjo el mismo accidente que esta semana. Dicen que fue la mayor tragedia ferroviaria de la historia en España. Por andar revolviendo tumbas, no podemos olvidar las grandes inundaciones de ahora, semejantes en magnitud a las de antaño. Los asaltos norteafricanos, como cuando la guerra de Africa. Andar revolviendo anacronismos nos devuelve odiosas similitudes.

 Lo dijo Felipe González, en quien ahora se ciscan, mientras la historia se toma su venganza: “El cambio consiste en que España funcione”. La España que no funciona cuesta el doble: hacer las cosas mal y pagar las consecuencias. Derrochar. Es la España triste. En manos de una dirigencia poco cualificada, que gamberrea en público haciendo ostentación de sus carencias intelectuales mientras pastorea no ya los servicios públicos en los que nos va la calidad de vida como Estado occidental, sino nuestra propia supervivencia. Una dirigencia cuya capacidad para solventar los problemas no va más allá de Twitter.

Y eso entristece, mientras el gasoil se dispara, la fruta se desboca, la pescadería es una entelequia para muchos y los meses se eterizan entre nómina y nómina. Sea porque la historia llama a nuestra puerta constantemente para censurarnos nuestra miseria moral, sea porque estamos arramplando con la pasta de la gente, sea porque el Manual de Resistencia se ha convertido en un dogal que colapsa, bloque e impide el diálogo nacional”. Ignacio Fernández, contertulio de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de Castilla y León TV”, en el “Abc” (edición Castilla y León)


12.- “Bailaré sobre tu tumba: la siniestra canción de Puente”: “Si Óscar Puente tuviera pesadillas y el remordimiento que nos hace humanos, habría visto esta noche pasada, al acercarse, que era él a quien llevaba la Santa Compaña camino del sepulcro. Claro que el ministro no cree en el más allá (solo en el más acá de sus narices) lo que le libra del sufrimiento, pero también de la salvación. No tendrá paz. A Puente le persiguen las ánimas que todavía deambulan cerca de las vías a la espera de un destino eterno y no le dejarán porque será un mar agitado que no puede descansar

 Las tumbas se revolvieron y las oraciones elevaron su queja en la hoja de reclamaciones de ese sitio donde los trenes han llegado demasiado pronto y no pueden regresar. Óscar Puente no puede enfrentarse a la muerte como lo haría una persona decente que honra a sus difuntos porque lo suyo es ser un ministro de Halloween, una caricatura, un payaso de los que asustan a los niños desde el Consejo de Ministros.

Ha llegado una tragedia, una tras otra, para desnudar al Gobierno más inoperante que se recuerde. Óscar Puente, el de la campaña del amor, no sabe lo que es el amor de verdad, ese que no consiste en darse besitos como ridículas ancianas creyéndose Pamela Anderson, sino en acompañar cuando toca a un ser sufriente.

 Hoy, Día de Todos los Santos, cuando la España real limpia las lápidas y recuerda a sus padres, sus madres, sus hermanos, esos que dice Óscar Puente que no puede reconfortar con su marcha, seguimos teniendo a un ministro que pensaba que la política era el juego del calamar y que ha hecho bueno al demonio, un hombre que viene a decir “bailaré sobre tu tumba”, como en la canción punki de Siniestro Total”. Pedro Narváez en “La Razón”.  O plagia sin complejos o Narváez, subdirector de "La Razón", pasa de leer a la competencia. Lo de "Bailaré sobre tu tumba", de Siniestro Total,  ya lo ha aplicado el inefable Chapu Apaloaza en un artículo publicado dos días antes en el "Abc". Podía haber sido más original si hubiera parafraseado el "Escupiré sobre vuestra tumba", de Boris Vian. Pero seguramente no tendrá repajolera idea de quién fué Vian.


13.- “Son monos, pero sobre todo hienas”: “Nunca me han complacido esos comentarios jocosos que comparan al ministrillo Puente con un mono. Pero finalmente he tenido que aceptar que, en efecto, Puente es un mono; y no por falta de apostura, ni por esas groserías e intemperancias tuiteras (indignas de un hombre que ocupa tal alta magistratura) sino por la vileza que acaba de consumar tras la hecatombe de Urda.

  Solo en los crepúsculos de la Historia, cuando la barbarie estalla como un volcán, hombres como monos profanan los cadáveres, los vejan, los exhiben y les sacan provecho; un retroceso civilizatorio Un retroceso de especie, en realidad) que provoca repulsa y horror. La hecatombe de Urda nos ha probado que Puente puede comportarse como un mandril, orangután o chimpancé; puede solo un mono hacer algo tan impío como sacar provecho de un muerto.

Para desviar la atención de su flagrante responsabilidad de la hecatombe (que tal vez sea algo más que pura “responsabilidad política”) Puente o ha tenido empacho en señalar como culpable a un empleado de Adif, un controlador del tráfico ferroviario, filtrando a un medio lacayo sus conversaciones con los maquinistas de los trenes siniestrados; uno de ellos, por cierto, fallecido en el siniestro.

 No es mera vileza, no es abyección ni maldad, es una iniquidad propiamente diabólica señalar en estas circunstancias a un trabajador, sirviéndose además del testimonio manipulado de un muerto. No negaremos que el ministrillo Puente sea un mandril, orangután o chimpancé; pero hace falta también ser una hiena para incurrir en una ruindad tan abominable”. Juan Manuel de Prada en el “Abc”.


14.- “Los culpables al bollo”: “Las victimas al hoyo, y los políticos culpables al bollo. A un año de la tragedia de Adamuz, llega la hecatombe de Urda. Pase de conjeturas y opiniones. Se trata de los mismos políticos, de los mismos argumentos, de las mismas mentiras, de las mismas miserias, de las mismas indignaciones, y de los mismos ladrones y mentes criminales. Sánchez de Puente & Puente de Sánchez lo tienen claro. Ya tienen su culpable: «una persona» o carne de cañón al frente del descontrol de su propio sistema obsoleto. Este señor, más los que a la misma hora del fatal accidente viajábamos el miércoles en el Intercity Ponferrada-Valladolid, somos también culpables propicios para ellos. Este tren, que se descompone en cuanto se pone en marcha, es un milagro en raíles.

 Nos consideran culpables, porque montarse en ese tren tercermundista -24,95 euros con gastos de gestión incluidos- es realmente suicida. ¿Pero qué vamos a hacer? ¿Quedarnos sin cita médica como era mi caso, sin trabajo, o sin unas horas de ocio? No vale que te digan, como me advirtieron el miércoles por What: «bájate de ahí, que ha habido un accidente espantoso en Toledo». No pude apearme en marcha. Somos culpables porque todavía no nos creemos del todo que estemos en manos de una banda de ladrones y criminales, como acreditan las últimas sentencias y encausamientos judiciales.

 Para ellos formamos parte activa de la peña del pinrel en la que «son tontos todos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen», que escribía Gracián. Igual que esos jueces que en campaña electoral son tan justos y respetuosos que hacen de Sánchez & Puente un perchero para colgar la toga. Qué solas se quedan las víctimas”. Antonio Piedra, el sempiterno e inmarcesible octogenario director de la fundición “Jorge Guillén”, en “El Mundo de Castilla y León”.


15.- “Ya no basta con echarlos”: “Lo de Urda, como lo de Adamuz, no ha sido un fallo humano, aunque las terminales de “agit-prop” del régimen repiquen la mentira que les han ordenado difundir. Ha sido una decisión humana. En concreto, la de gastarse el dinero del mantenimiento de los trenes y vías, de sus sistemas de seguridad y avisos en colocar prostitutas, amiguetes de partido y activistas políticos en vez de invertirlo en profesionales técnicos y cualificados. La degradación de un país empieza cuando su ciudadanía justifica a quienes roban, matan y corrompen sólo porque son los suyos.

¿Cuántos muertos hacen falta para que España deje de votar a esa organización criminal y corrupta llamada PSOE? ¿Cuántos delitos hacen falta para que las ovejas aposentadas en el pesebre socialista dejen de apoyar al líder de la mafia? Antes, al coger un tren de alta velocidad, nos molestaba llegar diez minutos tarde a nuestro destino, pero enseguida se nos pasaba el enfado al saber que el billete nos salía gratis. Ahora nos conformamos con llegar vivos a casa.

 

Eso es el PSOE, eso ha sido siempre el socialismo, una ideología que mientras te habla de estado del bienestar, rebaja tu calidad de vida a mínimos incompatibles con la decencia y la dignidad humana. Por eso, ya no nos conformamos con echarlos, no resultan suficientes las disculpas, ni tampoco nos satisfacen las dimisiones.

 

 Hay que juzgarlos, procesarlos y condenarlos. Porque si Sánchez y Puente salen vivos -política y judicialmente- de esta, la muerte de todas las víctimas creadas por este Gobierno en su mandato sólo servirá para aumentar la cifra de asesinados que el socialismo, en su negligente incompetencia, sigue dejando como marca y memoria histórica”. Fran Carrillo en “OkDiario”.



16.- “Puente baila sobre tu tumba”: “Ese de aquí es un ´frame´ sacado de una escena de un programa de televisión de Marc Giró –“Cara al Show”- de hace unos días. Han convertido el plató en un vagón de tren. En el centro, Óscar Puente baila con los puños en alto y morritos, como de gustar, como los que ponemos los puretas en las discotecas de desguace de Boomeralia. El ministro de Transportes baila en un vagón de tren porque todo se la suda, dicho en corto y en derecho. Los muertos de Adamuz, el peligro, todo. Un jijí, un jaja.

 El destino a veces parece que esta de broma y que la suerte se descojona de nosotros, como el ministro, cuando uno va adormilado, echando una cabezadita camino de una reunión en Sevilla, y, de pronto, el raíl de la vía ensarta el suelo, el asiento y el techo del vagón como una gilda.

 El sanchismo es un género de humor; de humor negro. Lleva años riéndose de los españoles, que se quejaban de que los trenes no funcionaban bien, de que había muchas incidencias, de que que hacían llegar tarde e incluso de que no llegaras nunca que es lo que ha sucedido finalmente. En todo este tiempo, las advertencias de los viajeros y los profesionales se las tomó a chota.

Desactivaban todas las quejas con un esquema perverso en el que cualquiera que dijera algo sobre el mal funcionamiento del sistema ferroviario era tachado de ridículo fascista que, en realidad, lo que pretendía era derribar a un Gobierno legítimamente elegido. La queja la convirtió en mofa el ministro bailarín, que ahora baila sobre tu tumba, como en la canción de Siniestro Total”. Chapu Apaloaza en el “Abc”.


17.- “Perder o ganar”:  “No importa que Sánchez gane o pierda, las dos cosas dan auténtico pavor. Si gana, la revancha contra quienes osaron acusar a Ábalos de corrupto o al hermano del presidente de “enchufado” lo pagarán caro. Moncloa dejará de adjudicar distintivos de malos ciudadanos y pasará a la acción. Si tienes dos pisos serás un buitre y te condenarán a pena de prisión o de Hacienda mientras el marido de Montse Mínguez convertirá su empresa en una ONG con beneficios fiscales.

 Los estudiantes estudiaran a María Jesús Montero junto a Isabel la Católica y Begoña Gómez, por fin, podrá ser elegida rectora de la Universidad de Minnesota, pese a las reticencias de Trump, a quien a esas alturas ya habremos declarado la guerra.

 Lo peor, sin embargo, no es la victoria sanchista sino el probable escenario de derrota de su gobierno progresista. Entonces, la oposición progresista abrirá las calles y los cielos de toda España y no solo las de Madrid se llenarán de “no paz” y hasta de guerra. No me extrañaría que Feijóo en algún momento de la campaña piense en lo que se le viene encima si, finalmente, consigue gobernar.

 Si Sánchez desde lo institucional de la presidencia del Gobierno ya no tiene reparos en decir lo mismo y lo contrario, de inflamar las calles o de organizar una mafia contra el poder judicial, imagínense de lo que será capaz de hacer desde el puesto de Patxi López. El caso es que, ahora mismo, da igual que gane o que pierda”. David Frontela, coordinador de Comunicación del PP de Valladolid y contertulio de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de "Castilla y León TV”, en el “Abc” (edición Castilla y León). Distópica disyuntiva la que nos plantea el ecuánime David Frontela, quién con posterioridad a la publicación de este artículo aparece en el número 4 de la candidatura del PP de Valladolid al Congreso de los Diputados... 


18.- “Pues sí, perdí la apuesta”: “Estas elecciones no se adelantan en un contexto ni parecido al de 2023. Para empezar, todos los sondeos de todas las empresas demoscópicas salvo el CIS, las pague quien las pague, dan una ventaja a PP y Vox sobre el PSOE y los partidos de su coalición que más que duplica la de hace tres años. Por eso, si los españoles terminan entregando de nuevo el Gobierno a Pedro Sánchez, será porque la remontada habrá sido legendaria, épica: como salvar un 4-0 en el Bernabéu en el último cuarto de hora del partido.

 Vox está mas maduro, da menos miedo que entonces. Pedro Sánchez, no, él da más miedo que entonces. Tiene en la mochila a un fiscal general del Estado condenado, a un exministro y exsecretario general del PSOE, a otro seriamente imputado, a su hermano condenado, a su mujer a las puertas de un juicio, a una fontanera que se juntaba con lo peor de Badajoz, el clan de los rochos, para fastidiar a la jueza que acabó encausando a su hermano, tiene un amigo del alma (ZP) y sus hijas de fango y joyas hasta el cuello… Nada que ver con 2023.

 Pero Pedro Sánchez se fía en las inquilinas acampadas y su respuesta con dos decretos a la crisis habitacional desatada tras el desahuicio de la difunta Mari Carmen Abascal. Cree que eso le abre una ventana de oportunidad, que el episodio de Ceuta está ya amortizado y resuelto, que a su izquierda el personal está tan disperso y a por uvas que eso le traerá votos. Y que, por tanto, podría auparse a una tercera legislatura.

(…) Da la sensación que en el PSOE y a su izquierda están convencidos que con la agitación social (mucho más mediática que real) y el eslogan de que el rentismo mata tienen hecha la campaña”. Ángel Ortiz, director de “El Norte de Castilla”. Vamos a ver, Angelo. Es la segunda vez que te refieres a Ábalos atribuyéndole un cargo que nunca ha tenido: secretario general del PSOE. ¿Nadie te advirtió del anterior “lapsus”? ¿O no es ningún lapsus?


19.- “Adictos y desafectos”: “En los años cuarenta, El Norte de Castilla sufrió un doloroso proceso de depuración por parte del régimen de Franco. (…) El Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo funcionó entre 1940 y 1943. Pero en su labor de investigación sobre la ideología de los escritores, periodistas e intelectuales que ejercían en esos años, le sobrevivió la Brigada Político Social, la célebre BPS, que oficialmente estuvo activa hasta 1978.

No sé, o sí que lo sé, porque me viene a la memoria la lucha de Delibes contra la censura franquista cuando ahora se ha dado a conocer la existencia de un dossier del Ministerio del Interior (heredero de aquél de la Gobernación) con el nombre de 281 periodistas, tertulianos y comunicadores clasificados según su orientación y/o actitud hacia el Gobierno.

 Un “documento de trabajo”, en palabras de su titular, el depauperado Fernando Grande-Marlaska, en el que los redactores aplican a los reseñados expresiones como “afín al Gobierno”, “apoya al Gobierno”, “muy crítico con el Gobierno”, “defiende” ideas de izquierdas o de derechas”, muy crítico con el PSOE actual”, o ”independiente con clara simpatía por la ideología de izquierda”. 

Hace tiempo que digo que el viejo amor que los españoles sentimos por el caudillismo, desde Viriato a Franco, por encima de toda ley, se ha venido a encarnar en este tiempo en la figura del todavía presidente del Gobierno. Y en el retrato solar del caudillo, incluso del caudillito, tan importante como el brillo del jefe supremo lo es la oscuridad del coro de sus secuaces, lacayos, acólitos, sicarios, servidores, peones, adláteres o comparsas, cada uno según su misión”. Carlos Aganzo, exdirector de “El Norte de Castilla”. Hombre c.aganzo, es que hay que ver lo mucho que se te ve el cartón: En lugar de retrotraerte a la dictadura (término éste por cierto te cuidas de no utilizar) de Franco, ¿no crees que hubiera sido más propio referirte a las "listas negras" de periodistas de Castilla y León aparecidas en 1989 y atribuidas al que fuera Portavoz de la Junta, Miguel Ángel Rodríguez?


20.- “Vito Quiles no es el héroe que merecemos, pero sí el que necesitamos”: “Opina Juan Soto Ivars que Vito Quiles trabaja inadvertidamente para el PSOE; al Gobierno le viene fenomenal tener un antagonista que le permita azuzar el fantasma de la turboextrema ultraderecha, lo único que Saunamán puede ofrecer ya a su menguante base de fieles, anhelantes de algo a lo que poder aferrarse después de la infinita sucesión de escándalos, imputaciones y condenas del último par de años.

 Hace quince años la izquierda empezó a enviar turbas furiosas a las casas de los políticos de derechas para protestar por las consecuencias inevitables de la gestión del gobierno al que ellos mismos habían votado. Aquellos episodios sistemáticos de acoso contra políticos del PP, UPyD y Ciudadanos y sus familias fueron denominados "Jarabe democrático de los de abajo" por el castrista Iglesias, futuro vicepresidente del gobierno. Sólo dejaron de hacerlo cuando empezaron a sufrirlos ellos mismos. Entonces ya no era la voz del pueblo, era fascismo. Como fascismo es Vito Quiles, mientras que la gente que apedrea políticos y apaliza reporteros son calificados alegremente como "antifascistas".

 Da igual si a uno le gusta o no que un tipo le ponga un micrófono en la cara a la mujer del presidente del gobierno. Lo que hace es legal.  Si lo que hiciera Quiles fuera ilegal ya estaría en la cárcel, pero no lo es. Quiles tiene la delicadeza de no usar mi dinero para sus performances, cosa que no hacen Televisión Española, de Intxaurrondo a Fortes, pasando por el novio cincuentón de la veinteañera Santaolalla.  Así que si les pica, que se rasquen. Diego González en “Libertad Digital”.