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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

lunes, 7 de julio de 2014

El expolio de las Cajas (XXVI): Unos cadáveres mal enterrados

 Es lo que tienen los cadáveres mal enterrados en el patio trasero de la finca. Que en el momento más inoportuno, arrecia cualquier temporal y dejan asomar alguna parte de su putrefacta anatomía, recordándonos a todos que fueron liquidados de la peor manera. En sin duda el caso de las antiguas Cajas de Ahorro de Castilla y León, que fueron sepultadas dejando muchas cuentas pendientes que afloran y seguirán aflorando durante tiempo.


Tomás Villanueva y Juan Vicente Herrera
 Los últimos días hemos tenido buenos ejemplos de ello. Uno ha sido el pase dado a los supermercados “El Árbol”, traspasados al precio de un 1 euro al grupo de distribución “Dia”. Un precio simbólico, ya que conlleva la subrogación de un deuda de 99 millones de euros, así como de créditos por importe de más de 50, cargas que habían colocado a la cadena en una situación financiera insostenible. Su traspaso a “Día” evita de hecho el proceso concursal de “El Árbol”, cuyo máximo accionista no eran otras que las seis antiguas cajas de Castilla y León, que en 2006 adquirieron a través de la sociedad "Madrigal Participaciones" el 40 por ciento de su capital.

 Lo mismo que ocurrió en su día con Ebro Azucarera, la entrada de las cajas en “El Árbol” fue una “inversión estratégica” auspiciada por la Junta, que apostó por convertirlo en el grupo de distribución de referencia en Castilla y León. Ya hemos visto el resultado de dicha apuesta. La comunidad se queda sin ese grupo de distribución exactamente igual que se ha quedado sin sus antiguas cajas, absorbidas por Unicaja (Caja España-Caja Duero), Bankia (Caja Segovia y Caja Ávila), Caixa Bank (Caja Burgos) e Ibercaja (Caja Círculo). Fiasco sobre fiasco -y no serán los últimos- de un tándem, el formado por el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, y el consejero de Economía, Tomás Villanueva, que cuenta todas sus apuestas “estratégicas” por estrepitosos fracasos.

 Esto ocurría solo unos días después de que Izquierda Unida y Ecologistas en Acción ampliarán la demanda judicial en curso por presunta “administración desleal” en las antiguas Caja España y Caja Duero. El motivo no es otro que la existencia de unas pólizas de pensiones (modalidad prima única) de la que resultan ser beneficiarios actuales directivos del banco CEISS, incluido su ex presidente ejecutivo Evaristo del Canto, actual consejero ejecutivo encargado de las participaciones industriales (participaciones a liquidar por imperativo del “rescate” de la Unión Europea, como ya ha ocurrido con la de “Lingotes Especiales”).
María Luis Lombardero

 A través de dicha ampliación de demanda hemos conocido que los mismos que han conducido a la quiebra al banco CEISS, no satisfechos con disfrutar de sueldos que en el caso de Del Canto y de algún otro directivo llegaron a alcanzar los 600.000 euros anuales, suscribieron por cuenta de la entidad unas suculentas primas únicas complementarias, en caso de despido, a las indemnizaciones contempladas en sus contratos de alta dirección.
 Se desconoce si dichas pólizas -inicialmente suscritas con Caja España Vida y en determinados casos trasladadas posteriormente a otra aseguradora ajena al CEISS- fueron autorizadas por los correspondientes consejos de Administración. Y digo consejos porque una de ellas, la 10/78, fue suscrita por Caja España justo antes de su fusión con Caja Duero, mientras la segunda corresponde ya al banco CEISS.

 El descubrimiento de dichas pólizas ha provocado la irritación de la nueva consejera delegada del CEISS, María Luis Lombardero, a la que nadie le había puesto al corriente de un tinglado que puede devenir en un auténtico escándalo. Precisamente para tratar de evitarlo, Lombardero ha aplazado cualquier cese de los beneficiarios, dándose el insólito caso de que se han incorporado a su equipo tres nuevos directivos de su confianza (el director comercial, fichado del Santander, y los directores de Riesgos y Auditoría, traídos de Unicaja) sin destituir a ninguno de los que hasta ahora realizaban esas mismas funciones. A partir de este episodio, Lombardero, la elegida por Braulio Medel para reflotar el CEISS, tiene motivos para no fiarse ni de su propia  sombra. 

 Es de esperar que la juez de León que teóricamente instruye diligencias a raíz la denuncia formulada en su día ante la fiscalía del Tribunal Superior e Justicia, tenga a bien esclarecer este episodio y de paso impulsar la investigación sobre los indicios de presunta administración desleal apreciados por el fiscal en la concesión de determinados créditos, singularmente los otorgados a las empresas del ex presidente de Caja España, Santos Llamas.
José María de la Vega y Evaristo del Canto
 En contraste con la pasividad de dicha juez, el juzgado madrileño que instruye el “caso Nozar”, que ya tenía imputado a buena parte “staff” ejecutivo de la antigua Caja Duero -entre ellos a José María de la Vega, actual director general del CEISS- ha ampliado la imputación a todos los miembros de la comisión ejecutiva que aprobó la operación, a excepción del ex alcalde salmantino y actual senador Julián Lanzarote, de momento mantenido al margen gracias a su condición de aforado. (Luego dicen algunos que no sirve para nada ser aforado…)

 A expensas de lo que depare la doble causa judicial abierta sobre la antigua Caja Segovia -de un lado el escándalo de las millonarias indemnizaciones de los ex directivos; de otro, el caso Navicoas-, y a la espera de que el juzgado correspondiente tenga a bien investigar la documentada denuncia de la UPyD sobre los créditos de Caja Burgos a su ex presidente, José María Arribas, puede concluirse que los cadáveres de las antiguas Cajas van a proporcionar todavía grandes sustos. Y esperemos que más de un merecido disgusto.

Unos cadáveres que han dejado por otra parte no pocos muertos vivientes, como el de la propia sociedad "Madrigal" o el de la Fundación del Patrimonio de Castilla y León, que, como adelantó “El topillo” el pasado mes de abril, está condenada a morir por “inanición”, ya que se sustentaba sobre las aportaciones de la antiguas Cajas. Salvo la de Burgos -que por lo visto sigue “nadando en la ambulancia” (como diría el personaje encarnado por Manuel Manquiña en "Airbag"), las fundaciones que se han hecho cargo de su antigua obra social están “caninas” o incluso hipotecadas, como la de Segovia. Y en lo que ya es el colmo de la desidia por parte de la Junta, la fundación heredera de la antigua obra social de Caja España-Caja Duero sigue a fecha de hoy sin haberse constituido.

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