1.- “La alianza
mediático-terrorista”: “La
autodestrucción de Occidente, cuyo último episodio empezó en Ceuta y continúa
por París, Milán o Barcelona -teatros de la izquierda global tras la caída del
Muro de Berlín- sería imposible sin la abierta
complicidad de casi todos los medios y la mayoría de los periodistas con el
comunismo, el islamismo o el terrorismo antisistema. Tres caras
de un mismo enemigo, pero que a ellos les gusta.
Ejemplo: atacan a pedradas un
mitin electoral de Vox y algunos no denuncian la barbarie izquierdista
que, dirigida por Sánchez, sabotea la alternativa electoral, sino que, a
fuerza de recibir pedradas, logren algún diputado. Eso no lo dicen de la ETA,
de ayer y de hoy, cuyos votos vienen todos del terror y su normalización
mediática.
Sánchez
fletó la flotilla de apoyo a Hamas, harka de violadores y bandera que
une el «islam combatiente» y el anticapitalismo antioccidental. Porque el
capital de los oligarcas rusos, de los bolichicos de Delcy y Trump, del partido
comunista chino o de los ayatolás les parece muy asumible, sobre todo si
financia los chiringuitos de Iglesias o paga las comisiones de ZP y de Sánchez.
Los medios suelen legitimar las coartadas del terrorismo urbano
de izquierdas añadiendo el adjetivo «social»: falta de medios, defensa de lo
público y malestar social. Escolares semianalfabetos hablan de educación, queman
tiendas de gente que dedicó su vida para levantarlas y dicen que están contra
la sociedad de consumo, pero las saquean y venden las zapas en internet.
Ayuso ha puesto a Madrid la primera en el informe Pisa y la amenazan con quemar
la Presidencia de la Comunidad. ¿Y estos matones defienden la enseñanza
pública? ¡Amos, quita, moscovita! Su dictadura y ya”. Federico Jiménez Losantos en “El Mundo”.
2.- “Super Black
Friday”: “Quinto centenario de la Escuela
de Salamanca, la de Domingo de Soto y Francisco de Vitoria, que se tirarían en
plancha a la tumba de nuevo si contemplaran el espectáculo de algaradas que
quienes las reivindican entienden por democráticas.
Sabe Feijóo que
hay que ira Salamanca si se trata de aprender estas y otras cosas y se mostró
no ya contundente, sino categórico al afirmar, delante de sus cabezas de lista
al Congreso que, si llega a la Presidencia, al día siguiente pone orden. Algo
que agradeceríamos muchos de quienes estimamos que la libertad empieza en que
dejen en paz tu escaparate y que mucho hablar de derechos, pero de poco sierve
si no tienes derecho a levantar la persiana. Hay un mosqueo en el ambiente que
se pregunta con fundamento: ¿cui prodest?
Mañueco fue ayer el anfitrión de esta
fotografía fundacional y hay que agradecerle que sea capaz de convocar estos
efectos en nuestra tierra, siempre necesitada de visibilidad. Salamanca,
receptora con vocación de talismán. Yo prefiero que se reivindiquen los
valores del Tormes, singularmente en la efemérides que inventó el derecho y la
economía moderna, antes que otros sucedáneos como el amor. Que yo sepa con
amor no se paga a Hacienda, y, por mucho amor que Ábalos les diera a sus
chicas, si no las hubieran contratado con billetes, malamente se hubieran
reputado como queridas.
Pero cuadra el símil: las elecciones son el
Black Friday. Todo a precio, todo a mogollón, liquidación. El lunes 30, Ciber Monday.
La monda lironda”. Ignacio Fernández, contertulio de “Cuestión de Prioridades”,
programa de “La 7” de Castilla y León TV”, en el “Abc”
(edición Castilla y León).
3.- “Objetivo de Bolaños
y Albares: deslegitimar el 29-N”: “Félix
Bolaños y José Manuel Albares han incumplido una orden judicial. Estos dos
ministros sanchistas de casi primera hora, con un pasado jalonado de coces
continuas al Estado de derecho, se han negado de forma contumaz a contribuir a
la limpieza del proceso electoral alegando un exceso de trabajo en los centros
consulares sudamericanos. Como si fueran dos escolares tramposos, han argüido
unas excusas pueriles con el propósito de que los casi 200.000 «nuevos
españoles» puedan votar y, si es posible, bien: es decir, al PSOE.
Dos ministros –conviene repetirlo porque es de
no creer– han caído en un desacato ante el Alto Tribunal, que ha perdido la
paciencia y emitido un ultimátum recordando las responsabilidades penales de
los dos miembros del Gobierno. Precisamente ninguno de ellos es ejemplo de
dignidad política y lealtad institucional. Están jugando a que, una vez que se
celebren las elecciones generales, se presente una cascada de impugnaciones
electorales por los nacionalizados espuriamente y los que no hayan podido participar
en los comicios. Todo será bueno para enturbiar
un resultado electoral que, todo hace pensar, sacará del poder al Gobierno
socialista.
Solo así se podía culminar la etapa más
ominosa de nuestra historia. Con la adulteración del cuerpo electoral y la
sombra de sospecha sobre el censo que elige cada cuatro años a nuestros
gobernantes. Sánchez nunca se marca límites Ya
ni Cándido Conde-Pumpido –«Et tu, Brute?»– ha secundado esta triquiñuela, en la que ha
participado el Defensor Gabilondo”. Mayte Alcaraz, tertuliana de
“Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de Castilla y León TV”, en “El Debate”.
4.- “Sánchez y la
máquina del tiempo”: “Por mucho que quieran, que dudo que lo quieran, ni el PP ni Vox nos pueden
llevar a los años 70. España ha cambiado tanto que ni siquiera la derecha más
cerril propondría ahora la eliminación de las conquistas que se han llevado a
cabo en el último medio siglo. Sólo los incautos pueden caer en la trampa del
miedo. Es quizás la única alternativa que le queda a un Gobierno corrupto y a
un presidente que ha intentado laminar el Estado de Derecho
Marrullero como es, Sánchez nos propone un viaje en el tiempo a una época
muy anterior: pretende llevarnos a los años 30, con su Frente Popular, con sus
fascistas, con la guerra de los buenos contra los malos, que, fatalidad,
ganaron los malos.
En su intento de eliminar la alternativa (¿hay acaso algo más
antidemocrático?), Sánchez ha dibujado una línea roja que divide al país entre
demócratas y fachas. La norma de que todo vale contra el fascismo (aquí y
ahora, una coalición de PP y Vox) nos lleva a una dinámica de enfrentamiento
civil que ya está aflorando, como hemos visto esta semana en el intento de
boicot a los mítines de Abascal o en los disturbios de Barcelona.
La huelga general, esa que se han inventado UGT y CCOO para hacerle la
campaña a un Gobierno que les ha atiborrado de subvenciones, es otra prueba de
ese intento de dividir al país en dos, de enfrentarnos a los que no comulgamos
no con unas ideas, sino con unas prácticas nefastas para la democracia, con los
que se aferran a una izquierda que tiene más de pose que de realidad.
Lo que da miedo no es ese viaje a los años 70 que nos augura Sánchez si
gana la derecha, sino la España que es incapaz de convivir, que es a la que nos
está llevando el presidente”. Casimiro García Abadillo, director de “El Independiente”.
5.- “La futura España
Insumisa”: “Ningún
acontecimiento político se reproduce con exactitud de un país a otro. Pero hay
algunas corrientes que cruzan las fronteras con mayor facilidad y acaban
convirtiéndose en fenómenos globales. El surgimiento de nuevos caudillos
populistas, cargados de demagogia y escasos de escrúpulos democráticos, es una
plaga que asola al mundo desde Moscú hasta Washington, pasando por casi todos
los países europeos y latinoamericanos
En
España, sin embargo, la primera irrupción caudillista y populista se produjo en
la izquierda, con la entrada en escena de Pedro Sánchez y su paulatino
deslizamiento hacia el radicalismo demagógico. Vox no existía cuando Sánchez
empezó a gobernar, como no existía Mélenchon cuando apareció el Frente
Nacional, pero en ambos casos uno da lugar al otro y se retroalimentan con gran
eficacia.
En esta campaña electoral se está mostrando
esa realidad de forma más descarnada que nunca. La resurrección de las dos
Españas, el uso indecoroso de los símbolos que recuerdan los años oscuros del
enfrentamiento sangriento entre españoles, el señalamiento del adversario como
un peligro que es preciso desterrar, la división y el odio sembrados para que
germinen como lucha fratricida. El Guernica y García Lorca han sido tratados
siempre en nuestra democracia con mimo, conscientes como somos de los recuerdos
que evocan. Nunca pensé que un político responsable los volviera a usar para
reavivar heridas que creíamos sanadas.
Si consigue mantenerse en el Gobierno después
de las elecciones, se embarcará en un cambio de nuestro modelo político de
consecuencias imprevisibles. Si se ve obligado a pasar a la oposición, podrá
entonces movilizar desde la calle a la España Insumisa”. Antonio Caño, exdirector de “El País”,
en “The
Objective”.
6.- “La nueva derechita
cobarde”: “Si la democracia evolucionase a
mejor, lo haría por el camino de eliminar las campañas, amenazar con la cárcel
a los responsables de redes sociales de los partidos, meter en prisión –sin
aviso previo– a los dueños de esas redes sociales, eliminar las propias redes y
prohibir los mítines para salvaguardar el respeto por la inteligencia de los
ciudadanos y el buen nombre del propio sistema democrático.
Como nada de esto
ocurrirá, comentemos algo para lo que todas esas inconveniencias sí están
resultando útiles: la observación de un interesante proceso de moderación
-leve, pero moderación– en la autopercibida como derechita valiente. La
testosterónica Vox, con su líder a bordo de corceles por esos campos de Dios de
la dignificable España rural, se nos presenta ahora como un líder cuasi de
extremo centro.
Vox se ha transmutado en la nueva derechita
cobarde. Y no por error u omisión, sino por instinto político. Aprender de la
experiencia es muestra de inteligencia, valga el ripio. Y en la sala de
máquinas de la calle Bambú no olvidarán que las elecciones de 2023 las perdió
la derecha por ser demasiado «valiente».
Santiago Abascal,
hombre afable en la distancia corta, ha decidido ser afable en el vuelo de
largo radio que es una campaña electoral, en la que conviene no poner el motor
a toda velocidad, salvo que uses las luces largas para ver a lo lejos y puedas
pisar el freno con margen suficiente para no estrellarte.
Que un partido
como Vox, nacido para romper el bipartidismo, se avenga a acordar sus listas al
Senado con un partido del bipartidismo nos muestra que la cobardía no siempre
es desaconsejable. Porque el cementerio está lleno de valientes, y los cobardes
acuden al sepelio”. Vicente Vallés en “La
Razón”.
7.- “La derecha
asustadista”: “Era lo previsible. Bueno, no. Era lo seguro. Ha llegado la violencia a la
calle, nada nuevo bajo el sol. La extrema izquierda antisistema que usa las
libertades que les brinda la democracia para destruir la democracia. Ya lo
avanzó Pedro Sánchez hace pocos días. De una manera… o de otra.
Gobernar sin Parlamento. Usurpar las funciones de los jueces. Vivir sin
presupuestos. Impedir la alternancia. Y ahí están ya lanzados a destruir, a
asolar, a desguazar las calles. Los antifascistas más fascistas de la historia
reciente de España con todas sus contradicciones, con su afán de demolerlo
todo. Y a votar. Este es el contexto de una izquierda a la desesperada… y de
una derecha sociológica, ciudadana, votante, que como siempre empieza a estar
asustadita.
No sé si es una derecha sociológica
llena de complejos o sencillamente con un déficit alarmante de autoconfianza.
Más parece que quieran resignarse y someterse a la perpetuación de este
caciquismo 3.0. Dicen estar movilizados, van a votar al PP o a Vox, pero se
autoconvencen de que nunca será suficiente. Que Sánchez es más inteligente y
más amoral.
Es el eterno plus de inferioridad e
impotencia tan común en esa derechita tierna que no se avergüenza de serlo,
pero que sale acojonada al patio como deseando que el chulo le quite el
bocadillo. Son los tristes que siempre salen al campo a perder el partido.
Nunca aprenderán. Son los pesimistas existenciales. Da igual que la derecha
supere el 50 por ciento en todos los sondeos útiles, o que ya lo hiciese en
Extremadura, Aragón, Andalucía o Castilla y León.
Son los gafes que eternamente auguran la remontada de Sánchez, los que
dicen que no entienden cómo puede haber españoles que voten al Gobierno de las
prostitutas, los cohechos, las cátedras y las oficinas de artes escénicas, sin
entender que eso da igual. Son fanáticos del derrotismo. Y son insufribles. Es
la derecha tan exquisita y tan pura que Alberto Núñez Feijóo nunca es
suficiente y Abascal se pasa. Manuel Marín, director de “Voz Populi”.
8.- “Tápate la nariz y vota a Pedro”: “Los socialistas consideran que la cascada de escándalos de corrupción está electoralmente amortizada, que ya les ha costado los votos que le podía costar, no demasiados, y que la gente de izquierda tiene ahora otra escala de importancia. Y en cierto modo razón no les falta: saben que las tragaderas del "progresismo” militante son amplias y digieren bien las evidencias antipáticas. No hay cloaca, ni rescate millonario, ni joyero escondido, ni amaño de contrato que valga cuando el poder corre peligro y la silueta de Abascal se perfila al otro lado.
En las circunstancias decisivas aflora el instinto de supervivencia, el sufragio biográfico, la disciplina identitaria, el sentido de pertenencia a un bando. Quizás el mérito real del leve pero significativo repunte en las encuestas no sea suyo sino de la irredenta mentalidad sectaria de unos votantes -alrededor de seis millones, ojo- dispuestos a obviar cualquier escrúpulo moral cuanto el dedo del líder señala el espantajo de la ultraderecha.
El fenómeno no es solo español, aunque sirva de poco consuelo. Trump, por ejemplo, salió reelegido con 34 condenas a cuestas por otros tantos delitos y después de haber promovido un violento asalto al Congreso. Él descubrió el enorme potencial de la polarización populista y creó un modelo al que pronto le salieron epígonos iberoamericanos y europeos, entre los que nuestro presidente destaca por su absoluta ausencia de complejos.
Lo normal es que esta vez pierda, siquiera por mero agotamiento del proyecto, pero el simple hecho de que conserve opciones de resistir después de este turbión de venalidad y envilecimiento revela la existencia de un clima social y político descompuesto”. Ignacio Camacho en el “Abc”. He aquí a Camacho insultando conscientemente a seis millones de votantes...
9.- “La violencia zurda de toda la vida”: “Los del partido del amor han batasunizado España. Saben que, en condiciones normales, lógicas y legales, Sánchez perderá las elecciones y con él, todo el poder acumulado en ocho años de siniestro mandato. Cuando hay que elegir entre la democracia y los suyos, la izquierda activista y militante siempre elige a los suyos, aunque los suyos mientan, roben o maten.
De la Revolución Francesa aprendieron que Robespierre debía ser su referente político y la guillotina su modelo de control social. Lo practicaron en la II República, adonde Sánchez quiere volver para terminar lo que Largo Caballero empezó y no supo ganar. Una violencia que nace y muere en la misma orilla ideológica. Gentuza subvencionada sin más estudios que los que aprenden en las octavillas que se reparten en las agrupaciones universitarias perrofláuticas o en las mariscadas sindicales. Lúmpenes morales que deben justificar el sueldo que la Rosa Nostra les entrega cada año.
El mensaje que lanzan los esbirros zurdos es el mismo que ya usaron Pablo Iglesias Posse, Dolores Ibarruri o Indalecio Prieto: la derecha social y política debe dejarse acosar, insultar, perseguir y agredir si quiere celebrar sus mítines en paz, y sobrevivir mientras se le cede temporalmente el gobierno, que no el poder.
Sánchez, heredero bolivariano de aquella cochambre soviética, ha llevado la campaña a las cloacas de lo indigno, donde le ríen las gracias los bufones del comando felpudo en la tele pública e impúdica mientras la fiel soldadesca perdona sus delitos y corruptelas. Somos un país donde a la izquierda se le perdona hasta el crimen, mientras la derecha pide perdón por respirar”. Fran Carrillo en “OkDiario”. Carrillo fué diputado y senador por Ciudadanos, aquel partido que, bajo el liderazgo de Albert Rivera, iba a regenerar la política española...
10.- “El don del insulto”: “En España se van a oír estas semanas insultos de todas las clases. El más recurrente en la izquierda populista suele ser el de “fascista”, “ultra”, “facha”, disparado en cualquier dirección. La derecha no tiene uno equivalente. Decir “comunista” o “rojo” es para muchos un gran elogio, porque lo fueron en origen (“Socorro Rojo”, Ejercito Rojo, etc.) Aunque el comunismo haya asesinado a decenas de millones en todo el mundo, siguen creyendo que bien asesinadas estuvieron, pues fueron todas muertes causadas desde el lado correcto de la Historia.
Nos estremece el salud o fascista, pero asistimos a diario a toda clase de mítines y manifestaciones erizadas de puños en alto como un campo de espárragos (y dicho sea de paso, ni las religiones ni el comunismo tuvieron jamás sentido del humor). Ahora, con los años, la izquierda ha ido achicando el terreno hasta vestir el sambenito de “fascista” a todos los que no comparten sus ideas.
Esto lo ha propiciado desde la Guerra Civil” la superioridad moral que disfrutan en exclusiva esos sedicentes progresistas: los asesinatos por los rojos en la guerra ya están amortizados; los de Eta, perpetrados ayer como quien dice, también; los de los fascistas de hace ochenta o noventa años, no, ni van a prescribir nunca: se necesita el miedo que causaron para mantener vivo el miedo que ayude a ganar las elecciones.
Y de eso se trata: hacer creer que esos “fascista”, “facha”, “ultra” nunca han sido insultos, sino la mera descripción de un hecho. Acabarán haciendo bueno el “si no te llaman facha no eres nadie” que le oyó uno decir hace poco a Alfonso Guerra, alguien que, por cierto, siempre tuvo el don del insulto, y no toda esa maldita recua que ha venido detrás de él”. Andrés Trapiello en el “XL Semanal” (grupo Vocento).
11.- “Quemar la Casa de Correos o la toma de la Bastilla del 28-M”: “La acampada de Sol, las llamadas de cierta izquierda bonzo a quemar la Casa de Correos, las huelgas contra la oposición y los escraches a la derecha quieren ser como la libertad guiando al pueblo al desastre, la burda astracanada de un puñado de perdedores agarrados como pueden a su butaca de diseño. La explicación es sencilla: intentan parar a la derecha con violencia, no porque la derecha que vota sea violenta sino porque los desnuda: los que mandan entre los protestones son sanguijuelas de un régimen ya de por sí chupóptero que acabarán por darse vergüenza a sí mismos.
Todo esto convierte a la izquierda que todavía conserva el poder en un caso clínico de “Minority Report”, una unidad de estructura casi militar que pretende eliminar cualquier política conservadora antes incluso de que se apruebe. Dicen luchar contra el fascismo, pero actúan como fascistas, solo que sin las lecturas de la Falange. Ayuso es presidenta de la Comunidad de Madrid por mayoría absoluta, pero hay que quemar la Casa de Correos porque no ven otra manera de ganar esa plaza.
Y así, la promesa de blindar el aborto de Pedro Sánchez, por ejemplo, no es más que otra osadía populista porque no se va a dejar de abortar en España gane quien gane y porque, como tantas promesas de última hora, ha contado con ocho años para ejecutarla. Entre tanta llamada a la purificación ideológica resulta frívola la imagen bailonga del presidente, con los pasitos y el movimiento de brazos típico de una cuñada en la boda de un primo y tan escalofriante como inmoral su posado frente al Guernica cuando el único picasso que le roza es el de “Las señoritas de Avignon”. Pedro Narváez en “La Razón”.
12.- “Tendremos que quemar las calles”: “Dijo Óscar Puente, ministro de Twitter, micrófono en el belfo: “Hay una oportunidad el 29-N para parar el fascismo. Es mejor salir un día y meter la papeleta que tener que estar saliendo un día tras otro durante cuatro años”. Es decir, lo ha dicho. Si pierden, arderán las calles. No habló en concreto de las mujeres amarradas a la pata de la mesa, ni de los gais apelotonados en los armarios, ni de las centurias negras. No se explayó en las fantasías morbosas en las que Feijóo se convierte en plutonio y Abascal en uranio. Si acusaron a Mariano Rajoy de ser como Franco, entonces son capaces de ver monstruos prodigiosos hasta en las nutrias.
Es sociológicamente fascinante que millones de españoles estén dispuestos a votar a un puñado de corruptos, hipócritas, ladrones y manipuladores, sólo porque la manipulación les ha persuadido de que lo otro es peor. A mí todo esto me tiene cabizbajo desde que empezó la precampaña, y todavía queda más de un mes para las elecciones.
¿Qué van a hacer los otros que pueda ser peor, me pregunto? Creo que no sería peor ni aunque se empeñasen en repetir las catástrofes del Gobierno saliente. Es que lo intentas y no te sale. Se te escapa algo bueno, aunque sea por chiripa. Es difícil que España se convierta en un país más desigual, frustrado, entorpecido, malhumorado, tosco, decadente y jurídicamente inseguro de lo que es, después de tantos años bajo la bota amorosa de los buenos.
No -me lleguen las voces-, no, Juan, es que cuando la derecha gobierne, de puro mala, es capaz de poner al frente del ministerio de Transportes a un tipo como Óscar Puente”. Juan Soto Ivars en el “Abc”.
13.- “Un populista ante el Guernica”: “El presidente distribuyó ayer un vídeo en las redes sociales. Aparece en solitario ante el Guernica en un museo vacío para presentar el 29-N como una elección binaria entre «razón» o «barbarie». Lo de siempre: el adversario como amenaza moral y el destino de Sánchez como parte de la Historia. Votar contra Vox.
Se trata también de subrayar la dimensión global del personaje y, por extensión, de los comicios, en los que estaría en juego el líder de la resistencia frente al trumpismo y la fuerza bruta. Un mundo sencillo, los buenos contra los malos. La doctrina del muro conduce a la deslegitimación radical del rival político, excitada a través de las guerras culturales y la fanatización de la conversación pública. La polarización es la herramienta para conservar el poder y acomodar la idea de España a la continuidad del presidente.
Sánchez salió del programa de Broncano entronizado como líder único de la izquierda: el incentivo para concentrar el voto en el PSOE es fortísimo. El verdadero objetivo está en el movimiento pendular que inevitablemente provocará en la derecha, con el que pretende acelerar la percepción de que Vox reemplaza al PP.
La ocupación partidista de las instituciones y la colonización sistemática del Estado responden al mismo sentido patrimonial del poder que está detrás de la insólita sucesión de escándalos familiares y causas por corrupción que implican a sus colaboradores más cercanos. La fractura social facilita presentar los controles democráticos como obstáculos que intentan derribar al presidente: Sánchez ha entendido que el conflicto permanente moviliza”. Joaquín Manso, director de “El Mundo”. Su sección se titula “La sombra del burro”…
14.- “Prefieren a Sánchez, corrupto y autócrata”: “El sanchismo se ha mimetizado tanto con el peronismo o el “kirchnerismo populista” de Cristina Kirchner, condenada por corrupción, que no sólo copia eslóganes y fotos idílicas como la de ella y el “pingüino”, su marido, besándose en Buenos Aires ante sus incondicionales en 2011 con la leyenda «la fuerza del amor», sino que ha importado entre el electorado socialista y de la extrema izquierda patria, la misma consigna clientelista que los peronistas coreaban sobre Perón, pero aplicada al propio Sánchez, «Puto y ladrón queremos a Perón».
La consigna es polarizar hasta que duela, ya sea con manifestaciones contra Vox autorizadas por los delegados gubernamentales devenidos en esbirros al servicio de esa estrategia sanchista que mantiene secuestrada la Puerta del Sol y se vio en La Coruña o con huelgas y manifestaciones como la de los profesores en Madrid, antesala de la huelga general política convocada por los sindicatos pancistas contra la oposición.
Y en esa disyuntiva entre apoyar a “nuestro corrupto y autócrata” Sánchez o elegir al adversario que venga a regenerar y oxigenar el patio democrático, el sanchismo cierra filas con su “ladrón”, como cantaban los peronistas, por mero instinto de supervivencia política.
Sánchez y sus corifeos mediáticos, con esa estrategia polarizadora, ya no buscan convencer con argumentos económicos o de cohesión social, sino infundir el miedo contra la derecha de PP y Vox, a la que presentan como una fuerza oscura y reaccionaria. Y ante eso hay dos respuesta tajantes y contundentes: ir a trabajar el día de la huelga general y votar con avaricia hasta llenar las urnas para acabar con el sanchismo”. Antonio Jiménez en “El Debate”
15.- “Los herederos del franquismo”: “El franquismo, o por lo menos una parte de lo que fue el franquismo, tuvo elementos muy interesantes para España. Sofocar la brutalidad criminal y analfabeta de la República fue uno de ellos. Crear una clase media con un Estado protector fue otro. Y cuando hoy decimos, con razón, que la mayoría de políticos son de muy poco nivel, nos tenemos que remitir a los ministros de Franco para dar con perfiles preparados, competente, honestos y a la altura de su cargo.
Por supuesto que no está en el deseo de nadie volver a una dictadura, y por supuesto que el franquismo tuvo momentos oscuros e incompatibles con nuestro modo de vida libre. Pero lo criminal en España en España no es ser heredero del franquismo sino de la República. Herederos del franquismo somos todos, porque es lo que hubo durante cuatro décadas. Herederos de la República solo lo son los que por su ignorancia, por resentimiento social o por instinto asesino reclaman serlo. Esta es la gran enfermedad de España, y aunque se ha explicado el problema siempre al revés, hicimos la Transición para perdonarlos y darles la muy generosa oportunidad de volver a gobernar.
Ni la Transición amnistió al franquismo -porque la Transición la hizo el franquismo, aunque incluyera a todos- ni los votantes de Vox toman como un insulto que les llamen herederos de una época cuyos defectos nadie está interesado en reproducir pero que dejó muchas más ventajas de las que la izquierda entiende. El crimen, el atraso, el abismo en España han venido siempre de la extrema izquierda”. Salvador Sostres en el “Abc”. Sin comentarios.
16.- “Perder o ganar”: “No importa que Sánchez gane o pierda, las dos cosas dan auténtico pavor. Si gana, la revancha contra quienes osaron acusar a Ábalos de corrupto o al hermano del presidente de “enchufado” lo pagarán caro. Moncloa dejará de adjudicar distintivos de malos ciudadanos y pasará a la acción. Si tienes dos pisos serás un buitre y te condenarán a pena de prisión o de Hacienda mientras el marido de Montse Mínguez convertirá su empresa en una ONG con beneficios fiscales.
Los estudiantes estudiaran a María Jesús Montero junto a Isabel la Católica y Begoña Gómez, por fin, podrá ser elegida rectora de la Universidad de Minnesota, pese a las reticencias de Trump, a quien a esas alturas ya habremos declarado la guerra.
Lo peor, sin embargo, no es la victoria sanchista sino el probable escenario de derrota de su gobierno progresista. Entonces, la oposición progresista abrirá las calles y los cielos de toda España y no solo las de Madrid se llenarán de “no paz” y hasta de guerra. No me extrañaría que Feijóo en algún momento de la campaña piense en lo que se le viene encima si, finalmente, consigue gobernar.
Si Sánchez desde lo institucional de la presidencia del Gobierno ya no tiene reparos en decir lo mismo y lo contrario, de inflamar las calles o de organizar una mafia contra el poder judicial, imagínense de lo que será capaz de hacer desde el puesto de Patxi López. El caso es que, ahora mismo, da igual que gane o que pierda”. David Frontela, coordinador de Comunicación del PP de Valladolid y contertulio de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de "Castilla y León TV”, en el “Abc” (edición Castilla y León). Distópica disyuntiva la que nos plantea el ecuánime David Frontela, quién con posterioridad a la publicación de este artículo aparece en el número 4 de la candidatura del PP de Valladolid al Congreso de los Diputados...
17.- “Pues sí, perdí la apuesta”: “Estas elecciones no se adelantan en un contexto ni parecido al de 2023. Para empezar, todos los sondeos de todas las empresas demoscópicas salvo el CIS, las pague quien las pague, dan una ventaja a PP y Vox sobre el PSOE y los partidos de su coalición que más que duplica la de hace tres años. Por eso, si los españoles terminan entregando de nuevo el Gobierno a Pedro Sánchez, será porque la remontada habrá sido legendaria, épica: como salvar un 4-0 en el Bernabéu en el último cuarto de hora del partido.
Vox está mas maduro, da menos miedo que entonces. Pedro Sánchez, no, él da más miedo que entonces. Tiene en la mochila a un fiscal general del Estado condenado, a un exministro y exsecretario general del PSOE, a otro seriamente imputado, a su hermano condenado, a su mujer a las puertas de un juicio, a una fontanera que se juntaba con lo peor de Badajoz, el clan de los rochos, para fastidiar a la jueza que acabó encausando a su hermano, tiene un amigo del alma (ZP) y sus hijas de fango y joyas hasta el cuello… Nada que ver con 2023.
Pero Pedro Sánchez se fía en las inquilinas acampadas y su respuesta con dos decretos a la crisis habitacional desatada tras el desahuicio de la difunta Mari Carmen Abascal. Cree que eso le abre una ventana de oportunidad, que el episodio de Ceuta está ya amortizado y resuelto, que a su izquierda el personal está tan disperso y a por uvas que eso le traerá votos. Y que, por tanto, podría auparse a una tercera legislatura.
(…) Da la sensación que en el PSOE y a su izquierda están convencidos que con la agitación social (mucho más mediática que real) y el eslogan de que el rentismo mata tienen hecha la campaña”. Ángel Ortiz, director de “El Norte de Castilla”. Vamos a ver, Angelo. Es la segunda vez que te refieres a Ábalos atribuyéndole un cargo que nunca ha tenido: secretario general del PSOE. ¿Nadie te advirtió del anterior “lapsus”? ¿O no es ningún lapsus?
18.- “España en manos de una mafia”: “Nunca me he fiado de los clubs de debate. Me parece extraño que alguien opte voluntariamente a gastar su tiempo entrenándose para discutir.Por eso, si mi hija me dijera que quiere meterse en el club de lucha canaria, yo me sorprendería. Más por el factor canario que por el pendenciero. Pero si me dijera que quiera meterse en un club de debate, la llevaría al psicólogo. A no ser que estuviéramos en Extremadura y el club se llamara “Club de debates urbanos Badajoz”, que no es un club de debate sino un grupo de Facebook.
A ese club acudió supuestamente el PSOE para que espiaran a la magistrada que juzgaba al hermano de Sánchez. Y el “club” lo hizo, presuntamente, mientras el PSOE contactaba con unos narcos para que la “eliminaran” y le “causaran daño físico”. Los narcos dijeron que no -los ladrones somos gente honrada-, pero el club de debate, claro, dijo que sí, así que se presentaron en el colegio de sus hijas para conocer horarios y dinámicas. Al menos esto es lo que la magistrada le contó al juez Pedraz.
Y aquí es cuando se acaban las risas. El PSOE estaría acudiendo a narcos y a milicias ciudadanas para amenazar a jueces. Según el juez Zamarriego, Leire creó además una red para recabar trapos sucios de guardias civiles y fiscales con el objetivo de anular las investigaciones que incomodaban a su partido. España está en manos de una mafia infiltrada en todos los niveles. Así que, si mi hija viniera un día y me dijera “tenemos que hablar”, le diría que adelante con el club de debate. Me aliviaría incluso que lo que quisiera comunicarme es que va a integrarse en el clan de los Rocho. Peor sería que se afiliara al PSOE”. José F. Peláez en el “Abc”.
19.- “Adictos y desafectos”: “En los años cuarenta, El Norte de Castilla sufrió un doloroso proceso de depuración por parte del régimen de Franco. (…) El Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo funcionó entre 1940 y 1943. Pero en su labor de investigación sobre la ideología de los escritores, periodistas e intelectuales que ejercían en esos años, le sobrevivió la Brigada Político Social, la célebre BPS, que oficialmente estuvo activa hasta 1978.
No sé, o sí que lo sé, porque me viene a la memoria la lucha de Delibes contra la censura franquista cuando ahora se ha dado a conocer la existencia de un dossier del Ministerio del Interior (heredero de aquél de la Gobernación) con el nombre de 281 periodistas, tertulianos y comunicadores clasificados según su orientación y/o actitud hacia el Gobierno.
Un “documento de trabajo”, en palabras de su titular, el depauperado Fernando Grande-Marlaska, en el que los redactores aplican a los reseñados expresiones como “afín al Gobierno”, “apoya al Gobierno”, “muy crítico con el Gobierno”, “defiende” ideas de izquierdas o de derechas”, muy crítico con el PSOE actual”, o ”independiente con clara simpatía por la ideología de izquierda”.
Hace tiempo que digo que el viejo amor que los españoles sentimos por el caudillismo, desde Viriato a Franco, por encima de toda ley, se ha venido a encarnar en este tiempo en la figura del todavía presidente del Gobierno. Y en el retrato solar del caudillo, incluso del caudillito, tan importante como el brillo del jefe supremo lo es la oscuridad del coro de sus secuaces, lacayos, acólitos, sicarios, servidores, peones, adláteres o comparsas, cada uno según su misión”. Carlos Aganzo, exdirector de “El Norte de Castilla”. Hombre c.aganzo, es que hay que ver lo mucho que se te ve el cartón: En lugar de retrotraerte a la dictadura (término éste por cierto te cuidas de no utilizar) de Franco, ¿no crees que hubiera sido más propio referirte a las "listas negras" de periodistas de Castilla y León aparecidas en 1989 y atribuidas al que fuera Portavoz de la Junta, Miguel Ángel Rodríguez?
20.- “Vito Quiles no es el héroe que merecemos, pero sí el que necesitamos”: “Opina Juan Soto Ivars que Vito Quiles trabaja inadvertidamente para el PSOE; al Gobierno le viene fenomenal tener un antagonista que le permita azuzar el fantasma de la turboextrema ultraderecha, lo único que Saunamán puede ofrecer ya a su menguante base de fieles, anhelantes de algo a lo que poder aferrarse después de la infinita sucesión de escándalos, imputaciones y condenas del último par de años.
Hace quince años la izquierda empezó a enviar turbas furiosas a las casas de los políticos de derechas para protestar por las consecuencias inevitables de la gestión del gobierno al que ellos mismos habían votado. Aquellos episodios sistemáticos de acoso contra políticos del PP, UPyD y Ciudadanos y sus familias fueron denominados "Jarabe democrático de los de abajo" por el castrista Iglesias, futuro vicepresidente del gobierno. Sólo dejaron de hacerlo cuando empezaron a sufrirlos ellos mismos. Entonces ya no era la voz del pueblo, era fascismo. Como fascismo es Vito Quiles, mientras que la gente que apedrea políticos y apaliza reporteros son calificados alegremente como "antifascistas".
Da igual si a uno le gusta o no que un tipo le ponga un micrófono en la cara a la mujer del presidente del gobierno. Lo que hace es legal. Si lo que hiciera Quiles fuera ilegal ya estaría en la cárcel, pero no lo es. Quiles tiene la delicadeza de no usar mi dinero para sus performances, cosa que no hacen Televisión Española, de Intxaurrondo a Fortes, pasando por el novio cincuentón de la veinteañera Santaolalla. Así que si les pica, que se rasquen. Diego González en “Libertad Digital”.