jueves, 22 de enero de 2026

PERLAS DE LA FACHOSFERA PATRIA

(o a ver quién la dice más gorda y/o insulta de manera más gruesa)


1.- “Desgaste orgánico”: “Después de tantos y tan cercanos episodios de ocultación y engaño -pandemia, apagón, dana, negociaciones con delincuentes a cencerros tapados- el crédito del presidente está agotado y su compromiso de “dar con la verdad” constituye un auténtico sarcasmo. A las dudas sobre las causas del siniestro de Adamuz, lógicas toda vez que la investigación técnica está aún en sus inicios, se han sumado las contradicciones de un ministro que tras insistir durante meses en el buen estado de las vías ha ordenado reducir la velocidad en la línea Madrid-Barcelona ante las advertencias de peligro de los maquinistas que hacen el recorrido. Ese mensaje de inseguridad es mucho más nítido que cualquier otra declaración del Ejecutivo, pero al reconocer el deterioro de la infraestructura revoca el empeño en demostrar que la catástrofe cordobesa es un “extraño” caso de azares sobrevenidos.

(…) La red ferroviaria padece una gravísima crisis de confianza. Una metáfora del problema general que la etapa sanchista ha provocado en el funcionamiento de las instituciones democráticas. El pregonado progreso del país es pura cháchara; salvo el aparato recaudador de la Agencia Tributaria no queda organismo oficial ni empresa pública -de la Fiscalía a la Seguridad Social, de Red Eléctrica a Correos, de RTVE a Renfe- que no haya experimentado un retroceso de su fiabilidad o eficacia. Las vigas del Estado están desgastadas por la ineficacia o incompetencia de una gobernanza centrada en la tarea (´esa sí muy profesional) de agitación y propaganda. Sobra colonización clientelar y corrupción, y falta esfuerzo inversor y estabilidad presupuestaria. Pero al menos la tragedia del domingo debería ser tratada con una seriedad acorde a la altura de su importancia. En una sociedad desarrollada, el acto hecho de viajar no puede convertirse en una aventura cotidiana”. Ignacio Camacho en el “Abc”.


2.- “¿Acaso lo coherente no es mirar al Gobierno?”: “El coherentismo es una teoría del conocimiento que sostiene que las creencias no se justifican una a una, aisladamente, sino como piezas de un sistema. (…) Sobre el tren de alta velocidad en España pese la impresión de desgaste y deterioro: se han multiplicado las incidencias y se han extendido las quejas por el estado de las infraestructuras. Los indicadores objetivos y las experiencias personales apuntalan la misma conclusión.

(…) Tampoco es fácil abstraerse del contexto político. En el ministerio de Transportes operaba no hace tanto una organización criminal. Su anterior titular, hoy en prisión, colocó a su escudero como consejero de Renfe y a sus amantes de Adif para pagar sus servicios. Su sucesor, Óscar Puente, no está acusado de ningún delito, pero ha ejercido el cargo de forma frívola y agresiva, incluso en momentos que requerían contención y seriedad. No ayuda que Puente anunciara en noviembre un plan para aumentar la velocidad máxima de los trenes hasta 350 km/h en el AVE Madrid-Barcelona, ignorando la preocupación que el sindicato de maquinistas había expresado en agosto por el mal estado de las vías, y, que ahora, tras el accidente, ordene que se reduzca drásticamente la velocidad en tramos de este trayecto.

 Nada de esto demuestra que el accidente lo provocara un ministerio negligente; el coherentismo no es una teoría de la causalidad. Lo que explica, modestamente, es por qué es razonable muchos ciudadanos hoy crean que la tragedia es consecuencia de una mala gestión. La credibilidad, la confianza, la competencia… no se suponen ni se pueden exigir a posteriori. La lección para el Gobierno es clara: si no quiere que se le considere negligente tras una tragedia, debe vitar favorecer las condiciones en las que la negligencia se convierta en la explicación más coherente”. David Mejía en “El Mundo”.

 

3.- “Para la izquierda, las críticas siempre son bulos”“Con motivo del trágico accidente ferroviario de Córdoba, el Gobierno socialcomunista de Pedro Sánchez ha vuelto a echar mano de su particular manual de comportamiento para catástrofes, como ya hizo primero durante la pandemia de Covid-19, y repitió después más tibiamente a raíz de la Dana en Valencia y, de forma más contundente, tras el gran apagón del pasado año. Dicho manual estipula, básicamente, lo siguiente: cuando la desgracia acaece en un ámbito que es competencia de la izquierda o en el que esta tiene algún tipo de responsabilidad política directa lo primero que hay que hacer es apelar a la unidad y al optimismo, prometer transparencia y diferir lo máximo posible la determinación de posibles culpabilidades, en el entendido de que el tiempo termina siempre templando los ánimos y debilitando la memoria individual y colectiva.

Esta misma forma de proceder es la que ha usado esta semana la amiga de Santos Cerdán, ministra de Inclusión y flamante portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, al calificar tras el Consejo de Ministros incluso de inhumanos y ruines a Vox y a su líder Santiago Abascal, por vincular el descarrilamiento al Gobierno «corrupto». También lo hizo Pedro Sánchez, un día antes. El presidente del Gobierno prometió que se sabrá toda la verdad, resaltó que «juntos llegaremos más lejos y más rápido» y que «el tiempo y el trabajo de los técnicos nos darán la respuesta». ¿Les suena?

Huelga decir que lo expuesto en este manual de comportamiento para catástrofes no rige para aquellos territorios o administraciones gestionados por un partido de la oposición cuando la tragedia acaece en ellos. Esta guía de actuación avala el «nunca mais» desde el primer minuto cuando el chapapote invade la costa gallega, la lluvia anega Valencia o los atentados golpean Atocha. Simplemente, la lealtad institucional desaparece”Sergio Alonso en “La Razón”. 


4.- “No hay que politizar”: “No hay que politizar como no había que politizar el 11-M. No hay que politizar como no había que politizar el ébola, donde se convocaron manifestaciones para protestar por el sacrificio de un perro. No hay que politizar como no se politizó la pandemia, donde, como todo el mundo sabe, solo murió gente en las residencias de Madrid. No hay que politizar como no se politizó la dana, donde la dimisión del incompetente Mazón no basta. No había que politizar la catástrofe del ´Prestige´, y por eso Yolanda Díaz en 2024 se fue a recoger ´pellets´ a una playa en campaña electoral; la tragedia se repite como farsa.

 No hay que politizar, pero lo personal es político. En el accidente del ferrocarril de alta velocidad en Adamuz no hay que politizar. Las causas son complejas y quien sabe: es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma. En el apagón, no había que politizar. No había problemas con el mix de las renovables, pero después del apagón cambió el mix. No hay que politizar en el accidente, aunque los maquinistas llevaban tiempo alertando sobre el estado de las vías. No hay que politizar, aunque cuando se extendían las quejas por los retrasos y problemas en la red ferroviaria el ministro Óscar Puente dijo que estábamos en el mejor momento de la historia del tren en nuestro país.

 No hay que politizar, aunque en los últimos meses Adif había reportado ocho incidencias técnicas en el tramo del accidente. No hay que politizar, pero hace unas semanas Puente dijo que en esa línea los trenes podrían ir a 35 kilómetros por hora. No hay que politizar, pero el anterior ministro de Transportes está en prisión preventiva por una presunta trama de corrupción. No hay que politizar, oímos, y quien lo dice da a entender que para él politizar es algo sucio, cuando debería ser exigir responsabilidad y transparencia. No hay que politizar, pero lo único que ha mejorado es la propaganda. No hay que politizar: son cosas que pasan”. Daniel Gascón en “El País”. 


5.- “La niña del tren”: “Descartado el sabotaje, el fallo humano y el atentado, solo queda centrarse en un fallo técnico –detrás del que muchas veces hay una negligencia humana. Queremos saber por qué el AVE, que era la joya de la Corona de las infraestructuras españolas, ahora es noticia cuando llega a tiempo y sin incidencia. Queremos saber si la sobreexplotación de la red no obligaba a un mantenimiento más exhaustivo que no se ha hecho. Queremos saber por qué invertir 700 millones en las mejoras no ha servido de nada. Queremos saber por qué ahora, tras el siniestro, se baja a 160 kilómetros por hora la velocidad en la línea Madrid-Barcelona.

Queremos saber si tiene algo que ver en esta degradación que su ministro titular es un señor que dedica la mayor parte de su tiempo a insultar a la mitad de los españoles, en lugar de adecentar un ministerio que era la cueva de Alí Babá, con Koldo de consejero de Renfe, Pardo de Vera –hoy imputada– de presidenta de Adif y Ábalos colocando sobrinas a cascoporro en las empresas públicas de ese departamento. Queremos saber por qué nuestro Gobierno no aplicó hace quince meses una obligada directiva para reforzar la seguridad en las infraestructuras ferroviarias.

 Sin culpar a nadie, sin hacer sangre, hasta que las cajas negras arrojen toda la luz. Porque habrá una verdad judicial que pondrá nombre a los responsables. Que nadie lo olvide. Pero hace falta transparencia. Los del equipo de opinión sincronizada no nos tienen que recordar lo que ya sabemos y es justamente lo contrario de lo que ellos hicieron en el 11M, el Prestige, el apagón, los incendios, la dana… «No hay que politizar… salvo que lo haga yo», parecen proclamar. Nuestras infraestructuras son un clamoroso fracaso, por el material obsoleto y porque invertir no tiene rentabilidad electoral; y eso no hay propaganda gubernamental que pueda taparlo”. Mayte Alcaraz, contertulia de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de Castilla y León TV, en “El Debate”


6.- “Quien pudiera escribir esta epopeya, pensarán”: “Pretenden ahora que se lamente ahora un accidente ferroviario como si fuera un fenómeno natural los mismos que se han desgañitado ante fenómenos naturales como si fueran accidentes ferroviarios.

(…) Cuando es la derecha quien posee la competencia todo es más fácil, basta con echase a un lado para que la turba confunda al negligente con el asesino, o el balance de víctimas con un genocidio. Así que quienes aún quieren convertir una pandemia mundial en un brote endémico madrileño piden a cualquiera con un altavoz público la contención y el autodominio de un monje ´saholin´ en Adamuz. No hay ninguna prisa por evaluar lo ocurrió ni por explicar cómo chocaron dos trenes durante un tramo que desde hace tiempo que vibra más que la tercera bandeja de la Popular Sur de la Bombonera, donde se ubica La 12, la barra brava de Boca Juniors.

 Al fin y al cabo, aún tenemos pendiente el análisis y la consiguiente depuración de responsabilidades por el aquel apagón que sufrió la Península Ibérica. Es fácil imaginar hoy a los brillantes rapsodas de la tragedia maldiciendo su suerte por la ocasión perdida. Que gran historia podrían haber escrito con semejantes materiales de haber tenido la competencia un pobre faccioso. Que no haríamos, pensará, con una tragedia ferroviaria después de que en el Ministerio de Transportes se hubiera incrustado una presunta organización criminal. Con sus mordidas. Con sus adjudicaciones. Con sus prostitutas. Con un portero de discoteca como consejero de Renfe. Maldita sea, dirán, no hace falta ser Virgilio para que te salga toda una epopeya. Basta con desconocer el escrúpulo. En fin, otra vez será”. Rafa Latorre, el de “La Brújula” de la Onda Cero, en “El Mundo”.


7.-  “¿Politizar? ¿Y tú me lo preguntas?”: “Estamos ante una nueva edición de un clásico infame de la izquierda. Lo que llama 'politizar la tragedia'. Una hipocresía impostada con vocación de mordaza, de manto de silencio sobre lo que no interesa. 

Ya no engañan a nadie. Le dicen politizar a algo tan imprescindible como reclamar que se averigüen las causas de un siniestro y se asuman las responsabilidades políticas o penales, algo inusual en estos oscuros tiempos. El Gobierno, por ejemplo, todavía no ha aclarado el porqué del fatídico apagón de abril. Se salió por la tangente con argumentos tramposos, excusas de fullero.

Van por el mismo camino. Hablan de que el informe técnico de las causas se demorará un mes. Otras versiones insinúan que un año. No hay prisas, que el impacto se diluya, que la ira amaine, que la propaganda oficial hipnotice a los rebeldes. Que cuaje el mensaje de Sánchez contra ‘la desinformación y los bulos’, que es lo primero que mencionó desde Córdoba mientras trataba a Juanma Moreno como a un apestado y dedicaba su tradicional desplante a los medios en su comparecencia 'sin preguntas'.

 Ni politización, ni bulos, ni monsergas. La información es la kriptonita para Sánchez. Por eso la oculta, la distorsionan, la sepultan. “Es un accidente extraño”, dijo el ministro Puente, que dejó un ratito su vicio nefando del tuiteo salvaje para ocuparse de lo suyo.  La CIAF es el organismo técnico que escruta los desastres ferroviarios. Se dice 'independiente' en sus siglas y depende del Ministerio de Transportes. Juez y parte. El Gobierno promulgó una ley por la que creaba un organismo en verdad neutral, salvo el presidente, que será un mandao. Debía haber entrado en vigor el pasado año. A la espera seguimos. Total, quedan quince meses de gobierno basura”. José Alejandro Vara en “Voz Populi

8.- “Yo politizo”: “Ya nos pueden llamar sanguijuelas a los que osamos husmear más allá del debido dolor del momento. Alimaña, carroñero, vomitivo. Todo eso y más. Ahora sí quieren que lloremos callados. Los muertos de los trenes merecen respeto porque su destino tal vez dependió de este Gobierno tan resiliente y de unos ministros con una hoja de servicios impoluta: Ábalos, y su tropa, en fin, no necesitan presentación, y Óscar Puente, el que le daba a El Ventorro en X, no ha sido precisamente un hombre prudente, ¿por qué tenían que serlo los demás con él? ¿acaso merece dormir tranquilo con cuarenta y dos almas en busca de justicia?

Esos que piden no politizar la tragedia de Adamuz lo que hacen precisamente es politizarla con su silencio porque las responsabilidades no apuntan a una comunidad autónoma del PP sino al meollo del Gobierno. Cuando toca a la izquierda no hay sindicato que se eche a la calle. A algunos difuntos se les echa paletadas de protesta como responso y a otros se les manda al limbo de las «investigaciones de los técnicos» por respeto a sus familiares. «Llegaremos hasta el final», sí, como en el apagón. El espectáculo funerario solo está permitido si el paisaje es una riada o el culpable es el fuego en un bosque abandonado.

Todos los indicios apuntan a una deficiente conservación de las vías, reparadas además con una oferta «low cost» y, aunque la sangre brote caliente todavía y no desemboque, no es tarde ni temprano subrayarlo. Es lo que toca. Para que se sepa. De ser así, por mucho informe técnico maquillado que nos presenten, será la hora de señalar quiénes fueron las sanguijuelas: los que ahorraron para exclamar que «el tren vive el mejor momento de su historia» o los que venían anunciando la tragedia. Que no se nos olvide que el peor accidente ferroviario ocurrió en 1944, en pleno posfranquismo, así que ya hay a quien echarle la culpa. Siempre nos quedará Franco. El régimen se empleó para no informar demasiado. Igual que ocurre ahora”. Pedro Narváez en “La Razón”. (Solo una aclaración: en 1944 España no vivía en "pleno posfranquismo", sino en plenísimo franquismo...)


9.- “¿A quién le echará la culpa Óscar Puente?”: “Que iba a pasar ´algo´ en el ferrocarril era más que un barrunto. Pero si es que llevan meses y meses pasando cosas y cada vez más graves. Los incidentes, continuos; el caos, la costumbre; los retrasos, lo cotidiano; los normal, la anormalidad, averías, paralización del servicio y también algún descarrilamiento. Hasta este fatídico momento, no había víctimas mortales ni se había consumado la catástrofe.

 Y el ministro, el boceras más reconocido de los veintitantos, he perdido la cuenta, que componen el Gobierno, se seguía dedicando a lo mismo. A darle al tuiter, a barritar contra la oposición y a proclamar una vez tras otra que “el tren vive el mejor momento de su historia en España”. Estas son las ocupaciones que mayormente conocemos de Óscar Puente. Que es un bocazas y que lo puso Sánchez ahí por ello y para ello. De lo que haya hecho en lo que se supone que debí a ser su labor perentoria poco sabemos. Tal vez porque nada ha hecho.

 Si la catástrofe de Adamuz hubiera sido con un gobierno de signo contrario al que pertenece, él hubiera sido el primero en habernos anegado con todo tipo de señalamientos, de exigencias ya no solo de responsabilidades sino de condenas inmediatas. No hay cosa a la que más se entreguen por esos pagos suyos que a la explotación electoral de las desgracias.

 ¿Ya quién le echará la culpa Óscar Puente? Este pasado verano ya señaló como un sabotaje lo que era un simple robo de cobre y siempre que ha podido ha insinuado parecidas acusaciones o, como poco, sembrado dudas. Lo que sea para que a él, ni al gobierno sanchista les roce responsabilidad alguna. No lo duden si hubiera sido al revés, recuerden también los incendios, ya habría dictado condena sin ni siquiera respetar el luto por los muertos”. Antonio Pérez Henares, director de Publicaciones del grupo Promecal (Méndez Pozo) y tertuliano en “Cuestión de Prioridades” (La 7 de Castilla y León TV), en “El Debate”. 


10.- “La idiotez como tabla de salvación”: “(…) “Si a todas estas virtudes del ADN tiránico, le añadimos la pleitesía irrefrenable que siente el sanchismo generalista por toda clase de terrorismo -da igual que se llamen ETA, narcotraficantes bolivarianos, genocidas cubanos, Hamás, o ayatolas asesinos de Irán- entonces hacemos pie en la singularidad tiránica de un régimen antidemocrático. ¿A quién felicita esta cuadrilla teocrática o de metralleta laica? A Sánchez por su apoyo incondicional.

 A la singularidad tiránica de Sánchez, que en estos momentos ha agotado en la práctica casi todos sus recursos de supervivencia política -es una moribundez de edificio con aluminosis con todo tipo de colapsos y degradaciones-, le importan un ´egg´ estas consideraciones filosóficas y jurídicas que acabamos de enunciar, inherentes a la democracia parlamentaria. Se lo pasa todo por el escaparate de la señora Pepa de mi pueblo, o por las 17 saunas de su suegro que han sido el sostén de la igualdad, de la libertad y de la fraternidad, trabajo nobilísimo. Como empresa en bancarrota, solo le queda un as en la manga: la idiotez de ida y vuelta que, como ficción galopante, engaña a propios y extraños, como tabla de salvación.

 En ello está. Pero, ay, le funciona a medias. Dura mientras pone en marcha la máquina del bulo como si fuera una rubia para poner cachondo a Julio Iglesias, o para engatusar a Feijóo con una charla de alto voltaje en la Moncloa como la que piensa endilgarle a Rajoy II este lunes. Y pare uste de contar, porque este tipo de frivolidades como estética política ya no engañan a nadie.

 (…) El secreto de Sánchez es la ordinariez sin aspirina. Se reafirma en los vericuetos más explícitos de la pornografía económica. Solo aplica la mano dura cuando alguien de los suyos roba mal o poco, o cuando a Romeo&Julieta se les ocurre abrir un sex shop en la Gran Vía”. Antonio Piedrael sempiterno e inmarcesible octogenario director de la fundición “Jorge Guillén”, en “El Mundo de Castilla y León. El trastorno obsesivo compulsivo antisanchista (TOC-A) sigue haciendo estrasgos en esta singular mente pétrea.  ¿Alguien que esté en sus cabales puede perpetrar asertos como los subrayados?


11.- “Tontos en una gasolinera”: 

“¡¡¡Tik, tok!!!

Adelante, pase…

Mire, soy el coordinador de campaña de Martínez… El del PSOE de Castilla y León, sí hombre. ¿No le suena? No me mire así, no es el de los dulces, no. ¿Entonces?

Que sí, que pase. Segunda puerta a la derecha.

Gracias, muy amable.

¡¡¡Tik, tok!!!

Pase, pase, que está abierto.

Me han dicho que era aquí.

¿El qué?

Ah, disculpe, lo de los tontos, esos tontos que te encuentras en las estaciones de servicio, en las gasolineras, así de repente, como un novio a la fuga, y te vienen como anillo al dedo para contenidos de propaganda para la campaña. Perdone, que no me he presentado, soy Manuel Arribas, diputado y alcalde de Sanchidrián.

Ya, ya… Y entonces que anda usted buscando el negociado de tontos… ¿Es eso?

Bueno, y de listos, también de listos, ya sabe. De esos que hablan y no saben de lo que hablan. Me han encargado desenmascararlos y realizar unos vídeos, de esos cortos, para solaz del personal y algarabía de los más adeptos.

Ya caigo, ya. Esa gente vulgar que va por ahí con bulos y mentiras. Entonces siga por el pasillo de la izquierda y la puerta que se va a encontrar al fondo, de frente, esa es.

¡¡¡Tik, tok!!!

Paseeeeeee…

No se moleste, es que me han dicho que aquí puedo encontrar lo que busco. Mire, soy…

Que sí, que sí, que ya me lo han dicho mis compañeros. El que se encontró al más tonto de los tontos y al más listo de los listos en una gasolinera, ¿es así?

Sí, sííííí… Ya veo que me conocen. Qué bien.

Sí, le conocemos, claro. Mire, yo soy el que le echó combustible, el primero que le atendió era el cliente tonto, y el que le ha atendido en el segundo despacho es el listo, dicho así con ironía. Una curiosidad: ¿De verdad usted no está sobornado por la derecha? No, no me conteste, pero cierre al salir, por favor, sin hacer ruido. Puente duerme”. César Mata en “El Norte de Castilla”.

 

12.- “De Plácido Domingo a Julio Iglesias”“El aquelarre que le han montado a Julio Iglesias, como el que antes le montaron al difunto Adolfo Suárez, como el que en su día le montaron a Plácido Domingo (en el más inmediato futuro estos aquelarres no harán si no multiplicarse) no son una expresión más de la llamada “cultura de la cancelación”. El dogma roussoniano de la “inmaculada concepción del hombre”, piedra angular del liberalismo, ha entablado coyunda en esta fase putrescente de la modernidad con cierta versión paródica de “la lucha de clases”, resolviéndose en “inmaculada concepción de la mujer”, quien por el mero hecho de serlo se convierte en alguien incapaz de mentir, incapaz de actuar aviesamente, incapaz de urdir mezquindades o vilezas; y cuyo testimonio no puede ser discutido.

Tal consagración demente ha permitido a un ejército de mujeres aprovechateguis, despechadas, loquitas o malvadas, desarrollar un victimismo emético que, sobre el pedestal de una superioridad moral demente, desbarata la vida de cualquier hombre a quien tengan ojeriza o aversión, reclamando (¡exigiendo!) apoyo social unánime y atención mediática reverencial. Así se produce el curioso fenómeno, propio de una sociedad degenerada en manicomio, en el que mujeres mindundis, cuya índole moral nos resulta desconocida, pueden de la noche a la mañana, mediante una denuncia sin pruebas, arruinar el prestigio de cualquier hombre ilustre, que ni siquiera podrá defenderse; porque lo que esa mindundi afirma, aunque sea descabellado o extraordinariamente chocante, se convierte ipso facto en dogma de fe.

 (…) Son conductas de una sociedad en fase terminal que, después de ser sobornada con todos los cloroformos, descubre que solo tiene dentro de sí un odio desnortado que halla su placer en injuriar denunciar y destruir. Es, desde luego, un espectáculo repugnante; pero, a la vez resulta hermoso contemplar entre retortijones la agonía de una época abyecta”. Juan Manuel de Prada en el “Abc”. Hablando de cloroformos, he aquí una sobredosis en vena de machismo y misoginia.


13.- “El acierto doble de Machado ante Trump”: “Machado es una mujer inteligente y valerosa, líder moral de la oposición venezolana, quuue ha entendido mejor que muchos incrédulos occidentales cómo va el juego en el nuevo mundo trumpiano. Un mundo donde Trump exige vasallaje y complacencia a sus “aliados” para, a partir de ahí, tener en consideración o no sus molestas demandas.

Machado entendió al monstruo megalomaníaco que tenía delante. Aceptó humillarse pagando el peaje de entregarle un premio que a Trump obsesiona cual fetiche del catálogo Epstein, y asumió perder parte del crédito internacional ganado con el fin de mantener al presidente de EEUU al menos en el compromiso verbal de celebrar elecciones democráticas libres en Venezuela en un periodo no muy largo.

(…) Al entregárserlo a Trump, no ha hecho más que utilizar el Nobel para seguir con aquello por lo que fue premiada en Estocolmo: intentar devolver a Venezuela la normalidad democrática. Además, su voluntaria humillación ante Trump por un bien mayor a su ego recuerda a las que periódicamente se somete Zelenski para defender a su pueblo del asesino Putin. De hecho, la foto de Machado y Trump en esa oficina que redecoró con adornos de falso oro Mar-A-Lago provoca la sensación de obscena repugnancia que la encerrona que sufrió el líder ucraniano por “no vestir traje”.

 Esta incomodidad que produce ver al gran MAGA exhibir el Nobel como propio es la otra virtud del sacrificio de Machado. Mostrarlo tal como es: un narciso solitario, desesperado de atención y ávido de poder, sin más norma ni ética que la de sus pulsiones personales, que abusa de los débiles y compadrea con los fuertes, y que acaba siempre satisfaciendo sus obsesiones. Como pasará con Groenlandia, pese a que Europa se empeñe en considerar su invasión como una boutade para no asumir todavía que, a la amenaza existencial de Putin, debe añadir la de Trump”. Iñaki Ellakuria en “El Mundo”. La fachosfera siempre encuentra argumentos para todo. Incluso para justificar el indigno sometimiento de Corina Machado a los caprichos de Trump...


14.- “Los misterios de Sarah”: Este pasado jueves, la paladina mediática de la izquierda, Sara Santaolalla -o Sarah, como ella prefiere que le llamen-, protagonizó un duro enfrentamiento verbal en televisión con Elisa Vigíl, diputada autonómica del Partido Popular. Un episodio más de los muchos que jalonan una carrera mediática construida casi exclusivamente sobre el enfrentamiento, el ruido y la descalificación personal.

Lo verdaderamente relevante es una premisa elemental que conviene abordar: ¿quién es exactamente Sarah Santaolalla y por qué ocupa de manera habitual un espacio relevante en el debate público? La pregunta no es retórica, pues no consta formación académica relevante ni trayectoria profesional conocida que justifiquen su condición de opinadora omnipresente.

 Resulta llamativo, eso sí, que su presencia en los debates de máxima audiencia se haya normalizado de manera casi simultánea a que, tal y como han publicado múltiples medios de comunicación, comenzara una relación sentimental con Javier Ruiz, presentador de RTVE. No quiero decir que exista causalidad, pero la casualidad es ciertamente esclarecedora.

 Me gustaría dejarle claro al lector que no disfruto planteando este tipo de cuestiones personales sobre nadie, pero si lo hago en este caso es porque esta señora percibe una generosa cantidad de dinero de nuestros impuestos. Asimismo, habría que cuestionarse si es ético que trabaje en el mismo programa que su pareja, el cual tiene poder de decisión sobre su contratación al ser también director del programa.

 El Gobierno parece decidido a utilizar nuestro dinero para colocar comisarios ideológicos en sus atalayas mediáticas cada vez que le plazca, con la tranquilidad de saber que quien lo debe todo siempre resulta fácil de controlar, precisamente porque no tiene nada propio que aportar”.  Eduardo Montilla en “Libertad Digital”. Un par de preguntas: ¿Piensa lo mismo Montilla de la participación de otro connotado polemista, Juan del Val, en el programa que dirige su mujer y en otros de “Atresmedia”? ¿Qué méritos profesionales reunía Del Val antes de iniciar su fructífera colaboración con el grupo mediático que controla la editorial Planeta? 

 

15.- “Un truhán y un ´señoro´”: “Las últimas Iglesias que quemará la izquierda española serán las de Julio, al que ya habían cancelado mucho antes de que le abriera diligencias la Audiencia Nacional. (…) La muerte social de Iglesias comenzó a labrarse hace unos quince años cuando la izquierda de la izquierda empezó a desmontar pieza por pieza al hombre tradicional para asarlo en la barbacoa y trincharlo en la mesa de las nuevas masculinidades.

(…)  Importa poco donde remate el proceso judicial que se abrirá contra él, porque la maquinaria ha decidido que es culpable. En realidad, digo que lo decidió hace tiempo, siendo él el arquetipo de macho español, blanco, rico y con pelazo al que reventar sin derecho a la defensa. El famoso péndulo está volviendo, pero en el extremo de su viaje hacia la zurda derriba la presunción de inocencia de un cantante de derechas, y ese es un triunfo innegable, comparable a parar la construcción de una central nuclear. En el tobogán por el que se desliza Iglesias no hay vuelta atrás, porque lo han untado con el habón de que la derecha es mala y estamos a dos sesiones de control a la oposición de que Sánchez le saque a Feijóo el autógrafo que le firmó el acusado, al que, además de truhan, como el mismo cantaba en esa Marsellesa de los seductores, era un “señoro”.

 Podríamos convenir que desde luego no le hubiera pasado a Víctor Manuel aunque hubiera dispuesto de los más esdrújulos estímulos sexuales a la hora de conciliar el sueño. Ahora que lo pienso, tampoco mandaron a la Fiscalía a Paco Salazar ni a los socialistas con los que almorzaba en un coqueto restaurante Pilar Alegría antes de enviar videos a TikTok simulando que se había criado en “Los santos inocentes”. Acosadores, desviados, sacadores de pene, clientes de la prostitución y proxenetas también los hay en la izquierda, y a patadas, pero no es lo mismo”. Chapu Apaloaza en el “Abc”. Enésima constatación de que no existe en el mercado champú capaz de combatir la costra de caspa que luce Chapu sobre su cuero cabelludo…


16.- “¿Amnistías imposibles?  Un milagro mayor”: “La primera fase del plan ideado para Venezuela por Marco Rubio habla del control norteamericano sobre el petróleo; la segunda, de la amnistía; la tercera, de la normalización democrática que abrocharía el proceso. A la tercera no se llega sin pasar por la segunda, gran escollo.

 A propósito de la amnistía y la transición venezolanas, así como de la cubana que vendría después (Trump habló del “efecto dominó”), se ha recordado la transición española. A las transiciones venezolana y cuba se añade la iraquí, que Trump también parece decidido a acelerar. Las desemejanzas de estas tres transiciones con el caso español son enormes y comparadas pueden crear falsas expectativas.

 La transición española cerró una guerra civil que llevaba abierta 40 años. La amnistía de 1977 fue doble: los vencedores amnistiaron a los vencidos por los crímenes de la guerra, aun sin juzgar en muchos casos, y por otro lado, a quienes había luchado contra el franquismo. A su vez, los vencidos amnistiaron a los vencedores por sus crímenes en la guerra y en la posguerra. El régimen amnistiaba a Carrillo por lo de Paracuellos, y Carrillo amnistiaba a los franquistas de los atropellos y crímenes cometidos desde 1936 a 1975. La amnistía culminó una extenuación moral, política y personal de la inmensa mayoría de españoles de dentro y fuera de España.

 “Delcy es una persona encantadora”, ha dicho Tramp de la victimaria horas antes de recibir a María Corina, la víctima (que sutilísima humillación le ha infligido ésta regalándole ese pedazo de metal nobel, que noble lección de dignidad la de ella, y que indignidad la de él al aceptarlo) ¿Y Albares, ministro de Exteriores? Como RZapatero, como PSánchez, ha corrido a amnistiar al régimen de Maduro, de Delcy y de Diosdado. Trump podrá explotar el petróleo cuanto quiera, pero jamás amnistiar a los torturadores y criminales venezolanos. A estos sólo les podrán amnistiar los venezolanos que les padecieron”. Andrés Trapiello en “El Mundo”.


17.- “Un Nobel para Zapatero”: “Barack Obama recibió el premio nobel de la Paz nada más llegar al cargo. (…) pero los españoles tenemos un candidato mejor: el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. El mérito es su papel en Venezuela.

(…) A alguno le habrá sorprendido que hubiese presos poIíticos en el país. Podemos no votó a favor de su liberación en el Congreso, Bildu y Esquerra votaron en contra. Representantes de la extrema izquierda, entre ellos la actual ministra Sira Rigo, votaron en el Parlamento Europeo contra una resolución que condenaba la represión en Venezuela y pedía la liberación de los presos políticos, Juan Carlos Monedero dio una conferencia sobre derechos humanos en el Helicoide, siniestro centro de detención y torturas.

Cuando Maduro llevó a cabo su fraude electoral, Zapatero se mantuvo en silencio. En la entrevista que le hizo Rafa Latorre en ´La Brújula´, el expreso Lorent Saleh contó que Zapatero había pedido a su madre que no denunciara las torturas que sufría. Tenía razón: tampoco hay que crear mal ambiente. El líder opositor Leopoldo López, cuya historia ha narrado Javier Moro en “Nos quieren muertos”, cuenta que el político español lo visitó varias veces en la cárcel y le pidió que calmara las protestas contra el régimen: el talante hasta el final.

Estos admirables esfuerzos hacia la paz y la concordia también le han hecho frecuentar a personajes tan desagradables como los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, albaceas del chavismo en un régimen ahora tutelado por EE.UU. No conocemos las condiciones de los presis porque el régimen chantajea a los liberados para que no hablen. Tampoco es fácil sabe cuántos hay. Pero es hora de reconocer esta fructífera labor de Rodríguez Zapatero. Su escritor de cabecera, Jorge Luis Borges, seguro que encontraría hueco para ella en alguno de sus libros”. Daniel Gascón en el “El País”. (Aunque cueste creerlo, en "El País" también hay alguna firma alineada con la "fachosfera"...)


18.- “El gran contaminador”: “Pedro Sánchez ya puede ir espabilando. Coinciden la mayoría de los sondeos en que Vox se acerca peligrosamente al PSOE, y en algunas regiones o capitales se podría producir el sorpaso y convertir a los socialistas en tercera fuerza. 

El rechazo muy generalizado al PSOE actual, en clara decadencia por la pérdida de votos, tiene un único responsable: Pedro Sánchez, convertido en el Gran Contaminador. Lo que toca, queda marcado para mal. Las personas a las que señala para que ocupen cargos desde los que le pueden facilitar su permanente obsesión por mantenerse en el poder, llevan sobre la frente la señal sanchista que los convierte en detestables para gran parte de los ciudadanos. 

Lo ocurrido en Extremadura se había anunciado tiempo atrás: Gallardo no tenía nada que hacer al presentarse como hombre colocado por Sánchez para defender los intereses de Sánchez, y lo mismo sucederá con los próximos candidatos que se enfrentan en cuestión de semanas a nuevas elecciones autonómicas. Pilar Alegría la primera, pero después irán Carlos Martínez y María Jesús Montero a la hoguera.

Se cuenta por la Villa y Corte que Óscar López está poniendo velas a todos los santos para no ser candidato al gobierno madrileño, y es probable que en otras villas y regiones se esté viviendo la misma situación, conscientes los candidatos de Sánchez de que el hecho de ser candidatos de Sánchez les convierte en perdedores seguros.

El problema con Pedro Sánchez es que no solo contamina a aquellos a los que intenta colocar en puestos clave desde los que defender los intereses del presidente de gobierno. Contamina a España. El jefe de Gobierno español resta, no suma. Al restar, perjudica a su Gobierno, a su partido, a sus candidatos… y a la imagen de España en el mundo”. Pilar Cernuda, contertulia de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de Castilla y León TV, en “The Objective”.


19.- “Liderazgo informativo”: “Cuando hablamos de la dana, a mí me gusta recordar siempre el verdadero liderazgo informativo que ejerció el PSOE en su día en un desastre de proporciones mucho mayores, como fue el de la covid-19. El modo en el que el partido en el gobierno, haciendo de la necesidad virtud, terminó convirtiendo en héroe a Salvador Illa, el responsable de decenas y decenas de decisiones en contra de los derechos constitucionales de los españoles. La covid-19 se llevó por delante al primer ministro eslovaco, Igor Matovic, al italiano Giuseppe Conde, a la belga Sophie Wílmés, a la finlandesa Sanna Marin o al francés Sébastian Lecornu, pero no al español Pedro Sánchez. Y menos a su ministro de Sanidad, que terminó siendo el flamante presidente de otra Generalitat, la catalana. Es llamativo.

 Un liderazgo informativo al que sin duda podemos atribuir que todavía siga en su cargo nuestro presidente del Gobierno. Sin base, sin hilos, sin absolutamente nada que le sostenga. Han dicho los expertos en comunicación (de haberlos) en el epílogo de este año que hemos vivido tan peligrosamente, que quizás el cartucho del liderazgo informativo es el último que ha gastado en su defensa numantina Pedro Sánchez. Que ahora sí que es verdad que nadie, ni desde fuera ni desde dentro, cree ya en la posibilidad de hacer pasar por éxito lo que resulta un fracaso de credibilidad absoluto. Yo no lo creo así: pienso que a pesar de la evidente cara de mala leche que se le ha puesto a nuestro presidente, todavía tiene en su entorno suficiente liderazgo informativo como para seguir seduciéndonos y engañándonos a todos, todos los días. Incluso cuando su lenguaje no verbal y en sus silencios.

Otra cosa es que los suyos de verdad puedan seguir aguantando el tipo. No los títeres codiciosos, cínicos e insaciables que gobiernan en coalición con él. Sino más bien los (al menos hasta ayer) miembros de su partido. Llaménse ahora Emiliano García-Page o Juan Carlos Rodríguez Ibarra”. Carlos Aganzo, ex director, en “El Norte de Castilla”Al amigo C.aganzo no sé le resiste nada. En vísperas de las elecciones extremeñas, otorgaba a María Guardiola un lugar en la historia. Hoy pone en duda la existencia de los expertos en comunicación al mismo tiempo que realiza un alarde en la materia...


20.- “Sánchez, en la segunda fase”: “El exprimer ministro británico Tony Blair ha publicado un libro (“On Leadership”) cuya lectura resulta altamente recomendable para desentrañar algunas de las enigmáticas claves que explican el errático comportamiento de los mandatarios en el poder. El antecesor de Keir Stamer revela que los dirigentes políticos atraviesan por lo general tres fases. La gran mayoría de los lideres, afirma Tony Blair se quedan en la segunda fase, la del orgullo, la soberbia, la arrogancia, el engreimiento, la altivez, el endiosamiento, la vanidad y el ensoberbecimiento. Un grado que implica la pérdida de la sensatez a causa de la eliminación de la necesaria humildad para conducirse en la vida.

Como habrán adivinado sagazmente, nuestro Pedro Sánchez Pérez-Castejón habita en ese segundo estadio y, tal como se conduce, resulta poco verosímil que pueda llegar algún día al tercero. Antes muerto que sencillo. Según relatan algunos de sus próximos, no oye a nadie, no hace caso a nadie y no se fía de nadie. Encerrado en su atalaya monclovita se cree el salvador de España, el hombre providencial que protege al país de la derecha, la ultraderecha, la involución, el fascismo y el desastre. Desde esa posición, tan fuera de la realidad, desdeña las encuestas preelectorales, los resultados de los comicios extremeños, las advertencias de los cercanos lúcidos, y, por supuesto, las opiniones de los medios de comunicación a los que considera entregados a la causa opositora a su excelso gobierno de coalición progresista.

 La perdida de vista del entorno es lo que acaba con los gobernantes y ese mal de altura les ha afectado a casi todos los presidentes españoles.

 Se trata de una enfermedad terminal que aqueja a los mandatarios generalmente meses antes de su final político. (…) Desde Napoléon para acá, todos han sufrido este soroche que les hace perder la brújula y alejarse de la realidad acercándoles a una estación término tan ineluctable como necesaria”. Antonio San José en “El Norte de Castilla”.

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