martes, 26 de mayo de 2026

La trastienda/ "Sine die". ¿Hasta cuándo?

 “Sine die”: locución latina que viene significar sin fecha ni plazo temporal, es decir, por tiempo indefinido. Y así está el proceso jurídico-político-parlamentario para constituir un nuevo gobierno de Castilla y León en consonancia con el resultado que arrojaron las elecciones autonómicas celebradas el pasado 15 de marzo.

 Casi mes y medio después de que se constituyeran las Cortes de la nueva legislatura, el presidente de la Cámara, Francisco Javier Vázquez Requero de Lama, sigue sin tener a bien convocar la sesión plenaria para someter a votación a un candidato, Alfonso “Fonsi” Fernández Mañueco, al que él mismo proclamó como tal el pasado 7 de mayo, es decir, hace tres semanas. ¿A qué demonios espera Paco-Paquito-Paquete Vázquez para proceder a una convocatoria cuyo retraso está prolongando una perniciosa interinidad, con un gobierno en funciones, el presidido por el propio “Fonsi”, que sigue haciendo, deshaciendo o dejando de hacer (dejación de funciones) sin ningún tipo de control? ¿Piensa mantener esta situación “ad calendas graecas” (locución latina que extiende el “sine die” hasta el día del juicio final o hasta la semana de los tres jueves).

Francisco Vázquez y Alfonso Fernández Mañueco
 Todo esto ocurre porque 43 años después de su restauración (Tordesillas, mayo de 1983), las Cortes de Castilla y León, su Reglamento, no contemplan plazo alguno para celebrar la sesión plenaria de investidura, cuya convocatoria constituye potestad exclusiva del presidente de la Cámara, el mencionado Vázquez, a la sazón subordinado orgánico del candidato Mañueco en tanto que este preside el PP en esta comunidad autónoma.

 El "mausoleo", de vacaciones desde Navidad.- Para mayor inri, la interinidad en la Junta está bloqueando la actividad en el “mausoleo” de Villa del Prado, que celebró su última sesión plenaria en vísperas de las pasadas Navidades.  Pese a que el Reglamento en este punto fija plazo -20 días desde la constitución de la Cámara- 40 días después siguen sin constituirse las nuevas comisiones parlamentarias. La excusa, de mal pagador, es que deben constituirse de acuerdo con la estructura orgánica de la Junta de Castilla y León.

Esto último puede ofrecernos alguna pista sobre el reparto del pastel que se traen entre manos PP y Vox para compartir, tal para cual, el nuevo Ejecutivo autonómico. La ley de Gobierno no permite ampliar el número de consejerías, pero sí cualquier trasvase de competencias entre ellas que modifique la actual estructura orgánica. Se comenta, por ejemplo, que Vox, que volverá a hacerse con la consejería de Agricultura y Ganadería, quiere adscribir a la misma las competencias en materia de Montes, que en ese caso dejarían de pertenecer a la de Medio Ambiente. Asimismo pueden desaparecer de la de Cultura las competencias en Deportes, que quiere atribuirse para sí el que será nuevo vicepresidente primero, que no único, de la Junta, Carlos Pollán, el que fuera presidente (sin mucha fortuna, por cierto) del club de balonmano Ademar de León.

María Pardo y Juan Carlos Suárez-Quiñones
  A todo esto, en contra de todos los pronósticos (el primero el mío, que lo situé como titular de uno de los tres escaños autonómicos en el Senado), parece ser que el todavía consejero contra el Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones, va a terminar salvándose de la quema (nunca mejor dicho). El antiguo “Pañuelitos” y posterior “Rey Sol” (“La Administración soy yo”), no seguirá en Medio Ambiente, sencillamente porque la Ley de Altos Cargos no permite ocupar el mismo cargo más de ocho años. La solución para sortear semejante tomadura de pelo legal pasaría por encomendarle la consejería de Movilidad, cuyo actual titular, José Luis Sanz Merino, a la sazón procurador por Segovia, sería convenientemente compensado con uno de los puestos de “liberado” (alrededor de 100.000 euracos del ala) que mantiene disponible el grupo popular de las Cortes.

Quiñones, ¿confirmado y potenciado?.- De confirmarse lo anterior, Suárez Quiñones no solo se iría políticamente de rositas por su negligente y calamitosa gestión (?) sobre las sucesivas olas de incendios forestales, sino que vería incrementado aún más su enorme peso en el gobierno de la comunidad. Téngase en cuenta que se da por hecho que la consejería de Medio Ambiente pasará a manos de María Pardo, quien ha permanecido a sus órdenes mientras ha sido directora general de Vivienda. (Estaremos atentos a lo que haga Pardo con el inquietante director general y consejero delegado de Somacyl, José Manuel “Dumbo” Jiménez Blázquez, quien lleva ahí -¿por qué será?- desde los tiempos de la infausta María Jesús Ruiz. Y solo faltaría que se salvara asimismo de la quema el nefasto director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, responsable los inoperantes “operativos” en materia de incendios forestales).

Tudanca y Morán (de espaldas) en la anterior Ejecutiva del PSC-L

¿Cómo es posible que Vox, que en su día se sumó a la reprobación parlamentaria de Suárez Quiñones y anunció que denunciaría ante los tribunales el desaguisado de los incendios forestales, trague ahora con la continuidad del susodicho Quiñones en el gobierno de coalición? La explicación radica en las contrapartidas de la negociación entre ambos partidos, que por parte de los ultras está manejando la que fuera directora general en el anterior gobierno bipartito PP-Vox, Montserrat Lluis, dirigente de la máxima confianza de Santiago Abascal con despacho en la calle Bambú como secretaria general adjunta del partido.

 El Senado, moneda de cambio.-  Entre esas contrapartidas, estaría la de ceder a Vox uno de los dos escaños autonómicos del Senado que corresponden al PP de Castilla y León. El ex procurador berciano Miguel Suárez Arca sería el agraciado. Y no sería el único leonés en encaramarse a uno de esos escaños, ya que el expresidente socialista de la Diputación de León, Eduardo Morán, suena para reemplazar en el escaño socialista a Luis Tudanca, a quien habrían puesto la proa los dos valedores que auparon a Carlos Martínez, al liderazgo del PSOE de Castilla y León. A saber, Óscar Puente y Javier Alfonso-Cendón, aparte de otras cosas, secretarios provinciales del PSOE en Valladolid y León, respectivamente. Los destinatarios de los tres escaños autonómicos del Senado se conocerán el próximo 10 de julio, fecha en la que está previsto el correspondiente pleno de las Cortes. Solo faltaría que para entonces no se haya celebrado la sesión de investidura. Sería el colmo, pero ya se sabe, fatídica ley de Murphy, que todo es empeorable. Incluso la gestión de las instituciones básicas de esta desdichada comunidad autónoma.

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