lunes, 26 de octubre de 2026

La trastienda/ Los bueyes con los que ara Mañueco

  Comenté en mi anterior “trastienda” que en la calle Génova, la sede reformada por el PP con dinero en B, se habían detectado alarmantes síntomas de pánico ante la posibilidad de que, después de toda la iniquidad y venalidad atribuida a Sánchez y los suyos, escrutado el voto del 29-N resultara que el PSOE, con o sin los manoseados “nietos”, fuera el partido más votado, por delante del PP de Alberto Núñez Feijóo. Para que no cunda el pánico, me apresuro a decir que ello no supondría que Sánchez repitiera en la Moncloa, ya que ambas derechas, PP y Vox (la derecha extrema y la extrema derecha, tanto montan) seguirían sumando mayoría absoluta, aunque lejos de esos 210 escaños que le han estado atribuyendo muchas encuestas.

Alberto Núñez Feijóo y Cayetana Álvarez de Toledo
Pero las consecuencias de esa eventual victoria del PSOE sobre el PP serían catastróficas para un partido que en las elecciones de 2023 obtuvo 16 escaños y cerca de 350.000 votos más que los socialistas. Mientras que Sánchez, pese a perder el gobierno, disfrutaría de una derrota dulce, Feijóo, aunque acabara en la Moncloa, quedaría en una situación harto embarazosa. Abascal estaría en condiciones de imponer lo sustancial de su antedeluviano programa y, además de la vicepresidencia, Vox se adjudicaría seis u ocho carteras ministeriales. Y Feijóo no descarta verse en ese trance: por si las moscas, en su aciaga entrevista en el “Hoy por hoy” de Aimar Bretos se ha apresurado a abdicar de su anterior postura favorable a dejar gobernar a la fuerza más votada.

Entrevistados en la prensa antisanchista, este domingo dos de los de las bazas electorales elegidas por Feijóo, la número dos en la lista de Madrid y el uno por Barcelona, aireaban torpemente este temor. “Sánchez quiere que suba Vox para que pierda el PP”, aseguraba en “El Mundo” Cayetana Álvarez de Toledo. ”A Sánchez le interesa reforzar a Vox para debilitar al PP”, abundaba Xavier García Albiol. Cayetana y Albiol, dos de los perfiles más ultras del PP -Miguel Tellado y Ester Núñez completan el cuarteto de la bencina (Ayuso está en otro plano y se abraza con Milei)- para reforzar el intento, tan desesperado como erróneo, de contener la sangría de votos que sufren los de Feijóo en beneficio de Vox.

Quien con ultras se encama....-  En Castilla y León, el PP de “Fonsi” Fernández Mañueco ha venido cruzando los dedos temeroso de que su socio ultra en la Junta contribuyera a apuntalar la clave de bóveda del discurso electoral de la izquierda: el previsible gobierno PP/Vox constituye una amenaza para las libertades y derechos democráticos, así como para el Estado de Bienestar (pensiones, Sanidad y Educación). El perfil “amable” del vicepresidente Carlos Pollán -nada parecido al de su antecesor en la Junta, el descerebrado Juan García-Gallardo)- limitaba en principio ese temor.

Alberto Díez Pico

Pero como decía “El Guerra” (Rafael, el torero cordobés, no Alfonso, el socialista hermano de su “enmano” Juan) “lo que no puede ser no puede ser y además es imposible”. O dicho de otra forma: si no está encerrada en el aprisco, la cabra siempre tira al monte.

 Y así ha aparecido en escena el ultramontano consejero de Cultura, Alberto Díez Pico, para liarla parda pretendiendo instaurar una “censura previa” -no puede calificarse de otra forma lo de combatir un “adoctrinamiento ideológico”- en las escuálidas ayudas que la Junta destina a la producción cinematográfica. Simultáneamente, la Fundación “Siglo”, el chiringuito habilitado en su día por la Junta para manejar a su antojo gran parte de la tajada presupuestaria de esa consejería, cancelaba con falaces excusas la representación de la obra sobre García Lorca “Federico. No hay olvido ni sueño: carne viva”, prevista en una de las salas del centro cultural  “Miguel Delibes”. Dos episodios que lógicamente Pedro Sánchez y el Frente Amplio no han dejado pasar por alto en sus mítines de precampaña.

  Por si fuera poco, en vísperas de la inauguración de la Seminci, el infausto consejero de In-Cultura lanzaba un amenazador dardo contra un festival de contrastado prestigio y reconocimiento internacional. Dice Díez Pico que la Seminci “tiene mucho que mejorar en materia de neutralidad ideológica”. Normal en un añorante de la que fue Semana de Cine Religioso durante el franquismo. Otro despropósito que ha obligado al alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, quien gobierna gracias y con Vox, a salir en defensa del Festival. Por su parte, Mañueco ha callado como si la cosa no fuera con él, dejando el marrón al consejero-portavoz, Carlos Fernández Carriedo, no en vano “ese-eterno-chico-bien-mandado-que-vale-igual-para-un roto-que-para-un-descosido”. Y Carriedo, como suele, ha tratado de justificar lo injustificable tomándonos a todos una vez más por imbéciles.

Ester Muñoz, Alfonso Fernández Mañueco y Miguel Tellado
 Un ultra con pasado en la Junta.- Ocurre que Díez Pico, de carrera abogado jurídico de la Armada, tiene pasado en la anterior “cohabitación” del PP y Vox. Era nada menos que el secretario general (número dos) de la Consejería de Empleo, y por ende corresponsable, de la tormentosa gestión perpetrada entonces por otro descerebrado político de primera, el inefable Mariano Veganzones, quien por cierto ha sido rehabilitado por Vox y disfruta ahora, en su condición de de actual procurador, de una dedicación exclusiva de las que corresponden al grupo parlamentario ultra de las Cortes (más de 100.00 euros brutos/año).

 En declaraciones realizadas el pasado marzo tras ser designado por Vox número uno de la candidatura autonómica por Valladolid, Pico reivindicaba así la gestión de Veganzones: “Cuando salimos del gobierno, el PP deshizo todo lo que había hecho Vox. Fue un cobarde”. Con estos bueyes ara “Fonsi” en la Junta. Y luego pasa lo que pasa.

elblogdepedrovicente@gmail.com

domingo, 25 de octubre de 2026

PERLAS DE LA FACHOSFERA PATRIA

  (o a ver quién la dice más gorda y/o insulta 

de manera más burda)

 

1.- “La alianza mediático-terrorista”: “La autodestrucción de Occidente, cuyo último episodio empezó en Ceuta y continúa por París, Milán o Barcelona -teatros de la izquierda global tras la caída del Muro de Berlín- sería imposible sin la abierta complicidad de casi todos los medios y la mayoría de los periodistas con el comunismo, el islamismo o el terrorismo antisistema. Tres caras de un mismo enemigo, pero que a ellos les gusta.

Ejemplo: atacan a pedradas un mitin electoral de Vox y algunos no denuncian la barbarie izquierdista que, dirigida por Sánchez, sabotea la alternativa electoral, sino que, a fuerza de recibir pedradas, logren algún diputado. Eso no lo dicen de la ETA, de ayer y de hoy, cuyos votos vienen todos del terror y su normalización mediática.

Sánchez fletó la flotilla de apoyo a Hamas, harka de violadores y bandera que une el «islam combatiente» y el anticapitalismo antioccidental. Porque el capital de los oligarcas rusos, de los bolichicos de Delcy y Trump, del partido comunista chino o de los ayatolás les parece muy asumible, sobre todo si financia los chiringuitos de Iglesias o paga las comisiones de ZP y de Sánchez.

Los medios suelen legitimar las coartadas del terrorismo urbano de izquierdas añadiendo el adjetivo «social»: falta de medios, defensa de lo público y malestar social. Escolares semianalfabetos hablan de educación, queman tiendas de gente que dedicó su vida para levantarlas y dicen que están contra la sociedad de consumo, pero las saquean y venden las zapas en internet. Ayuso ha puesto a Madrid la primera en el informe Pisa y la amenazan con quemar la Presidencia de la Comunidad. ¿Y estos matones defienden la enseñanza pública? ¡Amos, quita, moscovita! Su dictadura y ya”. Federico Jiménez Losantos en “El Mundo”.

 

2.- “Super Black Friday”: “Quinto centenario de la Escuela de Salamanca, la de Domingo de Soto y Francisco de Vitoria, que se tirarían en plancha a la tumba de nuevo si contemplaran el espectáculo de algaradas que quienes las reivindican entienden por democráticas.

Sabe Feijóo que hay que ira Salamanca si se trata de aprender estas y otras cosas y se mostró no ya contundente, sino categórico al afirmar, delante de sus cabezas de lista al Congreso que, si llega a la Presidencia, al día siguiente pone orden. Algo que agradeceríamos muchos de quienes estimamos que la libertad empieza en que dejen en paz tu escaparate y que mucho hablar de derechos, pero de poco sierve si no tienes derecho a levantar la persiana. Hay un mosqueo en el ambiente que se pregunta con fundamento: ¿cui prodest?

 Mañueco fue ayer el anfitrión de esta fotografía fundacional y hay que agradecerle que sea capaz de convocar estos efectos en nuestra tierra, siempre necesitada de visibilidad. Salamanca, receptora con vocación de talismán. Yo prefiero que se reivindiquen los valores del Tormes, singularmente en la efemérides que inventó el derecho y la economía moderna, antes que otros sucedáneos como el amor. Que yo sepa con amor no se paga a Hacienda, y, por mucho amor que Ábalos les diera a sus chicas, si no las hubieran contratado con billetes, malamente se hubieran reputado como queridas.

 Pero cuadra el símil: las elecciones son el Black Friday. Todo a precio, todo a mogollón, liquidación. El lunes 30, Ciber Monday. La monda lironda”. Ignacio Fernández, contertulio de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de Castilla y León TV”, en el “Abc” (edición Castilla y León).


3.- “Objetivo de Bolaños y Albares: deslegitimar el 29-N”: “Félix Bolaños y José Manuel Albares han incumplido una orden judicial. Estos dos ministros sanchistas de casi primera hora, con un pasado jalonado de coces continuas al Estado de derecho, se han negado de forma contumaz a contribuir a la limpieza del proceso electoral alegando un exceso de trabajo en los centros consulares sudamericanos. Como si fueran dos escolares tramposos, han argüido unas excusas pueriles con el propósito de que los casi 200.000 «nuevos españoles» puedan votar y, si es posible, bien: es decir, al PSOE.

 Dos ministros –conviene repetirlo porque es de no creer– han caído en un desacato ante el Alto Tribunal, que ha perdido la paciencia y emitido un ultimátum recordando las responsabilidades penales de los dos miembros del Gobierno. Precisamente ninguno de ellos es ejemplo de dignidad política y lealtad institucional. Están jugando a que, una vez que se celebren las elecciones generales, se presente una cascada de impugnaciones electorales por los nacionalizados espuriamente y los que no hayan podido participar en los comicios. Todo será bueno para enturbiar un resultado electoral que, todo hace pensar, sacará del poder al Gobierno socialista.

 Solo así se podía culminar la etapa más ominosa de nuestra historia. Con la adulteración del cuerpo electoral y la sombra de sospecha sobre el censo que elige cada cuatro años a nuestros gobernantes. Sánchez nunca se marca límites Ya ni Cándido Conde-Pumpido –«Et tu, Brute?»– ha secundado esta triquiñuela, en la que ha participado el Defensor Gabilondo”. Mayte Alcaraz, tertuliana de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de Castilla y León TV”, en “El Debate”.

 

4.- “Sánchez y la máquina del tiempo”: “Por mucho que quieran, que dudo que lo quieran, ni el PP ni Vox nos pueden llevar a los años 70. España ha cambiado tanto que ni siquiera la derecha más cerril propondría ahora la eliminación de las conquistas que se han llevado a cabo en el último medio siglo. Sólo los incautos pueden caer en la trampa del miedo. Es quizás la única alternativa que le queda a un Gobierno corrupto y a un presidente que ha intentado laminar el Estado de Derecho

Marrullero como es, Sánchez nos propone un viaje en el tiempo a una época muy anterior: pretende llevarnos a los años 30, con su Frente Popular, con sus fascistas, con la guerra de los buenos contra los malos, que, fatalidad, ganaron los malos.

En su intento de eliminar la alternativa (¿hay acaso algo más antidemocrático?), Sánchez ha dibujado una línea roja que divide al país entre demócratas y fachas. La norma de que todo vale contra el fascismo (aquí y ahora, una coalición de PP y Vox) nos lleva a una dinámica de enfrentamiento civil que ya está aflorando, como hemos visto esta semana en el intento de boicot a los mítines de Abascal o en los disturbios de Barcelona.

La huelga general, esa que se han inventado UGT y CCOO para hacerle la campaña a un Gobierno que les ha atiborrado de subvenciones, es otra prueba de ese intento de dividir al país en dos, de enfrentarnos a los que no comulgamos no con unas ideas, sino con unas prácticas nefastas para la democracia, con los que se aferran a una izquierda que tiene más de pose que de realidad.

Lo que da miedo no es ese viaje a los años 70 que nos augura Sánchez si gana la derecha, sino la España que es incapaz de convivir, que es a la que nos está llevando el presidente”. Casimiro García Abadillo, director de “El Independiente”.


5.- “La futura España Insumisa”: “Ningún acontecimiento político se reproduce con exactitud de un país a otro. Pero hay algunas corrientes que cruzan las fronteras con mayor facilidad y acaban convirtiéndose en fenómenos globales. El surgimiento de nuevos caudillos populistas, cargados de demagogia y escasos de escrúpulos democráticos, es una plaga que asola al mundo desde Moscú hasta Washington, pasando por casi todos los países europeos y latinoamericanos

En España, sin embargo, la primera irrupción caudillista y populista se produjo en la izquierda, con la entrada en escena de Pedro Sánchez y su paulatino deslizamiento hacia el radicalismo demagógico. Vox no existía cuando Sánchez empezó a gobernar, como no existía Mélenchon cuando apareció el Frente Nacional, pero en ambos casos uno da lugar al otro y se retroalimentan con gran eficacia.

 En esta campaña electoral se está mostrando esa realidad de forma más descarnada que nunca. La resurrección de las dos Españas, el uso indecoroso de los símbolos que recuerdan los años oscuros del enfrentamiento sangriento entre españoles, el señalamiento del adversario como un peligro que es preciso desterrar, la división y el odio sembrados para que germinen como lucha fratricida. El Guernica y García Lorca han sido tratados siempre en nuestra democracia con mimo, conscientes como somos de los recuerdos que evocan. Nunca pensé que un político responsable los volviera a usar para reavivar heridas que creíamos sanadas.

 Si consigue mantenerse en el Gobierno después de las elecciones, se embarcará en un cambio de nuestro modelo político de consecuencias imprevisibles. Si se ve obligado a pasar a la oposición, podrá entonces movilizar desde la calle a la España Insumisa”. Antonio Caño, exdirector de “El País”, en “The Objective”.


6.- “La nueva derechita cobarde”: “Si la democracia evolucionase a mejor, lo haría por el camino de eliminar las campañas, amenazar con la cárcel a los responsables de redes sociales de los partidos, meter en prisión –sin aviso previo– a los dueños de esas redes sociales, eliminar las propias redes y prohibir los mítines para salvaguardar el respeto por la inteligencia de los ciudadanos y el buen nombre del propio sistema democrático.

Como nada de esto ocurrirá, comentemos algo para lo que todas esas inconveniencias sí están resultando útiles: la observación de un interesante proceso de moderación -leve, pero moderación– en la autopercibida como derechita valiente. La testosterónica Vox, con su líder a bordo de corceles por esos campos de Dios de la dignificable España rural, se nos presenta ahora como un líder cuasi de extremo centro.

 Vox se ha transmutado en la nueva derechita cobarde. Y no por error u omisión, sino por instinto político. Aprender de la experiencia es muestra de inteligencia, valga el ripio. Y en la sala de máquinas de la calle Bambú no olvidarán que las elecciones de 2023 las perdió la derecha por ser demasiado «valiente».

Santiago Abascal, hombre afable en la distancia corta, ha decidido ser afable en el vuelo de largo radio que es una campaña electoral, en la que conviene no poner el motor a toda velocidad, salvo que uses las luces largas para ver a lo lejos y puedas pisar el freno con margen suficiente para no estrellarte.

Que un partido como Vox, nacido para romper el bipartidismo, se avenga a acordar sus listas al Senado con un partido del bipartidismo nos muestra que la cobardía no siempre es desaconsejable. Porque el cementerio está lleno de valientes, y los cobardes acuden al sepelio”. Vicente Vallés en “La Razón”. 

 

7.- “La derecha asustadista”: “Era lo previsible. Bueno, no. Era lo seguro. Ha llegado la violencia a la calle, nada nuevo bajo el sol. La extrema izquierda antisistema que usa las libertades que les brinda la democracia para destruir la democracia. Ya lo avanzó Pedro Sánchez hace pocos días. De una manera… o de otra. Gobernar sin Parlamento. Usurpar las funciones de los jueces. Vivir sin presupuestos. Impedir la alternancia. Y ahí están ya lanzados a destruir, a asolar, a desguazar las calles. Los antifascistas más fascistas de la historia reciente de España con todas sus contradicciones, con su afán de demolerlo todo. Y a votar. Este es el contexto de una izquierda a la desesperada… y de una derecha sociológica, ciudadana, votante, que como siempre empieza a estar asustadita.

No sé si es una derecha sociológica llena de complejos o sencillamente con un déficit alarmante de autoconfianza. Más parece que quieran resignarse y someterse a la perpetuación de este caciquismo 3.0. Dicen estar movilizados, van a votar al PP o a Vox, pero se autoconvencen de que nunca será suficiente. Que Sánchez es más inteligente y más amoral.

Es el eterno plus de inferioridad e impotencia tan común en esa derechita tierna que no se avergüenza de serlo, pero que sale acojonada al patio como deseando que el chulo le quite el bocadillo. Son los tristes que siempre salen al campo a perder el partido. Nunca aprenderán. Son los pesimistas existenciales. Da igual que la derecha supere el 50 por ciento en todos los sondeos útiles, o que ya lo hiciese en Extremadura, Aragón, Andalucía o Castilla y León.

Son los gafes que eternamente auguran la remontada de Sánchez, los que dicen que no entienden cómo puede haber españoles que voten al Gobierno de las prostitutas, los cohechos, las cátedras y las oficinas de artes escénicas, sin entender que eso da igual. Son fanáticos del derrotismo. Y son insufribles. Es la derecha tan exquisita y tan pura que Alberto Núñez Feijóo nunca es suficiente y Abascal se pasa. Manuel Marín, director de “Voz Populi”.


8.- “Tápate la nariz y vota a Pedro”: “Los socialistas consideran que la cascada de escándalos de corrupción está electoralmente amortizada, que ya les ha costado los votos que le podía costar, no demasiados, y que la gente de izquierda tiene ahora otra escala de importancia. Y en cierto modo razón no les falta: saben que las tragaderas del "progresismo” militante son amplias y digieren bien las evidencias antipáticas. No hay cloaca, ni rescate millonario, ni joyero escondido, ni amaño de contrato que valga cuando el poder corre peligro y la silueta de Abascal se perfila al otro lado.

 En las circunstancias decisivas aflora el instinto de supervivencia, el sufragio biográfico, la disciplina identitaria, el sentido de pertenencia a un bando. Quizás el mérito real del leve pero significativo repunte en las encuestas no sea suyo sino de la irredenta mentalidad sectaria de unos votantes -alrededor de seis millones, ojo- dispuestos a obviar cualquier escrúpulo moral cuanto el dedo del líder señala el espantajo de la ultraderecha.

 El fenómeno no es solo español, aunque sirva de poco consuelo. Trump, por ejemplo, salió reelegido con 34 condenas a cuestas por otros tantos delitos y después de haber promovido un violento asalto al Congreso. Él descubrió el enorme potencial de la polarización populista y creó un modelo al que pronto le salieron epígonos iberoamericanos y europeos, entre los que nuestro presidente destaca por su absoluta ausencia de complejos.

 Lo normal es que esta vez pierda, siquiera por mero agotamiento del proyecto, pero el simple hecho de que conserve opciones de resistir después de este turbión de venalidad y envilecimiento revela la existencia de un clima social y político descompuesto”. Ignacio Camacho en el “Abc”. He aquí a Camacho insultando conscientemente a seis millones de votantes...


9.- “La violencia zurda de toda la vida”: “Los del partido del amor han batasunizado España. Saben que, en condiciones normales, lógicas y legales, Sánchez perderá las elecciones y con él, todo el poder acumulado en ocho años de siniestro mandato. Cuando hay que elegir entre la democracia y los suyos, la izquierda activista y militante siempre elige a los suyos, aunque los suyos mientan, roben o maten.

De la Revolución Francesa aprendieron que Robespierre debía ser su referente político y la guillotina su modelo de control social. Lo practicaron en la II República, adonde Sánchez quiere volver para terminar lo que Largo Caballero empezó y no supo ganar. Una violencia que nace y muere en la misma orilla ideológica. Gentuza subvencionada sin más estudios que los que aprenden en las octavillas que se reparten en las agrupaciones universitarias perrofláuticas o en las mariscadas sindicales. Lúmpenes morales que deben justificar el sueldo que la Rosa Nostra les entrega cada año.

El mensaje que lanzan los esbirros zurdos es el mismo que ya usaron Pablo Iglesias Posse, Dolores Ibarruri o Indalecio Prieto: la derecha social y política debe dejarse acosar, insultar, perseguir y agredir si quiere celebrar sus mítines en paz, y sobrevivir mientras se le cede temporalmente el gobierno, que no el poder.

 Sánchez, heredero bolivariano de aquella cochambre soviética, ha llevado la campaña a las cloacas de lo indigno, donde le ríen las gracias los bufones del comando felpudo en la tele pública e impúdica mientras la fiel soldadesca perdona sus delitos y corruptelas. Somos un país donde a la izquierda se le perdona hasta el crimen, mientras la derecha pide perdón por respirar”. Fran Carrillo en “OkDiario”. Carrillo fué diputado y senador por Ciudadanos, aquel partido que, bajo el liderazgo de Albert Rivera, iba a regenerar la política española...



10.- “El don del insulto”: “En España se van a oír estas semanas insultos de todas las clases. El más recurrente en la izquierda populista suele ser el de “fascista”, “ultra”, “facha”, disparado en cualquier dirección. La derecha no tiene uno equivalente. Decir “comunista” o “rojo” es para muchos un gran elogio, porque lo fueron en origen (“Socorro Rojo”, Ejercito Rojo, etc.) Aunque el comunismo haya asesinado a decenas de millones en todo el mundo, siguen creyendo que bien asesinadas estuvieron, pues fueron todas muertes causadas desde el lado correcto de la Historia.

 Nos estremece el salud o fascista, pero asistimos a diario a toda clase de mítines y manifestaciones erizadas de puños en alto como un campo de espárragos (y dicho sea de paso, ni las religiones ni el comunismo tuvieron jamás sentido del humor). Ahora, con los años, la izquierda ha ido achicando el terreno hasta vestir el sambenito de “fascista” a todos los que no comparten sus ideas.

 Esto lo ha propiciado desde la Guerra Civil” la superioridad moral que disfrutan en exclusiva esos sedicentes progresistas: los asesinatos por los rojos en la guerra ya están amortizados; los de Eta, perpetrados ayer como quien dice, también; los de los fascistas de hace ochenta o noventa años, no, ni van a prescribir nunca: se necesita el miedo que causaron para mantener vivo el miedo que ayude a ganar las elecciones.

 Y de eso se trata: hacer creer que esos “fascista”, “facha”, “ultra” nunca han sido insultos, sino la mera descripción de un hecho. Acabarán haciendo bueno el “si no te llaman facha no eres nadie” que le oyó uno decir hace poco a Alfonso Guerra, alguien que, por cierto, siempre tuvo el don del insulto, y no toda esa maldita recua que ha venido detrás de él”. Andrés Trapiello en el “XL Semanal” (grupo Vocento).


11.- “Quemar la Casa de Correos o la toma de la Bastilla del 28-M”: “La acampada de Sol, las llamadas de cierta izquierda bonzo a quemar la Casa de Correos, las huelgas contra la oposición y los escraches a la derecha quieren ser como la libertad guiando al pueblo al desastre, la burda astracanada de un puñado de perdedores agarrados como pueden a su butaca de diseño. La explicación es sencilla: intentan parar a la derecha con violencia, no porque la derecha que vota sea violenta sino porque los desnuda: los que mandan entre los protestones son sanguijuelas de un régimen ya de por sí chupóptero que acabarán por darse vergüenza a sí mismos.

Todo esto convierte a la izquierda que todavía conserva el poder en un caso clínico de “Minority Report”, una unidad de estructura casi militar que pretende eliminar cualquier política conservadora antes incluso de que se apruebe. Dicen luchar contra el fascismo, pero actúan como fascistas, solo que sin las lecturas de la Falange. Ayuso es presidenta de la Comunidad de Madrid por mayoría absoluta, pero hay que quemar la Casa de Correos porque no ven otra manera de ganar esa plaza.

Y así, la promesa de blindar el aborto de Pedro Sánchez, por ejemplo, no es más que otra osadía populista porque no se va a dejar de abortar en España gane quien gane y porque, como tantas promesas de última hora, ha contado con ocho años para ejecutarla. Entre tanta llamada a la purificación ideológica resulta frívola la imagen bailonga del presidente, con los pasitos y el movimiento de brazos típico de una cuñada en la boda de un primo y tan escalofriante como inmoral su posado frente al Guernica cuando el único picasso que le roza es el de “Las señoritas de Avignon”. Pedro Narváez en “La Razón”.

 

12.- “Tendremos que quemar las calles”: “Dijo Óscar Puente, ministro de Twitter, micrófono en el belfo: “Hay una oportunidad el 29-N para parar el fascismo. Es mejor salir un día y meter la papeleta que tener que estar saliendo un día tras otro durante cuatro años”. Es decir, lo ha dicho. Si pierden, arderán las calles. No habló en concreto de las mujeres amarradas a la pata de la mesa, ni de los gais apelotonados en los armarios, ni de las centurias negras. No se explayó en las fantasías morbosas en las que Feijóo se convierte en plutonio y Abascal en uranio. Si acusaron a Mariano Rajoy de ser como Franco, entonces son capaces de ver monstruos prodigiosos hasta en las nutrias.

 Es sociológicamente fascinante que millones de españoles estén dispuestos a votar a un puñado de corruptos, hipócritas, ladrones y manipuladores, sólo porque la manipulación les ha persuadido de que lo otro es peor. A mí todo esto me tiene cabizbajo desde que empezó la precampaña, y todavía queda más de un mes para las elecciones.

 ¿Qué van a hacer los otros que pueda ser peor, me pregunto? Creo que no sería peor ni aunque se empeñasen en repetir las catástrofes del Gobierno saliente. Es que lo intentas y no te sale. Se te escapa algo bueno, aunque sea por chiripa. Es difícil que España se convierta en un país más desigual, frustrado, entorpecido, malhumorado, tosco, decadente y jurídicamente inseguro de lo que es, después de tantos años bajo la bota amorosa de los buenos.

 No -me lleguen las voces-, no, Juan, es que cuando la derecha gobierne, de puro mala, es capaz de poner al frente del ministerio de Transportes a un tipo como Óscar Puente”. Juan Soto Ivars en el “Abc”.

 

13.- “Un populista ante el Guernica”: “El presidente distribuyó ayer un vídeo en las redes sociales. Aparece en solitario ante el Guernica en un museo vacío para presentar el 29-N como una elección binaria entre «razón» o «barbarie». Lo de siempre: el adversario como amenaza moral y el destino de Sánchez como parte de la Historia. Votar contra Vox.

Se trata también de subrayar la dimensión global del personaje y, por extensión, de los comicios, en los que estaría en juego el líder de la resistencia frente al trumpismo y la fuerza bruta. Un mundo sencillo, los buenos contra los malos. La doctrina del muro conduce a la deslegitimación radical del rival político, excitada a través de las guerras culturales y la fanatización de la conversación pública. La polarización es la herramienta para conservar el poder y acomodar la idea de España a la continuidad del presidente.

Sánchez salió del programa de Broncano entronizado como líder único de la izquierda: el incentivo para concentrar el voto en el PSOE es fortísimo. El verdadero objetivo está en el movimiento pendular que inevitablemente provocará en la derecha, con el que pretende acelerar la percepción de que Vox reemplaza al PP.

La ocupación partidista de las instituciones y la colonización sistemática del Estado responden al mismo sentido patrimonial del poder que está detrás de la insólita sucesión de escándalos familiares y causas por corrupción que implican a sus colaboradores más cercanos. La fractura social facilita presentar los controles democráticos como obstáculos que intentan derribar al presidente: Sánchez ha entendido que el conflicto permanente moviliza”. Joaquín Manso, director de “El Mundo”. Su sección se titula “La sombra del burro”…


14.- “Prefieren a Sánchez, corrupto y autócrata”: “El sanchismo se ha mimetizado tanto con el peronismo o el “kirchnerismo populista” de Cristina Kirchner, condenada por corrupción, que no sólo copia eslóganes y fotos idílicas como la de ella y el “pingüino”, su marido, besándose en Buenos Aires ante sus incondicionales en 2011 con la leyenda «la fuerza del amor», sino que ha importado entre el electorado socialista y de la extrema izquierda patria, la misma consigna clientelista que los peronistas coreaban sobre Perón, pero aplicada al propio Sánchez, «Puto y ladrón queremos a Perón».

 La consigna es polarizar hasta que duela, ya sea con manifestaciones contra Vox autorizadas por los delegados gubernamentales devenidos en esbirros al servicio de esa estrategia sanchista que mantiene secuestrada la Puerta del Sol y se vio en La Coruña o con huelgas y manifestaciones como la de los profesores en Madrid, antesala de la huelga general política convocada por los sindicatos pancistas contra la oposición.

Y en esa disyuntiva entre apoyar a “nuestro corrupto y autócrata” Sánchez o elegir al adversario que venga a regenerar y oxigenar el patio democrático, el sanchismo cierra filas con su “ladrón”, como cantaban los peronistas, por mero instinto de supervivencia política.

Sánchez y sus corifeos mediáticos, con esa estrategia polarizadora, ya no buscan convencer con argumentos económicos o de cohesión social, sino infundir el miedo contra la derecha de PP y Vox, a la que presentan como una fuerza oscura y reaccionaria. Y ante eso hay dos respuesta tajantes y contundentes: ir a trabajar el día de la huelga general y votar con avaricia hasta llenar las urnas para acabar con el sanchismo”. Antonio Jiménez en “El Debate”


15.- “Los herederos del franquismo”: “El franquismo, o por lo menos una parte de lo que fue el franquismo, tuvo elementos muy interesantes para España. Sofocar la brutalidad criminal y analfabeta de la República fue uno de ellos. Crear una clase media con un Estado protector fue otro. Y cuando hoy decimos, con razón, que la mayoría de políticos son de muy poco nivel, nos tenemos que remitir a los ministros de Franco para dar con perfiles preparados, competente, honestos y a la altura de su cargo.

 Por supuesto que no está en el deseo de nadie volver a una dictadura, y por supuesto que el franquismo tuvo momentos oscuros e incompatibles con nuestro modo de vida libre. Pero lo criminal en España en España no es ser heredero del franquismo sino de la República. Herederos del franquismo somos todos, porque es lo que hubo durante cuatro décadas. Herederos de la República solo lo son los que por su ignorancia, por resentimiento social o por instinto asesino reclaman serlo. Esta es la gran enfermedad de España, y aunque se ha explicado el problema siempre al revés, hicimos la Transición para perdonarlos y darles la muy generosa oportunidad de volver a gobernar.

 Ni la Transición amnistió al franquismo -porque la Transición la hizo el franquismo, aunque incluyera a todos- ni los votantes de Vox toman como un insulto que les llamen herederos de una época cuyos defectos nadie está interesado en reproducir pero que dejó muchas más ventajas de las que la izquierda entiende. El crimen, el atraso, el abismo en España han venido siempre de la extrema izquierda”. Salvador Sostres en el “Abc”. Sin comentarios.


16.- “Perder o ganar”:  “No importa que Sánchez gane o pierda, las dos cosas dan auténtico pavor. Si gana, la revancha contra quienes osaron acusar a Ábalos de corrupto o al hermano del presidente de “enchufado” lo pagarán caro. Moncloa dejará de adjudicar distintivos de malos ciudadanos y pasará a la acción. Si tienes dos pisos serás un buitre y te condenarán a pena de prisión o de Hacienda mientras el marido de Montse Mínguez convertirá su empresa en una ONG con beneficios fiscales.

 Los estudiantes estudiaran a María Jesús Montero junto a Isabel la Católica y Begoña Gómez, por fin, podrá ser elegida rectora de la Universidad de Minnesota, pese a las reticencias de Trump, a quien a esas alturas ya habremos declarado la guerra.

 Lo peor, sin embargo, no es la victoria sanchista sino el probable escenario de derrota de su gobierno progresista. Entonces, la oposición progresista abrirá las calles y los cielos de toda España y no solo las de Madrid se llenarán de “no paz” y hasta de guerra. No me extrañaría que Feijóo en algún momento de la campaña piense en lo que se le viene encima si, finalmente, consigue gobernar.

 Si Sánchez desde lo institucional de la presidencia del Gobierno ya no tiene reparos en decir lo mismo y lo contrario, de inflamar las calles o de organizar una mafia contra el poder judicial, imagínense de lo que será capaz de hacer desde el puesto de Patxi López. El caso es que, ahora mismo, da igual que gane o que pierda”. David Frontela, coordinador de Comunicación del PP de Valladolid y contertulio de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de "Castilla y León TV”, en el “Abc” (edición Castilla y León). Distópica disyuntiva la que nos plantea el ecuánime David Frontela, quién con posterioridad a la publicación de este artículo aparece en el número 4 de la candidatura del PP de Valladolid al Congreso de los Diputados... 


17.- “Pues sí, perdí la apuesta”: “Estas elecciones no se adelantan en un contexto ni parecido al de 2023. Para empezar, todos los sondeos de todas las empresas demoscópicas salvo el CIS, las pague quien las pague, dan una ventaja a PP y Vox sobre el PSOE y los partidos de su coalición que más que duplica la de hace tres años. Por eso, si los españoles terminan entregando de nuevo el Gobierno a Pedro Sánchez, será porque la remontada habrá sido legendaria, épica: como salvar un 4-0 en el Bernabéu en el último cuarto de hora del partido.

 Vox está mas maduro, da menos miedo que entonces. Pedro Sánchez, no, él da más miedo que entonces. Tiene en la mochila a un fiscal general del Estado condenado, a un exministro y exsecretario general del PSOE, a otro seriamente imputado, a su hermano condenado, a su mujer a las puertas de un juicio, a una fontanera que se juntaba con lo peor de Badajoz, el clan de los rochos, para fastidiar a la jueza que acabó encausando a su hermano, tiene un amigo del alma (ZP) y sus hijas de fango y joyas hasta el cuello… Nada que ver con 2023.

 Pero Pedro Sánchez se fía en las inquilinas acampadas y su respuesta con dos decretos a la crisis habitacional desatada tras el desahuicio de la difunta Mari Carmen Abascal. Cree que eso le abre una ventana de oportunidad, que el episodio de Ceuta está ya amortizado y resuelto, que a su izquierda el personal está tan disperso y a por uvas que eso le traerá votos. Y que, por tanto, podría auparse a una tercera legislatura.

(…) Da la sensación que en el PSOE y a su izquierda están convencidos que con la agitación social (mucho más mediática que real) y el eslogan de que el rentismo mata tienen hecha la campaña”. Ángel Ortiz, director de “El Norte de Castilla”. Vamos a ver, Angelo. Es la segunda vez que te refieres a Ábalos atribuyéndole un cargo que nunca ha tenido: secretario general del PSOE. ¿Nadie te advirtió del anterior “lapsus”? ¿O no es ningún lapsus?


18.- “España en manos de una mafia”: “Nunca me he fiado de los clubs de debate. Me parece extraño que alguien opte voluntariamente a gastar su tiempo entrenándose para discutir.Por eso, si mi hija me dijera que quiere meterse en el club de lucha canaria, yo me sorprendería. Más por el factor canario que por el pendenciero. Pero si me dijera que quiera meterse en un club de debate, la llevaría al psicólogo. A no ser que estuviéramos en Extremadura y el club se llamara “Club de debates urbanos Badajoz”, que no es un club de debate sino un grupo de Facebook.

 A ese club acudió supuestamente el PSOE para que espiaran a la magistrada que juzgaba al hermano de Sánchez. Y el “club” lo hizo, presuntamente, mientras el PSOE contactaba con unos narcos para que la “eliminaran” y le “causaran daño físico”. Los narcos dijeron que no -los ladrones somos gente honrada-, pero el club de debate, claro, dijo que sí, así que se presentaron en el colegio de sus hijas para conocer horarios y dinámicas. Al menos esto es lo que la magistrada le contó al juez Pedraz.

 Y aquí es cuando se acaban las risas. El PSOE estaría acudiendo a narcos y a milicias ciudadanas para amenazar a jueces. Según el juez Zamarriego, Leire creó además una red para recabar trapos sucios de guardias civiles y fiscales con el objetivo de anular las investigaciones que incomodaban a su partido. España está en manos de una mafia infiltrada en todos los niveles. Así que, si mi hija viniera un día y me dijera “tenemos que hablar”, le diría que adelante con el club de debate. Me aliviaría incluso que lo que quisiera comunicarme es que va a integrarse en el clan de los Rocho. Peor sería que se afiliara al PSOE”. José F. Peláez en el “Abc”.


19.- “Adictos y desafectos”: “En los años cuarenta, El Norte de Castilla sufrió un doloroso proceso de depuración por parte del régimen de Franco. (…) El Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo funcionó entre 1940 y 1943. Pero en su labor de investigación sobre la ideología de los escritores, periodistas e intelectuales que ejercían en esos años, le sobrevivió la Brigada Político Social, la célebre BPS, que oficialmente estuvo activa hasta 1978.

No sé, o sí que lo sé, porque me viene a la memoria la lucha de Delibes contra la censura franquista cuando ahora se ha dado a conocer la existencia de un dossier del Ministerio del Interior (heredero de aquél de la Gobernación) con el nombre de 281 periodistas, tertulianos y comunicadores clasificados según su orientación y/o actitud hacia el Gobierno.

 Un “documento de trabajo”, en palabras de su titular, el depauperado Fernando Grande-Marlaska, en el que los redactores aplican a los reseñados expresiones como “afín al Gobierno”, “apoya al Gobierno”, “muy crítico con el Gobierno”, “defiende” ideas de izquierdas o de derechas”, muy crítico con el PSOE actual”, o ”independiente con clara simpatía por la ideología de izquierda”. 

Hace tiempo que digo que el viejo amor que los españoles sentimos por el caudillismo, desde Viriato a Franco, por encima de toda ley, se ha venido a encarnar en este tiempo en la figura del todavía presidente del Gobierno. Y en el retrato solar del caudillo, incluso del caudillito, tan importante como el brillo del jefe supremo lo es la oscuridad del coro de sus secuaces, lacayos, acólitos, sicarios, servidores, peones, adláteres o comparsas, cada uno según su misión”. Carlos Aganzo, exdirector de “El Norte de Castilla”. Hombre c.aganzo, es que hay que ver lo mucho que se te ve el cartón: En lugar de retrotraerte a la dictadura (término éste por cierto te cuidas de no utilizar) de Franco, ¿no crees que hubiera sido más propio referirte a las "listas negras" de periodistas de Castilla y León aparecidas en 1989 y atribuidas al que fuera Portavoz de la Junta, Miguel Ángel Rodríguez?

20.- “Vito Quiles no es el héroe que merecemos, pero sí el que necesitamos”: “Opina Juan Soto Ivars que Vito Quiles trabaja inadvertidamente para el PSOE; al Gobierno le viene fenomenal tener un antagonista que le permita azuzar el fantasma de la turboextrema ultraderecha, lo único que Saunamán puede ofrecer ya a su menguante base de fieles, anhelantes de algo a lo que poder aferrarse después de la infinita sucesión de escándalos, imputaciones y condenas del último par de años.

 Hace quince años la izquierda empezó a enviar turbas furiosas a las casas de los políticos de derechas para protestar por las consecuencias inevitables de la gestión del gobierno al que ellos mismos habían votado. Aquellos episodios sistemáticos de acoso contra políticos del PP, UPyD y Ciudadanos y sus familias fueron denominados "Jarabe democrático de los de abajo" por el castrista Iglesias, futuro vicepresidente del gobierno. Sólo dejaron de hacerlo cuando empezaron a sufrirlos ellos mismos. Entonces ya no era la voz del pueblo, era fascismo. Como fascismo es Vito Quiles, mientras que la gente que apedrea políticos y apaliza reporteros son calificados alegremente como "antifascistas".

 Da igual si a uno le gusta o no que un tipo le ponga un micrófono en la cara a la mujer del presidente del gobierno. Lo que hace es legal.  Si lo que hiciera Quiles fuera ilegal ya estaría en la cárcel, pero no lo es. Quiles tiene la delicadeza de no usar mi dinero para sus performances, cosa que no hacen Televisión Española, de Intxaurrondo a Fortes, pasando por el novio cincuentón de la veinteañera Santaolalla.  Así que si les pica, que se rasquen. Diego González en “Libertad Digital”.