lunes, 20 de diciembre de 2021

Injustificado ergo irresponsable

 Desde aquella sesión parlamentaria del mes de septiembre, en la que estalló en el seno del gobierno de coalición PP-C´s la crisis sobre la reforma de la atención primaria, estaba cantado que antes o después el presidente Fernández Mañueco haría uso de su facultad de disolver las Cortes y adelantar las elecciones autonómicas.

 Se había quebrado la confianza no tanto entre ambos grupos parlamentarios -que de hecho no tardaron formalmente en restablecerla- como entre el presidente y la facción de C´s que, acaudillada por el vicepresidente Francisco Igea, acaparaba la representación naranja en la Junta. Especialmente tormentosa era la relación del PP con la consejera de Sanidad, Verónica Casado, situada desde hace mucho tiempo en el ojo del huracán.

 Meses jugando al despiste.- Con todos los sondeos a su favor, era cuestión de tiempo que Fernández Mañueco pulsara el botón electoral para hacer tabla rasa y buscar una cómoda mayoría del PP que le permita seguir gobernando liberado del lastre que a estas alturas representaban Igea y sus adláteres. Era cuestión de encontrar el momento propicio y, sobre todo, de justificar una convocatoria electoral que, aun siendo de ámbito autonómico, convulsiona la política nacional.

 Como sospechábamos, Mañueco se ha pasado meses jugando al despiste, al afirmar hasta la saciedad que su propósito era el de agotar la Legislatura, estableciendo como única condición que la gobernabilidad no se viera afectada por una inestabilidad parlamentaria. Y hace días llegó más lejos aún, al desvincular la aprobación o no de los Presupuestos de la Comunidad de un eventual adelanto electoral. Una aseveración un tanto sorprendente, ya que el rechazo parlamentario de los Presupuestos sí habría sido un argumento de peso para pulsar el botón electoral.

En plena pandemia.- Sin embargo, contraviniendo toda lógica política y, lo que es peor, el sentido común, Mañueco se ha liado la manta a la cabeza y ha decidido anticipar las elecciones sin ninguna justificación de peso y en un momento extraordinariamente intempestivo, en plena fase ascendente de una virulenta sexta ola de la pandemia que satura ya la atención primaria y amenaza con colapsar los hospitales.

 Solamente por esta última razón, la decisión del presidente es de una gran irresponsabilidad política, máxime cuando comporta el relevo en la consejería de Sanidad en una situación de emergencia sanitaria. (No seré yo quien defienda la nefasta gestión de Verónica Casado, pero el momento para prescindir de la consejera de Sanidad no puede ser más inoportuno).

Presupuestos a la papelera.-  No menos insólita resulta la disolución de las Cortes dos días antes de la sesión plenaria convocada para aprobar los Presupuestos de la Comunidad para 2022, lo que conlleva la prórroga a partir del 1 de enero de las cuentas de 2022. Mañueco se carga sus propios Presupuestos, los que debían de impulsar la recuperación de la mano de los fondos europeos, y lo hace sin agotar la posibilidad de que fueran aprobados por la Cámara. En su lugar, se da paso a las turbulencias políticas de un proceso electoral en un contexto de máximo encanallamiento político a todos los niveles.

 No es lo peor que Mañueco haya faltado con todo descaro a su palabra. Eso es algo que se da por descontado en la política española. Lo realmente grave es que ha antepuesto su interés partidista al interés general, tomando una decisión claramente lesiva para la comunidad que preside.

(Publicado en elDiario.es Castilla y León)