miércoles, 20 de octubre de 2021

El topillo

¿Renuncia el PSOE a presentar una segunda moción de censura contra Mañueco?

 A juzgar por lo escuchado ayer en el pleno de las Cortes, la respuesta sería categóricamente afirmativa.

 Reiterando una imputación realizada en la sesión plenaria anterior, el presidente de la Junta volvió ayer a acusar al socialista Luis Tudanca de estar buscando trásfugas para una nueva moción de censura. “Su prioridad está en buscar trásfugas”, le espetó sin venir a cuento con lo que se debatía.

No hace falta ser demasiado perspicaz para sospechar que está reiteración obedece al propósito de Mañueco de convertir esa eventual moción -estatutariamente posible a partir del 10 de marzo- en la coartada perfecta para justificar la convocatoria de elecciones autonómicas anticipadas. Pero, a diferencia de lo ocurrido, en el pleno anterior, ayer la imputación tuvo respuesta.

 No de Tudanca, que ya había agotado su turno, sino de la procuradora Ana Sánchez, a la sazón Secretaría de Organización del PSOE de Castilla y León y encargada de buscar los apoyos a la moción de censura anterior. Y Sánchez no pudo ser más contundente al referirse a los 11 procuradores de Ciudadanos, entre los que a la fuerza tendrían que salir los trásfugas imprescindibles para que prosperara una segunda moción.

 “No los queremos ni regalados con un lazo. Del 1 al 11 toditos para ustedes. Nosotros solo queremos gente decente”, afirmó rotundamente Sánchez, Un repudio en toda regla que priva de viabilidad a la cacareada segunda moción.

 Si Tudanca comparte, como es de suponer, la posición de Sánchez tiene en su mano pinchar el globo inflado por Mañueco. Basta con que se comprometa formal y solemnemente a no presentar una nueva moción. El presidente de la Junta se vería privado de esa coartada y tendría que buscar otros argumentos para justificar su decisión de adelantar elecciones. Tal que la inestabilidad de su gobierno, no tanto por carecer de mayoría parlamentaria como por la insubordinación de la consejera de Sanidad, Verónica Casado, que, en una insólita actitud de rebeldía, no acata la orden de restablecer la atención presencial médica en todos los centros de salud y los consultorios locales.

Respaldada a ciegas por el vicepresidente Igea, Casado se ha convertido en una pesadilla para el PP. Semanas atrás pidió su dimisión el presidente provincial del partido en Burgos. Ayer hizo lo propio el de Ávila.

20-Octubre-2021