jueves, 5 de septiembre de 2024

La trastienda/ Una de postureo para iniciar el nuevo curso político

  Curiosa forma la de Alfonso Fernández Mañueco de ofrecer al inicio del curso político diálogo a los partidos de la oposición a los que al mismo tiempo acusa de antemano de carecer de autonomía propia para alcanzar ningún acuerdo sin el visto bueno de sus respectivas cúpulas (en el caso de Vox dejémoslo en minarete) nacionales. Si piensas asi, y además se lo reprochas públicamente, a cuento de qué les emplazas a ese presunto diálogo. Un caso flagrante de postureo.

Implícitamente se cuela el mensaje de que el PP es el único partido de ámbito nacional que dispone en Castilla y León de autonomía respecto a su dirección nacional, lo cual es “insultar la inteligencia” del mismo modo que, a decir de Fernández Mañueco -en esto literalmente coincidente con Javier Lambán, el barón de los socialistas aragoneses- ha hecho la portavoz federal del PSOE, la burgalesa Esther Peña, al equiparar la “financiación singular” pactada por Pedro Sánchez con Esquerra Republicana de Cataluña con los beneficios fiscales de que gozan las provincias de Soria, Cuenca y Teruel.

Núñez Feijóo y Fernandez Mañueco
 La sumisión del PP de Mañueco a los dictados de la calle Génova es exactamente la misma que la del PSOE de Luis Tudanca respecto a la calle Ferraz. Ni más ni menos. En esto cualquier reproche mutuo equivale a aquello de la sartén y el cazo. Sin ir más lejos, ¿como se explica que, tras haber anunciado no sé ya cuantas veces que presentaría la impugnación “con la mayor celeridad posible”, a fecha de hoy aún no se haya formalizado ante el Tribunal Constitucional el cacareado recurso de la Junta contra una Ley de Amnistía, que según el gobierno Mañueco, vulnera nada menos que 14 artículos de la sacrosanta Carta Magna? Pues muy sencillo: porque desde Génova se ha transmitido la consigna de que ningún gobierno autonómico del PP se adelante a los demás y al propio partido en la presentación de dichos recursos. Y este es solo un ejemplo de la absoluta sumisión de la Junta a la estrategia política diseñada en la calle Génova, que no es otra que la de poner todas las instituciones controladas por el PP al servicio del supremo objetivo de conducir a Alberto Núñez Feijóo al palacio de La Moncloa.

 Mañueco sabe perfectamente que no se dan las condiciones para alcanzar pacto alguno con la oposición, lo cual por otra parte le importa una higa. Sabe que el Proyecto de Presupuestos de la Comunidad para 2025 no va a conseguir la mayoría parlamentaria para ser aprobado, lo cual igualmente se la suda. Aparte de que Santiago Abascal ha anunciado que no cuenten con su partido para ello, Vox no puede hacer el papelón de apoyar unos nuevos Presupuestos cuando el gobierno Mañueco ha renegado de las aberrantes políticas con las que el PP tuvo que complacer a la ultraderecha durante el periodo en el que compartieron gobierno, máxime cuando su antiguo socio ha enviado al limbo del “mausoleo” de Villa del Prado el Proyecto de Ley de la Concordia que pretendía dar la vuelta como a un calcetín al Decreto sobre Memoria Histórica vigente desde el último gobierno presidido por Juan Vicente Herrera.

Aunque en el pasado ese precepto se lo hayan pasado por el forro tanto el mencionado Herrera como el propio Mañueco, lo de presentar cada año un nuevo Proyecto de Presupuestos viene obligado por el Estatuto de Autonomía. Mañueco ha anunciado que lo hará, pero da por descontado que quedará en papel mojado, hasta el punto que asegura (lo cual es mucho asegurar teniendo el precedente de diciembre del 2022) que su no aprobación no sería motivo de una nueva anticipación electoral. En fin, que lo más previsible es que al final se prorroguen las cuentas del presente ejercicio, consensuadas en su momento por PP y Vox, razón esta última de más para que la ultraderecha prefiera esa prórroga a un nuevo marco más favorable aún para el partido que ahora gobierna en minoría.

Óscar López y Luis Tudanca
 Sin olvidar la repercusión de la Ley de Amnistía, la “financiación singular” comprometida con Cataluña constituye todo un filón electoral para el gobierno Mañueco, que encuentra un argumento objetivo para exacerbar el habitual victimismo del PP cuando el gobierno central está en manos socialistas. 

Por mucho que se quieran retorcer los argumentos, es evidente que si los republicanos catalanes han impuesto ese modelo particular -denominado por Núñez Feijóo “cupo separatista”- es porque a través del mismo Cataluña verá incrementada su porción en el reparto de la tarta destinada por el Estado a las Autonomías, ello lógicamente en detrimento del resto de las comunidades. Pero también es cierto que no se puede esgrimir, como hace la Junta, que los recursos recibidos del Estado son insuficientes para atender los servicios públicos esenciales, al mismo tiempo que se utiliza año tras año la capacidad normativa de la comunidad para otorgar beneficios fiscales al segmento de la población más pudiente. No es que sea una incoherencia, es una desfachatez.

 Por lo demás, el nombramiento del hasta ahora ministro José Luis Escrivá como nuevo gobernador del Banco de España ha deparado la unción ministerial de Óscar López como nuevo titular de la cartera de Transformación Digital y Función Pública. 

 El secretario autonómico del PSOE, Luis Tudanca, se ha apresurado en calificarlo de “magnífica noticia”. Motivos tiene: gracias al apoyo de López, que en su día dejó la secretaría autonómica del PSOE para hacerse cargo de la secretaria Federal de Organización, Tudanca se impuso a su antecesor, Julio Villarrubia, en las primarias autonómicas disputadas a cara de perro en 2014. Como el que no quiere la cosa, hace de ello 10 años.

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Post scriptum.- A estas alturas de la película, veo informaciones y comentarios en medios regionales que consideran segoviano a Óscar López, dato completamente falso porque no lo es de nacimiento ni nunca lo ha sido de adopción. Y el agradecido Tudanca ha abundado en ese falaz paisanaje al referirse a él como "paisano" al celebrar su nombramiento ministerial. 

Lo cierto y verdad es que, salvo que uno de sus abuelos nació en Bercimuel, su único vínculo con esta tierra es el haber sido propietario de una segunda residencia en la villa de Riaza. Esta circunstancia meramente patrimonial le sirvió como percha para hacerse pasar por segoviano cuando su mentor y jefe en Ferraz, el inefable Pepiño Blanco, le colocó en 2004 como número uno de la candidatura del PSOE por Segovia al Congreso de los Diputados. 

Por lo tanto y en rigor, López, que entre 2004 y 2018 ha sido sucesivamente diputado, procurador y senador por Castilla y León, ha desempeñado todos esos cargos en calidad de "cunero" y de hecho no ha vuelto a interesarse ni por Segovia ni por esta comunidad autónoma desde que cesó en el último de esos escaños. 

domingo, 1 de septiembre de 2024

El topillo/ El verano en el que el PSOE de Tudanca ha tocado fondo

 Se dice que un político tiene “baraka” cuando por hache o por be la fortuna se alía con él en los momentos mas críticos. Un caso claro por estos lares es el de Alfonso Fernández Mañueco, quien, tras ser el primer candidato del PP que perdía unas elecciones autonómicas en Castilla y León, consiguió en 2019 encaramarse a la presidencia de la Junta gracias al despecho político de Albert Rivera, que, contraviniendo los principios de su partido, le aupó al trono autonómico en detrimento del socialista Luis Tudanca, el candidato mas votado en esos comicios.

A sensu contrario, ejemplo de infortunio político puede ser el propio Tudanca, quien tras ese golpe bajo asestado por el niñato malcriado que dilapidó en un santiamén el gran capital político que llegó a atesorar Ciudadanos, no ha conseguido levantar cabeza y, lo que es peor aún, últimamente actúa como pollo decapitado. Su último, y puede que definitivo, contratiempo ha sido el “caso Cepa”, el sórdido episodio de presunto abuso de un menor protagonizado por el procurador socialista que venía ocupándose de los asuntos de Agricultura. 

 

Juan Luis Cepa
El escándalo se ha producido seis meses después de que estallara el protagonizado por el también procurador -para mayor inri secretario del grupo parlamentario socialista- Ángel Hernández, quien igualmente tuvo que dimitir después de verse implicado de hoz y coz en un caso de violencia de género contra su pareja. Con un agravante: mientras el “caso Hernández” se destapó públicamente de manera súbita, se sospecha que Tudanca conoció el “desliz” de Juan Luis Cepa semanas antes de que trascendiera públicamente sin adoptar en ese tiempo ninguna decisión.

 Puede argumentarse que el secretario autonómico del PSOE no es responsable de los abyectos comportamientos personales de los procuradores socialistas y que tanto Hernández como Cepa han dimitido fulminantemente de todos sus cargos públicos y orgánicos. Solo faltaría, apostillo yo. Pero luego están lo que en tenis se denominan “errores no forzados”. Y hay cabe contabilizar unos cuantos. El más “ostentóreo”, que diría Gíl y Gíl, fue el de aprovechar la remodelación a la que obligó la dimisión de Hernández para cesar como miembro de la dirección del grupo parlamentario a la procuradora leonesa Nuria Rubio sin ninguna justificación objetiva más allá de la propinar en el trasero de la defenestrada un patada al secretario provincial de los socialistas leoneses, Javier Alfonso Cendón, con el que andaba a la greña. El resultado de ese ajuste de cuentas es que estalló públicamente la gresca interna entre el secretario autonómico y la dirección del PSOE leonés.

Luis Tudanca
 De otra parte, el todavía secretario autonómico del PSOE nunca ha sido muy escrupuloso sobre la composición de las listas electorales a las Cortes de Castilla y León. Particularmente, me llamó la atención que en las últimas elecciones autonómicas volviera a formar parte de la candidatura por Zamora Inmaculada García Rioja, quien en la anterior legislatura tuvo que dimitir de forma fulminante tras dar positivo en un control de alcoholemia. En materia de conducción bajo lo efectos del alcohol, Tudanca ya se había retratado cuando en su día exigió la dimisión de todos sus cargos a la entonces vicepresidenta de la Junta, Rosa Valdeón, una exigencia irreprochable si no fuera porque él mismo había sido cazado años antes superando la tasa de alcoholemia al salir de un parking de la capital burgalesa.

En fin, pienso que el “caso Cepa” ha supuesto la puntilla política de Luis Tudanca, al que cabe dar por absolutamente amortizado como secretario autonómico del PSOE y eventual candidato -sería la cuarta vez- a la presidencia de la Junta. Algo que ya tenía muy difícil tras su frontal enfrentamiento con los máximos responsables del partido en León, el mencionado Cendón, y Valladolid, Óscar Puente, quien ya cuestionó su labor de oposición al primer gobierno presidido por Mañueco.

Así pues, la sucesión de Tudanca está abierta y en ese proceso me ratifico en que ha de descartarse la opción del alcalde de Soria, Carlos Martínez Minguez, al que la imagen de su patochada a bordo de un “papamóvil” en las fiestas de Tardelcuende le perseguirá mientras viva. A priori no se vislumbra ningún candidato o candidata emergentes. Y no creo que acepte ese cáliz la ministra de Igualdad, Ana Redondo, en su día portavoz del grupo parlamentario socialista.

 De no surgir otra alternativa apoyada por el trío al que Pedro Sánchez consultará sobre el asunto -a saber, el expresidente Zapatero, el ministro Puente y el jefe de su Gabinete, Óscar López- no descartaría yo a la exdelegada del Gobierno y actual directora general de Protección Civil, Virginia Barcones, quien, ojo al dato, después de incorporarse al equipo  del Ministerio del Interior no ha renunciado a su cargo de vicesecretaria autonómica del PSOE. Barcones sigue siendo uno de los escasos activos que les quedan a los socialistas de Castilla y León y aceptó con resignación, que remedio, su intempestivo relevo en la Delegación del Gobierno.

Cinco preguntas al lobo:

1.- ¿A qué demonios espera la Audiencia Provincial de Valladolid para hacer publica su sentencia sobre el caso Perla Negra, cuya vista oral concluyó el pasado 8 de mayo? ¿no son suficientes casi 4 meses para redactar y emitir el correspondiente fallo?

2.- El gobierno Mañueco ha recurrido ante el Tribunal Constitucional -desde luego no “con la máxima celeridad posible”- la Ley de Amnistía. ¿Y qué hay del recurso contencioso-administrativo que anunció el pasado 23 de julio demandando la convocatoria de la Conferencia de Presidentes. 

3.-¿A qué diablos espera el PP de Castilla y León para nombrar nuevo portavoz del grupo parlamentario popular, cargo vacante tras la "fuga" de su anterior titular, Raúl de la Hoz, al Parlamento Europeo?

4.-¿El hecho de haber concluido su carrera política tras una condena de 13 meses de inhabilitación por un delito de desobediencia a la autoridad judicial no es óbice ni cortapisa para que el exalcalde de Valladolid Javier León de la Riva reciba el reconocimiento público que supone denominar con su nombre una nueva plaza de la ciudad? Para el equipo de gobierno PP/Vox que encabeza el alcalde Jesús Julio Carnero, está claro que no.

5.- ¿A qué diantres espera para dimitir el concejal de Obras y Servicios y teniente de alcalde de EL Espinar (Segovia), Frutos de Llano Cabezas, tras haber duplicado la tasa de alcoholemia cuando conducía por la localidad un vehículo que, para mayor escarnio, era de titularidad municipal. Y en su defecto, ¿a qué diablos/demonios/diantres espera para cesarlo el alcalde, Javier Figueredo, del PP? ¿Y qué opina al respecto la presidenta provincial del partido y senadora por Segovia, Paloma Sanz Jerónimo?

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viernes, 9 de agosto de 2024

La trastienda/ Uno menos para suceder a Luis Tudanca

 A estas alturas de la película no hace falta que les cuente que en política vale casi todo, y ello es así porque a la hora de votar el electorado lo permite. Salvo en el caso extremo de la gran patraña urdida por José María Aznar con ocasión de los atentados islamistas del 11-M en Madrid, la mentira no suele ser penalizada en las urnas. Sin embargo, esa patente de corso que la clase política cree tener a veces juega malas pasadas en episodios puntuales objetivamente mucho menos graves que el de mentir sistemáticamente y a sabiendas sin el menor escrúpulo.

Pondré un ejemplo. Al que fuera alcalde de León, Mario Amilivia, actual presidente del Consejo de Cuentas de Castilla y León y antes del Consejo Consultivo, le pasó una onerosa factura política la revelación de que entre los gastos de Alcaldía incluyera el de la gomina utilizada para fijar su cabellera. Amilivia pasó a ser conocido en toda España como el “alcalde de la gomina” y ello lastró su carrera política. Hay quien dice que era el ojito derecho del entonces presidente de la Junta, Juan José Lucas, y que, de no ser por ese episodio, hubiera sido el elegido por el estadista de El Burgo de Osma para sucederle en la presidencia de la comunidad.

Martinez a bordo de su "papamóvil" 
 Y saco a colación dicho antecedente con motivo del episodio protagonizado por el alcalde de Soria, el socialista Carlos Martínez, cuya imagen encaramado a un simulacro de “papamóvil” en un festejo popular, ha dado la vuelta al universo patrio (eso que dicen que se ha hecho viral). Ni siquiera ha sido en las fiestas de la capital soriana, sino en una suerte de carnaval celebrado en el municipio de Tardelcuende. Utilizando una escobilla de water a modo de hisopo para esparcir no se sabe qué a los viandante desde el trono “papal” montado sobre el techo de un turismo que tiene toda la pinta de no haber pasado la ITV. No se si será verdad, como rezan algunas crónicas, que el desfile se produjo tras una comida “copiosa”, pero la “frivolité” es de las que hacen época.

Tanto como para arruinar cualquier futuro político. Alcalde de Soria ininterrumpidamente desde 2007 -lo cual, todo hay que decirlo, tiene mucho mérito- Martínez hace tiempo que llevaba buscando su proyección política más allá de San Polo y San Saturio. En su momento se sumó a la aventura emprendida por la desaparecida Carme Chacón para suceder a Zapatero, formando parte del núcleo duro que constituyó la exministra de Defensa. Pero la derrota de ésta a manos de Rubalcaba frustró esa tentativa.

Al margen de aquella escaramuza, el nombre del alcalde soriano ha estado mucho tiempo circulando como posible candidato a liderar el Partido Socialista de Castilla y León. Sonó cuando pegó la espantada Óscar López y cuando cayó en desgracia Julio Villarrubia, pero al final nunca di0 el paso. Y ahora, cuando todo apunta a que Ferraz anda buscando sucesor de Luis Tudanca, había vuelto a emerger su posible candidatura. Y digo había porque, después de su paseo en “papamóvil”, pienso que su opción ha de darse completamente por descartada. Su imagen “viral” protagonizando esa payasada resulta letal para cualquier aspiración política. Pienso que incluso para volverse a presentar por quinta vez a su reelección como alcalde de Soria. Así pues, ya sabemos de uno que no sucederá a Tudanca.

Y el gobierno Mañueco, de veraneo.- A todo esto, cuando se supone que España se está rompiendo en pedazos tras el acuerdo entre el PSOE y Esquerra Republicana, el día en que Puigdemont ha vuelto en dejar en ridículo a la policía nacional y a la autonómica catalana, el gobierno monocolor de Fernández Mañueco está desaparecido. Al punto que con la que se supone que esta cayendo, esta semana no se ha celebrado Consejo de Gobierno. ¿"Ande andarán" el presidente, la flamante vicepresidenta y demás ilustres componentes del Ejecutivo autonómico?

Suárez Quiñones y González Corral, consejeros de guardia
Salvo el de Fomento, Juan Carlos Suárez-Quiñones, de guardia por el alto riesgo de incendios forestales, y la de Agricultura, María González Corral, los demás no se sabe donde paran. Desde un ignoto lugar, Mañueco se ha limitado a publicar un mensaje en su cuenta de X (antiguo Twitter), en el que dice que “Puigdemont, con el apoyo de Sánchez y sus socios separatistas, ha vuelto a reírse de todos los españoles”. Antes de desaparecer de escena, cuando se conoció el acuerdo PSOE-ERC que franqueaba la investidura de Salvador Illa, el presidente de la Junta anunció “una batalla judicial sin precedentes” para impedir lo que considera “un robo a Castilla y León”. No dijo que emprendería dicha batalla “con la máxima celeridad posible”, como anunció en julio el consejero de la Presidencia, González Gago, en relación con el recurso contra la Ley de Amnistía que lleva camino de presentarse en septiembre.

 Así pues, dada la desbandada estival del gobierno Mañueco no sabemos lo que pensará respecto a los últimos datos conocidos en materia demográfica, según los cuales mientras España bate un nuevo récord de población, Castilla y León es una de las pocas comunidades que sigue perdiendo habitantes. Menos mal que con la “fuga” al Parlamento Europeo del hasta ahora portavoz del grupo popular en las Cortes, Rául de la Hoz, quien oficialmente sigue sin haber sido sustituido, el problema demográfico se solucionará en un pispás...

 (Publicado en elDiario.es Castilla y León)

P.S.- Me señala un amable comunicante soriano que Carlos Martínez accedió a sus primeros cargos públicos en las elecciones autonómicas y municipales de 1999, en las que obtuvo sendas actas como concejal del ayuntamiento de Soria y como procurador de las Cortes por la provincia. Por lo tanto, ha de figurar en el ranking de políticos activos en Castilla y León que han superado la friolera de 25 años al servicio de la causa. Con él ya son 33 los abnegados que llevan más de un cuarto de siglo  sacrificándose por el bienestar común de la ciudadanía.

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viernes, 2 de agosto de 2024

El topillo/ El sueño húmedo de un nuevo anticipo electoral

 Si por “Fonsi” Fernández Mañueco fuera, en octubre los resignados ciudadanos de Castilla y León -Sicilia y León, que dijo uno de los empresarios extorsionados por la “trama eólica” comandada por la misma X de la Perla Negra y demás pelotazos asociados, caso este último pendiente por cierto de sentencia de la Audiencia Provincial de Valladolid- estaríamos votando en unas nuevas elecciones autonómicas anticipadas. Es el sueño húmedo del actual presidente de la Junta, quien piensa que, aunque el PP no llegara a la mayoría absoluta, obtendría una mayoría suficiente par poder gobernar en minoría sin que la oposición pudiera bloquear su acción de gobierno en las Cortes (aprovecho para recordar a algún escriba que lo del “mausoleo” de Villa del Prado es otra de las acuñaciones originales de este Blog).

Alfonso Fernández Mañueco
 Porque esa es la cuestión. El PP de Castilla y León ha aplaudido hasta con las orejas (saludos amigo Alberto, sigo teniéndote presente en mis oraciones) la ruptura del pacto con Vox que le permitió mantener a Mañueco como presidente después de dinamitar, anticipación electoral presente, el pacto con Ciudadanos que le franqueó la presidencia de la Junta merced a la rabieta infantil de Albert Rivera, quien contravino todos los principios de su partido, y así le ha ido a él y a su desahuciada formación, al impedir la alternancia que hubiera supuesto la investidura de Luis Tudanca, el candidato del partido más votado en las elecciones autonómicas de 2019.

 El PP está que no cabe de gozo con la ruptura forzada por Santiago Abascal, que le ha permitido desprenderse de ese casposo y tóxico compañero de viaje. Pero, tras la euforia inicial, queda la realidad aritmética de que ha pasado a gobernar en minoría y con un margen de maniobra muy reducido para sacar adelante compromisos electorales que guardó en el cajón al embarcarse en el pacto de gobierno con la ultraderecha. Como se ha visto en el caso del Diálogo Social y el Serla, el gobierno Mañueco ha tardado horas 24 en sacudirse ese yugo de Vox, cuyas imposiciones, entre ellas la de la Ley de la Discordia, han quedado prácticamente en nada (el legado ultra lleva camino de reducirse a la declaración como “bien de interés cultural” de la infame “Pirámide de los Italianos”).

Pero la realidad es que el PP no dispone de apoyos parlamentarios alternativos para sacar adelante compromisos electorales propios como el de promover una nueva Ley integral contra la Violencia de Género -repito, de género, nada del invento de “intrafamiliar”- o la de reconocer mediante ley los derechos de la comunidad LGTBI. Y por supuesto, si no es con el apoyo de Vox, puede olvidarse de unos nuevos Presupuestos de la Comunidad para 2025, aunque esto sea lo de menos, ya que puede prorrogar los vigentes en 2024.

Por ello, y más después de la encuesta servida por “La Sinrazón” y el coste electoral que tendría para el PSOE el “concierto” fiscal catalán concedido por Pedro Sánchez para sacar adelante la investidura de Salvador Illa (y de paso para garantizarse el apoyo de ERC al gobierno socialista en el Congreso de los Diputados), a “Fonsi” se le hacen los dedos huéspedes pensando que un adelanto de las elecciones autonómicas situaría al PP de Castilla y León al borde la mayoría absoluta. Pero ocurre que ese adelanto electoral no lo puede decidir sin contar antes con el visto bueno de Alberto Núñez Feijóo, quien antepone a cualquiera otra circunstancia la estrategia que se ha fijado Génova para conquistar La Moncloa.

Sobre la tormenta interna desatada en el PSOE por su pacto fiscal con los republicanos catalanes, es lógico que el consejero portavoz de la Junta. Carlos Fernández Carriedo, ese eterno-chico-bien-mandado -que-vale-igual-para-un-roto-que-para-un-descosido, exija al todavía máximo dirigente de los socialistas de Castilla y León. Luis Tudanca, que “pase de las palabras a los hechos” e inste a los parlamentarios nacionales del partido a que se opongan en las Cortes Generales a las reformas legislativas necesarias para materializar ese pacto. Lo que es un contrasentido es calificar a Tudanca de ser un político “irrelevante”, que ciertamente es así, y a la vez exigirle autoridad sobre los diputados y senadores socialistas electos en la comunidad, tal como ha hecho el secretario autonómico del PP, Paco-Paquito-Paquete Vázquez Requero de Lama.

Pedro Sánchez y Luis Tudanca
 Decir, como han señalado muchos medios -sin duda para vender una rebelión interna que no pasa de ser un mero postureo para evitar su propio desgaste-, que Tudanca le ha plantado cara a Sánchez es de chiste. La debilidad interna del secretario autonómico roza lo patético. Está completamente en primer tiempo de saludo ante la autoridad competente, en espera de que desde el eje Ferraz-Moncloa se decida su futuro, esto es, si dando la causa por perdida, se opta por presentarle por cuarta vez como candidato a la presidencia de la Junta o, si por el contrario, se decide que el cartel electoral lo encabece alguien con más peso y/o proyección de futuro, en cuyo caso Tudanca será convenientemente recolocado, como sucedió en su día con Ángel Villalba.

 Reitero al respecto lo manifestado en otras ocasiones: La decisión la tomará Sánchez previa consulta al trío con capacidad de influencia en la materia, a saber, el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, el ministro Óscar Puente y el jefe del Gabinete del Presidente en La Moncloa, Óscar López. De este último, a quien el Tribunal de Cuentas le acaba de afear su gestión en Paradores de España, solo espero que no se le ocurra frustrar la carrera política de Ana Redondo proponiendo a la ministra de Igualdad como destinataria de semejante marronazo.

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