A simple vista, pudiera parecer que lo del nuevo gobierno de Castilla y León es un “déja vu”, pero a poco que se analice el panorama puede advertirse que situación dista mucho de la derivada del anterior encamamiento entre PP y Vox. Y muy a favor del entonces y ahora presidente “Fonsi” Fernández Mañueco
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| Mañueco en el Colegio de la Asunción |
Hace al caso recordar que Mañueco perpetró es
pacto actuando por libre, aprovechando el vacío de poder que se produjo en
Génova entre la defenestración de Pablo Casado -contrario a los pactos
con Vox- y el aterrizaje en Madrid de Alberto Núñez Feijóo, que hizo
como que no se daba enterado.
La situación ha dado un vuelco desde entonces.
El PP de Feijóo ha terminado mimetizándose con Vox hasta extremos de conformar hoy
un bloque casi monolítico. Verbigracia, su portavoz parlamentaria, Ester
Muñoz -la leonesa otrora protegida
de Mañueco y del compadre de éste, Fernando Martínez Maillo-
por momentos desborda por la derecha a Pepa Millán,su homóloga ultraderechista.
Otro tanto cabe decir de respecto a los números dos de ambas formaciones, Miguel
Tellado e Ignacio Garriga. (Recuérdese que Tellado llegó a sugerir nada
menos que el despliegue de barcos de la Armada Española para neutralizar en
alta mar los cayucos que navegaban hacia territorio español).
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| Carlos Pollán, vicepresidente de la Junta |
A Mañueco el pacto con Vox le ha salido muchísimo
más barato que el de 2022. No solo porque esta vez no ha dejado en manos de la
ultraderecha la presidencia de las Cortes, donde ha colocado a su fiel escudero
Paco-Paquito-Paquete Vázquez. Además de eso, el perfil y “modus
operandi” del nuevo vicepresidente primero, Carlos Pollán, no tiene nada
que ver con el del defenestrado García-Gallardo, un descerebrado político sin
precedentes en la vida pública de esta comunidad autónoma. (Eso sí, que nadie
se confunda: formas aparte -Pollán tiene aspecto de empleado de banca o
vendedor de seguros- los dos tienen el mismo pensamiento antediluviano, esto
es, el que dicta Abascal ilustrado por sus bienpagados asesores Monasterio
y Ariza).
Asimismo, Mañueco ha tenido buen cuidado de alejar
a Vox de la consejería encargada del “Diálogo Social”, evitándose así el grave
conflicto con los sindicatos y la patronal provocado en la anterior etapa por otro
descerebrado político de primera, el que fuera consejero Mariano Veganzones.
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| Carlos Martínez y Luis Tudanca |
De
hecho, mientras Martínez se ha visto forzado por sus padrinos Puente y Cendón
a apear a Luis Tudanca del escaño de senador autonómico (ojo no le
recoloque como cuota socialista en alguna institución autonómica), Mañueco se
ha permitido el lujo de otorgar ese mismo retiro dorado en la Cámara Alta al
salmantino Javier Iglesias, espejando con ello el camino para colocar a
otro propio en la Diputación salmantina. Y para completar el cuadro se ha normalizado que un vasco de pura
cepa, Javier Maroto, el exalcalde de Vitoria que defendía la anexión del
Condado de Treviño al País Vasco, represente a Castilla y León en el Senado. Casi
el día de la marmota.


