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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Bipartidismo, pero menos

El nuevo mapa político dibujado por las elecciones del 20-D también ha tenido su reflejo en una comunidad tan refractaria hacia los cambios como Castilla y León, donde el PP y el PSOE han dejado de ser las dos únicas formaciones con representación en las Cortes Generales. El bipartidismo, que acaparaba desde 1986 la totalidad de los escaños del Congreso de los Diputados en las nueve circunscripciones provinciales, ha cedido terreno en beneficio de los dos partidos emergentes, Ciudadanos y Podemos, cada uno de los cuales ha obtenido tres diputados en la comunidad.


Soraya Rodríguez, diputada del PSOE por Valladolid
 Con ser porcentualmente similar al registrado en el conjunto de España, el retroceso del bipartidismo se ha visto amortiguado en Castilla y León, sencillamente porque partía de unas cotas abrumadoras. 
En las elecciones generales de 201, el PP y el PSOE acapararon nada menos que el 84,54 de los votos válidos en esta comunidad, porcentaje que ha descendido el pasado domingo a un 61,63. Ello es el resultado de los 16,22 puntos perdidos por los populares (del 55,37 al 39,15 por ciento) y de los 6,69 puntos que se han dejado los socialistas (del 29,17 al 22,48 por ciento). Entre ambos han perdido en Castilla y León más de 360.000 votos con respecto a las elecciones de 2011: el PP ha pasado de 843.110 a 588.194 (254.916 menos) y el PSOE de 444.451 a 337.704 (106.747 menos).

 Esta erosión del bipartidismo en Castilla y León ha sido sin embargo  insuficiente como para alterar la representación en el Senado, cuyos 36 escaños vuelven a repartirse exclusivamente el PP y el PSOE. Como fuerza más votada en las nueve provincias, el PP seguirá contando con 27 senadores, en tanto que los 9 restantes se los queda el PSOE, no en vano segunda fuerza política en las nueve circunscripciones.

Ana Marcello, diputada de Podemos por León
 Al final, tal como apuntaba la lógica electoral antes de que los sondeos distorsionaran las expectativas, en términos de escaños el bipartidismo solo se ha visto horadado en cuatro provincias de la comunidad: Valladolid, León, Burgos y Salamanca. En las cinco restantes la representación se mantiene tal cual. Era lo más lógico a la luz de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del pasado mes de mayo, y es lo que ha terminado sucediendo.

 El PP ha perdido un escaño del Congreso en las cuatro provincias más pobladas de la comunidad, mientras el PSOE ha sufrido ese mismo daño en Valladolid y León, de forma que el primero ha conservado 17 de los 21 diputados con que contaba y el segundo mantiene 9 de sus 11, quedando con un diputado por provincia. Ciudadanos y Podemos, que prácticamente han empatado a votos en el conjunto de la comunidad, se reparten equitativamente los seis diputados perdidos por el bipartidismo. Ambos partidos tienen diputado por Valladolid y León, los de Albert Rivera añaden otro conseguido en Salamanca y los de Pablo Iglesias hacen lo propio por Burgos.

 Por muy estrecho margen sobre Podemos, Ciudadanos ha sido la tercera fuerza política más votada en Castilla y León; eso sí, muy lejos de esas expectativas que la situaban  (veáse “El topillo” de al lado sobre los sondeos) como segunda fuerza en la mayor parte de las provincias y que cifraban entre 7 y 9 su número de diputados. 
Pablo Yáñez, diputado de C´s por Salamanca
El partido naranja ha cosechado 230.771 votos frente a los 225.785 recolectados por los morados, superando ambos el listón del 15 por ciento. Los naranja han sido tercera fuerza en Valladolid, Salamanca, Segovia, Ávila y Palencia, en tanto que Podemos se ha alzado con ese tercer puesto en León, Burgos, Soria y Zamora.

 Los resultados han entrado dentro de la evaluación de riesgos previamente realizada tanto por el PP como por el PSOE, ninguno de los cuales, pese a la notable pérdida de votos, ha sufrido un descalabro en número de escaños. Pese a perder la cuota del 40 por ciento, el PP obtiene en Castilla y León su mejor resultado en una comunidad autónoma, solamente superado en porcentaje por la de Murcia (40,44 por ciento). Sus porcentajes provinciales oscilan entre el 46, 24 por ciento mantenido en Ávila y el 35,62 de León, situándose Salamanca (42,74) y Zamora (42,58) en la banda alta y Valladolid (36,96) y Burgos (38,08) en la baja.

 El escándalo Gómez de la Serna no ha afectado lo más mínimo a los resultados en Segovia, donde el PP ha bordeado el 40 por ciento (39,44), porcentaje ligeramente por encima de la media obtenida en la comunidad. Para oprobio de los segovianos, el diputado-cunero dedicado a trapichear comisiones por mediar en negocios de empresas españolas en el extranjero seguirá representando a esta provincia en el Congreso de los Diputados, ya veremos si desde la bancada popular o desde el grupo mixto. Así lo han querido los 38.130 electores que no han tenido el menor reparo en depositar en la urna la papeleta del PP.

Iñigo Méndez de Vigo, el cunero palentino del PP
La presencia de otros cuneros en la listas no ha tenido la menor repercusión, como lo prueba el porcentaje de voto del 40,34 por ciento con el que ha sido elegido diputado por Palencia Iñigo Méndez de Vigo,  IX barón de Claret y ministro de Educación en funciones, la elección de Juan Manuel del Olmo y Miguel Vila como diputados de Podemos por Valladolid y Burgos, respectivamente, y la de Pablo Yáñez por Salamanca, quien, tras conseguir su acta de diputado, deberá renunciar a su actual contrato de personal eventual al servicio de la única representante de Ciudadanos en la Diputación de Valladolid.

 Dado que casi todos los potenciarles damnificados se habían puesto a salvo, varios de ellos desembarcando en las listas del Senado, la pérdida de escaños en el PP no ha producido mayores traumas personales. En este capítulo sin duda el mayor batacazo lo ha sufrido el PSOE por medio de su secretario federal de Cultura y Movimientos Sociales, Ibán García del Blanco, el antiguo senador autonómico de quita y pon supeditado a las ambiciones personales de Óscar  López. García del Blanco se ha quedado sin el escaño al que aspiraba desde el número dos de la lista del PSOE leonés. Que se le va a hacer…