(o a ver quién la dice más gorda y/o insulta
de manera más burda)
1.- “Puente, ni un minuto más”: “Óscar Puente, el ministro de las decenas de muertos, aquel que bailotea y se chotea de sus administrados, tiene un papel asignado que cumple férreamente: verborrea desatada e incontinencia matonil, propias del hombre al que Pedro Sánchez -no se olvide- puso allí para que mordiera donde él no debía. Ocurre que, para eso, en la televisión dopada por el poder ya hay unas cuantas voceras de Moncloa, tan soberbias, displicentes, serviles y paniaguadas como él, y con el fanatismo patán de un muyahidín sanchista.
Óscar Puente no tiene tiempo -si sabe cómo- para ejercer de ministro de Transportes, pero sí tiene todo el del mundo para ser el gañán de guardia. Ojo: no olviden nunca que es quien se jacta, no de sus ignotos logros ministeriales sino de ser el pistolero más rápido a este lado de X (antes Twitter). En realidad, más parece un gorila con dos pistolas. Y, sin embargo, le han dado cartera en el (des)Gobierno de España y barra libre para vomitar sus regüeldos sobre la profesionalidad, dignidad y honestidad de compañeros, como, por ejemplo, Ketty Grat.
Pero no olvidemos nunca que Puente es lo que es porque un tipo tan infame como él lo ha designado como soldurio del régimen sanchista. Que sus bocinazos destemplados los paguemos todos denota cuán bajo puede caer este Gobierno. Puente debió desaparecer de nuestras vidas hace tiempo: como mínimo desde que llevamos llorando a las víctimas de Adamuz. Debió de hacerlo por inepto. Y con él, hoy, cuando apenas 10 meses después nos toca volver a llorar por las vidas truncadas en otra tragedia ferroviaria, el hombre que lo puso al frente de un ministerio capital: no para traer y llevar a los españoles sino para vociferar como un exaltado las excrecencias de este Gobierno descarrilado”. Agustín Pery, director adjunto del “Abc”.
2.- “¡Óscar Puente, ten vergüenza y vete ya!”: “La nueva tragedia ferroviaria que ha convulsionado a todo el país confirma una realidad incuestionable que ni siquiera la propaganda oficial, regada abundantemente con el dinero de todos, es capaz de difuminar con sus subterfugios: los servicios públicos en España sufren un deterioro sin precedentes, que se magnifica cada día que Pedro Sánchez continúa en el poder. Los trenes no funcionan, se retrasan o colisionan por culpa de inversiones insuficientes y de erráticos sistemas de seguridad.
El burdo intento del Ejecutivo de atribuir a toda prisa la culpa del accidente en la provincia de Toledo a un error humano es una muestra más de una cadena de despropósitos y de mentiras gubernamentales casi infinita, que experimentó su eclosión en Adamuz con Óscar Puente también al frente.
En cualquier país serio, un ministro como éste debería estar ya en la calle, pero diez meses después de aquel fatídico suceso ahí sigue y se permite encima el lujo de dar lecciones de democracia y de progresismo sin mostrar ningún decoro o escrúpulo, por lo que se ve. Tuitear sobre lo que le ha ocurrido a Bolsonaro en Brasil y la «superioridad moral de la izquierda» minutos después de que los dos trenes embistieran dice mucho de la catadura y la incompetencia de este personaje, que aspira encima a erigirse en el nuevo valor emergente de un socialismo en ruinas.
Lo peor de estos personajes que nos gobiernan es que, lejos de avergonzarse por su pésima gestión, hacen alarde de ella, como si la gente fuera imbécil. Sus excusas peregrinas, su verborrea barata, su talante déspota y sus argucias de pacotilla para descargar en otros sus responsabilidades dan auténtica grima”. Sergio Alonso en “La Razón”.
3.- “Insoportable”: “Ha ocurrido más veces: España empieza, de repente, a
experimentar esa sensación de fracaso que aparece cuando todo sale mal.
Angustia existencial, temores de supervivencia. Podría ser una sensación
«noventaiochista», la de aquel tiempo en que perdimos las colonias, los dineros
y la reputación, y cambió el siglo.
Las sensaciones
descritas entonces son las que nos asaltan tras el desastre de Urda: la racha
maldita, el mal agüero, la suerte negra. Pero resulta descorazonador que algo
así pueda seguir ocurriendo en estos tiempos de satélites, inteligencia
artificial y progreso exponencial. Desanima, nos resta esperanza y amor propio
y, al final, nos lleva a dudar seriamente de nuestras propias capacidades. Esa
España de carreteras con baches como fallas tectónicas, de esperas eternas para
conseguir un documento o una sentencia, esa España de la chapuza, vuelve
recurrentemente.
Esa España deconstructora de la modernidad
que, una y otra vez, transita entre las pesadillas y la realidad. Esa España en
fallo multiorgánico, en la que puede producirse un cisne negro: dos accidentes
ferroviarios gravísimos en el mismo trayecto en menos de un año, una
coincidencia estadísticamente insólita y humanamente insoportable. Tan
insoportable como la falta de asunción de responsabilidades, la insuficiencia
de inversión frente al gasto superfluo y, en definitiva, la ausencia de un
proyecto a medio o largo plazo.
De cuando en
cuando, emergen a la superficie las aguas fecales que discurren bajo esa España
de la chapuza y el arribismo. Y hay gente que pierde la vida en ellas. Gente
inocente. En busca de culpables”. Ignacio
Fernández, contertulio de “Cuestión de Prioridades”,
programa de “La 7” de Castilla y León TV”, en “Diario de Burgos”
y otras cabeceras del grupo Promecal (Méndez Pozo).
4.- “El partido del amor es el partido del horror”: “No me gustan los epítetos ni los descalificativos fuertes en los artículos, los evito. Pero existen ocasiones que requieren una excepción: Óscar Puente es un imbécil con todas las letras. La semana pasada bromeaba sobre los fallos de Renfe en el anuncio de promoción de un programa cómico de La Sexta. Hay que tener el cerebro de un grillo y muy mala entraña para hacer eso, dado que sobre su conciencia pendían los 46 muertos de Adamuz.
Este tipo se dedica a tuitear afrentas mientras su ministerio, crucial en nuestras vidas diarias, gestiona de manera harto deficiente (ahí está el espantoso balance). Por supuesto Puente rechaza dimitir. En su comparecencia de ayer incluso mantuvo su tono altanero habitual, en lugar de aquella vocecilla humilde, casi mendicante, que fingía tras Adamuz.
Un país como España no puede estar en manos de un presidente impostor, dedicado solo a sus trampas electorales y a intentar sobrevivir frente a sus escandalosos casos de corrupción. Lo que va a ocurrir ahora está claro. La estrategia ya ha sido definida desde el minuto uno: estamos ante un error humano, y punto.
En unos días veremos el segundo paso: las terminales de Moncloa, el Sánchez mitinero y los ministros más embestidores acusarán a «la derecha y la ultraderecha» de «no respetar ni a las víctimas y utilizar el dolor del accidente para su campaña». ¡Y habrá votantes irredentos de su parroquia que se lo compren! Adamuz y Urda son el retrato dantesco y dolorosísimo de lo que ocurre cuando se tiene un gobierno que en realidad es un peligro público.
El 29-N debe ser el día de la liberación. Hay que echarlos para volver a vivir un país seguro y esperanzado”. Luis Ventoso en “El Debate”.
5.- “La corrupción mata”: “Entre el Óscar Puente que bailoteaba y hacía mofa sobre las averías de Renfe en un show televisivo y el Óscar Puente tenso que ayer compareció tras el choque de trenes en Toledo, median 7 días y 68 muertos más. Hacer payasadas sobre el estado desastroso de las infraestructuras ferroviarias, el servicio esencial que tú gestionas y que nosotros pagamos, no es tener sentido del humor: es no tener vergüenza. Sobre todo porque el 18 de enero habían perdido la vida 46 personas en el accidente de Adamuz.
Más
de cien muertos en nueve meses. ¿Y cuántos tuits insultantes del ministro que
utiliza las redes sociales como albañal? Tras Adamuz, Puente dijo que no
pensaba dimitir porque él no soldaba las vías. Ahora ha dicho que tampoco va a
dimitir porque la culpa es de un operario. La decisión, en todo caso, no es
suya: Pedro Sánchez calculará qué le resulta más rentable electoralmente, si
fumigarlo ahora o mantenerlo en el puesto como diana de la ira popular.
Ya
desde primera hora, Moncloa propagaba que el origen era «un fallo humano»,
mientras sus loros mediáticos difundían comparativas falsas de accidentes con
Europa que tuvieron que borrar rápidamente. Anoche Moncloa filtraba unos audios
para culpar a un trabajador de Atocha. Los expertos toman la versión oficial con pinzas: no ha podido haber fallo humano si
antes no se ha dado una cadena de fallos técnicos. De las vías, en el caso de
Adamuz; del sistema de seguridad en el caso de Urda.
Pero
nada detendrá al caudillo Sánchez. Lo inverosímil, realmente, es que tengamos
todavía en el poder a un Gobierno que lleva al país al desguace”. Maite Rico en “The Objective”.
6.- “De lo
inverosímil a lo inexplicable”: “En
ochos años largos de gestión (es un decir), el Gobierno de Pedro Sánchez ha
hecho jirones la fortaleza de una España herida, sometida
a un insoportable proceso de deterioro reputacional que comienza a pagarse con
la vida. La desabrida comparecencia de Óscar Puente, incapaz siquiera de
pronunciar correctamente el municipio en el que se ha registrado una tragedia
ferroviaria que ha matado al menos a otros 68 compatriotas, dictó por sí sola
su sentencia particular atribuyendo el accidente “inverosímil” a un “incomprensible” error humano atribuido a un operario de Adif.
Puente
dimitirá o no, dará un paso al lado o redoblará su insaciable ambición,
plasmada en la mutación forzosa de Transportes en mera plataforma
de promoción personal, pero cualquier cosa que haga no le evitará el
baldón que supone cargar con la responsabilidad política de más de un centenar
de muertes entre amasijos de hierro en un lapso inferior a diez meses.
Lo
de Sánchez acaso resultó peor. Su actitud en Urda -no “Urta”, como
quiere Puente- fue la de constatar obviedades como lo “inasumible”
para un país como el nuestro después de sufrir dos siniestros en la alta
velocidad en menos de un año. Pues que destituya a Puente
No hay redención posible para el sanedrín sanchista: desenchufaron hace mucho del interés y la vicisitud de su
población, construyendo narrativas artificiales con que rebatir
la contumacia de los hechos. Lo inverosímil e inexplicable es que esta
maldición vaya camino de la década si el 29-N no se remedia. Ocurra o no, hay
algo incontrovertible: no merecemos esta recua de indigentes morales, incapaces
de llorar junto a su pueblo”. Isaac Blasco, subdirector de “Voz Populi”.
7.- “Cosas que pasan en tren”: “Tecleo estas líneas a bordo del AVE 05951 que ha salido de Valencia a las tres de la tarde y confía en llegar a Madrid pasadas las cinco. El paisaje se desliza tras la ventanilla a una velocidad que no soy capaz de precisar, porque mi tren es uno de esos modelos entrañables con asientos tapizados en color mostaza que quizá originalmente presentaban una tonalidad más pálida; este modelo no indica la velocidad en el rótulo luminoso de los vagones.
Es obvio que ni uno solo de los 6.000 millones de euros de los Next Generation percibidos por Adif han ido a parar a la renovación de este venerable convoy que ya enfila Requena traqueteando como las rótulas de un artrítico. Tampoco parece que esos fondos europeos se destinaran al mantenimiento de la soldadura de la vía a la altura de Adamuz.
Leo los periódicos. Va aflorando en ellos la secuencia exacta de causas fatales que explicarían un accidente así en el primer mundo: una sucesión de fallos técnicos coronados por un fallo humano. Leo las primeras tesis arrojadizas, empezando por el capitalismo y su consabida avidez. Pero somos el único país europeo (¿somos aún europeos?) que registra un centenar largo de muertes por tren. En nueve meses. Bajo el mismo ministro.
«Muchos supervivientes de la colisión votarán a Óscar Puente», me escribe un amigo. Por pura estadística sabemos que será así, y sabemos además que una tercera tragedia tampoco cambiaría eso: la responsabilidad política pertenece al pasado español tanto como la puntualidad, el confort o la seguridad del AVE. Hemos alcanzado Cuenca. No cabe descartar que lleguemos sanos a Atocha. Nos quejamos de vicio”. Jorge Bustos en “El Mundo”.
8.- “Voladura incontrolable”: “Es más viejo que el hilo negro y ya estaba en la Biblia: la violencia llama a la violencia, y una vez que se desata, no es fácil detenerla. Y con la izquierda política la violencia se convierte en un oxímoron; porque la izquierda, siempre radical y sectaria, o es además revolucionaria y violenta o no es izquierda.
Al grito del «no habrá paz en las calles» de esa especie de nueva pasionaria que pace en la Asamblea de Madrid, han respondido todos los grupúsculos antisistema que mantenemos con nuestros impuestos. Todo el régimen está de su parte: desde los alcaldes socialistas a los sindicatos que dócilmente han convocado la huelga general, pero pasando por los ministros que desde el Gobierno consienten, protegen o justifican no solo las protestas, sino la violencia y el vandalismo
El culpable máximo de todo lo que está pasando es Pedro Sánchez, que no solo debe cargar con la vergüenza de la referida inacción de su Gobierno, sino con el diseño de una inconfesable estrategia de doble objetivo: buscar desesperadamente algún episodio que tuerza el inexorable devenir de su caída y/o provocar un estado de ingestionable inestabilidad para el gobierno de coalición PP-Vox que saldrá de las urnas.
Su única esperanza para evitar el descalabro final en las elecciones del 29-N es esperar que pase algo. ¿Pero algo como qué? Pues algo como lo del 11-M de 2004 sería providencial, pero provocarlo desde el poder y controlar el riesgo de que se te vuelva en contra tiene mucha complejidad. A la anhelante espera de que sobrevuele ese cisne negro, se han centrado en la desestabilización social y en la movilización y adiestramiento de la fuerza de choque contra la posible acción de gobierno de un futuro ejecutivo de derechas”. Ignacio Centenera en “OkDiario”.
9.- “Ayuso y Cayetana, fantasía de la derecha”: “Desde que Aznar derrotó sin carisma, sin voz y sin nada al primer guapo de nuestra democracia, y luego fue sustituido por Rajoy, que yo suelo decir que es como el paraguas que se dejó Aznar, el PP sólo espera que un nubarrón gris sustituya a otro nubarrón gris. La inteligencia, la fuerza y hasta la alegría se las dan Ayuso y Cayetana, pero a ellos esto quizá todavía les suena a pecado original o a pecado nada original.
Se ha presentado la lista del PP por Madrid y lo que ha pasado, claro, es que nadie ha reparado en Feijóo, como si fuera una farola, y todos se han fijado en Cayetana y Ayuso, que son como las chicas con moto en un PP de seiscientillos.
Cayetana va con florete y Ayuso va con cuero y tachuelas; Cayetana te da con el canto de los libros, con esa cosa de alegoría con libro y lechuza que tiene ella, y Ayuso te da con el cántaro en la cabeza, como una molinera. Cayetana cae mal en la izquierda, no por marquesa sino por intelectual, que es peor (la izquierda ya no tiene intelectuales desde que abandonó la razón, sólo tiene ayatolás de un solo libro y una sola túnica, como si se vistieran con su propia barba).
Ayuso también cae mal en la izquierda, pero porque les gana a todo, en las urnas y en la pesca del patito en la verbena, y porque, además, se ha cargado ya a media izquierda un poco también así, con la escopeta o el pimpampún de la feria. Digo media izquierda, Pablo Iglesias, icono desbravado de coleta, porque la otra media ya se la cargan ellos solos, sin que Ayuso tenga que hacer nada, salvo abanicarse con la bandera y pisar algún capote para hacer el consiguiente relicario” empezando por . Luis Miguel Fuentes en “El Independiente”.
10.- “Progresismo de barricada”: “Algún gurú electoral del PSOE debe tener tan mal concepto de sus votantes que parece creer que a Pedro le favorece la violencia le favorece a Pedro. Eso de la tensión, la agitación movilizadora y tal se ha convertido en una plaga de la política posmoderna, y el laboratorio monclovita se complace en ella como si fuera lo mismo montar una huelga que hacer barricadas de fuego, arrasar el espacio urbano y saquear las tiendas.
El resultado es que el Gobierno está tratando los estallidos de barbarie con manifiesta tolerancia, si no con oculta complacencia, sin entender que la demanda de orden beneficia siempre a la derecha. A menos que esa precisamente la intención de esta la fragrante dejación de responsabilidades: agrandar a Vox para buscar el empate con PP en retroceso demoscópico constante. Eso no evitará el presumible relevo en el poder, pero podría contribuir al verdadero objetivo de Sánchez, consistente mantenerse al frente del partido aun derrotado logra una facturación presentable.
Al Ejecutivo “de progreso” le preocupan más los posibles excesos de la Policía, a cuyos miembros cruje a expedientes para que nadie diga que los mandos gubernativos auspician alguna clase de brutalidad represiva. En este reino de la anomalía, los encargados de garantizar la paz pública muestran empatía con el activismo que la desestabiliza. Un fenómeno de degradación institucional y moral perfectamente comprensible desde la perspectiva de una legislatura asentada sobre un pacto con los testaferros de una banda terrorista”. Ignacio Camacho en el “Abc”.
11.- “Un país para comérselo”: “El todavía inquilino de la Moncloa ha decidido rescatar la pirotecnia más ruidosa e impactante para este tramo supuestamente final de su presidencia. Para empezar, parecer estar encantado de ver la Puerta del Sol madrileña, kilómetro cero del país, convertida en un vertedero maloliente e insalubre que ha trasmutado lo que fue en su día una propuesta razonable por el acceso a la vivienda por una “performance” protagonizada por lo mejor de cada casa. Sánchez no ha ordenado a su delegado del Gobierno -un cipayo sin más criterio que el de cuanto peor, mejor, para contentar a su jefe- que envié a la policía a despejar la zona en defensa de los vecinos y comerciantes de la misma.
El objetivo parece ser mantener la calle en llamas. Cuantas más protestas, escraches, manifestaciones y violencia de baja intensidad en avenidas y calles, mejor para ellos, o al menos eso creen. La izquierda a la izquierda de la izquierda, tan progre ella, sueña con ver arder los escenarios urbanos y mira a Francia como modelo de lo constituye la esencia de sus sueños húmedos. En busca del incendio, están cavando una trinchera ideológica que habrá de restañar Feijóo si finalmente llega al poder.
Y puestos a prender fuego, conviene no olvidar la forma tan poco sutil de quemar la caja común del Presupuesto Consejo tras Consejo de Ministros. Aquí no importa España ni sus ciudadanos ni el bien común, sino un interés partidista que no para en barras a la hora de esquilmar la caja común y dejar las telarañas como regalo envenenado al que vendrá. Este final del sanchismo parece haberse anclado en una máxima “el que venga atrás, que arree. Tal cual” Antonio San José en “El Norte de Castilla”.
12.- “El zurdofascismo sanchista”: “Los métodos, tácticas, estrategias, violencia callejera, saqueos, incluso cúmulo de banderas, ahora rojas, y tendencia a la uniformidad, ahora camisas verdes, recuerdan al fascismo de los años treinta. Atacan a Abascal, al que debió proteger la Policía, expedientada al cumplir con su deber por los delegados de Gobierno sanchistas mientras suelen considerarse normales las acciones de los zurdofascistas. ¿Y qué hace Sánchez? Corre con Cuerpo ante las cámaras por el jardín sin declaración alguna sobre los violentos sucesos.
La Fiscalía no se mueve respecto a la ocupación ilegal de Sol y sus alrededores, espacios públicos cuya ocupación perjudica a los ciudadanos, a los comerciantes y al turismo, con atentados contra monumentos identitarios de Madrid y obligando al traslado de actividades institucionales a otro lugar. ¿Por qué hemos de respetar a unos gandules que en lugar de trabajar impiden la normalidad ciudadana?
Unos dicen que van a permanecer en Sol por lo menos hasta la próxima huelga fake. Otros parece que se irán. Con la huelga «contra la oposición», según Marisu Montero, se han desenmascarado definitivamente Unai Sordo y Pepe Álvarez, que cuadruplicaron sus ingresos durante el sanchismo. Un nuevo gobierno, si nos libramos del pucherazo, debería repensarse financiar tanto a quienes ya se muestran como adversarios de la ciudadanía convocando huelgas contra quienes no gobiernan y, por ello, no deciden.
Y, de fondo, la corrupción que no cesa. La que Sánchez quiere que olvidemos ante las urnas. Va a resultar que Zapatero traía los joyones para contribuir generosamente a las obras caritativas del padre Ángel”. Juan Van-Halen en “El Debate”. (Destacado militante del PP, Van-Halen,, ha sido senador y presidente de la Asamblea de Madrid)
13.- “Tendremos que quemar las calles”: “Dijo Óscar Puente, ministro de Twitter, micrófono en el belfo: “Hay una oportunidad el 29-N para parar el fascismo. Es mejor salir un día y meter la papeleta que tener que estar saliendo un día tras otro durante cuatro años”. Es decir, lo ha dicho. Si pierden, arderán las calles. No habló en concreto de las mujeres amarradas a la pata de la mesa, ni de los gais apelotonados en los armarios, ni de las centurias negras. No se explayó en las fantasías morbosas en las que Feijóo se convierte en plutonio y Abascal en uranio. Si acusaron a Mariano Rajoy de ser como Franco, entonces son capaces de ver monstruos prodigiosos hasta en las nutrias.
Es sociológicamente fascinante que millones de españoles estén dispuestos a votar a un puñado de corruptos, hipócritas, ladrones y manipuladores, sólo porque la manipulación les ha persuadido de que lo otro es peor. A mí todo esto me tiene cabizbajo desde que empezó la precampaña, y todavía queda más de un mes para las elecciones.
¿Qué van a hacer los otros que pueda ser peor, me pregunto? Creo que no sería peor ni aunque se empeñasen en repetir las catástrofes del Gobierno saliente. Es que lo intentas y no te sale. Se te escapa algo bueno, aunque sea por chiripa. Es difícil que España se convierta en un país más desigual, frustrado, entorpecido, malhumorado, tosco, decadente y jurídicamente inseguro de lo que es, después de tantos años bajo la bota amorosa de los buenos.
No -me lleguen las voces-, no, Juan, es que cuando la derecha gobierne, de puro mala, es capaz de poner al frente del ministerio de Transportes a un tipo como Óscar Puente”. Juan Soto Ivars en el “Abc”.
14.- “Quemar la Casa de Correos o la toma de la Bastilla del 28-M”: “La acampada de Sol, las llamadas de cierta izquierda bonzo a quemar la Casa de Correos, las huelgas contra la oposición y los escraches a la derecha quieren ser como la libertad guiando al pueblo al desastre, la burda astracanada de un puñado de perdedores agarrados como pueden a su butaca de diseño. La explicación es sencilla: intentan parar a la derecha con violencia, no porque la derecha que vota sea violenta sino porque los desnuda: los que mandan entre los protestones son sanguijuelas de un régimen ya de por sí chupóptero que acabarán por darse vergüenza a sí mismos.
Todo esto convierte a la izquierda que todavía conserva el poder en un caso clínico de “Minority Report”, una unidad de estructura casi militar que pretende eliminar cualquier política conservadora antes incluso de que se apruebe. Dicen luchar contra el fascismo, pero actúan como fascistas, solo que sin las lecturas de la Falange. Ayuso es presidenta de la Comunidad de Madrid por mayoría absoluta, pero hay que quemar la Casa de Correos porque no ven otra manera de ganar esa plaza.
Y así, la promesa de blindar el aborto de Pedro Sánchez, por ejemplo, no es más que otra osadía populista porque no se va a dejar de abortar en España gane quien gane y porque, como tantas promesas de última hora, ha contado con ocho años para ejecutarla. Entre tanta llamada a la purificación ideológica resulta frívola la imagen bailonga del presidente, con los pasitos y el movimiento de brazos típico de una cuñada en la boda de un primo y tan escalofriante como inmoral su posado frente al Guernica cuando el único picasso que le roza es el de “Las señoritas de Avignon”. Pedro Narváez en “La Razón”.
15.- “Prefieren a Sánchez, corrupto y autócrata”: “El sanchismo se ha mimetizado tanto con el peronismo o el “kirchnerismo populista” de Cristina Kirchner, condenada por corrupción, que no sólo copia eslóganes y fotos idílicas como la de ella y el “pingüino”, su marido, besándose en Buenos Aires ante sus incondicionales en 2011 con la leyenda «la fuerza del amor», sino que ha importado entre el electorado socialista y de la extrema izquierda patria, la misma consigna clientelista que los peronistas coreaban sobre Perón, pero aplicada al propio Sánchez, «Puto y ladrón queremos a Perón».
La consigna es polarizar hasta que duela, ya sea con manifestaciones contra Vox autorizadas por los delegados gubernamentales devenidos en esbirros al servicio de esa estrategia sanchista que mantiene secuestrada la Puerta del Sol y se vio en La Coruña o con huelgas y manifestaciones como la de los profesores en Madrid, antesala de la huelga general política convocada por los sindicatos pancistas contra la oposición.
Y en esa disyuntiva entre apoyar a “nuestro corrupto y autócrata” Sánchez o elegir al adversario que venga a regenerar y oxigenar el patio democrático, el sanchismo cierra filas con su “ladrón”, como cantaban los peronistas, por mero instinto de supervivencia política.
Sánchez y sus corifeos mediáticos, con esa estrategia polarizadora, ya no buscan convencer con argumentos económicos o de cohesión social, sino infundir el miedo contra la derecha de PP y Vox, a la que presentan como una fuerza oscura y reaccionaria. Y ante eso hay dos respuesta tajantes y contundentes: ir a trabajar el día de la huelga general y votar con avaricia hasta llenar las urnas para acabar con el sanchismo”. Antonio Jiménez en “El Debate”
Por supuesto que no está en el deseo de nadie volver a una dictadura, y por supuesto que el franquismo tuvo momentos oscuros e incompatibles con nuestro modo de vida libre. Pero lo criminal en España en España no es ser heredero del franquismo sino de la República. Herederos del franquismo somos todos, porque es lo que hubo durante cuatro décadas. Herederos de la República solo lo son los que por su ignorancia, por resentimiento social o por instinto asesino reclaman serlo. Esta es la gran enfermedad de España, y aunque se ha explicado el problema siempre al revés, hicimos la Transición para perdonarlos y darles la muy generosa oportunidad de volver a gobernar.
Ni la Transición amnistió al franquismo -porque la Transición la hizo el franquismo, aunque incluyera a todos- ni los votantes de Vox toman como un insulto que les llamen herederos de una época cuyos defectos nadie está interesado en reproducir pero que dejó muchas más ventajas de las que la izquierda entiende. El crimen, el atraso, el abismo en España han venido siempre de la extrema izquierda”. Salvador Sostres en el “Abc”. Sin comentarios.
17.- “Perder o ganar”: “No importa que Sánchez gane o pierda, las dos cosas dan auténtico pavor. Si gana, la revancha contra quienes osaron acusar a Ábalos de corrupto o al hermano del presidente de “enchufado” lo pagarán caro. Moncloa dejará de adjudicar distintivos de malos ciudadanos y pasará a la acción. Si tienes dos pisos serás un buitre y te condenarán a pena de prisión o de Hacienda mientras el marido de Montse Mínguez convertirá su empresa en una ONG con beneficios fiscales.
Los estudiantes estudiaran a María Jesús Montero junto a Isabel la Católica y Begoña Gómez, por fin, podrá ser elegida rectora de la Universidad de Minnesota, pese a las reticencias de Trump, a quien a esas alturas ya habremos declarado la guerra.
Lo peor, sin embargo, no es la victoria sanchista sino el probable escenario de derrota de su gobierno progresista. Entonces, la oposición progresista abrirá las calles y los cielos de toda España y no solo las de Madrid se llenarán de “no paz” y hasta de guerra. No me extrañaría que Feijóo en algún momento de la campaña piense en lo que se le viene encima si, finalmente, consigue gobernar.
Si Sánchez desde lo institucional de la presidencia del Gobierno ya no tiene reparos en decir lo mismo y lo contrario, de inflamar las calles o de organizar una mafia contra el poder judicial, imagínense de lo que será capaz de hacer desde el puesto de Patxi López. El caso es que, ahora mismo, da igual que gane o que pierda”. David Frontela, coordinador de Comunicación del PP de Valladolid y contertulio de “Cuestión de Prioridades”, programa de “La 7” de "Castilla y León TV”, en el “Abc” (edición Castilla y León). Distópica disyuntiva la que nos plantea el ecuánime David Frontela, quién con posterioridad a la publicación de este artículo aparece en el número 4 de la candidatura del PP de Valladolid al Congreso de los Diputados...
18.- “Pues sí, perdí la apuesta”: “Estas elecciones no se adelantan en un contexto ni parecido al de 2023. Para empezar, todos los sondeos de todas las empresas demoscópicas salvo el CIS, las pague quien las pague, dan una ventaja a PP y Vox sobre el PSOE y los partidos de su coalición que más que duplica la de hace tres años. Por eso, si los españoles terminan entregando de nuevo el Gobierno a Pedro Sánchez, será porque la remontada habrá sido legendaria, épica: como salvar un 4-0 en el Bernabéu en el último cuarto de hora del partido.
Vox está mas maduro, da menos miedo que entonces. Pedro Sánchez, no, él da más miedo que entonces. Tiene en la mochila a un fiscal general del Estado condenado, a un exministro y exsecretario general del PSOE, a otro seriamente imputado, a su hermano condenado, a su mujer a las puertas de un juicio, a una fontanera que se juntaba con lo peor de Badajoz, el clan de los rochos, para fastidiar a la jueza que acabó encausando a su hermano, tiene un amigo del alma (ZP) y sus hijas de fango y joyas hasta el cuello… Nada que ver con 2023.
Pero Pedro Sánchez se fía en las inquilinas acampadas y su respuesta con dos decretos a la crisis habitacional desatada tras el desahuicio de la difunta Mari Carmen Abascal. Cree que eso le abre una ventana de oportunidad, que el episodio de Ceuta está ya amortizado y resuelto, que a su izquierda el personal está tan disperso y a por uvas que eso le traerá votos. Y que, por tanto, podría auparse a una tercera legislatura.
(…) Da la sensación que en el PSOE y a su izquierda están convencidos que con la agitación social (mucho más mediática que real) y el eslogan de que el rentismo mata tienen hecha la campaña”. Ángel Ortiz, director de “El Norte de Castilla”. Vamos a ver, Angelo. Es la segunda vez que te refieres a Ábalos atribuyéndole un cargo que nunca ha tenido: secretario general del PSOE. ¿Nadie te advirtió del anterior “lapsus”? ¿O no es ningún lapsus?
19.- “Adictos y desafectos”: “En los años cuarenta, El Norte de Castilla sufrió un doloroso proceso de depuración por parte del régimen de Franco. (…) El Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo funcionó entre 1940 y 1943. Pero en su labor de investigación sobre la ideología de los escritores, periodistas e intelectuales que ejercían en esos años, le sobrevivió la Brigada Político Social, la célebre BPS, que oficialmente estuvo activa hasta 1978.
No sé, o sí que lo sé, porque me viene a la memoria la lucha de Delibes contra la censura franquista cuando ahora se ha dado a conocer la existencia de un dossier del Ministerio del Interior (heredero de aquél de la Gobernación) con el nombre de 281 periodistas, tertulianos y comunicadores clasificados según su orientación y/o actitud hacia el Gobierno.
Un “documento de trabajo”, en palabras de su titular, el depauperado Fernando Grande-Marlaska, en el que los redactores aplican a los reseñados expresiones como “afín al Gobierno”, “apoya al Gobierno”, “muy crítico con el Gobierno”, “defiende” ideas de izquierdas o de derechas”, muy crítico con el PSOE actual”, o ”independiente con clara simpatía por la ideología de izquierda”.
Hace tiempo que digo que el viejo amor que los españoles sentimos por el caudillismo, desde Viriato a Franco, por encima de toda ley, se ha venido a encarnar en este tiempo en la figura del todavía presidente del Gobierno. Y en el retrato solar del caudillo, incluso del caudillito, tan importante como el brillo del jefe supremo lo es la oscuridad del coro de sus secuaces, lacayos, acólitos, sicarios, servidores, peones, adláteres o comparsas, cada uno según su misión”. Carlos Aganzo, exdirector de “El Norte de Castilla”. Hombre c.aganzo, es que hay que ver lo mucho que se te ve el cartón: En lugar de retrotraerte a la dictadura (término éste por cierto te cuidas de no utilizar) de Franco, ¿no crees que hubiera sido más propio referirte a las "listas negras" de periodistas de Castilla y León aparecidas en 1989 y atribuidas al que fuera Portavoz de la Junta, Miguel Ángel Rodríguez?
20.- “Vito Quiles no es el héroe que merecemos, pero sí el que necesitamos”: “Opina Juan Soto Ivars que Vito Quiles trabaja inadvertidamente para el PSOE; al Gobierno le viene fenomenal tener un antagonista que le permita azuzar el fantasma de la turboextrema ultraderecha, lo único que Saunamán puede ofrecer ya a su menguante base de fieles, anhelantes de algo a lo que poder aferrarse después de la infinita sucesión de escándalos, imputaciones y condenas del último par de años.
Hace quince años la izquierda empezó a enviar turbas furiosas a las casas de los políticos de derechas para protestar por las consecuencias inevitables de la gestión del gobierno al que ellos mismos habían votado. Aquellos episodios sistemáticos de acoso contra políticos del PP, UPyD y Ciudadanos y sus familias fueron denominados "Jarabe democrático de los de abajo" por el castrista Iglesias, futuro vicepresidente del gobierno. Sólo dejaron de hacerlo cuando empezaron a sufrirlos ellos mismos. Entonces ya no era la voz del pueblo, era fascismo. Como fascismo es Vito Quiles, mientras que la gente que apedrea políticos y apaliza reporteros son calificados alegremente como "antifascistas".
Da igual si a uno le gusta o no que un tipo le ponga un micrófono en la cara a la mujer del presidente del gobierno. Lo que hace es legal. Si lo que hiciera Quiles fuera ilegal ya estaría en la cárcel, pero no lo es. Quiles tiene la delicadeza de no usar mi dinero para sus performances, cosa que no hacen Televisión Española, de Intxaurrondo a Fortes, pasando por el novio cincuentón de la veinteañera Santaolalla. Así que si les pica, que se rasquen. Diego González en “Libertad Digital”.