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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

lunes, 15 de junio de 2015

Adiós a la apabullante hegemonía del PP

 La elección de los nuevos alcaldes surgidos de las elecciones del 24 de mayo, unido al vuelco previsto en media docena de comunidades autónomas, ha abierto sin duda un nuevo ciclo en la política española. El nuevo mapa político municipal y autonómico se ha sacudido esa apabullante hegemonía del Partido Popular, dando paso a otra distribución del poder territorial mucho más diversa, plural y acorde con la realidad social de la España de 2.014.


Manuela Carmena
 Aunque sin duda las nuevas alcaldesas de Madrid y Barcelona, Manuela Carmona y Ada Colau, se han erigido en máximos referentes de esta nueva era municipal, los aires de cambio se han extendido a toda España, incluso a Castilla y León, que, siendo electoralmente la comunidad española mas conservadora, ha visto caer algunas de las plazas del PP que parecían absolutamente inexpugnables. Después de 20 años de soportando a un alcalde de talante predemocrático, la ciudad de Valladolid se ha dado un nuevo gobierno municipal de signo progresista encabezado por el socialista Óscar Puente. Y Zamora, que llevaba otras dos décadas gobernada por el PP, protagoniza un cambio histórico de la mano de Francisco Guarido, quien ha conseguido para IU la segunda vara de mando en una capital de provincia en los 36 años de democracia municipal (el único precedente es la alcaldía de Córdoba, en la que se sucedieron Julio Anguita, Herminio Trigo y Rosa Aguilar).

Después de su estupor inicial, el PP ha encajado de la forma que cabía esperar -es decir, pésimamente- la pérdida de gran parte de las alcaldías (entre otras, las de 15 capitales de provincia) y ha reaccionado arremetiendo contra el PSOE con un discurso antediluviano que demoniza los acuerdos alcanzados por los socialistas con la izquierda y Podemos. Una línea discursiva que adelanta ya cual va a ser la idea-fuerza del PP -nosotros o el caos- ante las próximas elecciones generales.

 Ese talante de mal perdedor quedó patente en el acto de constitución del ayuntamiento de Valladolid, que discurría en un tono de apacible declaración de posiciones hasta que el sobrevenido responsable del grupo popular, José Antonio Martínez Bermejo, se echó al monte con un deplorable alegato partidista que no hubiera capaz de empeorarlo ni siquiera Javier León de la Riva, el ex alcalde que ha tenido que abandonar el ayuntamiento por la puerta falsa tras su condena judicial por desobediencia. Lejos de pedir disculpas por la temeridad que supuso presentar a León de la Riva y por el sainete posterior a su condena, Martínez Bermejo se permitió, entre otras lindezas, asociar el pacto de la izquierda “a un planteamiento guerracivilista caduco”. Si lo que pretendía  era rendir póstumo homenaje político al ausente de su propio funeral, a fe que estuvo a la altura.

Óscar Puente
De auténtico duelo eran las caras de los concejales, cargos públicos y dirigentes del PP de Valladolid presentes en la constitución del ayuntamiento capitalino. No solo asistían a la proclamación como alcalde de Óscar Puente, -no se bien por qué, el adversario político al que mas repudian- sino que a esa hora tenían que descender al noveno ayuntamiento vallisoletano, que ahora es Zaratán, para encontrar al primer alcalde de su partido en la provincia. Además de perder la alcaldía de Valladolid, el PP también se ha quedado sin la de Laguna de Duero, donde los independientes han dejado en la estacada a Luis Minguela, al que han arrebatado la alcaldía con el apoyo del PSOE y la candidatura auspiciada por Podemos. Toda una debacle la del PP vallisoletano, que además necesitará a Ciudadanos para gobernar en la Diputación provincial.

 Como se preveía desde el primer momento, el partido de Albert Rivera ha salvado los muebles al PP en las cinco capitales de provincia en las que no disponía de mayoría absoluta. Pese a no formalizar pactos de gobierno, en dos de ellas ha votado incluso a favor de la investidura de los alcaldes populares. Ha sido el caso del leonés Antonio Silván y del palentino Alfonso Polanco, quienes de esta forma han sido elegidos con mayoría absoluta. En Salamanca, Alfonso Fernández Mañueco ha sido reelegido en minoría gracias a su abstención, la misma que finalmente ha permitido al ex subdelegado José Luis Rivas hacerse con la alcaldía de Ávila, donde el candidato de Ciudadanos, Marco Antonio Serrano, tras ser llamado al orden, dejó colgado el pacto que el mismo había ofrecido al resto de los grupos minoritarios. Y en Burgos gobernará en minoría Javier Lacalle después de que nadie diera pábulo a la descabellada propuesta de la candidata de Ciudadanos, Gloria Bañeres, que pretendía ser alcaldesa con el apoyo de la izquierda sin ningún compromiso programático previo.

 Gracias a ese apoyo táctico o expreso de Ciudadanos, así como al fracaso de los pactos de progreso en Ponferrada y Aranda de Duero, el PP ha minimizado en parte el batacazo sufrido en las elecciones municipales, en las que ha perdido 870 concejales y cerca de 170.000 votos (por cierto, 58.000 menos que en las autonómicas).

Francisco Guarido
Por su parte, el PSOE, pese a haber perdido asimismo 93 concejales y mas de 48.000 votos, incrementa notablemente su cuota de poder municipal. Además de haber reconquistado la alcaldía de Valladolid, ha mantenido las de Segovia, Soria, Miranda de Ebro y Medina de Campo y ha recuperado la de San Andrés del Rabanedo, gobernando así en 6 de los 15 municipios de mas de 20.000 habitantes.

Y al contrario que en el resto de España, IU sale muy reforzada en Castilla y León de estas elecciones municipales, ya que, además del gran escaparate de la alcaldía de Zamora y de cogobernar en el ayuntamiento de Valladolid, por primera vez cuenta con representación -directa o a través plataformas de unidad popular- en los 15 ayuntamientos mas importantes de la comunidad. Ciudadanos también está en todos ellos (a excepción de Miranda de Ebro, donde retiró su candidatura tras la pifia de incluir candidatos sin su consentimiento), pero con clara, cuando no manifiesta, vocación de convertirse en un mero apéndice del PP. El mismo papel que tienen asumido los de Albert Rivera en las Cortes de Castilla y León. Mañana mismo comenzaremos a comprobarlo.