lunes, 20 de febrero de 2017

A algunos no les llega la camisa al cuello

 A diferencia del PSOE, cuya gestora ha aprobado un calendario que va a tener al partido enzarzado en batallas intestinas hasta el otoño, el PP ha agilizado los plazos para despachar cuanto antes sus congresos autonómicos y provinciales. El 1 de abril es la fecha límite para celebrar los autonómicos y ello ha obligado al PP de Castilla y León a reunir el próximo viernes a su Junta Directiva regional para convocar formalmente el cónclave del partido en la comunidad.


 A cuatro días de esa convocatoria, Mariano Rajoy no ha deshojado la margarita sobre la continuidad o no de Juan Vicente Herrera en la presidencia autonómica del PP. Porque nadie dude de que es Rajoy el que tiene en sus manos esa decisión. Herrera, que lleva 15 años presidiendo el partido y 16 la Junta, pretende mantenerse en ambos cargos hasta 2019. Y si le dejan, tutelar su sucesión -la ministra Isabel García Tejerina sería entonces la favorita- y controlar las listas electorales tanto a esas elecciones autonómicas como a las municipales a celebrar en el mismo día..

Rajoy, Cospedal y Maillo
 Pero eso, claro está, necesita el placet de Rajoy, que, aparte de su propia opinión, conoce la de su número dos, Dolores de Cospedal, y la de su número tres, Fernando Martínez Maillo, partidarios ambos del relevo en la presidencia del partido y, a ser posible, simultáneamente o casi, en la presidencia de la Junta. Su candidato, a nadie se le oculta, es el secretario autonómico del PP y alcalde de Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco. La cultura del partido descarta una posible confrontación abierta y directa entre ambos, a la vez que desaconseja, salvo caso de fuerza mayor, la bicefalia. El nuevo presidente del partido será el que resulte ungido por Rajoy. Y punto.

Si es Herrera, ya sabemos lo que hay hasta 2019. Más de lo mismo, si acaso con el añadido de que intentará prescindir del actual secretario autonómico y sustituirle probablemente por Antonio Silván, reforzando así a éste como su opción B. Si el ungido fuera Mañueco, lo suyo es que, más pronto que tarde y previa salida proporcionada por Rajoy, el presidente de la Junta se eche a un lado y entregue las llaves del Colegio de la Asunción. 
Esto es lo que se va a ventilar en esa conversación pendiente de celebrar, se supone que antes del viernes, entre Rajoy y Herrera. Con todo lo que hay en juego, es normal que al sindicato de intereses políticos y mediáticos beneficiado por el dedo del actual presidente no le llegue la camisa al cuello. Estando en peligro sus privilegios, se comprende la sarta de interesadas estupideces que unos inspiran y otros escriben y publican.

 Me refería al principio a lo incomprensible del calendario congresual del PSOE. Solo al más necio se le ha podido ocurrir retrasar hasta mayo las primarias para elegir nuevo secretario general y hasta junio el congreso federal, proporcionando un arma letal a Mariano Rajoy: la posibilidad de disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones generales con los socialistas descabezados y en plena guerra fratícida.

Puente, Sánchez y Tudanca, el sábado en Valladolid
 Quien pensara que el mero paso del tiempo iba a ir suturando las heridas abiertas en el descarnado Comité Federal el 1 de octubre, ha errado por completo. El partido sigue desangrándose desde entonces y no dejará de hacerlo mientras la militancia no dirima la contienda en las primarias. 
Creyendo que el tiempo corría a favor de Susana Díaz, a cuyos intereses se ha subordinado en todo momento, la gestora ha hecho un flaco favor al partido al aplazar hasta mayo la celebración de dichas primarias. A la vista ha quedado el pasado sábado en Valladolid que "el muerto que vos matasteis goza de buena salud": Pedro Sánchez no ha cejado en su propósito y cuenta con suficientes apoyos -sobre todo entre la militancia- para intentar la “operación Reconquista”. Al contrario que Patxi López, no se ha lanzado a una piscina sin agua.

Rajoy, encantado de la vida. No solo ha conseguido que, depuesto Sánchez, el PSOE facilitara su investidura, sino que luego la gestora ha puesto en sus manos ese arma letal de poder convocar elecciones con los socialistas completamente inermes. Ha demorado hasta el mes de abril la presentación de los nuevos Presupuestos Generales del Estado para colocar al PSOE en el disparadero: O tragaís con otra buena ración de recortes sociales o nos volvemos a ver las caras en las urnas.


 Para mayor inri, el suicida calendario impuesto por la gestora socialista aplaza hasta después del verano los congresos autonómicos y provinciales, donde se librarán nuevas batallas internas, ello con independencia de lo que suceda en el congreso federal. Hasta otoño no se habrán restañado las heridas del PSOE, si es que se restañan.

Pablo Fernández y Pablo Iglesias
 El tiempo dirá con qué resultados, pero lo cierto es que Podemos, tras el melodramático folletín protagonizado durante semanas por Iglesias y Errejón, ha cerrado su crisis interna. Ese posible adelanto electoral no le pillaría ya con un liderazgo cuestionado. Queda por ver ahora como se concreta en el ámbito de cada comunidad autónoma el nuevo orden instaurado en Vistalegre II.

En Castilla y León, territorio “pablista” por partida doble, la estructura orgánica del partido ha estado sometida a una permanente inestabilidad desde su propia constitución. El zamorano Braulio Llamero ha sido el sexto secretario de un Consejo Ciudadano que renuncia al cargo, después de que lo hicieran los de Burgos, Palencia, León, Ponferrada y Salamanca (los de Burgos, Palencia y Salamanca fueron sustituidos mediante primarias celebradas el pasado mes de noviembre). Y paralelamente, más de la tercera parte de los miembros del Consejo Ciudadano Autonómico han ido causado baja durante los dos años transcurridos desde su elección.

Resuelto el conflicto del liderazgo, y con un grupo parlamentario consolidado, Podemos tiene terreno abonado para crecer como fuerza alternativa garante de una oposición que ponga coto de una vez al régimen cuasi autocrático que lleva lustros imperando en esta desdichada comunidad autónoma.