martes, 21 de diciembre de 2021

 El topillo

 El agónico papel de Ciudadanos

 En el matrimonio real se dice que el cornudo es el último en enterarse. Y eso mismo ha sucedido en el matrimonio político de conveniencia que han mantenido en esta comunidad Alfonso Fernández Mañueco y Francisco Igea. Vista su reacción, este último, confeso degustador de sapos políticos, nunca pensó que pudiera acabar como la incauta rana que ayudó al escorpión a cruzar el río.

No imaginaba en el presidente alguien capaz de hablar el domingo con Inés Arrimadas y ocultar a la susodicha la alevosa puñalada que se disponía a asestar a su partido a primera hora del lunes. Y tampoco lo creía suficientemente mendaz como para fabular esa especie de conspiración judeo-masónica con la que ha tratado de justificar lo injustificable.

 El hecho es que, almas de cántaro ellos, los de C´s son los únicos a los que Mañueco ha pillado desprevenidos. Los demás partidos estaban ya completamente en guardia. Estatutos en ristre, los naranjas tendrían que convocar unas primarias para elegir su candidato a la presidencia de la Junta, tal como acaban de hacer en Andalucía. Pero tras el mazazo recibido y los antecedentes en la materia, se quiere evitar semejante trance, designando directamente, con la excusa de lo apretado del calendario electoral, un candidato de consenso.

Dado el botín electoral que se vaticina -en el mejor de los casos un solo procurador, electo por Valladolid- resultaría sorprendente que hubiera codazos para asumir la candidatura. No veo a Igea postulándose para terminar ocupando ese solitario escaño en el próximo grupo mixto. Ni que vaya a intentar convencer a Verónica Casado, que, además de no ser afiliada, bastante escaldada ha salido de la experiencia.

 Por razón de su cargo de coordinadora autonómica, se supone que la única que no puede pasar de ese cáliz es Gemma Villarroel, pero, al tener que presentarse por León, no tendría garantizado el escaño. Si aun así Villarroel es la designada, queda por ver quien intenta salvarse del naufragio encabezando la candidatura vallisoletana, a la que no haría ascos el todavía presidente de las Cortes, Luis Fuentes, número dos tras Igea en las elecciones de 2019. Y no digamos el número tres, Miguel Ángel García Rodrigo (a) “El Mudito”. En situaciones de hambruna ninguna migaja es desdeñable.

 Agónico papelón el que se ha ganado a pulso Ciudadanos.

21-Diciembre-2021


lunes, 20 de diciembre de 2021

Injustificado ergo irresponsable

 Desde aquella sesión parlamentaria del mes de septiembre, en la que estalló en el seno del gobierno de coalición PP-C´s la crisis sobre la reforma de la atención primaria, estaba cantado que antes o después el presidente Fernández Mañueco haría uso de su facultad de disolver las Cortes y adelantar las elecciones autonómicas.

 Se había quebrado la confianza no tanto entre ambos grupos parlamentarios -que de hecho no tardaron formalmente en restablecerla- como entre el presidente y la facción de C´s que, acaudillada por el vicepresidente Francisco Igea, acaparaba la representación naranja en la Junta. Especialmente tormentosa era la relación del PP con la consejera de Sanidad, Verónica Casado, situada desde hace mucho tiempo en el ojo del huracán.

 Meses jugando al despiste.- Con todos los sondeos a su favor, era cuestión de tiempo que Fernández Mañueco pulsara el botón electoral para hacer tabla rasa y buscar una cómoda mayoría del PP que le permita seguir gobernando liberado del lastre que a estas alturas representaban Igea y sus adláteres. Era cuestión de encontrar el momento propicio y, sobre todo, de justificar una convocatoria electoral que, aun siendo de ámbito autonómico, convulsiona la política nacional.

 Como sospechábamos, Mañueco se ha pasado meses jugando al despiste, al afirmar hasta la saciedad que su propósito era el de agotar la Legislatura, estableciendo como única condición que la gobernabilidad no se viera afectada por una inestabilidad parlamentaria. Y hace días llegó más lejos aún, al desvincular la aprobación o no de los Presupuestos de la Comunidad de un eventual adelanto electoral. Una aseveración un tanto sorprendente, ya que el rechazo parlamentario de los Presupuestos sí habría sido un argumento de peso para pulsar el botón electoral.

En plena pandemia.- Sin embargo, contraviniendo toda lógica política y, lo que es peor, el sentido común, Mañueco se ha liado la manta a la cabeza y ha decidido anticipar las elecciones sin ninguna justificación de peso y en un momento extraordinariamente intempestivo, en plena fase ascendente de una virulenta sexta ola de la pandemia que satura ya la atención primaria y amenaza con colapsar los hospitales.

 Solamente por esta última razón, la decisión del presidente es de una gran irresponsabilidad política, máxime cuando comporta el relevo en la consejería de Sanidad en una situación de emergencia sanitaria. (No seré yo quien defienda la nefasta gestión de Verónica Casado, pero el momento para prescindir de la consejera de Sanidad no puede ser más inoportuno).

Presupuestos a la papelera.-  No menos insólita resulta la disolución de las Cortes dos días antes de la sesión plenaria convocada para aprobar los Presupuestos de la Comunidad para 2022, lo que conlleva la prórroga a partir del 1 de enero de las cuentas de 2022. Mañueco se carga sus propios Presupuestos, los que debían de impulsar la recuperación de la mano de los fondos europeos, y lo hace sin agotar la posibilidad de que fueran aprobados por la Cámara. En su lugar, se da paso a las turbulencias políticas de un proceso electoral en un contexto de máximo encanallamiento político a todos los niveles.

 No es lo peor que Mañueco haya faltado con todo descaro a su palabra. Eso es algo que se da por descontado en la política española. Lo realmente grave es que ha antepuesto su interés partidista al interés general, tomando una decisión claramente lesiva para la comunidad que preside.

(Publicado en elDiario.es Castilla y León)


lunes, 13 de diciembre de 2021

La ambigüedad de Mañueco reaviva los rumores de adelanto electoral

 La sospechosa ambigüedad que ha comenzado a mostrar  el presidente de la Junta ha reavivado en los últimos días los rumores sobre el adelanto de las elecciones autonómicas en Castilla y León.

Alfonso Fernández Mañueco
 No solo es que desde su entorno se siga agitando el espantajo de una nueva moción de censura socialista harto improbable. Es que también circula el runrún de que la intransigencia del PP respecto a las exigencias del Partido por Ávila (XAV) puede dar al traste con los Presupuestos de la Comunidad para 2022, lo cual proporcionaría a Alfonso Fernández Mañueco un argumento incontestable para disolver las Cortes y convocar nuevos comicios.

 Desde que la crisis desatada en torno a la reforma de la atención primaria rural alimentara los rumores de un posible adelanto, y de eso se han cumplido más de tres meses, el presidente de la Junta ha repetido hasta la saciedad que su propósito era el de agotar la Legislatura, estableciendo como única condición el de una estabilidad parlamentaria que no ponga en peligro la gobernabilidad. Esa ha sido su posición inalterable cada vez que se le preguntaba sobre la posible anticipación electoral.

 Por eso, no ha pasado inadvertida la respuesta que ofreció el Día de la Constitución cuando fue preguntado al respecto en Madrid: “En estos momentos estoy preocupado única y exclusivamente por las personas de Castilla y León y por protegerlas de las políticas del sanchismo”, se limitó a contestar. Por primera vez en estos meses omitió lo de que su propósito sea agotar la Legislatura.

Raúl de la Hoz y David Castaño
  Y ello coincide con la abierta divergencia que mantienen PP y Ciudadanos respecto a las concesiones exigidas por XAV a cambio de que su procurador, Pedro Pascual, aporte el voto necesario para que los Presupuestos de la Comunidad salgan adelante. Mientras que el vicepresidente, Francisco Igea, y el portavoz naranja, David Castaño, no encuentran el menor pero a las enmiendas parciales presentadas por Pascual, el portavoz del grupo popular, Raúl de la Hoz, ha acusado al partido abulense de utilizar su voto para “sacar tajada”.

 Después de hacer hincapié en que el proyecto presupuestario asigna a la provincia de Ávila inversiones territorializadas por importe de 70 millones de euros (25 más en que el presente 2021), De la Hoz considera que aceptar enmiendas por importe de otros 35 millones significaría un “agravio” para otras provincias.

Pedro Pascual, procurador XAV
  A expensas de la negociación que pueden mantener hasta el 23 de diciembre, fecha en que el pleno Cortes votará las nuevas cuentas, se ha abierto paso el rumor de que el PP podría dejar caer los Presupuestos, dotándose así de un argumento incuestionable para justificar un próximo adelanto electoral. Le bastaría con rechazar todas o una gran mayoría de las enmiendas de XAV, cuyo presidente, José Ramón Budiño, afirma que, de no producirse un acuerdo satisfactorio, el voto de su procurador será “un no rotundo”.

 El rechazo parlamentario a los Presupuestos justificaría por sí mismo el adelanto, pero su aprobación tampoco garantizaría el agotamiento de la actual Legislatura. A Mañueco le quedaría en la recámara la excusa de la nueva moción de censura que los socialistas tienen potestad de presentar a partir del próximo 10 de marzo. Una amenaza que constantemente se encarga de recordar el entorno más próximo al presidente. “No estamos exentos de que una maniobra de esa naturaleza pueda volver a ocurrir”, advertía recientemente el consejero de la Presidencia, Ángel Ibáñez.

Luis Tudanca

 Dado el repudio público de los socialistas hacia los 11 procuradores de Ciudadanos, dicha moción constituye un camino cegado, sin ninguna posibilidad aritmética de prosperar. “El PSOE no está en eso y no voy a entrar en ese juego para construir su relato”, afirma al respecto Luis Tudanca, a quien le llama la atención que sea el propio PP quien aliente los temores a una posible moción como si no se fiaran de su propio socio de gobierno.

El PP sabe perfectamente que se trata de un riesgo quimérico, pero no por ello va a renunciar a ese espantajo si lo necesita para vestir el muñeco de un adelanto electoral que en ningún caso tendrá lugar antes del congreso autonómico del PP a celebrar en León a mediados de enero.

 Y la sexta ola, como el que ve llover.- Perplejidad. Esta es la palabra que mejor define la omisa actitud de la Junta ante la sexta ola la pandemia, que ha colocado a Castilla y León como la cuarta comunidad española con mayor tasa de incidencia, por detrás únicamente de Navarra, País Vasco y Aragón.

  

Verónica Casado y Francisco Igea
Al contrario que estas tres comunidades y otras siete más con menor incidencia, el gobierno Mañueco ni ha implantado el Pasaporte Covid ni ha implementado ninguna otra medida para frenar el avance del virus. El resultado es que entre el 1 y el 13 de diciembre se han registrado más de 11.000 contagios en Castilla y León y el número de hospitalizados ha pasado de 275 a 419. Todo ello sumando más de 70 fallecidos a una estadística de víctimas mortales que a fecha 9 de diciembre la propia Junta situaba en 11.879.

 Un balance este último que no impedido al vicepresidente Igea publicar un bochornoso “hilo sorpresa” en Twitter poco menos que felicitándose de que otras comunidades presenten peores tasas de letalidad. En otro tiempo, la consejera de Sanidad, Verónica Casado, no habría admitido esta pasividad de la Junta ante la sexta ola, que, de prolongarse durante las Navidades, puede desembocar en un mes de enero de dramáticas consecuencias. Pero tanto Casado como Igea saben muy bien que no está el horno como para contrariar a Mañueco, quien en esta y otras materias ha decidido secundar sin complejos la estrategia de Isabel Díaz Ayuso.

(Publicado en elDiario.es Castilla y León)


jueves, 9 de diciembre de 2021

 El topillo

La Junta, impasible ante el avance de la sexta ola

 Se esperaba que este jueves, a la vuelta de un puente en el que la sexta ola ha dejado un balance de cerca de 4.500 nuevos contagios y ha elevado hasta 367 el número de hospitalizados, la Junta se decidiría a implantar el Pasaporte Covid que ya está en vigor en más de la mitad de las comunidades autónomas. Pero ni por esas.

Pese ser la quinta comunidad con mayor tasa de incidencia (402 casos), solo superada por Navarra, País Vasco, Aragón y Asturias, Castilla y León seguirá siendo una de las seis en los que seguirá sin exigirse esa garantía de vacunación.

“Una medida como esta puede generar una sensación de falsa seguridad que no solo no frene el aumento de la incidencia sino que contribuya a el”.

Este el argumento clave esgrimido por el gobierno Mañueco para dar la espalda al pasaporte Covid. Un argumento peregrino donde les haya, ya que no hay mayor sensación de falsa seguridad que la de moverse libremente sin que nadie compruebe que estas vacunado. Para mayor inri, ello pone en tela de juicio la actuación de las comunidades que han implantado una medida ampliamente aceptada para frenar el impacto de la sexta ola ante la proximidad de las fechas navideñas.

  Pese a conocer que el aval del Tribunal Supremo a partir de una tasa de incidencia de 150 casos, la Junta se ha mantenido refractaria y no ha consultado al Tribunal Superior de Justicia sobre la implantación del Pasaporte. Por el contrario, otras comunidades con menor incidencia, tales como Baleares, Galicia, Valencia, Murcia, Cantabria y Canarias. Y Andalucía, con tan solo 133 casos, se dispone a exigirlo para las visitas a hospitales y residencias de ancianos.

 La pasividad de la Junta de Castilla y León ante la sexta ola solo tiene parangón en Asturias, que, con una tasa de 405 casos, tampoco se ha planteado implantar el Pasaporte. Las otras cuatro que tampoco lo han hecho son La Rioja (311 casos), Madrid (181), Extremadura (158) y Castilla-La Mancha (141). La tasa de incidencia nacional se situaba hoy en 305 casos.

 En lo que va de diciembre se ha incrementado en más de un centenar el número de hospitalizados por Covid en los hospitales de la comunidad, contabilizándose ayer 315 en planta y 62 UCI. Y el cómputo global de fallecidos ha engrosado con otros 46, alcanzando ya la friolera de 11.879. No hay más palabras, señoría.

9-Diciembre-2021