lunes, 15 de junio de 2026

La trastienda/ Un once tan previsible como el de Luis de la Fuente

 No saltó la sorpresa en Las Gaunas, que al fin y al cabo también fue un convento, como el Colegio de la Asunción, ese recinto ocupado por el Partido Popular desde que José María Aznar lo utilizara como trampolín político hace ya la friolera de 39 años… (y los que te rondaré al paso que vamos).

 El once elegido (8 PP/3 Vox) que desde este lunes integra con Alfonso “Fonsi Fernández Mañueco la alineación del nuevo Ejecutivo autonómico era casi tan previsible como el que hoy presenta Luis de la Fuente ante Cabo Verde. Si bien “Fonsi” ha cambiado de posición a varios de los titulares, todos los ungidos figuraban en las quinielas. Ellos y los dos descartes respecto al anterior once: el hasta ahora titular de Movilidad, José Luis Sanz Merino, quien empieza a emular al mismísimo Carlos Fernández Carriedo en eso de valer lo mismo para un roto que para un descosido, y el aprovechategui Gonzalo Santonja, que en 2022 llegó a Cultura de la mano de Vox y cuando la ultraderecha pegó la espantada se refugió bajo las faldas de “Fonsi” hasta conseguir completar la Legislatura.

Alex Grijelmo, la envidia de Santonja
Aunque realmente a quien envidia estos días Santonja no es a su sucesor en la consejería, sino al periodista y escritor burgalés Alex Grijelmo, recién elegido para ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua. Un anhelo que jamás vera cumplido el ya exconsejero de Cultura, pese a haberse afanado a fondo en ello durante su larga y fructífera (para él, claro) etapa al frente del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. (Por cierto, varios años después, nada se sabe de las querellas judiciales que, en defensa de su mancillado honor, anunció en noviembre de 2023 Santonja contra el escritor Luis García Montero, el ministro Óscar Puente y el exsecretario autonómico y todavía senador socialista por la comunidad, Luis Tudanca).

 Por lo demás, se ha confirmado la continuidad en la Junta del hasta ayer consejero contra el Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, recolocado ahora al frente de la consejería de Industria. El "tocomocho Quiñones" le ha salido niquelado a Mañueco. No lo presenta, porque era impresentable, a los pasados comicios autonómicos, ahorrándose así el alto coste electoral derivado de mantener como cabeza de lista por León al responsable político directo de la plaga de incendios forestales que ha asolado a la comunidad autónoma en general y al territorio leonés en particular. 
En lugar de él, se presenta otro candidato, en este caso candidata, cuanto más desconocida mejor, y en escaños, que es lo que cuenta, el coste acaba siendo inexistente. 
Suárez-Quiñones y Fernández Mañueco
Ahora se le asigna a Quiñones otra consejería y ancha es Castilla (y parece que también León). Algún día habrá que desvelar las claves que convierten al exjuez decano de León en una pieza blindada en el gobierno que preside "Fonsi".

 Finalmente, su desastroso legado en la consejería de Medio Ambiente no lo hereda María Pardo, nueva titular de Educación, sino María González Corral, hasta ahora consejera de Agricultura, cargo en el que es sustituida por uno de los tres consejeros designados por Vox. El nuevo consejero de Agricultura era una de las pocas incógnitas por despejar, ya que el cargo se lo han estado disputando  dos candidatos, el sempiterno director general de la PAC tanto en gobiernos monocolores del PP como en el anterior bipartito con Vox, Pedro Medina, y el presidente provincial de Asaja en Ávila, Joaquín Antonio Pino.

No estoy yo muy seguro de que al presidente regional del sindicato agrario, Donaciano Dujo, le haya hecho muy feliz este nombramiento. En Asaja no todos comparten los postulados de Vox, como bien se ha visto en unas recientes declaraciones de su secretario regional, José Antonio Turrado, a favor del proceso de regularización de personas inmigrantes y en contra del criterio de “prioridad nacional”.

De hecho, la mayoría de dirigentes y afiliados del sindicato sintonizan más con el PP que con la ultraderecha. Y Pino, el nuevo consejero, es por supuesto de los voxistas más cafeteros; él y el presidente de Asaja en Valladolid, Moncho Alonso, a la sazón esposo de la primera teniente de alcalde y concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, Irene Carvajal.

En fin, habrá que esperar a que se apruebe la nueva estructura orgánica de la Junta para conocer el desconcertante baile de competencias que acarrea el pacto urdido por PP y Vox. No solo se ha desintegrado por completo la antigua consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades. Además, se han perpetrado aberraciones como la de extirpar de la de Educación la competencia en Universidades para trasladarla a la consejería de Industria. O que haya una consejería de Medio Ambiente -que, ojo, también lo va a ser de Energía- al mismo tiempo que la de Agricultura pasa a albergar competencias en Política Ambiental. Y también hay que estar a la nueva estructura orgánica para conocer, una vez que creada de tapadillo una undécima consejería no reconocida como tal  adscrita a la vicepresidencia segunda, a qué cifra pasa a elevarse el total de altos cargos de la Junta, que hasta ahora rondaba el centenar.

P.D.- A ver Ángelo, Saulo y demás agraciados, y agradecidos, por la “chequera mediática” de la Junta de Castilla y León, repetid conmigo: Vox, el socio de gobierno del PP de Mañueco en esta comunidad, es un partido de ultraderecha o, si preferís, de extrema derecha. No pasa nada por decirlo: ellos mismos, los de Abascal, lo reconocen y a mucha honra. A ver si va a ser que ocultais su etiqueta ideológica no como deferencia hacia ellos, sino para no incomodar a Mañueco. Bueno, pues si es así, nos vamos aclarando.

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