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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

jueves, 26 de septiembre de 2013

El expolio de las Cajas (XVIII): El CEISS, al borde del abismo

La fatídica Ley de Murphy, según la cual todo lo susceptible de empeorar termina empeorando, se está cumpliendo inexorablemente en el banco CEISS, la quebrada entidad financiera resultante de la ruinosa fusión de Caja España y Caja Duero.


Herrera y Medel en el colegio de la Asunción.
  La prolongada  agonía sufrida por dicho banco, que lleva más de dos años esperando ser absorbido por la andaluza Unicaja, ha conducido a una situación insostenible no solo ya desde el punto de vista financiero, sino también desde el institucional. Lo natural es que, constatado su estado de quiebra, el Banco de España hubiera procedido, a través del FROB, a su “nacionalización”, como hizo con Novacaixa Galicia o  Catalunya Banc. Pero el FROB se ha resistido a hacerse cargo del enfermo terminal, limitándose a sostenerle con respiración asistida -la suya propia y el balón de oxigeno del “banco malo”- a la espera de que cuajara la alternativa de Unicaja, que no es otra que la de engullir el CEISS sin coste alguno y disponer de su red de oficinas para expandirse en Castilla y León.

Tras ir aceptando el FROB las sucesivas condiciones impuestas por Braulio Medel, presidente de la caja andaluza, la operación lleva meses dándose por cerrada, pero esta es la fecha y Unicaja sigue sin dar el sí definitivo.  Y el escollo que ha venido retrasando el acuerdo no solo no se ha sorteado, sino que amenaza con hacerse insalvable y echarlo todo a perder.
Fernando Restoy, presidente del FROB
 Se trata del problema derivado de los 1.400 millones de euros que suman las participaciones preferentes y la deuda subordinada colocada en su día por Caja España y Caja Duero. Además de verse privados de un sistema reglado de arbitraje y de sufrir una quita que ha oscilado entre el 25 y el 60 por ciento de su capital, Unicaja pretende que los preferentistas de CEISS no puedan liquidar esos activos hasta el año 2015, algo que ha colmado la escasa paciencia que les pudiera quedar a los afectados.

 El resultado es que se cuentan ya por miles (son más de 35.000 los particulares que suscribieron las preferentes de España y Duero) las demandas presentadas en los juzgados, lo cual puede dar definitivamente al traste con la absorción pretendida por Unicaja. Y lo que es todavía más significativo: La capacidad de aguante del FROB se está agotando y si se malogra la operación, la alternativa que contempla  ya no es la “nacionalización”, sino la liquidación pura y dura del banco CEISS. El presidente de la UVI bancaria, Fernando Restoy, ha trasmitido ya ese mensaje.

 Entretanto, ha dado tiempo a que se hayan desatado las hostilidades entre los dos máximos responsables del banco (el presidente, Evaristo del Canto, y el director general, José María de la Vega), que era lo que faltaba para completar el cuadro.
De la Vega y Del Canto, a la greña
 Un enfrentamiento que no sería ajeno a las filtraciones periodísticas sobre dolosas operaciones financieras perpetradas por los antiguos responsables de Caja Duero, una de las cuales, el llamado caso Nozar, ha colocado en situación de imputado al propio De la Vega. Llama la atención que se estén removiendo exclusivamente las turbiedades de la extinta caja salmantina, sin que aflore nada de la mucha porquería acumulada por Caja España. Bienvenidas, no obstante, dichas filtraciones si, por interesadas que sean, sirven para destapar la fosa séptica de las antiguas cajas hasta depurar las múltiples responsabilidades penales derivadas de su proceso de expolio, saqueo y rapiña.

 De las responsabilidades políticas, ni les cuento. El otro día, preguntado en las Cortes por José María González, el procurador de IU, a Juan Vicente Herrera solo le faltó decir que él no conoce de nada a Fermoso, Llamas, Arribas, Soto y compañía. Por no recordar, ni siquiera recuerda que, conforme a lo preceptuado en la Ley de Cajas, los multimillonarios y fallidos créditos concedidos a alguno de esos presidentes fueron expresamente autorizados por la Junta. Juan Vicente, el olvidadizo, sigue pretendiendo borrar de su memoria la pesadilla de las Cajas. Pero me da que ese fantasma, mal que le pese, le va a perseguir mucho tiempo.