(o a ver quién la dice más gorda y/o insulta de manera más gruesa)
1.- “No tenéis derecho”: “Frente a la verborrea
jactanciosa de Trump y sus maneras a lo Teddy Roosevelt, la batucada habitual
de la izquierda patria se apresura a presentarse como adalid del derecho
internacional, guardiana de la legalidad y custodio de los valores democráticos
universales. Resulta enternecedor si no fuera de un cinismo obsceno. Es
exactamente este derecho internacional el que les importó un carajo, dicho con
son caribeño, cuando Maduro y sus forajidos se limpiaron los bajos en la voluntad
del pueblo venezolano expresada en las urnas.
(…) Justificaron el horror,
las torturas, los asesinatos, los secuestros, el expolio sistemático y la
diáspora de millones de venezolanos. Todo porque -ay- cualquier gobierno
legítimo, pero sin el bochinche revolucionario de este ruinoso rojerío, sería
peor. Peor para ellos, claro, para sus intereses, sus alianzas internacionales
y su coartada moral de salón: marxismo Totalitario. ¿Existe otro?
Ahí estaban los Sánchez, las Belarras, los
Rufián, los Garzones y las Yolandas de turno mirando para otro lado o
directamente aplaudiendo a la satrapía caraqueña porque siempre es bueno tener
la bicoca del petróleo de tu parte. Por eso ahora, son otros los que pueden
reclamar a Trump que no cambie un tirano por un apaño.
(…) Si la política consiste, como tantas
veces, en elegir entre dos males, yo lo tengo claro. Y lo tengo claro precisamente
porque ya he visto a demasiados moralistas de pancarta justificar la barbarie
cuando les convenía, de Irán a China con parada en Venezuela. Y porque, a diferencia
de ellos, no confundo la indignación selectiva con la decencia, esa que me
lleva a anhelar que el ´cow boy´ renuncie a sus tics imperialistas de norte ´groenlandes´
a sur venezolano y facilite las elecciones que sepulten décadas de ruina
chavista. Ya ven, puestos a elegir, prefiero ser un pánfilo. Todo con tal de no
seguir escuchando la charanga de la izquierda, con su hipocresía de derechos internacionales
como selectivos”. Agustín Pery
en el “Abc”. ¿Cuándo han
justificado Sánchez, Belarra, Rufián, Garzón o Yolanda torturas, crímenes,
secuestros, etc. en Venezuela, como Pery da torticeramente a entender?
2.- “Venezuela, espejo de los hipócritas”: “A los exquisitos que ahora piden las sales anti sofoco ante la «flagrante violación» de la legalidad internacional llevada a cabo por Estados Unidos en Venezuela y con el resultado momentáneo de un sátrapa violador de derechos humanos encarcelado, tal vez resultaría idóneo formularles alguna pregunta: ¿no era la izquierda española la que, llegado el fin de la segunda guerra mundial, clamaba desde el exilio por una intervención directa de los aliados contra el régimen del general Franco para reponer la democracia y eliminar el ultimo grupúsculo de fascismo en Europa evitando así una dictadura que luego se alargó durante décadas? ¿habrían hecho ascos a una mano yanki tendida sobre el reprimido pueblo español?
Todavía no se ha escuchado a un
solo dirigente de la exquisita y moralmente prepotente izquierda española
agarrados al recurrente discurso anti trumpista decir una sola palabra sobre la
situación del pueblo venezolano, sobre los dos mil presos políticos encarcelados
por el régimen de Maduro o sobre los ocho millones de ciudadanos que tuvieron
que salir del país huyendo de las consecuencias de la represión y ausencia de
libertades. Ni una palabra más allá de solidaridad con un dictador que pisoteó
entre otras muchas cosas todo un proceso electoral o de la defensa de esa
legalidad internacional a la que, claro está, se recurre a la carta.
A la izquierda de
nuestro país, tan comprometida con el pueblo palestino (hoy esa bandera ya se
ha devuelto al desván), no le vendría mal en los tiempos que corren un discreto
acto de contrición en forma de apoyo claro y decidido al pueblo venezolano. Con
ello entre otras cosas hasta despejaría alguna sombra de duda sobre parte de su
financiación en el caso de Podemos o sobre presuntos turbios entendimientos con
el chavismo y el gobierno de Maduro, caso del PSOE. Sencillamente se ha acabado
con un sátrapa y aquí de dictaduras un poco sabemos”. Julián Cabrera, director de Informativos de “Onda Cero”, en “La Razón”.
3.-
“Sánchez no tiene autoridad”: “Pedro Sánchez escribe cartas, manda mensajes, endurece
el tono y se pone estupendo. Esta vez contra Donald Trump. Habla de
precedentes «muy peligrosos», de legalidad internacional, de multilateralismo y
de la ley frente a la selva. Lo dice con la solemnidad de quien se cree notario
del orden mundial. El problema es que nadie reconoce su firma. Porque
Sánchez no tiene autoridad. Ni fuera, ni dentro.
No se puede dar lecciones de
legalidad con el BOE convertido
en un acordeón y la Constitución en
plastilina. No se puede alertar al mundo sobre los excesos del poder cuando uno
gobierna como si el poder fuera un cortijo heredado.
Y luego está Venezuela.
Sánchez se escandaliza por la intervención de Estados Unidos, pero su
Gobierno ha convertido España en un Airbnb del chavismo. Delcy Rodríguez,
sancionada por la Unión Europea, paseó por suelo español con una naturalidad
pasmosa.
Habla de Estado de derecho
mientras dinamita la igualdad entre españoles con indultos selectivos,
amnistías a la carta y privilegios fiscales negociados en la penumbra. La
televisión pública, que debería servir al ciudadano, se ha convertido en un NO-DO a
la carta, propaganda fina, sonrisa impostada y relato único. Un
órgano al servicio del Gobierno, pagado por todos y usado contra media España.
A eso se suma ya
no el ruido, sino el estruendo que
rodea al entorno personal y político del presidente. La guardia pretoriana del
sanchismo, hoy visiblemente alicaída, transita entre la cárcel, el banquillo y
el juzgado. Y para quienes aún no han llegado, queda la sospecha: corrupción,
abusos o conductas impropias que, en cualquier democracia decente, habrían
bastado para acabar con más de una carrera política.
Y pretender que desde ese paisaje se puede dar
lecciones de legalidad internacional resulta tan creíble como pedir silencio en
una verbena”. Jorge Mestre en “The Objective”.
4.- “Venezuela no es Gaza”: “De esta mirada doméstica no se iba a escapar, como es natural, la intervención norteamericana en Venezuela. Al menos en este asunto reina cierta lógica porque existe una objetiva influencia del chavismo en nuestra gobernanza interna. Así la captura de Maduro es mala o buena según quien la juzgue sea de izquierdas o de derechos, aunque el veredicto sea por completo irrelevante a los efectos que realmente cuentan. Las risas por la oferta de mediación de Sánchez se han oído por igual en Maracaibo que en Whashington, pero aquí nos ponemos a discutirla como cosa perfectamente seria. Y en la Moncloa están convencidos de hallarse ante una oportunidad estratégica.
No va a funcionar. Venezuela no es Gaza, de la que por cierto parece haberse olvidado el activismo militante que algaradas en la Vuelta ciclista una algarada de teórica solidaridad humanitaria. Quizá Trump y Netanyahu puedan suscitar un grado de animadversión similar entre la progresía hispana, pero Maduro no cuela como víctima ni para los sanchistas de lealtad blindada. Mucho va a tener que trabajar el laboratorio gubernamental de propaganda para defender ante la opinión pública nacional la presunta legitimidad democrática del destronado régulo de Caracas.
Aún así lo van a intentar porque andan desesperados como esos pilotos que cuando cabecea el avión tocan compulsivamente todos los botones del cuadro de mandos. Confían en que el resorte del antiamericanismo primario les produzca, como el antisemitismo, un cierto rédito táctico o al menos una leve movilización de votantes desmotivados. Y en todo caso, mejor eso que afrontar de nuevo lances tan antipáticos como los procesos de corrupción, el aislamiento parlamentario o las vidriosas relaciones de Zapatero -a punto de convertirse en “esa persona”- con el sátrapa derrocado. Una ensoñación que se desvanecerá pronto si la oposición no entra al trapo y olvida que tiene la baza ganadora entre sus manos”. Ignacio Camacho en el “Abc”. Ni una palabra de Camacho sobre el “papelón” del PP ante la actuación de Trump.
5.- “Venezuela como ´patio trasero´”: “Desde hace una década, Venezuela forma parte del debate político español, como una cuestión más doméstica que internacional, sobre todo desde que en 2015 Ciudadanos y Podemos utilizaron el chavismo y el antichavismo como señas de sus respectivas y opuestas identidades. En el caso de Ciudadanos, Rivera fue el primero en dar voz a la oposición venezolana en España y, aprovechando el despiste marianista del PP, se convirtió en su portavoz de facto. En el caso de Podemos, por la relación de su cúpula dirigente -Monedero, Iglesias, Bescansa, Errejón- con el régimen chavista a través de la fundación CEPS, uno de los think thanks preferidos de Chávez.
Hablando en términos trumpianos, Venezuela pasó a formar parte del “patio trasero” español. En ese contexto, es inevitable que la intervención militar de Estados Unidos tenga repercusiones directas en la política española y habla descolocado a todos los partidos, obligados a compaginar su posicionamiento en clave interna respecto a Venezuela con la respuesta de sus aliados o de las instituciones internacionales.
En su intento de ser el líder Europa del Sur Global, Sánchez ha sido otro de los grandes apoyos internacionales del régimen chavista, con Zapatero de mediador plenipotenciario. En sus comunicados oficiales, el Gobierno ha evitado calificar al régimen chavista de dictadura, no reconoció a Guaidó como presidente encargado y guardó un significativo silencio cuando Machado recibió el Premio Nobel de la Paz
Esta alianza entre al chavismo y el sanchismo sitúa en una posición delicada al Gobierno: el colapso del régimen venezolano, con la posible colaboración de Maduro con la justicia norteamericana para rebajar su condena, podría aportar informaciones definitivas sobre el vínculo de la trama Ábalos, Koldo, Cerdán con la corrupción caribeña, así como sobre el oscuro papel desempeñado por Zapatero”. Iñaki Ellakuria en “El Mundo”.
6.- “De la ´extracción´ de Maduro a la patada a Zapatero”: “Una de las personas de mayor solvencia intelectual que conozco define la observación desde España sobre Venezuela como si la imagen del país caribeño nos llegara proyectada por esos espejos cóncavos y convexos en el Callejón del Gato de 'Luces de Bohemia'. Deformada. Durante veintiséis años de chavismo, la política española ha incorporado la peripecia venezolana como un asunto doméstico, ideologizado al máximo, sobre el que se han vertido las obsesiones propias que inevitablemente enlazan con posturas distintivas de una sociedad cada vez más polarizada.
La conmovedora diáspora venezolana asoma como el gran oprobio para la que ha sido una dictadura tan atroz como respaldada por una parte importante de la población. Y en ningún caso un frente de resistencia tan fracturado podía contribuir de forma efectiva a revertir una situación tan paradójica.Pero, aunque no lo parezca, EE.UU. tiene un plan para Venezuela: el suyo. Este consiste en ser el único hilo al que la 'nomenklatura' chavista podrá agarrarse para ejercer el poder, si bien de un modo muy diferente, el que pasa por la transformación impuesta en algo así como una revolución institucionalizada y, por tanto, manejable.
El desmontaje de la órbita de asistencia remota del chavismo, aquella que ha buscado la homologación democrática de una cúpula de sátrapas mediante una labor de persuasión amparada en el presunto prestigio político-legal de sus artífices, forma parte del objetivo inicial del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, alguien que conoce el paño y alberga además ambiciosos anhelos de futuro en la política de EE.UU.
Ni Delcy Rodríguez acabará consolidándose en Miraflores ni José Luis Rodríguez Zapatero tomará parte en un proceso en el que el expresidente español no solo no cabe, sino que es considerado un bulto sospechoso en esa trama de intereses globales que explica más de cinco lustros de dictadura en Venezuela”. Isaac Blasco en “Voz Populi”.
7.- “Zapatero, ¿calienta que sale?”: “Sin necesidad de especular sobre los oscuros negocios que casi todo el mundo le supone a Zapatero, en comandita ocasional con otros socialistas de rancio, hípico o monclovita abolengo, su papel conocido ya es espeluznante y su influencia en las decisiones de Pedro Sánchez, escandalosa.
De Zapatero intuimos que su aparente labor de «mediador» no es precisamente gratis y que su «mediación» tiene poco de diplomática y mucho de blanqueadora: allá donde un sátrapa, un régimen represor o una organización populista necesitan una cierta pátina de dignidad, aparece el expresidente socialista a intentar adecentarlo, como si en lugar de un «consigliere» fuese una mezcla de Teresa de Calcuta y Nelson Mandela.
Menos evidente es su labor lobista con China y, aún menos visible, sus posibles lazos en Marruecos, aunque en ambos frentes hay pruebas e indicios: participa en la principal entidad española dedicada a defender los intereses chinos, de nombre Gate Center, presta servicios como «consultor» a la tecnológica Quick Laser y sus viejos amigos de la consultora Acento se han dedicado, nada menos, a cuidar los intereses agrícolas de Rabat en Bruselas.
Hasta ahora podíamos pensar que todo ello obedecía a la delirante deriva ideológica del PSOE, iniciada por Zapatero y culminada por Sánchez, pero en adelante está más que justificado preguntarse si además todo esto era, antes de nada, un negocio. Hace apenas unas semanas, el PRI mexicano tildó de corrupto a Pedro Sánchez. Hoy sabemos que su mentor o ahijado, según el día, puede estar siendo ya investigado por la justicia americana en la misma causa que uno de los jefes del Clan de los Soles. Hay presidentes, en fin, cuyo cargo es un disfraz: Maduro es un ejemplo y, por razones obvias, Zapatero y Sánchez le deben una buena explicación a los españoles”. Antonio Naranjo, conductor del programa “El análisis: Diario de la Noche” (“Telemadrid), en “El Debate”.
8.- “A la izquierda se le acaba el mundo”: “El mundo, y en especial Hispanoamérica, empieza a abrazar la libertad que lleva décadas necesitando, con pueblos enteros sojuzgados y presos (cuando no asesinados) entre soflamas teocráticas y socialismo del siglo XXI, que es tan fanático, sangriento y mísero como el del XX. Los muyaidines de la cosa han tenido que salir de su pompa socialista y de su refugio capitalista para condenar el arresto del dictador Maduro en Venezuela con la misma efusividad con la que su silencio habla ante lo que acontece en Irán.
La izquierda es fascista hasta que se demuestre lo contrario. Fascista a su manera, en su modo incorregible y burlón de ver y definir lo que pasa en el mundo, con esas lentes tan estrechas que beben de una intolerancia insufrible. Llevan media vida dando la turra sobre cómo proteger a los más débiles los mismos que defienden a los poderosos de Puebla, esa cochambre moral que inunda de manera onerosa universidades y organizaciones en España para defender la tiranía de guayabera y chilaba. Son los aprovechados del petróleo venezolano, a los que la sangre derramada en el Helicoide y demás centros de tortura caribeños no importaban mientras el crudo untaba su bolsillo.
Algo está claro: con Obama-Biden, Maduro aún seguiría en Miraflores, Irán, estabilizada en su terrorismo teocrático y el grupo de Puebla, con Zapatero y Sánchez a la cabeza y la auctoritas del trinque intacta. El corrimiento de tierras político al que estamos asistiendo en Hispanoamérica acabará con la peor peste que ha generado en la antigua España millones de exiliados, pobres y muertos. Ese movimiento tectónico en lo sociológico, capitaneado por Estados Unidos, y electoral, firmado por unos pueblos con ansias imparables de libertad, es la mejor noticia desde que se liberó al mundo del telón socialista hace medio siglo. Parece que a la izquierda caviar se le empieza a acabar el mundo”. Fran Carrillo en "OkDiario". Carrillo fue diputado y senador “Ciudadanos”, el partido liderado por Albert Rivera que iba a regenerar la política española…
9.- “Marcos y Diego: cosas de rubios”: “Muerta Bardot, dos rubios copan la actualidad. Marco Rubio es el hombre en el plano internacional: suya es la estrategia que debe conducir a la democratización de Venezuela. Deseamos de corazón que ese plan se ejecute con la misma brillantez con la que Maduro fue extraído de la Casa de los Pinos, aunque sabemos que extraer a un dictador es más fácil que extraer un régimen entero. Ojalá la designación de Delcy como presidenta interina obedezca a ese ejercicio de pragmatismo que dicen. Ojalá se conduzca como la dócil la mucama de Rubio que procede a desmontar su propia obra siniestra desde dentro mientras permite salir a los presos políticos y entrar a las empresas extranjeras. Ojalá el protectorado yanqui sobre Venezuela no se cronifique por la rapacidad de los amiguetes plutócratas de Donroe.
En el ámbito nacional el hombre de moda es
Diego Rubio, un Iván Redondo de Cáceres placeado por Oxford que ejerce de jefe
de gabinete de Pedro, a quien le sucede lo mismo que a su mujer: le fascinan
los universitarios capaces de doctorarse por sí mismos. De ahí que tenga
encomendado pastorear a los ministros para que en 2026 le presenten al jefe “iniciativas
disrruptivas”. A estas alturas de hiperglucemia retórica todos sabemos lo que
hay que hacer cuando alguien pronuncia en la sala la palabra resiliencia o
invoca la necesidad de una propuesta disruptiva: llevarnos las manos a la
cartera.
La condición que pone el
ministro de Propaganda (que es el cargo real de Rubio) es que ninguna medida
tuviera que votarse, y hay que reconocer que gobernar sin el Parlamento
constituye una auténtica disrupción. Esto es el sanchismo: un doctorado
incesante en cortinas de humo. Pero para eso no hacía falta matricularse en
Oxford”. Jorge Bustos
en “El Mundo”.
10.- “Tiranía chulanguera”: “(…) Pero no juzguemos a la tiranía sanchista cual pecado venial, y desde una tiranía pachanguera y mameluca como la de Maduro caput. Aquí estamos ante la misma tiranía tropical e impune que le sale la moral por el culo, y que nadie osará juzgar. Y es que la tiranía sanchista tiene su peculiar plantilla y vaciado: la chulanguería hispana, que proviene del mortero criminal que cultivó don Juan Tenorio, el burlador de Sevilla desvergonzado y canallesco.
(...) Estas flamenquerías de gigoló ante el espejo -lo importante es la rayita, la cana licenciosa y los ´fillers´ o rellenos faciales- son la prueba evidente de que la tiranía sanchista se desintegra con o sin la intervención de Trump. Como hacía el ex Maduro bolivariano hasta el sábado, ha pedido una auditoría independiente -conformada por un exasesor de la Moncloa y por un podemita de primera generación-, para justificar ante el juez la pureza de sus latrocinios y chanchullos electorales. Su nueva fiscala generala acusa al Supremo de inventarse un delito contra su predecesor.
El remate de estos manolos cromeros, que hacen ganchillo mientras te la clavan, tuvo lugar el sábado a las 12:04. El tirano español saló al quite del tirano caribeño recién depuesto con estas palabras alentadoras llenas de cariño atípico: “Hacemos un llamamiento a la desescalada y a la responsabilidad. Hay que respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas”. Lo que implica tres fatuidades en cadena: que de este modo tan democrático, el crimen de muchos quede sin castigo: que la responsabilidad es de los otros, pues los suyos estaban tan a gusto en su poder criminal impune, corrompido y corruptor; y que para remediar estos entuertos nadie como él como intermediario: enviará a Zapatero, el príncipe de Delcy, a cuidar la mina de oro”. Antonio Piedra, el sempiterno e inmarcesible octogenario director de la fundición “Jorge Guillén”, en “El Mundo de Castilla y León. (En su agudo trastorno obsesivo compulsivo antisanchista (TOC-A), don Piedra ha estado aquí en un tris de suplicar a Trump que proceda en España como en Venezuela…)
11.- “Mejor una dictadura de izquierdas que una democracia donde pueda gobernar la derecha”: “No sé por qué me ha venido a la cabeza Obama. El admirado Barack envió a la Delta Force a Pakistán y allí, en una casucha cutre, las tropas de la unidad de élite encontraron a Osama Bin Laden y lo mataron. Violaron la soberanía de Pakistán, se cargaron a un tipo y todo el mundo se felicitó. La ONU y la UE aplaudieron. Puestos en lo legal, ha violado la soberanía de una nación, pero ha llevado al acusado de narcoterrorismo (al que no reconocía como presidente) ante la justicia, donde tendrá derecho a defenderse. Sin embargo, ya se ha visto lo que hay. Para Obama, besos en el culo; con Trump, qué miedo, qué amenaza, qué terror, qué va a ser del orden internacional.
No se preocupe nadie, que ahí llegan los heroicos. España va a liderar la respuesta internacional contra la acción de Trump. Desde ayer mismo. Lo hace porque ha violado el derecho internacional, ha instaurado la ley del más fuerte y ha puesto en peligro el orden basado en reglas. Aunque la retórica vagamente diplomática que ha desplegado el Gobierno español no es más que un tenue camuflaje. La verdad es que estaba en una cómoda convivencia y una lucrativa connivencia con el régimen de Maduro. Que estaba haciendo negocios con la dictadura venezolana. Y que ahora está desolado.
Si su actual sobreactuación es un intento de movilizar a la izquierda anti imperialista de los años 70 para las citas electorales de 2026, va a dar con hueso. Defender la dictadura de Maduro no será popular. Pero al defender al régimen bolivariano, Sánchez se defiende a sí mismo. A fin de cuentas, la idea que subyace es que cualquier cosa es mejor que un gobierno de derechas. En lo que queda de la izquierda lo tienen claro. Mejor una dictadura de izquierdas criminal, que una democracia donde pueda gobernar la derecha”. Cristina Losada en "Libertad Digital".
12.- “Y de regalo de Reyes: el chandal Nicolás”: “(…) Si España tuviese hoy un Gobierno y una diplomacia a su altura, ante la crítica situación de Venezuela estaría ofreciendo su experiencia sobre cómo culminar con éxito una Transición política de alto riesgo.
La sociedad que dejó Franco a su muerte en 1975 poco tiene que ver con la que hoy se tiene que hacer cargo de Venezuela. Otra diferencia es que a pesar de la restricción de las libertades políticas, la seguridad jurídica de la España franquista era muy superior a la de la Venezuela chavista, donde la arbitrariedad, el soborno y la violencia son moneda corriente. (…) Las dictaduras de derechas presentan la ventaja sobre las de izquierdas de que al menos mantienen la libertad de empresa. El capitalismo aporta savia a la economía, mientras que el socialismo es como intentar correr con un cepo en los tobillos en nombre de una utopía que jamás se cumple y que siempre acaba igual: reparto de mediocridad y hachazo a las libertades.
Pero a pesar de esas notables diferencias, la Transición española podría aportar muchas enseñanzas a los atribulados venezolanos –y a la propia Administración de Trump–, porque supuso un éxito asombroso. Es muy notable que todo se hizo «de la ley a la ley», en un ejercicio de ingeniería jurídica de notable inteligencia. Existe un gran país que sí supo hacerlo. Se llama España.
Pero jamás verán a Sánchez y su Gobierno vendiendo por el mundo las bondades de nuestra Transición. Nuestro líder está más bien con el indigenismo, la leyenda negra, la persecución al español, el fundamentalismo islámico de Hamás, la nación de naciones y el guerracivilismo cainita. Y por supuesto, con la dictadura china y contra Estados Unidos, y del ganchete con la izquierda más rancia de Hispanoamérica. ¿Qué le habrán traído los Reyes de regalo? No cuesta imaginar la respuesta: el Chándal Nicolás”. Luis Ventoso en “El Debate”.
13.- “Aún es mejorable”: “Para muchos ciudadanos, entre los que me cuento, la captura y extradición del dictador Maduro han sido una gran noticia, por lo inesperado de la misma y por la brillantez con que se resolvió la operación militar.
Hay circunstancias excepcionales que despiertan en la izquierda sentimientos legalistas que de ordinario no practican. Los fanáticos de la legalidad internacional invocan al mismo tiempo los motivos espurios de los EEUU: es por el petróleo, son intereses económicos, que niegan sus posibles intereses altruistas al intervenir en asuntos que en principio les parecían ajenos, en línea con la tradicional abominación de la izquierda hacia el ánimo de lucro, piedra angular del capitalismo.
Nunca había leído a tantos esforzados defensores de la legalidad internacional clamar contra la vulneración de los derechos humanos y la tortura en El Helicoide, la falsificación de los resultados electorales por el chavismo, ni la invocación de derechos tan básicos como el derecho a la vida y a la integridad física, del derecho a ser informados sobre las razones de su detención por los ciudadanos encarcelados, algunos de ellos españoles, las libertades democráticas, como la de expresión, etc.
Ayer no hubo manera de entrevistar al príncipe de Delcy Rodríguez, que juró el cargo de presidenta por la tarde en una decisión que solo puede ser provisional. Solo así se comprenden (mal) las desventuradas palabras de Trump sobre María Corina Machado. Imponer la presidencia de los ganadores de las elecciones del 24 sin desmontar previamente el aparato coercitivo de la dictadura es un seguro de volver a lo mismo a corto plazo.
Hay que dar tiempo a que la Asamblea bolivariana se suicide como hicieron las Cortes franquistas en nuestra transición”. Santi González en “The Objective”.
14.- “A Pablo Iglesias también lo extrajeron”: “Era Pablo Iglesias el que parecía que había sido capturado o extraído, con sus marcas de antifaz clavadas en los ojos, como las gafas de un aviador o un topo con gafas, con su sudadera de náufrago, con su crudo fondo blanco, con su primer plano de flexo, de flashazo o de relámpago, como fotografiado en la comisaría, en el helicóptero o en el fotomatón (el fotomatón te fotografiaba, te emborrachaba y te fusilaba, todo a la vez). Andaban diciendo los malvados por las redes que lo que tenía Iglesias en la cara no era el susto ni el insomnio de las guardias ideológicas eternas, sino el blanco y rojo de culo blanco y rojo que te deja alrededor de los ojos la práctica del esquí.
Iglesias sangraba sangre de Rosalía, o lágrimas de héroe polar, mientras una izquierda como costalera se manifestaba o procesionaba ante la embajada de Estados Unidos, con su cojera ideológica de cojo Manteca y su pañuelo palestino como un torniquete en el cuello. Yo creo que ellos sufren más que nadie porque el sufrimiento teórico y dogmático es mucho más intenso que el sufrimiento corporal o terrenal, son las espinas del fascismo mordiéndoles no ya las canillas de perroflauta sino el corazón de poetilla revolucionario, para el que las pistolas y hasta la picana son violines.
Ya he dicho que es una trampa tener que elegir entre el dictador sanguinario y el pirata sin escrúpulos (el falso dilema es una de las falacias de más éxito). Eso sí, a mí esta izquierda que goza, sufre y se alimenta con cuajarones y lágrimas reversibles, según la conveniencia ideológica o económica, me parece llena de cobardes: practican la guerra despiadada (me refiero a una guerra real, física) donde y cuando consiguen el poder, y apelan a la legalidad y a la paz donde y cuando no lo tienen. A veces, en algunos escenarios, incluso intentan las dos cosas a la vez, a ver cuál da un poquito más de beneficio, gloria o pena”. Luis Miguel Fuentes en “El Independiente”.
15.- “Liderazgo informativo”: “Cuando hablamos de la dana, a mí me gusta recordar siempre el verdadero liderazgo informativo que ejerció el PSOE en su día en un desastre de proporciones mucho mayores, como fue el de la covid-19. El modo en el que el partido en el gobierno, haciendo de la necesidad virtud, terminó convirtiendo en héroe a Salvador Illa, el responsable de decenas y decenas de decisiones en contra de los derechos constitucionales de los españoles. La covid-19 se llevó por delante al primer ministro eslovaco, Igor Matovic, al italiano Giuseppe Conde, a la belga Sophie Wílmés, a la finlandesa Sanna Marin o al francés Sébastian Lecornu, pero no al español Pedro Sánchez. Y menos a su ministro de Sanidad, que terminó siendo el flamante presidente de otra Generalitat, la catalana. Es llamativo.
Un liderazgo informativo al que sin duda podemos atribuir que todavía siga en su cargo nuestro presidente del Gobierno. Sin base, sin hilos, sin absolutamente nada que le sostenga. Han dicho los expertos en comunicación (de haberlos) en el epílogo de este año que hemos vivido tan peligrosamente, que quizás el cartucho del liderazgo informativo es el último que ha gastado en su defensa numantina Pedro Sánchez. Que ahora sí que es verdad que nadie, ni desde fuera ni desde dentro, cree ya en la posibilidad de hacer pasar por éxito lo que resulta un fracaso de credibilidad absoluto. Yo no lo creo así: pienso que a pesar de la evidente cara de mala leche que se le ha puesto a nuestro presidente, todavía tiene en su entorno suficiente liderazgo informativo como para seguir seduciéndonos y engañándonos a todos, todos los días. Incluso cuando su lenguaje no verbal y en sus silencios.
Otra cosa es que los suyos de verdad puedan seguir aguantando el tipo. No los títeres codiciosos, cínicos e insaciables que gobiernan en coalición con él. Sino más bien los (al menos hasta ayer) miembros de su partido. Llaménse ahora Emiliano García-Page o Juan Carlos Rodríguez Ibarra”. Carlos Aganzo, ex director, en “El Norte de Castilla”. Al amigo C.aganzo no sé le resiste nada. En vísperas de las elecciones extremeñas, otorgaba a María Guardiola un lugar en la historia. Hoy pone en duda la existencia de los expertos en comunicación al mismo tiempo que realiza un alarde en la materia...
16.- “Otro iluminado más”: “No es infrecuente en absoluto que quien manda acabe mal, y si manda mucho, peor que mal. No tiene porque haber sido un sátrapa o un dictador, aunque eso facilita las cosas. En todo caso habrá sido un iluminado más, alguien que en el fondo de sí se considera asistido por fuerzas más o menos sobrenaturales. Eso le habilita, cree él, para erigirse como conductor o guía.
Puede que al principio respetara más o menos a quienes le han ayudado a llegar al poder. Ahora, una vez afianzado en él, raro será que no acabe considerando que todo se lo debe a sí mismo y a su buena estrella, y que sus ideas son geniales. Llegados a ese punto, nombrar cónsul a su caballo no lo considerará ni mucho menos una extravagancia. Otros, más discretos, acaban recurriendo a las echadoras de cartas, a los astrólogos, a los chamanes (con título, a ser posible, en Harvard.
(…) Empieza un año nuevo, y hemos de acostumbrarnos a las iluminaciones de ese hombre que ya no puede confiar en nadie. Acabará siendo cónsul de sí mismo, astrologo y echadora de cartas de sí mismo. A la par que los escándalos crecerán exponencialmente, el numero de mamarrachadas y estupideces en el próximo año se sucederán, con tal de cambiar la conversación pública.
Asegura el señor Feijóo con gran aplomo que habrá elecciones generales en 2026, que ese iluminado no podrá aguantar por más tiempo la presión judicial que se cierne sobre él. Quién sabe nada. Está empezando el año. Veamos el lado bueno de las cosas: cuánto más tiempo permanezca en el poder ese iluminado, más se destruirá a sí mismo y, los suyos, más ciegamente se perderán, y más aún debieran perderse por no haberlo ellos, que pueden, echado a tiempo”. Andrés Trapiello en “El Mundo”. Trapiello: otro seriamente afectado por el “trastorno obsesivo compulsivo antisanchista” (TOC-A) que tantos estragos causa entre nuestros "fachosféricos”.
17.- “¿De verdad es Sánchez un presidente democrático?”: “Lleva tres años sin presentar los Presupuestos aunque la Constitución recoge que el Gobierno «debe» presentarlos al Congreso al menos tres meses antes de que finalice el año anterior. Dice ahora la vicepresidenta Montero que su departamento ya los tiene listos y se presentarán próximamente, pero la palabra de Montero vale tanto como la de Sánchez: nada.
Ha dado instrucciones a sus ministros para que presenten iniciativas sociales que no necesiten la aprobación previa del Congreso. Como si hasta ahora le resultara imprescindible. Con la ayuda inestimable de Francina Armengol ha evitado los debates sobre el Estado de la Nación, y el Congreso ha bloqueado los proyectos que venían del Senado.
Un presidente verdaderamente democrático sería el primer interesado en combatir la corrupción, en lugar de emprender una campaña de desprestigio contra los jueces y fiscales empeñados en cumplir con profesionalidad su tarea; actúa de la misma manera para desactivar el trabajo de la UCO, intenta cercenar la independencia de los medios de comunicación que investigan lo que debe ser investigado, no permite que Transparencia responda a preguntas de obligada respuesta.
(…) La corrupción en el Gobierno y en el partido de Pedro Sánchez se lleva todos los titulares desde hace dos años. Llenan de vergüenza a la mayoría de los españoles, que no creen que el presidente fuera incapaz de advertir lo que ocurría a su alrededor, incluido su círculo más íntimo. Pero más allá de esa vergüenza, lo más preocupante es que los españoles tienen como presidente a un hombre falto de principios.
Finaliza el año y se acrecientan las especulaciones sobre el futuro político de Sánchez. Ojalá sea breve. Los españoles merecemos un presidente auténticamente democrático. Que respete la Constitución, la Ley y las instituciones. Y que no mienta”. Pilar Cernuda, contertulia de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de Castilla y León TV, en “The Objective”.
18.- “Sánchez, en la segunda fase”: “El exprimer ministro británico Tony Blair ha publicado un libro (“On Leadership”) cuya lectura resulta altamente recomendable para desentrañar algunas de las enigmáticas claves que explican el errático comportamiento de los mandatarios en el poder. El antecesor de Keir Stamer revela que los dirigentes políticos atraviesan por lo general tres fases. La gran mayoría de los lideres, afirma Tony Blair se quedan en la segunda fase, la del orgullo, la soberbia, la arrogancia, el engreimiento, la altivez, el endiosamiento, la vanidad y el ensoberbecimiento. Un grado que implica la pérdida de la sensatez a causa de la eliminación de la necesaria humildad para conducirse en la vida.
Como habrán adivinado sagazmente, nuestro Pedro Sánchez Pérez-Castejón habita en ese segundo estadio y, tal como se conduce, resulta poco verosímil que pueda llegar algún día al tercero. Antes muerto que sencillo. Según relatan algunos de sus próximos, no oye a nadie, no hace caso a nadie y no se fía de nadie. Encerrado en su atalaya monclovita se cree el salvador de España, el hombre providencial que protege al país de la derecha, la ultraderecha, la involución, el fascismo y el desastre. Desde esa posición, tan fuera de la realidad, desdeña las encuestas preelectorales, los resultados de los comicios extremeños, las advertencias de los cercanos lúcidos, y, por supuesto, las opiniones de los medios de comunicación a los que considera entregados a la causa opositora a su excelso gobierno de coalición progresista.
La perdida de vista del entorno es lo que acaba con los gobernantes y ese mal de altura les ha afectado a casi todos los presidentes españoles.
Se trata de una enfermedad terminal que aqueja a los mandatarios generalmente meses antes de su final político. (…) Desde Napoléon para acá, todos han sufrido este soroche que les hace perder la brújula y alejarse de la realidad acercándoles a una estación término tan ineluctable como necesaria”. Antonio San José en “El Norte de Castilla”.
19.- “El legado de Pedro Sánchez”: “Los indicios de cambio de ciclo y la ´bunkerización´ de Sánchez permiten enumerar algunos de los elementos de su legado. Uno de ellos es la polarización cultivada con entusiasmo. Ha dilapidado el crédito que le otorgaban causas como la regeneración y la igualdad.
(…) Además de los casos de corrupción por los que tiene una responsabilidad política, ha habido una apropiación de lo público: transformación del CIS en un órgano de propaganda; conversión de RTVE en un aquelarre de ´cheerleaders´. Ha atacado a los medios y a los jueces. La situación en Cataluña está más calmada, pero el Estado ha perdido instrumentos para defenderse de otra intentona secesionista: para empezar, el respeto a sí mismo.
Hay buenos datos macroeconómicos, pero también problemas: la pobreza infantil se consideró importante en otro tiempo; tras siete años tenemos la tasa más alta de la UE. El porcentaje de los españoles en riesgo de exclusión social supera el 25 %. Se ha gastado, pero no invertido: los fallos se perciben en la vida cotidiano. Aumenta el salario mínimo, pero el salario mediano lleva un tiempo estancado. La economía crece por volumen, impulsada por la inmigración. La situación de la vivienda es dramática y muchos jóvenes no pueden desarrollar un proyecto de vida. Las pensiones son un problema para la sostenibilidad del país. Se defienden políticas que favorecen a los ricos a costa de los pobres y a veces ponen en peligro la viabilidad del Estado: la condonación de la deuda, el cupo catalán.
El partido se ha descapitalizado y ha alienado a votantes en territorios históricamente favorables. El PSOE de Sánchez no es un partido federal, sino un proyecto de salvación personal que depende de los resultados de una fuerza que, como recuerda Salvador Illa, es otro partido. En este tiempo Sánchez ha dicho muchas veces que quería frenar a la ultraderecha”, pero nadie a hecho tanto como él para que crezca”. Daniel Gascón en “El País”. (Aunque cueste creerlo, en "El País" también hay alguna firma alineada con la "fachosfera"...)
20.- “Argüello for president”: “Desenfundó su revólver y disparó a bocajarro… Una ráfaga de palabras dirigidas a la yugular. “Preséntese a las elecciones”, se podía leer, grabado con meticulosidad, en la munición. Pedro, el guapo, sofocaba, abriendo fuego, la ofensa de Luis, el bueno. Que le había indicado al primero que debería someterse a una cuestión de confianza, o a una moción de censura, o convocar elecciones. Sin duda tres posibilidades que hieren de modo especial la sensibilidad del todopoderoso autócrata de La Moncloa.
Félix (Bolaños), a lomos de su caballo justiciero se había acercado al por si había que rematar a la víctima. Siempre que ésta se halle indefensa, claro. La normativa de riesgos laborales es sagrada. “Se busca”, ponía en el fajo de carteles que llevaba en las alforjas. La foto de Luis, junto con una leyenda en la que se imputaba al prófugo el delito de “manifestar sus opiniones”. Qué se habrá creído, mascullaba, el indómito vaquero a sueldo.
(…) El caso es que estos pistoleros de nuevo cuño, con la milonga de las ideologías como armas, les parece mal que un cura, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, opine. ¿De política? Hoy todo es política, en todo ha metido sus pezuñas la política.
Argüello, hombre de sólida formación jurídica, no solo puede, sino que debe opinar. Y poner en duda la actual situación política de España en cuanto a su salud democrática no es sino no estar ciego. Como él ha explicado muy bien, la neutralidad no es una opción cuando el estado de Derecho y sus pilares están en riesgo, ni cuando se ataca a los fundamentos de la convivencia.
Que mejor situación para la actual situación política y social en España que el que la Presidencia del Gobierno la ostentara alguien con valores y convicciones, no un maniquí adicto a las ideologías e intereses que le permiten escenificar su farsa indigerible”. César Mata en “El Norte de Castilla”.
21.- “Una máquina que ampara el crimen”: “Una impresión semejante tuvo el otro día leyendo un artículo firmado por Ketty Garat y Teresa Gómez en “The Objective”. En él se afirmaba que la Policía Nacional se halla por completo controlada por murciélago que, desde los puestos de mando e incluso desde empresas tecnológicas externas, desactivan cualquier investigación que pueda salpicas al Gobierno.
En este artículo se nos describía el funcionamiento de una mafia desenfrenada que ha colonizado por completo la Policía Nacional, hasta convertirla en u organismo fiambre manejado por una patulea canallesca al servicio del partido de Estado. Sería, sin embargo, del género tonto pensar que dicha mafia no haya hecho lo mismo con otras instituciones. Quien decide infiltrar la Policía Nacional hasta convertirla en un tenebroso golem que ejecuta sus designios hace lo mismo con la Guardia Civil, el Ejército, la judicatura.
En algunos casos la operación habrá salido a pedir de boca y en otros se habrá tropezado con escollos e impedimentos que la hayan hecho fracasar, siquiera en parte, pero desde luego no habrá dejado de intentarlo. En realidad, el articulo de Garat y Gómez nos está hablando de un régimen corrupto hasta el tuétano, cuyo timonel ha resuelto colonizar el Estado, convirtiendo sus instituciones en una máquina que ampara sus crímenes.
¿Qué posibilidades hay de detener esta máquina proterva? A estas alturas me temo que las posibilidades son ya muy escasas, pues no son hallamos ante una hidra de Lerna de la que brotan, cada vez que es decapitada, numerosas y más feroces cabezas Tal vez podría destruir esta máquina una operación al estilo ´Mani Pulite”, aquella macrocausa impulsada en Italia por un grupo de magistrados heroicos que se atrevió a sentar en el banquillo a cientos de empresarios y políticos corruptos, llevándose por delante a varios partidos. Hoy por hoy esta es la única esperanza. Pero, ¿dónde están los jueces capaces de lanzarse a un empresa tan vasta e intimidante?”. Juan Manuel de Prada en el “Abc”