lunes, 13 de julio de 2026

El imparable ascenso de B.G.G. ¿Desvergüenza o gol a Mañueco por toda la escuadra?

21 de junio de 2012, jueves para más señas. Mientras el gobierno presidido por el supuestamente impoluto Juan Vicente Herrera celebraba su habitual reunión semanal, en el Colegio de la Asunción de repente saltaban todas las alarmas. Agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía Nacional se personaban en la sede de la consejería de Fomento y recababan documentación sobre determinado contrato licitado por la dirección general de Carreteras. Los miembros de la UDEF no solo requisaban la documentación relativa a ese expediente. Además, se llevaban detenida a la funcionaria B.G.G., cuyo domicilio fue objeto de registro por los mismos agentes antes de proceder a su toma de declaración en dependencias policiales.

Foto de familia del segundo gobierno PP/Vox
 El revuelo político fue el imaginable, si bien no todo el mundo se vio completamente sorprendido, ya que los antecedentes sobre una presunta trama corrupta localizada en la dirección general de Carreteras de la Junta se remontaban a la etapa de gobierno de Juan José Lucas, entonces con otro director general del mismo departamento, A.D.R., soriano como el presidente y conocido en el sector como “Mister 3 por ciento”, apodo que a decir verdad no le hacía justicia, ya que el trinque generalizado no era del tres sino del cinco.

 La citada actuación de la UDEF,  insignificante punta de un gigantesco iceberg, se refería al proceso de contratación de la dirección facultativa de la variante de Guardo (Palencia), adjudicado en algo más de 400.000 euros a una UTE constituida por dos estudios de ingeniería. Las pesquisas policiales dieron lugar a la imputación judicial de la mencionada B.G.G., así como a la del jefe de servicio Jesús Martínez Almeida y  a la del propio director general de Carreteras, Luis Alberto Solís, acusados de presuntos delitos de revelación de información reservada y fraude a ente público.

 Cuatro años después, y pese a las numerosas evidencias aportadas por la UDEF -el intenso flujo de llamadas y mensajes, así como reuniones presenciales entre la susodicha B.B.G. y directivos de las empresas a la postre adjudicatarias del contrato, amén de determinados regalos recibidos por la la funcionaria, encargada de elaborar el pliego de condiciones de la licitación- el Juzgado de lo Penal nº 2 de Valladolid absolvió a los procesados al entender que no había quedado probado el tamaño amaño del contrato. 

Silván y Suárez-Quiñones, antiguos consejeros de Fomento
Solís ni siquiera llegó a sentarse en el banquillo, ya que el juez instructor sobreseyó las acusaciones. A pesar de la constancia de algún enlace con los mismos, no ha sido acreditado su directo conocimiento y participación en los hechos”, afirmaba ¿candorosamente? el auto del juez José María Crespo (años más tarde, el alto cargo más efímero, alrededor de una semana, que ha conocido la Junta de Castilla y León). 

Solís ha sido uno de los altos cargos de la Junta más longevos en el mismo puesto, ya que ejerció ininterrumpidamente entre 1995 y 2019, 24 años, 24,  durante los cuales le renovaron su confianza cuatro consejeros diferentes (todos del PP, claro). (Trayectoria similar y paralela la de su paisano abulense José Manuel “Dumbo” Jiménez Blázquez, quien ya veremos si no acaba batiendo ese récord).

 Otra cosa no, pero la instrucción judicial de aquella microcausa permitió a B.G.G. hacer alarde de un talento creativo que ha devenido después en una incipiente carrera literaria. En su primera comparecencia en el juzgado, nuestra heroína trató de evitar la curiosidad pública ocultándose bajo un gorro y una bufanda (tras lo de Ábalos, podríamos decir que se marcó un Jessica). Y más lejos llegó en una comparecencia posterior a la que acudió luciendo peluca negra, gafas del mismo color y cámara de fotos colgada al cuello, disfraz con el que pretendió ser confundida con una reportera gráfica. Talento creativo, ya digo.

Luis Alberto Solís

“Sospechosos habituales”.- No era la primera vez que actuaciones perpetradas por el mismo trío eran investigadas por la Justicia. Un año antes, en 2011, Solís, Almeida y B.G.G., fueron imputados por su presunta prevaricación en una pieza separada del caso Gürtel, relativa a la adjudicación de la variante de Olleros de Alba (León). Aquella actuación judicial implicó al ex consejero de Fomento José Manuel “Toti” Fernández Santiago, en ese momento presidente de las Cortes, razón por la cual hubo de hacerse cargo de la instrucción el Tribunal Superior de Justicia. Y en Burgos alguien se ocupó de hacerle al PP un trabajito fino: se dio carpetazo a la causa, quedaron sobreseídas las acusaciones y se declaró prescrito el presunto delito de cohecho del que era acusado Fernández Santiago. (Sin embargo, “Toti” no se fue del todo de rositas, ya que años después, en 2018, su imputación en ese caso fue el argumento utilizado por el entonces secretario autonómico del PSOE, Luis Tudanca, para vetar su candidatura -apadrinada por su amigo “Fonsi”- a la presidencia del Consejo Consultivo. Eso que se encontró el actual presidente de la institución, el salmantino Agustín Sánchez de Vega).

 Pero hubo más. Pese al carpetazo del TSJ, una de las sentencias del Tribunal Supremo sobre la trama Gürtel declaró después literalmente “irregular” tanto la adjudicación de la variante de Olleros de Alba como la de Villanueva de Mena, Villasana y Entrambasaguas, detallando los importes de las comisiones cobradas por los “conseguidores” que mediaron para que dichas obras recayeran en la constructora Teconsa (grupo Martínez Núñez).

Belén González González
Y ahora ascendida a directora general.- Con semejante trayectoria, el nuevo/viejo gobierno Mañueco nombraba el pasado jueves directora general de Carreteras de Infraestructuras a Belén González González, o sea, a B.G.G., quien ve así justamente recompensada su infatigable entrega a la causa. Desconozco si “Fonsi” estaba al tanto de la trayectoria de González o alguien le ha metido un gol por toda la escuadra. A él y a la flamante consejera de Movilidad, Cristina Sanchidrián, casualmente también abulense. Si Mañueco estaba al tanto, equivaldría a tener menos vergüenza que un gato en una matanza, que diría José Mota. Y si ha sido un gol, él sabrá si no vale más la pena ponerse una vez rojo que ciento colorado.

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jueves, 2 de julio de 2026

La trastienda/ Será por dinero... (seguimos nadando en la ambulancia)

 

Nada más conocer el reparto del botín apañado por los siameses ideológicos que detentan el poder en la Junta de Castilla y León, era fácil barruntar que el nuevo gobierno presidido por Alfonso “Fonsi” Fernández Mañueco iba a batir el récord de altos cargos en la historia de la comunidad autónoma. La creación de una segunda vicepresidencia y el revoltijo de competencias atribuida a la misma -equivalentes a las de una undécima consejería creada de extranjis- así lo hacía presagiar.

 Que uno recuerde, dicho récord lo dejó establecido el olvidado (y olvidable) Juan Vicente Herrera, quién en sus tiempos de supuesto esplendor llegó a desplegar un organigrama de 101 altos cargos. Lo recuerdo bien porque entonces me referí a él (al organigrama, no a su evanescente responsable) como el gobierno de los “101 dalmatas”. Entre esos ciento y la madre figuraba la Gerencia Regional de Justicia, adscrita a llamada consejería de Interior y Justicia, que supuestamente se iba a encargar de preparar las transferencias en materia de Justicia incorporadas en una reforma del Estatuto de Autonomía.

Alfonso Fernández Mañueco

 Dicha consejería, encomendada a “Fonsi” dentro de una reestructuración pensada para entregar la de Presidencia al infausto Joseantonio de Santiago-Juarez, no tardó en ser motejada como la consejería Ni-Ni (ni Interior ni Justicia). Pero eso sí, se nombró Gerente Regional de Justicia a una juez, Felisa Herrero, cuya única gestión conocida fue la de adjudicar un coche oficial de la Junta al entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia, José Luis Concepción, y otro al fiscal superior coeáneo, Gonzalo Martín Granizo. (Desconozco por cierto si los actuales titulares de ambos cargos siguen disfrutando de ese obsequio-gentileza -convenía llevarse bien con la Judicatura, por si las flies- del entonces consejero Ni-Ni. De eso hace más de veinte años, y de la transferencia de la Justicia -"ay que risa, tía Felisa"- nunca más se supo. Como decía el genial “Hermano Lobo”, a lo mejor se retoma el asunto “el año que viene, si Dios quiere…”

 Récord absoluto también en el número de viceconsejerías, ahora diez, sin contar que determinados altos cargos, entre ellos la Jefa de Gabinete del Presidente, tienen un sueldo equiparado al segundo escalón de las consejerías. 

Luis Miguel González Gago

 El apaño sitúa al eminente jurista (memorable descubridor del ocaso como fundamento jurídico) “Luismi” González Gago como el consejero que tiene bajo su dependencia orgánica nada menos que a 15 de los 102 altos cargos del nuevo organigrama, que serían 24 si se suman los nueve delegados territoriales. “Luismi”, quién al no ser procurador, ahora no devenga las sustanciosas dietas de las Cortes, puede presumir de ser el cargo con más poder político teórico en el nuevo Gobierno, con permiso, eso sí, del consejero de Sanidad (y ahora también de Bienestar Social), Alejandro Vázquez, quien pasa a gestionar alrededor del 40 por cierto del Presupuesto de la Junta.

 No diré yo que la vicepresidenta segunda, ingeniera de Caminos ella, Isabel Blanco, ha quedado políticamente casi para vestir santos, expresión machista que me costaría la justa recriminación de las feministas de las cuales ella nunca ha formado parte. Pero, descuartizada por completo la antigua consejería de Bienestar e Igualdad de Oportunidades, otrora bandera de la política social de la Junta, queda relegada a gestionar un conjunto heterogéneo de descartes que se concretan en cinco direcciones generales.

Carlos Pollán
 Por su parte, Vox tiene a su disposición 25 de los 102 altos cargos del organigrama. El vicepresidente segundo y titular de la consejería de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, Carlos Pollán, tiene bajo su dependencia a otros siete altos cargos, los que nunca tuvo el inefable García-Gallardo (GG, junior), quién en gloria política esté gozando de tanta salud como descanso dejó tras verse obligado por el mariscal Abascal a abandonar el momio disfrutado como número dos de “Fonsi”. Sólo una simple curiosidad sobre la consejería atribuida a Pollán: ¿a qué dedicará sus desvelos la dirección general de Desregulación?

 El consejero de Cultura, Alberto Díaz Pico, tiene a seis altos cargos bajo su mandato, pero la palma es la del nuevo titular de Agricultura, Joaquín Antonio Pino, quien se ha montado toda una macroconsejería que, incluido el ITA, suma diez altos cargos, uno correspondiente a la dirección general de Política Ambiental, todo un cuerpo extraño en un gobierno con una consejería de Medio Ambiente. Dado que ese organismo no se va a ocupar ni de la Caza ni de la Pesca, adscritas a otra dirección general, cabe pensar que su cometido será el de combatir el “fanatismo climático” de la Agenda 2030.

Luis Fuentes y Miguel Ángel González Rodrigo
 En fin, a todo esto “Fonsi” también ha ido incrementando la nómina de “personal eventual” de designación directa supuestamente dedicado al servicio de los altos cargos de su gobierno. En su primer gobierno de coalición, el compartido con Ciudadanos, dicha nómina se incrementó escandalosamente hasta alcanzar el número de 41 nombramientos. Hasta hoy (en esto hay que estar atentos cada día al Bocyl) dicha nómina se cuantifica en 45, con salarios que oscilan entre los 47.882 euros anuales (29 de ellos) y los más de 63.703 que se levantan dos esforzadas compañeras de la profesión periodística. 

 Entre los agraciados, “Fonsi” ha renovado al que fuera número dos de Ciudadanos en Castilla y León durante la etapa del gobierno compartido, Miguel Ángel González Rodrigo, alias “el mudito” y también “el manquito”. Vamos a ver si hace lo propio con el que fuera número uno del mismo partido en esta comunidad y presidente de las Cortes, Luis Fuentes, una ineptitud tamaño king size a la que recompensó ignotos servicios prestados nombrándole Delegado del Corredor Atlántico, cargo que se mantiene en el nuevo organigrama sin que jamás su titular haya dado cuenta de la gestión realizada. 

Francisco Vázquez Requero y de Lama

 Y no queda todo el despilfarro ahí. La consejería de Presidencia sigue manteniendo la llamada Fundación “Valores”, creada a toda prisa a mediados de 2024 justo cuando Vox rompió el pacto de gobierno en la Junta y la Fundación “Castilla y León”, encargada hasta entonces de dar cobertura a la concentración de Villalar, quedó al albur de lo que decidiera el entonces presidente de las Cortes, el ultraderechista Carlos Pollán, quién culminó su mandato en la Cámara sin haber participado jamás en la celebración anual de la celebración comunera. 

 Pese a haber recuperado la presidencia de las Cortes tras colocar en la misma a Paco/Paquito/ Paquete (sobre todo “Paquete”) Vázquez Requero de Lama, la Junta no se ha planteado disolver el chiringuito este de “Valores”, cuya única labor conocida ha sido la de contratar los conciertos/recitales celebrados a nada módico precio en todas las capitales de provincia con ocasión de la festividad del 23 de abril. El PSOE de Castilla y León cuantifica en 700.000 euros -y creo que se queda corto- el incremento de gasto generado por el nuevo organigrama de la Junta. Será por dinero… No se han enterado de que la Junta, tal que diría Manquiña en “Airbag”, siempre ha nadado y sigue nadando en la ambulancia.

 P.D.- A ver Ángelo, Saulo y demás agraciados (y sobre todo agradecidos) por la “chequera mediática” de la Junta de Castilla y León: repetid conmigo, que no pasa nada: Vox, el socio de gobierno del PP de Mañueco en esta comunidad, es un partido de ultraderecha o, si se prefiere, de extrema derecha. Y además, declaradamente xenófobo. No pasa nada por decirlo: si ellos mismos lo reconocen y a mucha honra. Ah, que evitais resaltar su etiqueta ideológica no por ellos, sino para no incomodar a Mañueco. Pues vale, así nos vamos aclarando. Si hasta el farsante Moreno Bonilla ha acabado tragando con la "prioridad nacional" y un vicepresidente de Vox...

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lunes, 15 de junio de 2026

La trastienda/ Un once tan previsible como el de Luis de la Fuente

 No saltó la sorpresa en Las Gaunas, que al fin y al cabo también fue un convento, como el Colegio de la Asunción, ese recinto ocupado por el Partido Popular desde que José María Aznar lo utilizara como trampolín político hace ya la friolera de 39 años… (y los que te rondaré al paso que vamos).

 El once elegido (8 PP/3 Vox) que desde este lunes integra con Alfonso “Fonsi Fernández Mañueco la alineación del nuevo Ejecutivo autonómico era casi tan previsible como el que hoy presenta Luis de la Fuente ante Cabo Verde. Si bien “Fonsi” ha cambiado de posición a varios de los titulares, todos los ungidos figuraban en las quinielas. Ellos y los dos descartes respecto al anterior once: el hasta ahora titular de Movilidad, José Luis Sanz Merino, quien empieza a emular al mismísimo Carlos Fernández Carriedo en eso de valer lo mismo para un roto que para un descosido, y el aprovechategui Gonzalo Santonja, que en 2022 llegó a Cultura de la mano de Vox y cuando la ultraderecha pegó la espantada se refugió bajo las faldas de “Fonsi” hasta conseguir completar la Legislatura.

Alex Grijelmo, la envidia de Santonja
Aunque realmente a quien envidia estos días Santonja no es a su sucesor en la consejería, sino al periodista y escritor burgalés Alex Grijelmo, recién elegido para ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua. Un anhelo que jamás vera cumplido el ya exconsejero de Cultura, pese a haberse afanado a fondo en ello durante su larga y fructífera (para él, claro) etapa al frente del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. (Por cierto, varios años después, nada se sabe de las querellas judiciales que, en defensa de su mancillado honor, anunció en noviembre de 2023 Santonja contra el escritor Luis García Montero, el ministro Óscar Puente y el exsecretario autonómico y todavía senador socialista por la comunidad, Luis Tudanca).

 Por lo demás, se ha confirmado la continuidad en la Junta del hasta ayer consejero contra el Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, recolocado ahora al frente de la consejería de Industria. El "tocomocho Quiñones" le ha salido niquelado a Mañueco. No lo presenta, porque era impresentable, a los pasados comicios autonómicos, ahorrándose así el alto coste electoral derivado de mantener como cabeza de lista por León al responsable político directo de la plaga de incendios forestales que ha asolado a la comunidad autónoma en general y al territorio leonés en particular. 
En lugar de él, se presenta otro candidato, en este caso candidata, cuanto más desconocida mejor, y en escaños, que es lo que cuenta, el coste acaba siendo inexistente. 
Suárez-Quiñones y Fernández Mañueco
Ahora se le asigna a Quiñones otra consejería y ancha es Castilla (y parece que también León). Algún día habrá que desvelar las claves que convierten al exjuez decano de León en una pieza blindada en el gobierno que preside "Fonsi".

 Finalmente, su desastroso legado en la consejería de Medio Ambiente no lo hereda María Pardo, nueva titular de Educación, sino María González Corral, hasta ahora consejera de Agricultura, cargo en el que es sustituida por uno de los tres consejeros designados por Vox. El nuevo consejero de Agricultura era una de las pocas incógnitas por despejar, ya que el cargo se lo han estado disputando  dos candidatos, el sempiterno director general de la PAC tanto en gobiernos monocolores del PP como en el anterior bipartito con Vox, Pedro Medina, y el presidente provincial de Asaja en Ávila, Joaquín Antonio Pino.

No estoy yo muy seguro de que al presidente regional del sindicato agrario, Donaciano Dujo, le haya hecho muy feliz este nombramiento. En Asaja no todos comparten los postulados de Vox, como bien se ha visto en unas recientes declaraciones de su secretario regional, José Antonio Turrado, a favor del proceso de regularización de personas inmigrantes y en contra del criterio de “prioridad nacional”.

De hecho, la mayoría de dirigentes y afiliados del sindicato sintonizan más con el PP que con la ultraderecha. Y Pino, el nuevo consejero, es por supuesto de los voxistas más cafeteros; él y el presidente de Asaja en Valladolid, Moncho Alonso, a la sazón esposo de la primera teniente de alcalde y concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid, Irene Carvajal.

En fin, habrá que esperar a que se apruebe la nueva estructura orgánica de la Junta para conocer el desconcertante baile de competencias que acarrea el pacto urdido por PP y Vox. No solo se ha desintegrado por completo la antigua consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades. Además, se han perpetrado aberraciones como la de extirpar de la de Educación la competencia en Universidades para trasladarla a la consejería de Industria. O que haya una consejería de Medio Ambiente -que, ojo, también lo va a ser de Energía- al mismo tiempo que la de Agricultura pasa a albergar competencias en Política Ambiental. Y también hay que estar a la nueva estructura orgánica para conocer, una vez que creada de tapadillo una undécima consejería no reconocida como tal  adscrita a la vicepresidencia segunda, a qué cifra pasa a elevarse el total de altos cargos de la Junta, que hasta ahora rondaba el centenar.

P.D.- A ver Ángelo, Saulo y demás agraciados, y agradecidos, por la “chequera mediática” de la Junta de Castilla y León, repetid conmigo: Vox, el socio de gobierno del PP de Mañueco en esta comunidad, es un partido de ultraderecha o, si preferís, de extrema derecha. No pasa nada por decirlo: ellos mismos, los de Abascal, lo reconocen y a mucha honra. A ver si va a ser que ocultais su etiqueta ideológica no como deferencia hacia ellos, sino para no incomodar a Mañueco. Bueno, pues si es así, nos vamos aclarando.

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jueves, 11 de junio de 2026

La trastienda/ A la espera del gobierno del "pacto de corta y pega"

 Más allá de la chusca anécdota protagonizada por dos procuradores de Vox en pugna por un escaño supuestamente preferente, poca cosa reseñable dejó el pleno de las Cortes que ha investido de nuevo presidente de la Junta a Alfonso “Fonsi” Fernández Mañueco, una sesión convertida casi en un mero trámite una vez que el acuerdo previo suscrito entre PP y Vox -a partir de ahora “el pacto del corta y pega”- despejaba cualquier duda en materia programática.

El candidato Mañueco se esforzó en querernos hacer creer que el principio de “prioridad nacional” no comporta discriminación de ningún tipo, pero resulta muy difícil ocultar el tinte xenófobo que envuelve el conjunto de medidas englobadas bajo ese marchamo. A “Fonsi” le sentó fatal que, en su debut en estas lides, el socialista Carlos Martínez sacara a colación el célebre “burruño” en que el presidente convirtió las reivindicaciones esbozadas por Vox para negociar los Presupuestos de la Comunidad para 2025. De “cena fría”, calificó el portavoz socialista lo que ha tenido que tragarse Mañueco para volver a ser investido presidente.
Martínez, "burruño" en mano

Con el paso del tiempo, lo cierto y verdad es que el “burruño” ha pasado a ser un inocente sapo al lado del “phyllobates terribillis” (el batracio más venenoso del mundo) que suponen las medidas asociadas a la “prioridad nacional”. Y Mañueco, al que desde el siglo pasado no se le conoce otra ocupación laboral que el ejercicio remunerado de la política, está muy acostumbrado a desayunarse sapos. La famosa frase de Groucho sobre los “principios” figura en su frontispicio político, como ya demostró en su anterior pacto con Vox, de cuyos postulados renegó 24 horas después de que los de Abascal dieran por roto el acuerdo de gobierno firmado en 2022.

 Obsérvese, a modo de ejemplo, el devenir del antediluviano Proyecto de Ley de Concordia, que el PP -a través del consejero y eminente jurista “Luismi” González Gago y del entonces portavoz parlamentario a la fuga, Raúl De la Hoz, abrazó sin la menor objeción- para meterlo en un cajón tan pronto como García Gallardo y demás compañeros mártires desalojaron sus despachos en la Junta. Pero arrieritos somos. Y ahora Mañueco y los suyos van a tener que tragarse semejante bodrio, concebido por la ultraderecha patria para blanquear la dictadura franquista.

Mañueco en el acto de toma de posesión
 En fin, cumplido el trámite de la investidura y tras haber tomado esta mañana posesión, Mañueco dará a conocer en cuestión de horas, posiblemente este viernes, la composición de su nuevo Gobierno, integrado por otros ocho miembros del PP y tres de Vox.

 A la vista de los desconcertantes ajustes introducidos en el organigrama de competencias para poder cuadrar (en algún caso a martillazos) el pacto con Vox, hay varias consejerías que no tienen un titular claro. Como siempre, hay que atender los dos factores que siempre ha observado el PP a la hora de conformar el gobierno de la comunidad: el reparto territorial y la cuota femenina. Y a lo anterior yo añadiría además el comodín del Senado y los posibles relevos en el Consejo Consultivo y el Consejo de Cuentas, instituciones que, al igual que el Procurador del Común y el Consejo Económico y Social, no admiten ya más demora en su renovación.

Contemplado todo ese puzzle, la incógnita más importante a despejar es el destino del hasta ahora consejero contra el Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, quien no parece que vaya a ocupar el escaño de senador autonómico al que parecía destinado tras su achicharramiento político durante la anterior legislatura. Dos son las consejerías en las que podría recalar: Presidencia e Industria. Si tuviera que apostar, descartaría la primera, sin apenas presupuesto, y me inclinaría sin lugar a dudas por la segunda. “Rey Sol”, otrora “Pañuelitos”, es más de manejar presupuesto.

Isabel Blanco de visita en una residencia de ancianos
  Como ya apunté en anterior “trastienda”, la gran damnificada por el pacto con Vox es la hasta ahora vicepresidenta única y consejera de Familia, Isabel Blanco, quien, además de ver completamente desmembrada la que hasta ahora ha sido su Consejería, queda relegada a una vicepresidencia segunda. La consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, en su momento una gran apuesta de Juan Vicente Herrera con Rosa Valdeón como primera titular, ha sido sacrificada por Mañueco sin ningún miramiento. Y Blanco se despide de ella con mucha más pena que gloria, dejando por completo empantanada la aplicación de la Ley de Residencias que supuestamente iba a resolver las graves carencias, sobre todo de personal, que se evidenciaron con ocasión de la pandemia. Un fracaso sin paliativos.

 Una vez que Mañueco desplazó a las Cortes a las anteriores consejeras de Industria y Educación, Leticia García y Rocío Lucas, el PP está obligado a incorporar como mínimo dos nuevas mujeres (o tres, si no reacomoda a la de Agricultura, María González Corral) para cumplir mínimamente la cuota, máxime cuando Vox no aportará mujer alguna al nuevo gobierno.

Juan Carlos Suárez-Quiñones y María Pardo
En este punto lo más probable es que la procuradora vallisoletana María Pardo, directora general de Vivienda bajo las órdenes de Suárez-Quiñones, se haga cargo de la consejería de Medio Ambiente. Y otra posible incorporación sería la de la procuradora abulense Cristina Sanchidrián, que encaja además en el factor territorial, ya que el PP de Ávila carece por completo de representación en el alto "staff" de las instituciones autonómicas. A mayor abundamiento,  Sanchidrián es jefa de servicio de la consejería de Movilidad, cuyo hasta ahora titular, José Luis Sanz Merino, ahuecará el ala de la Junta para ocupar un puesto de portavoz adjunto (alrededor 100.000 euracos de vellón) en el grupo popular de las Cortes.

 No está claro quién se hará cargo de la Consejería de Educación, de la que amputa la competencia en Universidades, que pasa a la de Industria. Así las cosas, los dos únicos consejeros que con toda seguridad repetirán serán Carlos Fernández Carriedo (no en vano ese-eterno-chico-bien-mandado-que vale-igual-para-un-roto-que- para-un-descosido) y Alejandró Vázquez, esté ultimo reforzado al desplazarse a Sanidad competencias en materia de Bienestar Social procedentes de la extinta (q.e.p.d.) consejería de Familia.

Alberto Díez Pico y Carlos Pollán
 En lo que se refiera a Vox, están claros dos de sus tres elegidos: Carlos Pollán, vicepresidente primero y consejero de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales, y Alberto Díaz Pico, consejero de Cultura. Para hacerse con Agricultura andan en liza el veterano Pedro Medina, director general de la PAC en el anterior gobierno PP-Vox, y Joaquín Antonio Pino, presidente de Asaja en Ávila. Al igual que el presidente del mismo sindicato en Valladolid, “Moncho” Alonso García, Pino es un activo militante del partido de Abascal.

P.D.- Vengo observando, y me llama la lógica atención, el hecho de que los medios impresos mas afines al PP y a la Junta de Castilla y León nunca utilizan los términos "ultraderecha" o "extrema derecha" cuando se refieren a Vox, ya sea en sus editoriales como en los análisis de sus principales articulistas. Ignoro si ese deliberado intento de blanquear al partido ultra obedece a una decisión propia de estas abnegadas cabeceras periodísticas o responde a una consigna emitida desde el Colegio de la Asunción. Aquí lo dejo.

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