lunes, 11 de julio de 2016

La Junta, igual que si tuviera mayoría absoluta

 A la espera de que se despeje el panorama nacional, en Castilla y León el actual gobierno de la comunidad ha cumplido su primer año de gobierno en medio de un clima enrarecido con el partido, Ciudadanos, que apoyó la investidura de Juan Vicente Herrera a cambio de un acuerdo para la gobernabilidad. Y en un clima al borde de la ruptura con el Partido Socialista, cuyo respaldo resulta imprescindible para sacar adelante algunas de las reformas institucionales en curso.


Este creciente deterioro entre la Junta y los dos citados partidos tiene mucho que ver con la forma de gobernar del gobierno Herrera, que en la práctica ha seguido actuando exactamente igual que si contara con mayoría absoluta. Desde el primer día se vio que el pacto suscrito con Ciudadanos constituía un auténtico “cheque en blanco” para el PP, que, a cambio de adquirir algunos compromisos en materia de “regeneración democrática” ninguno de los cuales ha entrado aún en vigor, ha gobernado este primer año completamente a sus anchas.

Herrera, Valdeón y De Santiago-Juárez
Para mayor inri, al tiempo que los principales compromisos en esa materia -la limitación de mandatos de los altos cargos y las incompatibilidades de los procuradores no se harán efectivos hasta la siguiente legislatura-, el PP no ha tenido ningún pudor en manejar a su antojo las dos comisiones parlamentarias de investigación promovidas por la oposición.

Abusando de un Reglamento de las Cortes que le permite controlar dichas comisiones como si tuviera mayoría absoluta, el PP mantiene paralizada desde el mes de febrero, simplemente por su santa voluntad, la comisión que debería investigar la llamada “trama eólica” y los pufos perpetrados alrededor de la Perla Negra y los terrenos de los polígonos de Portillo. Santa voluntad que tiene mucho que ver con la cerrada negativa de Juan Vicente Herrera a comparecer en una comisión ante la que debe dar muchas explicaciones, máxime después de que el ex vicepresidente de la ADE, ex consejero de Gesturcal y delegado territorial de la Junta en Valladolid, Pablo Trillo, contará lo que contó en su declaración en el Juzgado de Instrucción número dos de Valladolid.

 Por el contrario, el PP ha decidido liquidar cuanto antes la comisión de investigación sobre el Hospital de Burgos, que tras el simulacro de comparecencia protagonizado por el propio Herrera, con un formato que le permitió eludir cualquier cuestión comprometida, va a ser objeto de unas maratonianas sesiones a lo largo de esta semana. 
Naturalmente, las conclusiones ya las ha adelantado el grupo popular: El hospital burgalés ha supuesto un ejemplar modelo de colaboración público-privada, resultado de un impecable proceso de adjudicación, construcción, equipamiento y gestión. Que su coste inicial se disparara de 242 millones a 528 y que su pago diferido haya pasado de 1010 a 1667 millones no tiene nada que ver con su desastrosa gestión ni con el despilfarro, faltaría más. Simplemente se debe a mejoras introducidas sobre la marcha de las que deberían estar muy agradecidos los burgaleses. Incluso aunque algunas de esas mejoras sean ficticias.

Luis Fuentes durante un pleno de las Cortes
Ciudadanos, un apoyo prescindible.-  La desfachatez con la que ha actuado el PP respecto a dichas comisiones de investigación, amén de arruinar su ya escasa credibilidad en materia de “regeneración democrática” y lucha contra la corrupción, ha puesto en evidencia el nulo respeto que le merece Ciudadanos, a quien se ha permitido ningunear exactamente igual que al resto de la oposición. Razón por la cual su conspicuo portavoz, Luis Fuentes, se ha visto obligado en los últimos meses a manifesta, cual plañidera, su creciente decepción y desengaño con Juan Vicente Herrera, llegando a amenazar con endurecer su postura ante futuros acuerdos. Una amenaza por parte de un portavoz y de un partido que en realidad carecen ya de capacidad de intimidación.

Si no fuera tan escaso de luces, Fuentes debería saber que la bala de oro que Ciudadanos tenía la malgastó en el acuerdo de investidura, tras el cual la Junta puede seguir gobernando perfectamente hasta el final de la legislatura sin necesidad del apoyo de la formación naranja. Y si no que haga la prueba con ocasión de los próximos Presupuestos de la Comunidad. Se encontrará entonces con el plan B de Herrera, que no es otro que el de recabar el apoyo del procurador de la Unión del Pueblo Leonés, quien por unos módicos compromisos con el antiguo Reino de León estará encantado de prestar su voto. Hace al caso recordar que los presupuestos de 2016 se aprobaron con una serie de enmiendas de la UPL que superaban en cuantía a las aceptadas a Ciudadanos. Y en última instancia, siempre quedará la opción de prorrogar las cuentas de este año.

 La que sí puede tener repercusiones negativas para la Junta es la creciente tensión que rodea su relación con el PSOE, cuyo origen ha de situarse en las acusaciones, cada vez más explicitas y directas, de Luis Tudanca en relación con los casos de corrupción que salpican la pasada gestión de Juan Vicente Herrera. Dichas acusaciones han abierto una brecha de carácter personal entre ambos y han enturbiado la relación entre ambos partidos.

Luis Tudanca en la sede de Ferraz
La llave que necesitan de Tudanca.- El hecho no tendría mayor trascendencia si no fuera porque el consenso PP-PSOE resulta imprescindible para que llegue a buen puerto un objetivo político largamente perseguido por la Junta: el controvertido mapa de las unidades rurales de la Ley de Servicios y Ordenación del Territorio, asunto que requiere la aprobación por mayoría cualificada de dos tercios del pleno de las Cortes.
 Esa misma mayoría cualificada  es necesaria asimismo para la reforma del Estatuto de Autonomía, pero la Junta sabe que esta última está condenada a encallar precisamente por la negativa del PP a modificar el sistema de elección de los procuradores a través unas circunscripciones  provinciales que distorsionan muy a su favor la distribución de los 84 escaños del Parlamento Autonómico.

 El PP de Herrera necesita al PSOE de Tudanca para aprobar ese mapa  rural y culminar con él la “obra cumbre” de ese incorregible aprendiz de brujo y vocacional estadista de andar por casa que es José Antonio de Santiago-Juárez, la mano que mece la cuna-diván presidencial.
 A la espera de los futuros congresos nacional y autonómico del PP que despejen la incógnita sobre su sucesión, cerrar la Ordenación del Territorio es la gran aspiración de Herrera en su quinto mandato como presidente de la Junta. Lo demás puede esperar para un presidente al que por lo demás lo único que le quita el sueño es la deriva judicial de la "trama eólica" y del caso Perla Negra-Polígono de Portillo.

Visto lo cual, el autor considera llegado el momento de abrir un paréntesis estival, que, salvo cataclismo, mantendrá hasta comienzos de septiembre. No les puedo asegurar que “El topillo”, libérrima mosca cojonera donde las haya, se conceda tan prolongado descanso.