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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

lunes, 17 de abril de 2017

La inquietante deriva de la Sanidad Pública en Castilla y León

Desde que, allá por otoño de 2012, la Junta decidió suprimir las guardias médicas nocturnas en 18 zonas rurales de Castilla y León, la gestión de la Sanidad pública ha sido una fuente inagotable de conflictos que mantienen desde entonces en la picota política al consejero Antonio Sáez.

Herrera y Sáez visitando el hospital de Benavente en 2015
 Aquel conflicto puso en pie de guerra a la población rural afectada, especialmente a la de Las Arribes salmantinas, que se sintió desprotegida por una medida que pretendía ahorrar 1,5 millones anuales (menos del 0,05 por ciento del presupuesto de la consejería de Sanidad, cifrado ese año en 3.421 millones de euros). Mientras había barra libre para garantizar el negocio privado del Hospital de Burgos, la Junta no andaba con contemplaciones a la hora de recortar el gasto social. Excepcionalmente, en el caso concreto de las guardias médicas rurales, la consejería tuvo que dar marcha atrás, ya que el PSOE así lo exigió en junio de 2013 como condición “sine qua non” para dar su aprobación a la Ley marco de Ordenación del Territorio.

 Gracias a esa circunstancia los 40.000 vecinos afectados se salvaron de aquel recorte, que no de otros, como la reducción de plantillas que ha seguido deteriorando la atención primaria en el medio rural. Un deterioro compartido con los centros de salud urbanos y los hospitales, donde la consejería combate las abultadas listas de espera, ya sea para intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas o consultas especializadas, a base de desviar la atención a la Sanidad privada. 
Los recortes introducidos en los años de plomo de la crisis vinieron para quedarse y se han quedado. Tanto es así que el presupuesto de la Consejería, que en el año 2010 llegó a alcanzar los 3.509 millones, se ha situado el pasado año en 3.300, casi un 6 por ciento menos que hace siete años.

 Aunque no siempre se plasme en movilizaciones como las mareas blancas que periódicamente salen a la calle en Salamanca o la multitudinaria manifestación que se registró el pasado mes en defensa del Hospital comarcal de Benavente, el malestar ciudadano con la gestión del Sacyl es cada día más visible. Además de las citadas, solo en lo que llevamos de año se han registrado manifestaciones en Puebla de Sanabria, Ponferrada, Burgos y León.

Manifestación en Ponferrada el pasado 23 de febrero
La Sanidad constituye hace tiempo uno de los talones de Aquiles de la Junta y no siempre por la administración de los recursos, sino en no pocas ocasiones por la ineficiente planificación y la falta de participación profesional en la gestión, cuando no por la absoluta incompetencia de sus responsables. Basta citar como ejemplos de esto último desaguisados como el que rodeó a las oposiciones de Enfermería, la pérdida de los 15.000 estudios radiológicos del hospital de Ávila o los continuos fallos del Medora, un sistema informático que con lamentable frecuencia colapsa unos consultas ya de por sí suficiente saturadas.

No hay sesión plenaria de las Cortes en la que la oposición no traslade al presidente de la Junta o al consejero esa creciente insatisfacción. Tanto uno como otro contraponen a las criticas los datos del barómetro sanitario, según el cual los ciudadanos de Castilla y León han otorgado en 2016 un 6,91 a la Sanidad pública de la comunidad, lo que supone una puntuación superior a la del año anterior (6,7) y una mejora respecto a la media nacional (6,55). Aburrido de que Juan Vicente Herrera se aferre continuamente a dicho barómetro, el portavoz de Podemos, Pablo Fernández, ha aclarado que, en lo que respecta a esta comunidad, dicho índice se basa exclusivamente en la opinión recabada a tan solo 440 personas encuestadas.

 La situación de la Sanidad motiva dos de las cuatro preguntas realizadas por los portavoces de la oposición al presidente de la Junta dentro de la sesión de control parlamentario a celebrar en la tarde de este martes. Una de ellas, la formulada por el procurador de IU, José Sarrión, vuelve a poner sobre la mesa, digan lo que digan los encuestados en el barómetro, el deterioro general de la asistencia sanitaria en Castilla y León, plasmado en los distintos frentes que tienen abiertos la consejería y el SACYL. La otra pregunta, realizada por el socialista Luis Tudanca, plantea el problema de los enfermos de cáncer que se ven obligados a desplazarse a otras provincias para recibir un tratamiento de radioterapia del que no disponen en sus hospitales de origen.

Amancio Ortega
 Con criterios científicos muy discutibles, harto sospechosos de encubrir razones meramente económicas, la Junta lleva años dando la espalda a provincias como Ávila, Segovia, Soria, Palencia y la comarca de El Bierzo, que claman por la instalación de aceleradores lineales que eviten a los enfermos de cáncer y a sus familiares el sufrimiento añadido por los penosos desplazamientos que se ven obligados a realizar No piden otra cosa que una unidad como la que funciona en Zamora desde 2005. 
Y desde luego sería bastante bochornoso para el gobierno de Juan Vicente Herrera que al final dichos aceleradores lineales acaben instalándose con cargo a la parte alícuota que corresponderá a Castilla y León de los 320 millones de euros donados a la Sanidad Pública por el magnate de Inditex (Zara), Amancio Ortega, para la adquisición de equipos tecnológicos para la lucha contra el cáncer.

  La Plataformas en defensa de la Sanidad Pública de Castilla y León dirigieron antes de Semana Santa un durísimo escrito al consejero Sáez, acusándole de implantar unos sistemas de gestión basados en criterios economicistas contrapuestos a la eficiencia social “que deterioran el sistema sanitario público y ponen en riesgo su supervivencia”. En esa línea enmarcan la implantación de las polémicas unidades de gestión clínica, que llegan a calificar como un “caballo de Troya" para desarticular desde dentro el sistema público en beneficio e la Sanidad privada. Del mismo modo que estiman que la desaparición de las Gerencias de Atención primaria no va a contribuir precisamente a mejorar la calidad del servicio.

Dichas Plataformas acusan  Sáez y a su equipo de pervertir los valores éticos y profesionales de la Sanidad publica, “sustituyendo la prioridad de trabajar para los pacientes por la de trabajar para los gerentes”. “Mientras los trabajadores y trabajadoras achicábamos el agua que entraba y reparábamos en lo posible los desperfectos producidos, los responsables de la gestión la gestión ha ido poniendo nuevas y nuevas dificultades con la finalidad de conseguir que nuestro sistema se siga hundiendo”, afirma el escrito, que concluye pidiendo la dimisión del consejero Sáez y de su equipo. Vana pretensión esta última mientras el actual presidente siga al frente de la Junta.


lunes, 3 de abril de 2017

Cuenta atrás hacia las elecciones de 2019

 Aunque faltan más de dos años para las elecciones municipales y autonómicas de 2019, este fin de semana hemos asistido al inicio de la cuenta atrás hacia esa doble cita electoral. No solo por parte del Partido Popular, que ha renovado su líder y dirección en Castilla y León, sino también por parte del PSOE -cuyas primarias darán paso, después del congreso federal, a los autonómicos y provinciales- y de Podemos, que ha iniciado su proceso interno hacia su propio Vistalegre en la comunidad.

 El 13 congreso autonómico del PP se ha atenido por completo al guión previsto. Una vez que la militancia aupó de forma concluyente a la presidencia a Alfonso Fernández Mañueco, procedía escenificar el cierre de filas en un partido en el que la convocatoria de las primarias ha sacado a la superficie un mar de fondo potencialmente capaz de engendrar una ciclogénesis explosiva. 
Mañueco, Rajoy y Herrera en el congreso autonómico del PP
En ese ambiente se auguraba una bicefalia conflictiva y ese es el riesgo que todos han querido conjurar en un congreso a la búlgara cuyo principal mensaje no ha sido otro que el de proclamar urbi et orbi la inquebrantable unidad del partido.

 Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal acudieron a bendecir el “modélico relevo” (sic) que acaba de producirse. Reconocimiento sin reservas al legado de quien ha presidido el PP de Castilla y León durante 15 años y máximo apoyo de la dirección nacional al que le sustituye legitimado por el respaldo de la militancia. Todo de manual en una cita que no quisieron perderse la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría, la también vallisoletana ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, y el cunero palentino titular de Educación, Iñigo Méndez de Vigo. Tampoco el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, quién no podía faltar a la despedida orgánica de su amigo Juan Vicente Herrera.

 Fernández Mañueco tenía las manos libres para conformar su nuevo equipo de dirección y ha optado por prescindir del anterior “núcleo duro” del que él mismo formaba parte como secretario autonómico. Como nuevo número dos ha elegido al presidente provincial del PP y de la Diputación de Segovia, Francisco Vázquez, cuya afinidad personal se puso de manifiesto el mismo día en que el nuevo presidente anunció su candidatura. Y la otra gran novedad ha sido situar como virtual número tres de la dirección a la presidenta de las Cortes, la también segoviana Silvia Clemente, nombrada coordinadora del programa “Castilla y León 2019”, algo así como la hoja de ruta a seguir hasta las elecciones municipales y autonómicas.

Silvia Clemente y Francisco Vázquez
 El nuevo organigrama duplica el número de vicesecretarios, que pasan de tres a seis, sin que repita ninguno de los anteriores (Antonio Silván, Rosa Valdeón y Josefa García Cirac). El alcalde de Burgos, Javier Lacalle, y el presidente del comité organizador del congreso, Raúl de la Hoz, ocupan las dos vicesecretarías de mayor peso político. El primero se hace cargo del área de Organización y Electoral y el segundo de la de Acción Parlamentaria y Comunicación.

 El primer teniente de alcalde del ayuntamiento abulense, Héctor Palencia, asume la vicesecretaria de Política Municipal; la ex subdelegada del Gobierno en Soria, María José Heredia, la de Políticas Sectoriales; la diputada provincial por Palencia María José de la Fuente es la nueva vicesecretaria de Acción Social; y la procuradora zamorana Isabel Blanco se encargará de la Estudios y Programas.

 El máximo representante leonés en cúpula regional del PP pasa a ser el senador Luis Aznar, nuevo presidente del comité electoral, donde sustituye a José Antonio de Santiago-Juárez, otro de los que se cae del equipo de dirección. La antigua coordinadora de políticas sectoriales, la soriana Rocío Lucas, reemplaza a Silvia Clemente en la presidencia de la comisión de Derechos y Garantías, y la número tres (coordinadora general) en el anterior organigrama, la abulense Alicia García, se transmuta en nueva Valedora del Afiliado, siendo el único miembro del gobierno Herrera que se mantiene en el comité ejecutivo que preside Mañueco.

 El nuevo comité se completa con 36 secretarios adscritos a las seis vicesecretarias, otros 36 vocales (4 por provincia) y cinco más nombrados directamente por el presidente, entre los que figuran Antonio Silván y el presidente del PP leonés, Eduardo Fernández. Una nueva dirección más amplia, participativa y diversificada territorialmente que ha sido refrendada por el 91 por ciento de los compromisarios.

Votación de una de las ponencias del congreso del PP
Igual que Juan Vicente Herrera se ha ocupado de manifestar que no piensa remodelar su gobierno, de cuya labor se declara plenamente satisfecho, queda por ver ahora si Fernández Mañueco introduce cambios en la dirección del grupo parlamentario de las Cortes, el cual depende orgánicamente del partido. El nombramiento de Raúl de la Hoz como vicesecretario de Acción Parlamentaria presagia su posible ascenso a la portavocía del grupo.

 Restablecida formalmente la unidad, el PP de Fernández Mañueco tiene un inmediato reto en los congresos provinciales, alguno de los cuales se presenta bastante agitado. Por unas razones u otras, toca elegir nuevos presidentes en León, Zamora, Segovia, Ávila y posiblemente Palencia. Pero en ninguna de estas provincias la cita se presenta especialmente problemática.

 Otra cosa es en Soria, donde el sector crítico, en principio en minoría, presentará batalla a la actual presidente provincial, Mar Angulo, y sobre todo Valladolid, donde el partido se ha fracturado en dos bandos que van a disputarse a cara de perro la presidencia que todavía ostenta Ramiro Ruíz Medrano. La tensión entre los partidarios del actual secretario provincial del paido y presidente de la Diputación, Jesús Julio Carnero, y el grupo que encabeza el concejal Borja García es de tal voltaje que ha estado a punto de empañar el clima de camaradería y fraternidad que ha envuelto el congreso autonómico del pasado fin de semana.