Enfrascados en contienda electoral casi ningún político se corta un pelo, ni siquiera los que lucen reluciente calva, tal como el alcalde de Valladolid, al que en la sede regional del PP alguien bautizó como Kojak, el teniente de policía interpretado por Telly Savalas, quien de aditamento capilar andaba a la par que Yul Brynner.
Pero no me refiero al alcalde-senador de Pucela sino a su jefe orgánico en el partido, el mandamás del PP de Castilla y León y en este momento presidente en funciones de la Junta, el amigo Alfonso “Fonsi” Fernández Mañueco. Este lunes “Fonsi” protagonizó uno de esos “desayunos informativos” que organiza el diario “La Razón”, siempre a mayor gloria del invitado de turno, quien suele contribuir de forma generosa a favorecer la cuenta de resultados del periódico del grupo Planeta.
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| Carmen Sánchez Bellota |
Tras el resultado de las elecciones aragonesas, el pánico cunde entre los prebostes del Partido Popular. Si Azcón, que acudía a las urnas con una gestión más o menos aseada, se ha pegado un batacazo de consideración, las perspectivas de Mañueco, que arrastra, entre otros, el gravoso lastre de la catastrófica gestión de los incendios, no son lo que se dice halagüeñas. Si a ello se añade su precario tirón electoral -en 2019 perdió las elecciones y en el 22, aunque ganara dos escaños, sacó menos votos aún- el panorama que tiene ante sí el PP es ciertamente preocupante.
Bordeando el precipicio.- A fecha de hoy, persiste el sospechoso apagón demoscópico respecto a las expectativas de voto en las elecciones del 15 de marzo. Y como ya he señalado en anteriores ocasiones, ello no constituye un buen indicio para el presidente en funciones. Tal como han ido yendo las cosas, no sería de extrañar que, al igual que ha ocurrido en Aragón, el PP salga del trance con algún escaño menos de los que ha tenido en la legislatura recién concluida.
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| Silvia Clemente |
Si tal cosa ocurriese -que Mañueco pierda por segunda vez las elecciones- el descalabro pondría al hasta ahora presidente al borde del precipicio. Y en el mejor de los casos para él, será una victoria pírrica que puede comprometer seriamente su reelección como presidente. En cualquier momento de la triple negociación entre PP y Vox para despejar el futuro de los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León, Abascal puede condicionar el acuerdo al cambio de alguno de los candidatos del PP. Y Mañueco, ay el burruño, tiene muchas papeletas.
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