lunes, 19 de abril de 2021

Tudanca no tira la toalla

 Mientras Alfonso Fernández Mañueco, por muy asentado que esté en la presidencia de la Junta, sigue en el punto de mira de Génova, que se ha propuesto utilizar los congresos provinciales del partido para socavar su liderazgo en el PP de Castilla y León, no parece que Luis Tudanca vaya a encontrar rival en el próximo congreso autonómico del PSOE.

La fallida moción de censura, presentada intempestivamente a instancias de La Moncloa, no ha pasado a Tudanca la factura que sus adversarios preconizaban, y si no se vislumbra alternativa a su reelección como secretario autonómico del partido, menos aún se atisba competencia en el proceso de primarias para elegir el candidato socialista a la presidencia de la Junta en 2023 (o antes, si en un momento dado Fernández Mañueco activa el botón de disolver las Cortes y convoca elecciones anticipadas, tal como ha hecho Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid).

 Hace unos días el contrincante de Ayuso, Ángel Gabilondo, anunció que, en el hipotético caso de tener que formar gobierno, su vicepresidencia económica recaería en la actual ministra de Industria, la vallisoletana Reyes Maroto. Nada sorprendente teniendo en cuenta que, hasta su nombramiento como ministra, Maroto era una de las más estrechas colaboradoras de Gabilondo en la Asamblea de Madrid.

El nombre de la ministra de Industria se barajó como cabeza de lista al Congreso por Valladolid en las últimas elecciones generales, lo que hubiera supuesto su inserción política en Castilla y León y a partir de ahí su eventual salto a la primera línea de la política autonómica. Pero el poderoso secretario de Organización del PSOE, José Luis Abalos, colocó a Maroto en la lista por Madrid y apostó por Javier Izquierdo, el actual Delegado del Gobierno, para encabezar la candidatura socialista por Valladolid.

Puente, Maroto e Izquierdo en Valladolid

 Así las cosas, Izquierdo sería sobre el papel la única alternativa plausible para disputar al actual secretario autonómico el liderazgo del partido en la comunidad, toda vez que el socialista más valorado por Pedro Sánchez, el alcalde Óscar Puente, no juega a la política autonómica. Quienes se han permitido cuestionar la idoneidad de Tudanca para repetir como candidato a la presidencia de la Junta se olvidan con pasmosa facilidad de que ganó las pasadas elecciones autonómicas, algo que no había vuelto a suceder en Castilla y León desde la victoria de Demetrio Madrid en 1983. Candidatos socialistas tan ilustres como Juan José Laborda, Jesús Quijano, Jaime González, Ángel Villalba y Óscar López cayeron sucesivamente derrotados ante José María Aznar, Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera. Por el contrario, Fernández Mañueco rompió en 2019 la racha de victorias de sus predecesores en la presidencia de la Junta.

 La pérdida de la mayoría absoluta en las Cortes por parte de PP y Ciudadanos depara una nueva correlación de fuerzas que brinda a inéditas posibilidades a la oposición. De momento, se ha traducido en la derogación del “decretazo” sanitario, abolido deprisa y corriendo por el presidente Mañueco so pena de sufrir una derrota parlamentaria. Y los socialistas ya se aprestan a solicitar de nuevo la comisión de investigación sobre la pandemia y las residencias de ancianos, rechazada el pasado mes de diciembre por la mayoría absoluta que entonces sumaban PP y C´s. Hace al caso recordar que la solicitud de dicha comisión contó con el respaldo de todos los integrantes del grupo mixto con la única excepción del procurador del Vox, favorable sin embargo a su constitución.

Ana Sánchez y Virginia Barcones
 Mediante el inminente acuerdo con el procurador de “Por Ávila”, la Junta verá restablecida su mayoría parlamentaria, pero ello puede ser flor de un día ante el proceso de descomposición que amenaza a Ciudadanos, que podría ser irreversible si sufre un nuevo descalabro en las elecciones madrileñas.

El PSOE cometió un error garrafal al suscribir con las firmas de sus 35 procuradores su fallida moción de censura, con lo que no podrá volver a presentar otra hasta marzo de 2022. Pero para entonces faltaran 15 meses hasta las siguientes elecciones, tiempo suficiente para intentarlo de nuevo si el gobierno Mañueco no remonta y mantiene su vuelo gallináceo. Eso sí, Tudanca debería afinar en su labor de oposición y apostar más por la línea Barcones (Virginia) y menos por el estilo Sánchez (Ana).

(Publicado en elDiario.es Castilla y León