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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

lunes, 17 de julio de 2017

El PSOE CyL dota de equipo a su "alternativa decente"

Es primordial que el PSOE CyL no proyecte la imagen de una organización plagada de divisiones internas y de luchas entre camarillas, sino que aparezca ante la opinión pública como un partido unido y cohesionado”. Así puede leerse literalmente en la ponencia-marco del XIII Congreso Autonómico celebrado el pasado fin de semana en Zamora.

Superar la fractura interna que hasta bien reciente ha marcado la vida del PSOE era sin duda el primer objetivo de su reelegido secretario autonómico, Luis Tudanca, en su segundo mandato al frente del partido en la comunidad. Un objetivo que, a diferencia de otras federaciones socialistas que ayer mismo dirimían sus liderazgos a través de primarias, caso de la Comunidad Valenciana, Extremadura, Rioja y Cantabria, en Castilla y León se veía facilitado al no ser objeto de disputa la secretaria autonómica.

Luis Tudanca
Asegurada por tanto su reelección, el primer reto de Tudanca no era otro que el de propiciar la máxima integración de una militancia que el pasado 21 de mayo se fraccionó entre los tres candidatos que optaban a la secretaria general. La victoria de Pedro Sánchez allanaba el camino de la reelección del secretario autonómico, pero no garantizaba la adhesión del 37 por ciento de los afiliados (seis secretarios provinciales incluidos) que se decantaron a favor de Susana Diaz.

El 86,59 por ciento con el que el congreso de Zamora ha refrendado a la nueva Ejecutiva Autonómica indica que Tudanca ha dado un importante paso para recomponer la maltrecha unidad del partido, requisito imprescindible para postularse como alternativa de gobierno en el horizonte, no tan lejano, de la doble cita con las urnas -elecciones autonómicas y municipales- de 2019.

A diferencia de la Ejecutiva Federal, de la que Sánchez excluyó por completo a los partidarios de Díaz, Tudanca ha incorporado a la nueva dirección, o ha mantenido en la misma, a destacados militantes que apoyaron a la baronesa andaluza en las primarias por la secretaría general.

El elevado grado de renovación que registra la nueva Ejecutiva -solo 11 de sus 43 miembros pertenecían a la anterior- no obedece tanto a un ajuste de cuentas con el susanismo como a los dispares efectos que la convulsión interna vivida en los últimos meses ha producido en el seno de sus nueve organizaciones provinciales. Mientras en algunas provincias, como Valladolid y Burgos, la victoria de Sánchez ha reforzado la posición de las mayorías preexistentes, en otras la derrota de Susana Díaz ha dejado el partido prácticamente descabezado. Ha sido el caso de León, Zamora y Segovia, cuyos secretarios provinciales rehusaron no solo encabezar las respectivas delegaciones al congreso autonómico, sino que se han desentendido por completo del mismo. Un vacío de poder que se ha sumado al que venía arrastrándose en Ávila, donde el PSOE ha llegado hasta aquí con la gestora que se hizo cargo del mismo a comienzos de 2014.

Virginia Barcones
Excepción hecha de la hasta ahora presidenta de la Ejecutiva, Soraya Rodriguez, cuya continuidad era por múltiples razones insostenible, la mayor parte de los que han salido de la dirección, o eran sanchistas o no se habían significado especialmente por su fervor susanista. Al tiempo que ha prescindido de la presidencia, Tudanca ha recuperado la vicesecretaria única, que permanecía inédita tras el “gatillazo” ocurrido en la etapa anterior. Y como se había anunciado hace días, la procuradora soriana Virginia Barcones, viceportavoz del grupo socialista en las Cortes y hasta ahora secretaria de Política Municipal, ha pasado a ser la “número dos” en la nueva estructura autonómica del PSOE. Ella y la zamorana Ana Sánchez, que repite en la Secretaria de Organización, son -en realidad ya lo eran- las dos primeras piezas en el engranaje diseñado por Tudanca.

A partir de ahí muchas son las novedades en las 25 Secretarias -seis mas que antes- de que consta la Ejecutiva, en la que se deja notar un fuerte componente municipalista, con diversos alcaldes y concejales asumiendo puestos orgánicos de responsabilidad. Además de Ana Sánchez, tan solo repiten en las mismas secretarias la vallisoletana Isabel Gonzalo (Bienestar Social), el salmantino Fernando Vegas (Formación) y el segoviano José Luis Vázquez, cuyo apoyo a Susana Díaz no ha sido obstáculo para mantener la secretaria de Cambio Climático y Sostenibilidad. La berciana Angela Marqués deja la secretaria de Minería para asumir la de Educación y los alcaldes Aitana Hernando (Miranda de Ebro) y José Fernández (Puebla de Sanabría), dejan de ser meros vocales para hacerse cargo de las secretarias de Movimientos Sociales y Municipios de Montaña.

La presencia de las distintas familias que coexisten en el PSOE leonés se plasma en seis secretarias. Junto a la citada Angela Marqués, se incorporan el procurador Óscar Alvarez (Innovación, Ciencia y Redes Sociales), el alcalde de Villablino, Mario Rivas (Minería), el alcalde de Villarejo de Órbigo y diputado provincial Joaquín Llamas (Política Municipal), Beatriz García (Memoria Historica) y Vicente Canuria (Participación Ciudadana).

Foto de familia de la nueva Ejecutiva del PSOE CyL
El PSOE de Valladolid refuerza su presencia, disponiendo ahora de cuatro secretarías, una de las cuales, la de Cultura, supone el regreso a la Ejecutiva de la antigua portavoz en las Cortes, Ana Redondo, actual mano derecha del alcalde Óscar Puente en el ayuntamiento vallisoletano. El procurador Pedro González Reglero se hace cargo de Desarrollo Económico, Industria y Empleo y Patricia Gómez de la secretaria de Igualdad. Entre los 16 vocales que completan la Ejecutiva figura el alcalde de Tordesillas, José Antonio González Poncela, otro de los que se alinearon en el bando susanista.

Tudanca ha recurrido al grupo parlamentario para asignar la secretaria de Sanidad a Mercedes Martín, la procuradora abulense que se ocupa en las Cortes de la materia, haciendo lo propio con el salmantino Juan Luis Cepa, nuevo secretario de Desarrollo Rural, Agricultura y Ganadería.

Segovia aporta savia nueva a través del concejal José Bayón, nuevo secretario de Política Institucional; Ávila hace lo propio con el portavoz socialista en Arenas de San Pedro, Óscar Tapias, secretario de Derechos y Libertades; y Judith Villar (Dinamización de Agrupaciones) y Ángel Hernández (Deportes) son las novedades aportadas por el PSOE soriano. Por el contrario, el ex alcalde de Saldaña, Miguel Nozal, es el único palentino al que se le ha asignado una secretaria (Patrimonio Histórico) en la Ejecutiva.

Con estos mimbres, y a expensas de lo que deparen los congresos provinciales a celebrar en septiembre, Tudanca afrontará el camino a seguir para defender lo que los socialistas han bautizado “La alternativa decente” en contraposición al proyecto, a su juicio “agotado”, que representa el PP después de 30 años gobernando esta comunidad. Dicho lo cual, el que suscribe, al igual que "El topillo", se toma vacaciones, merecidas o no, hasta el mes de septiembre. 

elblogdepedrovicente@gmail.com


lunes, 10 de julio de 2017

Congreso socialista de trámite tras la claudicación susanista

 A diferencia de lo ocurrido en 2014, cuando hubo de verse las caras con Julio Villarrubia en unas apretadas primarias, Luis Tudanca ha sido proclamado de nuevo secretario autonómico del PSOE sin rival que le haya salido al paso. A diferencia de entonces, el resultado de la contienda previa librada en torno a la secretaría general del partido -en la que Pedro Sánchez se impuso a Susana Díaz en todas las provincias de la comunidad, excepto en Ávila- dejaba zanjada la eventual pugna por el liderazgo socialista en Castilla y León.

Miriam Andrés y Susana Díaz
Replegada Díaz a su cuartel andaluz, el bloque susanista se ha batido en retirada, dejando vía libre a la reelección de Tudanca. De los seis secretarios provinciales alineados con la baronesa andaluza, cuatro ni siquiera asistirán como delegados al XIII Congreso del PSCyL-PSOE a celebrar este fin de semana en Zamora. Únicamente el salmantino Fernando Pablos y la palentina Miriam Andrés, encabezan las respectivas delegaciones provinciales al cónclave. 
Tino Rodríguez (León), Carlos Martínez (Soria), Juan Luis Gordo (Segovia) y Antonio Plaza (Zamora) han dado un paso atrás y si asisten al congreso lo harán como meros invitados. Ninguno de los cuatro optará a la reelección en los congresos provinciales previstos en el mes de septiembre. Tampoco se espera que lo haga Fernando Pablos, con lo cual Miriam Andrés, que anunció semanas atrás su candidatura, será la única de los seis que aspire a repetir en el puesto.

  Plaza ha tenido que resignarse a que la sanchista Mar Rominguera, diputada del congreso y secretaria de la agrupación local de la capital, encabece la delegación zamorana. Gordo se ha echado a un lado después de dar por concluida su etapa al frente del PSOE segoviano y tras haberse aferrado a su puesto de secretario segundo de la Mesa del Congreso, de donde pretendía removerle la nueva Ejecutiva Federal.Y Martínez, obligado a dejar la secretaria provincial al agotar el número máximo de mandatos, ha cedido la cabecera de la delegación a Luis Rey, presidente de la Diputación provincial, y eventual aspirante a sucederle al frente del PSOE soriano.

 Aunque nadie representa la claudicación susanista como Tino Rodríguez, quien ha perdido completamente el control del partido en León, enfrentado a un tiempo con la corriente sanchista -liderada por el reaparecido Iban García del Blanco y el ex diputado Diego Moreno-, con el sector crítico encabezado por el secretario de la agrupación socialista de la capital, José Antonio Díez, y con el propio secretario de Organización de su Ejecutiva, el procurador Óscar Álvarez. En completo fuera de juego, Rodríguez se ha colocado incluso la venda antes de la herida, adelantándose a poner a disposición del reelegido secretario autonómico su cargo de portavoz adjunto del grupo socialista en las Cortes.
Tino Rodriguez y Óscar älvarez

 Asumido por todos que Tudanca seguirá liderando el partido, se han aparcado las diferencias internas en los “congresillos” celebrados el pasado fin de semana para elegir a los 260 delegados al congreso autonómico. 
Salvo en Valladolid, se han consensuado listas únicas con representación proporcional de las corrientes que midieron sus fuerzas con ocasión de las primarias a la secretaria general. El desacuerdo sanchista con alguno de los nombres propuestos por los susanistas dio al traste con el consenso en el PSOE vallisoletano, donde la lista encabezada por el secretario provincial y nuevo miembro de la Ejecutiva Federal, Javier Izquierdo, obtuvo el 75 por ciento de los votos frente al 25 de la candidatura alternativa. 
Vista esta correlación de fuerzas, la alcaldesa de Medina del Campo y portavoz socialista en la Diputación, Teresa López, que se ha postulado para suceder a Izquierdo,  conseguirá su objetivo sin dificultad en el congreso provincial de los socialistas vallisoletanos.

 Plenamente respaldado por Pedro Sánchez, Tudanca afronta el congreso de Zamora sin otro reto que el de conseguir el máximo respaldo entre los 275 delegados que integrarán el plenario (a los 260 elegidos en las provincias se suman 10 de Juventudes Socialistas  y 5 de la corriente Izquierda Socialista). Ello estará lógicamente en consonancia con el grado de integración de la nueva Ejecutiva Autonómica. Y queda por ver si Tudanca adopta el modelo Sánchez de dirección monocolor de su exclusiva confianza o integra algunos restos del naufragio susanista, como pudiera ser el caso de los socialistas sorianos afines a Martínez y el de los leoneses agrupados en torno a Díez. A poco que ello suceda el reelegido secretario autonómico superará el 65 por ciento de los votos con los que fue refrendado en el congreso autonómico de 2014.

Tudanca y Sánchez en el congreso de 2014
  Tudanca no será esta vez tan ingenuo como lo fue hace tres años, cuando, tras dar cabida en su Ejecutiva a una importante cuota del sector afín a Julio Villarrubia, se vio sorprendido con un 35 por ciento de votos en blanco, de forma que el esfuerzo de integración no se correspondió con el resultado de la votación. Ello produjo una primera quiebra de confianza de resultas de la cual el palentino Julio López, reenganchado a la Ejecutiva como secretario de Política Económica, fue fulminantemente cesado como portavoz adjunto del grupo parlamentario socialista. Tudanca se sintió traicionado por Villarrubia y los suyos, la mayor parte de los cuales votaron en blanco, y López pagó las consecuencias.

 Y en ningún caso se reproducirá el fiasco con el que comenzó su andadura el nuevo secretario general, que dos días después del congreso tuvo que prescindir de su número dos, el vicesecretario Julio César Fernández Santos, obligado a presentar la renuncia tan pronto como trascendió a la opinión pública su conflictiva trayectoria profesional. Aquel fue un importante borrón achacable a la bisoñez de Tudanca y a las concesiones que hubo de hacer a los secretarios provinciales que apoyaron su candidatura, en este caso concreto a Tino Rodríguez, quien, habiendo exigido la vicesecretaria para un socialista leonés, no tuvo otra ocurrencia que la de proponer para el puesto al susodicho Fernández.

 Liberado ahora de esa clase de hipotecas, Tudanca perfila una Ejecutiva que en lo que respecta al núcleo duro integrante de la nueva Comisión Permanente será de su absoluta confianza. La integración, de producirse, será en el segundo nivel de la Ejecutiva y en otros órganos de dirección. Su propósito no es otro que contar con un nuevo equipo cohesionado que le permita cimentar su candidatura a la presidencia de la Junta sin sobresaltos internos que le perturben en su doble confrontación política con el gobierno de Juan Vicente Herrera y con el PP de Alfonso Fernández Mañueco, este último a la postre el rival a batir en las urnas en las elecciones autonómicas de 2019.


lunes, 3 de julio de 2017

Enfangados en el lodazal de la corrupción

Rodeado hasta no hace mucho de una aureola de político intachable, ejemplo de gobernante cabal y responsable, no entraba en los cálculos de Juan Vicente Herrera que los acontecimientos acabaran colocándole en el ojo del huracán de la corrupción política. A él, poco menos que el paradigma de la honradez política. Ni por asomo podía imaginar que los dos principales partidos de la oposición llegaran un día a exigir su dimisión como máximo responsable político de los dos graves casos de corrupción que han colocado en la picota judicial al anterior consejero de Economía, Tomás Villanueva.

Luis Tudanca 
 Y ocurrió el pasado miércoles con ocasión del debate sobre el estado de la Comunidad. “Por ignorancia o por connivencia es usted responsable y cualquiera de las dos posibilidades es tan grave que exige su dimisión”, le dijo descarnadamente el socialista Luis Tudanca después de repasar las distintas tramas de corrupción que jueces y fiscales investigan en Castilla y León, particularmente las localizadas en la consejería de Economía. 
Y no menos contundente fue el portavoz de Podemos, Pablo Fernández. “Castilla y León no merece a un presidente -dijo- que tiene que dedicar más tiempo a intentar tapar los casos de corrupción de su gobierno que a solucionar los problemas de la ciudadanía”. “No basta con que pida perdón- añadió-. Presente su dimisión irrevocable por higiene y dignidad democrática”.

 Lo de pedir perdón, aunque fuera en condicional, lo hizo Herrera el pasado 31 de mayo, cuando compareció ante la comisión de Economía para intentar defender lo indefendible sobre la adjudicación de los parque eólicos. Ese día sostuvo que, de haber existido corrupción, se trataría de “corrupción de personas, no de las instituciones ni de la Administración”


En ese momento el máximo ex alto cargo imputado, tanto en la trama eólica como en el caso Perla Negra-Portillo,  era el ex viceconsejero de Economía, Rafael Delgado, quien, según esa tesis, habría actuado por su cuenta en beneficio propio y sin conocimiento de ningún superior jerárquico. De hecho, en esa comparecencia el presidente de la Junta ratificó su plena y total confianza en el ex consejero Villanueva, sobre el que en ese momento no pesaba imputación judicial en ninguno de los casos.

Juan Vicente Herrera
 Pero esa especie de cortafuegos con el que la Junta pretendía reducir el grado de las responsabilidades políticas se fue al garete cuando pocos días después Tomás Villanueva adquiere la condición de investigado en ambas causas y por todo un rosario de presuntos delitos. A partir de ahí, el presidente que le nombró y le mantuvo 12 años en el cargo queda a los pies de los caballos. Su responsabilidad política “in eligendo” e “in vigilando” es la misma que se ha aplicado a sí misma Esperanza Aguirre para irse a casa tras los casos de corrupción en la Comunidad de Madrid.

Había que dar respuesta a las peticiones de dimisión de PSOE y Podemos y ello ha pasado por reconducir la estrategia, subordinando cualquier responsabilidad política a las resoluciones judiciales, a sabiendas de que éstas últimas se demorarán lo suficiente como para que al actual presidente de la Junta le dé tiempo a agotar su actual mandato. Y enrocado en esta subordinación, Juan Vicente Herrera ha decidido meter la cabeza bajo el ala y no asumir responsabilidad política de ningún tipo, al menos mientras no se decrete la apertura de juicio oral en alguna de las causas, fase procesal a la que difícilmente se llegará en lo que queda de Legislatura. 

Pablo Fernández
La presunción de inocencia, la misma de la que gozan personajes como Luis Bárcenas, sobre el que no ha recaído ninguna condena, es el nuevo cortafuegos elegido para eludir unas responsabilidades políticas que en democracia no pueden posponerse hasta que existan pronunciamientos judiciales. Eso sí, al mas puro estilo Rajoy, el presidente de la Junta ya se guarda de citar por su nombre a “la persona” a la que durante 12 años confió la consejería de Economía.

Enfangado por el lodazal de la corrupción, Juan Vicente Herrera ha optado por aferrarse al clavo ardiendo de que la Justicia todavía no ha dado nada por probado. Y lo inaudito es que, en lugar de seguir perdiendo perdón por unos casos que, según sus propias palabras “causan una justificada alarma social y política”, reaccionaba en el hemiciclo de las Cortes arremetiendo contra la oposición con algo mucho lamentable que el consabido “y tú más”. 

Ya resultaba chusco situar una infracción de tráfico por superar la tasa de alcoholemia al mismo nivel que los casos de corrupción pura y dura que han aflorado en la consejería de Economía, en los que jueces y fiscales atribuyen a altos y ex altos cargos de la Junta delitos de prevaricación continuada, malversación de caudales públicos, fraude a la Administración, revelación de secretos, trafico de influencias, blanqueo de capitales o cohecho. Pero a falta de otros argumentos, entraba dentro de lo posible que Herrera recurriera a esa circunstancia personal para deslegitimar la exigencia de responsabilidades políticas por parte de Tudanca.

Alfonso Fernández Mañueco y Juan Vicente Herrera
Lo que no era imaginable es que, en en ese vano intento de deslegitimación, el presidente de la Junta cayera tan bajo como lo hizo en su réplica al portavoz de Podemos, al desempolvar el caso del procurador burgalés que en su día dejó el escaño tras conocerse una sentencia que en el año 2002 le condenó por abusar sexualmente de una menor. La instrumentación de ese episodio, completamente ajeno a la política, para defender su posición política ante los casos de corrupción que embadurnan su mandato en la Junta fue algo ciertamente rastrero. De una bajeza política y moral propia de alguien carente de escrúpulos que se ve en una situación desesperada.

 Asediado por la corrupción, Herrera ha sacado lo peor de sí mismo y está dispuesto a lo que sea con tal de no asumir ninguna responsabilidad política en los dos años que le quedan de mandato. Dos años en los que permanecerá encadenado a la instrucción judicial de unos casos de corrupción que han destapado el oscuro lado oculto de su gobierno y han envilecido la vida política en la comunidad. Dos agónicos años de un presidente de la Junta sostenido con respiración asistida por el de PP de Fernández Mañueco, que, visto lo visto, ha debido llegar a la conclusión de que nada mejor que un político ya amortizado y salpicado por la corrupción para que el partido aguante todo lo que le siga cayendo encima a la Junta hasta las elecciones autonómicas de 2019.