lunes, 19 de octubre de 2026

La trastienda/ Candidatos y candiditos

 

 Llegado el fatídico trance de confeccionar las listas electorales, un avezado político centrista, fiel hasta el final a Adolfo Suárez, distinguía siempre entre candidatos y candiditos. Obviamente, los primeros eran los que conseguían su propósito de encaramarse a las listas, preferentemente en eso que llaman “puestos de salida”, y los segundos los que se quedaban colgados de la escalera con el consiguiente palmo de narices.

Carlos Martínez y Luis Tudanca

 Lo acabamos de comprobar por enésima vez con ocasión de las candidaturas socialistas a las próximas elecciones generales, de las que ha quedado descolgado el que fuera secretario general del PSOE de Castilla y León, Luis Tudanca. Pese a contar con el respaldo de la militancia y de la dirección del partido en Burgos, Tudanca ha sido descabalgado por decisión de Ferraz, que, normativa interna en la mano, tiene facultad para poner y quitar candidatos alterando a los propuestos desde los órganos provinciales y autonómicos.

Nada nuevo, como muy bien conoce el PSOE de Palencia, que en las tres últimas convocatorias de elecciones generales, ha visto como desde el Comité Federal se sustituía al número uno de la lista propuesta para el Congreso siempre por Mariluz Martínez Seijo. 

Álvaro Bilbao y Miriam Andrés
”Os pasaís la voz de la militancia por el forro”, se ha lamentado la secretaria provincial del PSOE y alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, irredenta antisanchista en manifiesta sintonía con el presidente manchego, Emiliano García-Page. Peor se lo ha tomado el damnificado, el concejal socialista Álvaro Bilbao, quien, a tenor de los antecedentes, ha resultado ser un candidito de libro.

Tudanca venía de haber sido descabalgado del escaño de senador autonómico con el que fue compensado tras renunciar a repetir como máximo responsable del partido en Castilla y León, dejando vía libre a Carlos Martínez en el congreso autonómico del PSOE celebrado el pasado año. Y dejando en la estacada, a modo del capitán Araña, a los candiditos que integraron su núcleo duro y apostaban por su continuidad. Su descabalgamiento del escaño autonómico del Senado era más que previsible, habida cuenta del veto insalvable nada menos que de Óscar Puente y de Javier Cendón, respectivos secretarios provinciales del PSOE en Valladolid y León, y a la sazón justamente los principales avalistas del aterrizaje de Martínez al frente del PSOE en Castilla y León.

Cendón y Puente. En el centro, el delegado del Gobierno, Nicanor Sen

 Pero Tudanca, en cuya trayectoria laboral no consta otra actividad que la del desempeño de cargos públicos (algo no exclusivo de él, véase sin ir más lejos el informe de vida laboral de Alfonso Fernández Mañueco), no se ha resignado a quedarse sin sinecura. Y pese a residir hace tiempo en Pamplona, ha jugado la baza de intentar ser senador por la provincia de Burgos, confiando en que la larga mano de Puente y Cendón no frustrara ese objetivo. Y aquí ha pecado de candidito. No contaba con que, más allá de Puente y Cendón, Ferraz se la tenía guardada. No le ha perdonado aquella insumisión de octubre de 2024 cuando, en un intento de garantizarse su reelección, precipitó unas primarias autonómicas que Ferraz tuvo que desautorizar. Eso y su alocado carrusel por radios y televisiones nacionales arremetiendo contra el aparato del partido. 

 Una pérdida del oremus en la que, por si hubiera pisado pocos callos, arremetió incluso contra Óscar López, precisamente el que en su momento (octubre de 2014) impulsó decisivamente su llegada a la secretaría autonómica del partido. Así las cosas, al candidito Tudanca le queda ya el único cartucho de que Martínez se apiade y le busque acomodo, si le dejan, en una de las instituciones autonómicas (Consejos Consultivo y de Cuentas) pendientes de renovación.

Muñoz y Feijóo en sus escaños del Congreso
  Un culebrón de esta naturaleza no es posible en el PP, donde Génova (Feijóo y su lugarteniente Tellado) hacen y deshacen las listas a su completo antojo, más o menos como Santiago Abascal desde la calle Bambú. Ayer mismo, Feijóo proclamó número uno al Congreso por Barcelona al alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, cuya xenofobia-aporofobia en materia de inmigración no tiene parangón ni siquiera en las filas de Vox.

  Despreciando la constatación de que entre el original y la copia la gente prefiere el primero, Feijóo sigue empeñado en mimetizarse con la ultraderecha, intentando frenar la sangría de votos que está sufriendo el PP en beneficio de de Vox. En Génova no les llega la camisa al cuello ante la posibilidad de que, debido a ese trasvase, el PP acabe perdiendo escaños hasta el punto de ceder al PSOE la condición de partido más votado, lo cual situaría a Feijóo en una situación de extrema debilidad ante Abascal. “También habría que preguntarle a Feijóo si sería mi vicepresidente”, se permitió decir ayer el líder ultra entrevistado en “La Razón”.

En esa deriva ultramontana, el PP se dispone a colocar en el número de la lista por Madrid, inmediatamente detrás de Feijóo, a Cayetana Álvarez de Toledo, a la que denostó públicamente en los tiempos en que se hacía pasar por diputado. Por ese puesto suspiraba -otra candidita- la portavoz parlamentaria en el Congreso, Ester Muñoz, otra más de derechas que el frío del agua fría, quien, después de su monumental cagada sobre lo de las pensiones, tendrá que conformarse con volver a encabezar la lista por León, provincia en la que dejó más que acreditado su manifiesto nivel de incompetencia.

elblogdepedrovicente@gmail.com