Llegado el fatídico trance de confeccionar las
listas electorales, un avezado político centrista, fiel hasta el final a Adolfo
Suárez, distinguía siempre entre candidatos y candiditos. Obviamente, los
primeros eran los que conseguían su propósito de encaramarse a las listas,
preferentemente en eso que llaman “puestos de salida”, y los segundos los que
se quedaban colgados de la escalera con el consiguiente palmo de narices.
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| Carlos Martínez y Luis Tudanca |
Lo acabamos de comprobar por enésima vez con
ocasión de las candidaturas socialistas a las próximas elecciones generales, de
las que ha quedado descolgado el que fuera secretario general del PSOE de
Castilla y León, Luis Tudanca. Pese a contar con el respaldo de la
militancia y de la dirección del partido en Burgos, Tudanca ha sido
descabalgado por decisión de Ferraz, que, normativa interna en la mano, tiene
facultad para poner y quitar candidatos alterando a los propuestos desde los órganos
provinciales y autonómicos.
Nada nuevo, como muy bien conoce el PSOE de Palencia, que en las tres últimas convocatorias de elecciones generales, ha visto como desde el Comité Federal se sustituía al número uno de la lista propuesta para el Congreso siempre por Mariluz Martínez Seijo.
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| Álvaro Bilbao y Miriam Andrés |
Tudanca venía de haber sido descabalgado del
escaño de senador autonómico con el que fue compensado tras renunciar a repetir
como máximo responsable del partido en Castilla y León, dejando vía libre a Carlos
Martínez en el congreso autonómico del PSOE celebrado el pasado año. Y
dejando en la estacada, a modo del capitán Araña, a los candiditos que integraron
su núcleo duro y apostaban por su continuidad. Su descabalgamiento del escaño autonómico
del Senado era más que previsible, habida cuenta del veto insalvable nada menos
que de Óscar Puente y de Javier Cendón, respectivos secretarios
provinciales del PSOE en Valladolid y León, y a la sazón justamente los
principales avalistas del aterrizaje de Martínez al frente del PSOE en Castilla
y León.
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| Cendón y Puente. En el centro, el delegado del Gobierno, Nicanor Sen |
Pero Tudanca, en cuya trayectoria laboral no consta otra actividad que la del desempeño de cargos públicos (algo no exclusivo de él, véase sin ir más lejos el informe de vida laboral de Alfonso Fernández Mañueco), no se ha resignado a quedarse sin sinecura. Y pese a residir hace tiempo en Pamplona, ha jugado la baza de intentar ser senador por la provincia de Burgos, confiando en que la larga mano de Puente y Cendón no frustrara ese objetivo. Y aquí ha pecado de candidito. No contaba con que, más allá de Puente y Cendón, Ferraz se la tenía guardada. No le ha perdonado aquella insumisión de octubre de 2024 cuando, en un intento de garantizarse su reelección, precipitó unas primarias autonómicas que Ferraz tuvo que desautorizar. Eso y su alocado carrusel por radios y televisiones nacionales arremetiendo contra el aparato del partido.
Una pérdida del oremus en la que, por si hubiera
pisado pocos callos, arremetió incluso contra Óscar López, precisamente
el que en su momento (octubre de 2014) impulsó decisivamente su llegada a la
secretaría autonómica del partido. Así las cosas, al candidito Tudanca le queda
ya el único cartucho de que Martínez se apiade y le busque acomodo, si le dejan, en una de las
instituciones autonómicas (Consejos Consultivo y de Cuentas) pendientes de
renovación.
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| Muñoz y Feijóo en sus escaños del Congreso |
Despreciando la constatación de que entre el
original y la copia la gente prefiere el primero, Feijóo sigue empeñado en
mimetizarse con la ultraderecha, intentando frenar la sangría de votos que está
sufriendo el PP en beneficio de de Vox. En Génova no les llega la camisa al
cuello ante la posibilidad de que, debido a ese trasvase, el PP acabe perdiendo
escaños hasta el punto de ceder al PSOE la condición de partido más votado, lo
cual situaría a Feijóo en una situación de extrema debilidad ante Abascal. “También
habría que preguntarle a Feijóo si sería mi vicepresidente”, se permitió
decir ayer el líder ultra entrevistado en “La Razón”.
En
esa deriva ultramontana, el PP se dispone a colocar en el número de la lista
por Madrid, inmediatamente detrás de Feijóo, a Cayetana Álvarez de Toledo,
a la que denostó públicamente en los tiempos en que se hacía pasar por
diputado. Por ese puesto suspiraba -otra candidita- la portavoz parlamentaria
en el Congreso, Ester Muñoz, otra más de derechas que el frío del agua
fría, quien, después de su monumental cagada sobre lo de las pensiones, tendrá que
conformarse con volver a encabezar la lista por León, provincia en la que dejó más
que acreditado su manifiesto nivel de incompetencia.



