A
punto de cumplirse dos meses desde la celebración de las pasadas elecciones autonómicas,
y proclamado candidato a la investidura “Fonsi” Fernández Mañueco,
nadie sabe cuándo va a tener a bien el presidente de las Cortes de Castilla y
León, Francisco Vázquez, a la sazón su primer subordinado en el escalafón
autonómico del PP, convocar la sesión plenaria correspondiente. Se sospechaba
que, por obvio interés partidista, el pleno de investidura no iba a tener lugar
hasta después de las elecciones del próximo domingo en Andalucía.
El calendario lo permitía perfectamente. Una vez constituidas las Cortes, el susodicho subordinado de “Fonsi” disponía de plazo hasta el pasado 7 de mayo para cumplir el trámite de consultar con los portavoces de los grupos parlamentarios acerca del candidato a proponer. Y una vez desvelado tamaño “misterio”, nada impedía que la sesión se hubiera celebrado la presente semana. Nada lo impedía, claro está, salvo la consigna transmitida desde la calle Génova de que no se visualizara, en vísperas de las elecciones andaluzas, un pacto de gobierno PP-Vox similar al que ya, “prioridad nacional” presente, ha entrado en vigor en Extremadura y Aragón. Existe la certeza de que los términos de ese pacto, tanto en lo programático como en el reparto del poder en la Junta, hace días que están convenidos.
Francisco Vázquez, presidente de las Cortes
El
calendario lo permitía perfectamente. Una vez constituidas las Cortes, el
susodicho subordinado de “Fonsi” disponía de plazo hasta el pasado 7 de
mayo para cumplir el trámite de consultar con los portavoces de los grupos
parlamentarios acerca del candidato a proponer. Y una vez desvelado tamaño “misterio”,
nada impedía que la sesión se hubiera celebrado la presente semana. Nada lo
impedía, claro está, salvo la consigna transmitida desde la calle Génova de que
no se visualizara, en vísperas de las elecciones andaluzas, un pacto de
gobierno PP-Vox similar al que ya, “prioridad nacional” presente, ha entrado en
vigor en Extremadura y Aragón. Existe la certeza de que los términos de ese
pacto, tanto en lo programático como en el reparto del poder en la Junta, hace
días que están convenidos.

"Fonsi" Fernández Mañueco y "Juanma" Moreno Bonilla
En
definitiva, asistimos a un descarado retraso partidista muy en detrimento del
interés general de esta desdichada comunidad autónoma, cuyo gobierno se
mantiene en funciones y, lo más lamentable, haciendo dejación de sus
obligaciones y compromisos con los ciudadanos.
Un ejemplo palmario de esa desidia es que, a fecha de hoy, el Servicio Público de Salud, el SACYL, no haya confeccionado la relación de “puestos sanitarios de difícil cobertura” destinada a paliar las deficiencias en la asistencia sanitaria en Castilla y León. La medida, largamente demandada, fue aprobada por Ley el pasado 22 de diciembre con la unanimidad del Parlamento Autonómico y publicada en el BOCYL el último día del año. Pese a que la consejería de Sanidad se comprometió a tenerlo ultimado en marzo, mediado mayo el listado sigue en el limbo del SACYL.
No
es el único asunto perentorio víctima del pasotismo en que se ha instalado el
gobierno en funciones que preside “Fonsi” Mañueco. Los sindicatos
observan una ralentización de determinadas actuaciones acordadas en el marco
del Diálogo Social y se temen que ello sea el preludio de una nueva ofensiva contra
ellos en el caso -más que probable- de que el PP entregue de nuevo a Vox la
consejería de Empleo. Y en el SERLA, que estuvo a ser asfixiado en el anterior
gobierno bipartido, se echan a temblar. Otrosí, digo el PSOE ha denunciado el
retraso en la tramitación de las subvenciones a recibir por los ayuntamientos con
destino a los planes municipales de empleo, aquellos creados en su momento para
edulcorar una infame amnistía fiscal aprobada de tapadillo por el gobierno del
desmemoriado Juan Vicente Herrera.
Más de lo mismo en el “mausoleo”.- Entretanto en el “mausoleo” (el copyright es mío, inmundos amigos), no se observa mucha disposición a subsanar el endémico déficit de transparencia que arrastra el Parlamento autonómico, agudizado aún más tras el paso por su presidencia de personajes como Luis Fuentes (¿ande andará? ¿le mantendrá “Fonsi” la sinecura o lo dará ya como suficientemente retribuida su ?) o Carlos Pollán, quién ha perpetrado no pocas tropelías democráticas y/o jurídicas durante su mandato). De momento, en su primera reunión, la Mesa de las Cortes el PP intentó sin éxito adjudicarse un nuevo “liberado” por cuenta de la Cámara (le parecía poco contar ya con 9 a razón de más de 100.000 euracos anuales).
Ni una palabra de regular las
incompatibilidades que han permitido a los dos anteriores portavoces
parlamentarios del PP, Raúl de la Hoz y Ricardo Gavilanes, sumar
a esa morterada otros ingresos procedentes de su actividad profesional, ni de
eliminar la opacidad, sin ir más lejos, sobre la declaración de bienes e
intereses de sus señorías los procuradores, que solo pueden conocerse si los
interesados lo autorizan. (Por cierto, entre los que no lo autorizaron en la
anterior legislatura figuran el mencionado Gavilanes y el anterior
vicepresidente y ahora presidente y señor del “mausoleo”, el amigo “Paco/Paquito/Paquete”
Vázquez).
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