miércoles, 4 de marzo de 2026

La trastienda/ ¿Alguien que dé más? Sí: ¡Y también dos huevos duros…!

  No voy a descubrir ahora la impostura política que preside toda campaña electoral. Lamentablemente, ese descarado insulto a la inteligencia viene siendo consustancial a la democracia convencional. En ese pandemónium vale absolutamente todo.  Pero no recuerdo -y uno luce una cabellera tan blanca como la del inefable bachiller Miguel Ángel Rodríguez, Milikito” por estos lares- una campaña como la que estamos sufriendo estos días en Castilla y León, donde el candidato a la reelección en la presdiencia de la Junta, el amigo “Fonsi” Fernández Mañueco, nos ha tomado a todos como bobos de baba.

Groucho Marx en "Una noche en la ópera"
Imposible llevar la cuenta (y el coste) del aluvión de promesas -como mínimo una al día, si no varias, como las de ayer a la tercera edad- que se viene sacando de la manga “Fonsi”, no ya en lo que llevamos de campaña electoral oficial, sino en la larguísima precampaña previa. No importa que muchas de ellas fueran rechazadas por el propio Grupo Popular de las Cortes cuando fueron planteadas en el “mausoleo” por la oposición, caso de la de la exención de las tasas universitarias en el primer año de carrera o el pago de los gastos originados por el fallecimiento de enfermos obligados a trasladarse a hospitales de provincias diferentes a la de su residencia.

 El milagro de los panes y los peces.- Después de haberse descolgado en su último desayuno “informativo” en “La Razón” con aquello de “impuestos cero” en el medio rural, hace unos días ha anunciado el aumento de la bonificación (del 10 al 25 por ciento) del aseguro agrario de los jóvenes agricultores. Al día siguiente, o el anterior, no recuerdo bien, la tómbola “Fonsi” ofrecía subvencionar con 900 euros del ala a los jóvenes de entre 18 y 30 años que se disponen a sacar el carnet de conducir. Y a todos los conductores la bonificación como mínimo de un 60 por del coste de los peajes de las autopistas. 

"Fonsi" Mañueco y el Buscyl
Todo ello mientras en la caravana electoral del PP destaca un pedazo de autobús con un gran rótulo que reza “Buscyl Gratuito”. (Lo del Buscyl fue una de las primeras medidas electoralistas tomadas por el gobierno Mañueco, que la adoptó el pasado año por sorpresa cuando no estaba en su programa electoral ni contaba con partida expresa en los Presupuestos de la Junta)

¿Cuántos conejos se sacará de la chistera de aquí al domingo 15? Pues cuántas su “creativo” equipo electoral considere un señuelo en el que pique el votante menos avisado. ¿Y cual sería el coste de todo ese aluvión de promesas si se llevaran a cabo y cómo lo soportaría una comunidad que se considera infrafinanciada? Máxime cuando paralelamente se mantiene e incrementa el paquete de  exenciones y bonificaciones fiscales que diezma la recaudación del erario autonómico? En fin, el milagro de los panes y los peces en versión Mañueco.

Otro globo pinchado por Feijóo.- A todo esto, la línea discursiva de Alberto Núñez Feijóo sigue cogiendo a contracorriente al presidente de la Junta y del PP de Castilla y León. Ha ocurrido cuando Feijóo ha venido restregando al gobierno Sánchez su precariedad parlamentaria y su incapacidad para sacar adelante nuevos Presupuestos, problemas que ha venido arrastrando el gobierno Mañueco, que, aparte de sufrir graves revolcones en las Cortes desde que Vox le dejó en minoría, tan solo ha sido capar de aprobar dos Presupuestos desde que se hizo cargo de la Junta en 2019.

Azcón, Guardiola y Mañueco, un trío en apuros

El último globo que Feijóo ha pinchado a Mañueco ha sido el de su cacareada “autonomía” respecto a dirección nacional del PP. “Fonsi” no se ha cansado de restregar a Vox su absoluta dependencia del mando único encarnado por Santiago Abascal. Y es cierto. Como lo es que el PSOE de Castilla y León sigue fielmente (otra cosa son los “díscolos” alcaldes de León y Palencia) las directrices emanadas del eje Moncloa/Ferraz.

 Pero esa supuesta “autonomía” respecto a Génova de la que ha venido presumiendo Mañueco ha quedado completamente desmontada por el decálogo de obligado cumplimiento establecido por Feijóo a raíz de los pactos que necesita el PP con Vox para gobernar en Extremadura y Aragón. Queda negro sobre blanco lo que ya se sabía: el PP de Castilla y León tiene la misma dependencia de Génova que el PSCyL de Ferraz y que Vox de Bambú. Ni más ni menos, así que a otro perro con ese hueso.

 Sondeos bajo sospecha.-  Mientras tanto, y en vísperas del primero de los debates electorales a tres establecidos oficialmente, se han conocido dos nuevos sondeos electorales (uno cocinado por NC Report para “La Razón” y otro de Sociométrica para “El Español”), que no difieren en lo sustancial de los realizados anteriormente por el CIS y por Sigma Dos para “El Mundo”, salvo en lo que se refiere a Vox. Estos dos últimos sondeos contradicen el retroceso que pronosticaban los dos anteriores, sobre todo el de Sociométrica, que atribuye a la ultraderecha una intención de voto de un 20,8 por ciento, tres puntos por encima de su resultado en 2022.

 En cualquier caso, a la postre todos los sondeos desembocan en la misma conclusión: la única mayoría factible de gobierno pasa por el pacto (de gobierno o de legislatura) entre PP y Vox. Que es el mismo escenario de Extremadura y Baleares, si bien en Castilla y León no se va a producir, ni de lejos, el desplome sufrido por el PSOE en estas dos comunidades.

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