Nada
más conocer el reparto del botín apañado por los siameses ideológicos que
detentan el poder en la Junta de Castilla y León, era fácil barruntar que el
nuevo gobierno presidido por Alfonso “Fonsi” Fernández Mañueco iba
a batir el récord de altos cargos en la historia de la comunidad autónoma. La
creación de una segunda vicepresidencia y el revoltijo de competencias
atribuida a la misma -equivalentes a las de una undécima consejería creada de
extranjis- así lo hacía presagiar.
Que uno recuerde, dicho récord lo dejó
establecido el olvidado (y olvidable) Juan Vicente Herrera, quién en sus
tiempos de supuesto esplendor llegó a desplegar un organigrama de 101 altos
cargos. Lo recuerdo bien porque entonces me referí a él (al organigrama, no a
su evanescente responsable) como el gobierno de los “101 dalmatas”.
Entre esos ciento y la madre figuraba la Gerencia Regional de Justicia,
adscrita a llamada consejería de Interior y Justicia, que supuestamente se iba
a encargar de preparar las transferencias en materia de Justicia incorporadas
en una reforma del Estatuto de Autonomía.
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| Alfonso Fernández Mañueco |
Dicha
consejería, encomendada a “Fonsi” dentro de una reestructuración pensada
para entregar la de Presidencia al infausto Joseantonio de Santiago-Juarez,
no tardó en ser motejada como la consejería Ni-Ni (ni Interior ni Justicia).
Pero eso sí, se nombró Gerente Regional de Justicia a una juez, Felisa
Herrero, cuya única gestión conocida fue la de adjudicar un coche oficial
de la Junta al entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia, José
Luis Concepción, y otro al fiscal superior coétaneo, Gonzalo Martín
Granizo. (Desconozco por cierto si los actuales titulares de ambos cargos
siguen disfrutando de ese obsequio-gentileza del entonces consejero Ni-Ni. De
eso hace más de veinte años, y de la transferencia de la Justicia -ay que risa, tía
Felisa- nunca se ha vuelto a tener noticia. Como decía el genial “Hermano
Lobo”, a lo mejor se retoma el asunto “el año que viene, si Dios
quiere…”
Récord absoluto también en el número de viceconsejerías, ahora diez, sin contar que determinados altos cargos, entre ellos la Jefa de Gabinete del Presidente, tienen un sueldo equiparado al segundo escalón de las consejerías.
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| Luis Miguel González Gago |
El apaño sitúa al eminente jurista (memorable
descubridor del ocaso como fundamento jurídico) “Luismi” González
Gago como el consejero que tiene bajo su dependencia orgánica nada
menos que a 15 de los 102 altos cargos del nuevo organigrama, que serían 24 si
se suman los nueve delegados territoriales. “Luismi”, quién al no ser
procurador, ahora no devenga las sustanciosas dietas de las Cortes, puede
presumir de ser el cargo con más poder político teórico en el nuevo Gobierno,
con permiso, eso sí, del consejero de Sanidad (y ahora también de Bienestar
Social), Alejandro Vázquez, quien pasa a gestionar alrededor del 40 por
cierto del Presupuesto de la Junta.
No diré yo que la vicepresidenta segunda,
ingeniera de Caminos ella, Isabel Blanco, ha quedado casi para vestir
santos, expresión machista que me costaría la justa recriminación de las
feministas de las cuales ella nunca ha formado parte. Pero, descuartizada por
completo la antigua consejería de Bienestar e Igualdad de Oportunidades, otrora
bandera de la política social de la Junta, queda relegada a gestionar un
revoltijo de descartes que se concretan en cinco direcciones generales.
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| Carlos Pollán |
El vicepresidente segundo y titular de la consejería de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, tiene bajo su dependencia a otros siete altos cargos, los que nunca tuvo el inefable García-Gallardo (GG, junior), quién en gloria política esté gozando de tanta salud como descanso dejó tras verse obligado por el mariscal Abascal a abandonar el momio disfrutado como número dos de “Fonsi”. Sólo una simple curiosidad sobre la consejería atribuida a Pollán: ¿a qué dedicará sus desvelos la dirección general de Desregulación?
El consejero de Cultura, Alberto Diaz Pico,
tiene a seis altos cargos bajo su mandato, pero la palma es la del nuevo
titular de Agricultura, Joaquín Antonio Pino, quien se hace cargo de una
macroconsejería que, incluido el ITA, suma diez altos cargos, uno
correspondiente a la dirección general de Política Ambiental, todo un cuerpo
extraño en un gobierno con una consejería de Medio Ambiente. Dado que ese
organismo no se va a ocupar ni de la Caza ni de la Pesca, adscritas a otra
dirección general, cabe pensar que su cometido será el de combatir el “fanatismo
climático” de la Agenda 2030.
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| Luis Fuentes y Miguel Ángel González Rodrigo |
Entre los agraciados “Fonsi” ha renovado al que
fuera número dos de Ciudadanos en Castilla y León durante la etapa del gobierno
compartido, Miguel Ángel González Rodrígo, alias “el mudito” y
también “el manquito”. Vamos a ver si hace lo propio con el que fuera
número uno del mismo partido y presidente de las Cortes, Luis Fuentes, una
ineptitud tamaño king size a la que recompensó ignotos servicios prestados
nombrándole Delegado del Corredor Atlántico, cargo que seguirá existiendo sin
que nunca hayamos noticia de la gestión realizada.
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| Francisco Vázquez Requero y de Lama |
Y no queda todo el despilfarro ahí. La
consejería de Presidencia sigue manteniendo la llamada Fundación “Valores”,
creada de repente a mediados de 2024 cuando Vox rompió el pacto de gobierno en
la Junta y la Fundación “Castilla y León”, encargada hasta entonces de dar
cobertura a la concentración de Villalar, quedó al albur de lo que decidiera el
entonces presidente de las Cortes, el ultraderechista Carlos Pollán,
quién culminó su mandato en la Cámara sin haber participado jamás en la
celebración anual de la celebración comunera. Pese a haber recuperado la
presidencia de las Cortes tras colocar en la presidencia a Paco/Paquito/
Paquete (sobre todo “Paquete”) Vázquez Requero de Lama, la Junta no se ha
planteado disolver el chiringuito este de “Valores”, cuya única labor conocida
ha sido la de contratar los conciertos/recitales celebrados a nada módico
precio en todas las capitales de provincia con ocasión de la festividad del 23
de abril. El PSOE de Castilla y León cuantifica en 700.000 euros, y creo que se
queda corto, el incremento de gasto generado por el nuevo organigrama de la
Junta. Será por dinero… No se han enterado de que la Junta, tal que diría Manquiña
en “Airbag”, siempre ha nadado en la ambulancia.




