jueves, 24 de diciembre de 2020

Covid-19: Jugando con el fuego navideño

 Entramos hoy de hoz y coz en la almendra navideña sin que la Junta haya modificado el "chip" con el que inició a finales de noviembre su particular desescalada conducente al objetivo de "salvar las Navidades", tal como se había propuesto el presidente Alfonso Fernández Mañueco

Mientras otras comunidades han ido endureciendo sus restricciones ante el temor -datos epidemiológicos en mano- de incubar en estas fechas la temida tercera oleada, Castilla y León ha seguido "desescalando" y llega a Nochebuena siendo unas de las cuatro comunidades con medidas más laxas, más incluso que las mantenidas en Madrid por la inefable Isabel Diaz Ayuso. Excepto el rechazo a la figura de los "allegados", que en la práctica no tiene mayor repercusión habida cuenta del coladero que suponen los "familiares", la permisibilidad de la Navidad castellano-leonesa solo encuentra parangón en Andalucía, Navarra y Catilla-La Mancha. 

Alfonso Fernández Mañueco e Isabel Díaz Ayudo

El cierre perimetral de la comunidad se suspende durante ocho días -entre el 23 y el 26 de diciembre y del 30 de diciembre al 2 de enero- precisamente para que los "familiares" puedan entrar y salir sin ningún problema (en Castilla y León no se requiere la "declaración responsable" exigida en otras comunidades). Los días 24, 25, 31 y 1 las reuniones familiares podrán ser de hasta 10 personas, y en Nochebuena y Nochevieja el toque de queda se prolonga hasta la 1:30 de la madrugada. Y la hostelería y el comercio siguen abiertos en las nueve provincias con las mismas limitaciones ahora vigentes.

Creciente "manga ancha".- Como se recordará, la Junta comenzó esta segunda desescalada a finales de noviembre, cuando autorizó en Ávila y Segovia la reapertura de la hostelería, las grandes superficies comerciales y otras actividades clausuradas semanas antes. Se estableció como límite máximo para "desescalar" una tasa de incidencia acumulada que no excediera de los 400 casos en los últimos 14 días. Con ese baremo, León y Salamanca "desescalaron" justo antes del puente de la Sacrosanta Constitución y una semana después lo hacían las cinco provincias restantes, con la excepción de Burgos capital.

Dicho baremo no se respetó en la provincia de Palencia, que "desescaló" cuando todavía superaba los 400 casos, tasa que de hecho ha seguido superando, salvo un único día, desde entonces. ¿A cuento de qué se hizo esta excepción con Palencia? Dos datos por si hacen al caso. Uno: En su momento, los hosteleros palentinos llegaron a amenazar con reabrir por las bravas desafiando la prohibición de la Junta. Y dos: Palencia es la única capital de provincia gobernada por un alcalde, Mario Simón, perteneciente a Ciudadanos, partido al que de momento sigue afiliado el vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, quien, como es sabido, maneja a su antojo la consejería de Sanidad.

Toma de posesión del nuevo obispo de León
Días atrás la Junta se planteó endurecer las restricciones en Palencia prohibiendo el consumo en el interior de los establecimientos hosteleros, lo cual finalmente no ha hecho, y ello pese a que la situación epidemiológica, lejos de mejorar, amenaza con empeorar: ayer la incidencia acumulada era de 417, un punto por encima de la de anteayer. La de Palencia no es la única "manga ancha" practicada por la Junta en esta fase de la pandemia. Reciente está la deliberada omisión normativa que amparó el sonado estreno arzobispal en la catedral burgalesa en un momento en el que la hostelería de la ciudad permanecía cerrada, y más reciente aún el "bautizo" en la de León del nuevo obispo de la diócesis.

La insufrible impostura de Igea.- Lo peor no es que la Junta siga practicando la ley del embudo como le viene en gana, sino que encima tengamos que soportar la insufrible impostura de sus máximos responsables, en especial la de su demagogo vicepresidente, que se hace cruces ante los conciertos de Raphael en Madrid cuando se había tragado sin decir ni pío las congregaciones en las catedrales de Burgos y León, bendecidas para mayor inri y respectivamente por los ínclitos consejeros de Presidencia, Ángel Ibáñez, y de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones, o, lo que es lo mismo, "Rompetechos" y "Rey Sol", según les tiene motejados "El topillo".

Francisco Igea y Ángel Ibáñez

Como fuera de Castilla y León siguen sin conocer bien al personaje, ha hecho fortuna mediática ese "sean ustedes mejores que quienes los que les gobernamos", con el que Igea se daba golpes de pecho ante el desmadre territorial de las restricciones navideñas contra la pandemia. La frase evocaba aquella otra que soltó Estanislao Figueras, el primer presidente de la efímera Primera República Española: "Señores, voy a serles franco: Estoy hasta los cojones de todos nosotros". La diferencia es que Figueras obró en consecuencia y al día siguiente cogió un tren con destino a Francia sin molestarse en dimitir, mientras que Igea no se irá del cargo ni con agua caliente (y veremos si Mañueco no le hace un hueco en la próxima legislatura dentro del eventual gobierno de coalición PP-Vox que se atisba en el horizonte...)

A todo esto habrán observado que, pese a toda la que hay montada con las medidas contra la pandemia, no se ha hecho aquí ninguna referencia al comité de sedicentes expertos constituido supuestamente para asesorar a la Junta en materia sanitaria y epidemiológica. La razón es que no se han vuelto a tener noticias de tan fantasmal comité desde que a primeros de noviembre firmó una declaración dando cobertura a la alerta sanitaria de máximo nivel decretada por el presidente Mañueco que conllevó, entre otras medidas, el "cerrojazo" total de la Hostelería y de las superficies comerciales de más de 2.500 metros cuadrados. Ciertamente se conoce el nombre de los "sedicentes", pero poco o nada de sus dictámenes, si es que alguna vez han existido.

Carpa en el exterior de un hospital del Sacyl
A todo esto asimismo el presidente de la Junta no ha encontrado un hueco en su agenda para reunirse con los representantes sindicales de la Sanidad Pública, tal como se comprometió en su comparecencia en las Cortes del pasado 1 de diciembre. La Junta asegura que no aplicará el "decretazo" sanitario sin consenso previo con la Mesa sectorial, pero no lo retira. Y si no piensa aplicarlo unilateralmente, ¿por qué no lo retira?

Camino de los 8.000 muertos.- Y a todo esto desde el pasado 1 de septiembre han muerto en los hospitales de Castilla y León 1.962 contagiados por Covid, casi tantos como los fallecidos hasta dicha fecha (2.130). Y los fallecimientos en las residencias de ancianos se cifran desde marzo en 2.066, 338 de ellos registrados en esta segunda oleada. Según datos de la propia Junta, el Covid se ha cobrado hasta ayer un total de 7.821 víctimas mortales en esa comunidad, 3.670 de las cuales contrajeron la enfermedad en residencias de ancianos. Y no hay más preguntas, señoría...

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