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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

lunes, 22 de mayo de 2017

Las Diputaciones como palanca de poder interno en el PP

Escalonados a lo largo de los cuatro próximos fines de semana, el PP celebra entre el 27 de mayo y el 17 de junio sus nueve congresos provinciales en Castilla y León. Y sin que haya celebrado aún ninguno, ya se está compuesta la nueva orla de los presidentes del partido en las nueve provincias. El sistema de primarias a doble vuelta estrenado en los pasados congresos autonómicos ha resuelto con semanas de antelación su desenlace, que ha venido a confirmar la estrecha correspondencia entre las Diputaciones y la estructura territorial de poder en el PP de Castilla y León.


César Rico y Alfonso Fernández Mañueco
 Solo tres de la anterior hornada de presidentes provinciales optaban a la reelección, los tres plenamente en sintonía con la nueva dirección autonómica encabezada por Alfonso Fernández Mañueco. El salmantino Javier Iglesias y el burgalés César Rico, que presiden las respectivas Diputaciones, no han encontrado enfrente ningún candidato alternativo. No así Mar Angulo, quien ha tenido que fajarse con el sector critico encabezado por Antonio Pardo, el que fuera presidente de la Diputación soriana antes de que ésta cayera en manos del PSOE tras las últimas elecciones municipales.

 Soria, Valladolid y Ávila han sido las tres únicas provincias en la que ha concurrido más de un candidato a la presidencia. Una disputa que ha tensionado fuertemente al partido, especialmente en Soria y Valladolid, donde se han librado sendas batallas absolutamente a cara de perro, dejando heridas que no van ser tan fáciles de restañar y que a buen seguro tendrán consecuencias cuando llegue el momento de elaborar las candidaturas a las elecciones municipales de 2019. Entonces veremos en que queda esa “integración” que tanto prometen los vencedores.

 El pulso librado ha hecho que en las tres provincias se disparara el número de afiliados inscritos con respecto a la votación que enfrentó el pasado 17 de marzo a Fernández Mañueco y Antonio Silván, especialmente en Valladolid, donde ese censo se incrementó en mas de un 170 por ciento, pasando de menos de 1.500 a mas de 4.000. Un incremento no menos espectacular en Ávila, cuyo censo de inscritos pasaba de 392 a 1.086.

 Las primarias autonómicas, en las que el sector encabezado por Pardo apoyó abiertamente la candidatura de Silván, presagiaban la victoria de Angulo, que finalmente se confirmaba por el 62,7 por ciento de los votos (431) frente al 36,61 por ciento (253).

Jesús Julio Carnero y Borja García Cavajal
 No estaban tan claros los pronósticos en Valladolid, donde en otras circunstancias nadie habría osado plantar batalla por la presidencia a un candidato que reunía en su persona la doble condición de secretario provincial del partido y presidente de la Diputación. Por mas que el concejal Borja García Carvajal fuera muy del agrado de la nueva Ejecutiva Autonómica, su desafío a Jesús Julio Carnero tenía mucho de David contra Goliat. Los resortes de poder que proporciona el gobierno de una Diputación resultan determinantes. Y aun así el resultado podrá calificarse de concluyente, pero no de aplastante, ya que el derrotado ha sumado mas de un 40 por ciento de los votos, lo cual es una cosecha nada desdeñable. El resultado (59,44 frente a 40,56) no es como para proclamar que el partido sale fortalecido en Valladolid.

Más sorprendente es que un político tan bregado como el ex alcalde de Ávila y ex presidente de la FRMP, Miguel Ángel García Nieto, no midiera bien el riesgo de disputar la presidencia del partido al vicepresidente primero de la Diputación, Carlos García González, erigido en líder del sector renovador frente a la vieja guardia que se ha tirado décadas controlando el PP abulense. Nieto ha caído derrotado por una diferencia de mas 21 puntos (60,81 frente a 38,20).

Otros dos presidentes de Diputación, el leonés Juan Martínez Majo y la palentina Ángeles Armisén compatibilizaran sus cargos institucionales con las respectivas presidencias del partido. En León se vuelve así a la reunificación de cargos existente hasta el asesinato de Isabel Carrasco, evitando una contienda que podía reabrir heridas todavía no cicatrizadas. Para ello, previa mediación de la dirección autonómica, Martínez Majo ha tenido que dar marcha atrás en su intento de ningunear al ahora llamado sector mañuequista, que tiene como cabeza más visible al ex concejal Ricardo Gavilanes. Por su parte, Armisén, que ya era secretaria provincial, es la sucesora natural de Carlos Fernández Carriedo, fracasado en su intento de que Génova le levantara la incompatibilidad entre la presidencia provincial del partido y el cargo de consejero de la Junta.

Paloma Sanz y Francisco Vázquez
  En Segovia, la sucesión natural conducía a la presidencia provincial del PP al secretario provincial del partido y vicepresidente único de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente. Sin embargo, Francisco Vázquez, nuevo secretario autonómico, ha preferido apadrinar a la número tres de la ejecutiva saliente y senadora Paloma Sanz. La explicación del cambio no sería otra que el caso de la hipoteca del Torreón de Lozoya y otros inmuebles de Caja Segovia, entre cuyos imputados figura tanto De Vicente como el también diputado provincial José Luis Sanz Merino, ambos antiguos miembros del Consejo de Administración de la entidad.

 Y en Zamora, Fernándo Martínez Maillo ha preferido mantener a la presidenta de la Diputación, Mayte Martin del Pozo, como un número dos del partido y promocionar como presidente provincial al diputado del Congreso José María Barrios. Pero Barrios no es ajeno precisamente a la cultura política de las Diputaciones, ya que entre 1999 y 2016 ha sido vicepresidente de la de Zamora, a la que llegó antes que el propio Maillo, elegido presidente en 2003.

No es extraño que el PP se revolviera cuando hace dos años, en su acuerdo de investidura con Pedro Sánchez, Ciudadanos planteó suprimir las Diputaciones. Si estarán en su ADN político que tanto Mariano Rajoy como Fernández Mañueco iniciaron sus respectivas carreras políticas presidiendo las de Pontevedra y Salamanca…