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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

lunes, 21 de abril de 2014

Enésima bronca con Montoro

  Después de perdonar a Miguel Arias Cañete todos sus pecados con Castilla y León, convirtiéndolo de la noche a la mañana en un denodado defensor de los intereses de esta comunidad, se daba por descontado que la Junta había enterrado -al menos hasta después de las europeas -el hacha de guerra contra el gobierno Rajoy. Era algo inherente al trance electoral, en el que la consabida consigna de cerrar filas obliga a posponer cualquier disputa interna o trapo sucio que dé tres cuartos al pregonero. Se suponía además que la pasada visita de Soraya Sáez de Santamaría al colegio de la Asunción había servido para limar asperezas y evitar que en lo sucesivo se reprodujeran los sonoros encontronazos mantenidos por la Junta con determinados ministros.


Afectuoso saludo entre Montoro y De Santiago-Juárez
 Sin embargo, ha bastado que el ministerio de Hacienda informara del sobrecoste que están pagando en concepto de intereses las 8 comunidades autónomas no acogidas al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) para que se haya desatado nuevamente la caja de los truenos. Según el departamento de Cristóbal Montoro, su renuncia a financiarse a través del FLA le va a suponer a la Junta de Castilla y León un gasto adicional de 166 millones de euros, consecuencia del mayor tipo de interés aplicado por el mercado privado.

 Fue divulgarse dicho dato y ya estaba servida una nueva bronca con Montoro. La Junta, por boca de su consejero Portavoz, arremetía, si cabe con mayor virulencia que en otras ocasiones, contra el titular de Hacienda. “Es una imprudencia más a las que ya nos tiene acostumbrados (…) No se cansa de pisar callos. (…)  Que nos deje en paz”, decía José Antonio de Santiago-Juárez del ministro de Hacienda del gobierno Rajoy.

Las enganchadas entre la Juntay Montoro han sido constantes a lo largo de los dos últimos años en un doble frente: todo lo relacionado con la financiación autonómica y la reforma local plasmada en la ley que ha tomado el nombre del ministro. Mientras sobre esta última se llegó a última hora a un acuerdo muy cogido por los pelos y todo indica que cerrado en falso, en el capítulo financiero ambas partes no se han dado tregua. Hace poco mas de dos meses, era el propio presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, el que cargaba contra el titular de Hacienda: “Estamos esperando el santo advenimiento. El señor Montoro está tan entretenido en hacernos la vida imposible a las comuniades autónomas que no sé si el dato se retrasará…”  Herrera hablaba en ese momento del déficit de las Autonomías en 2013, pero respiraba por la herida de la indignación que le produjo la filtración de las llamadas “cuentas públicas regionalizadas” encargadas por el ministro a modo de sucedáneo de las polémicas balanzas fiscales.


Montoro y Herrera durante la convención del PP en Valladolid
Aquella filtración, coincidente con la convención nacional celebrada por el PP en Valladolid a finales de enero, levantó ampollas en la Junta, toda vez que presentaba a Castilla y León como una de las comunidades “sobrefinanciadas”. Todo un revés para el gobierno Herrera, que, ante la revisión del modelo de financiación autonómica, defiende justamente lo contrario, es decir, que somos una comunidad “infrafinanciada”. Montoro y Herrera habían departido en los pasillos de la convención, sin que el ministro le comentara al presidente de la Junta nada respecto a esas “cuentas”, que por cierto siguen sin conocerse oficialmente a fecha de hoy.

 El FLA ha constituido otro claro desencuentro entre ambas partes. Lo sorprendente es que haya originado esta tormenta en plena precampaña electoral. Desde que se constituyó dicho Fondo, casi la mitad de las comunidades autónomas han rehusado acogerse al mismo. Siempre se ha sospechado que el motivo de renunciar a sus ventajas guardaba relación con su principal inconveniente: el control y la fiscalización por parte del ministerio de las cuentas de las comunidades acogidas. Dicho de otra forma, ha habido comunidades (por cierto casi todas gobernadas por el PP) que han preferido pagar mayores intereses fuera antes que tener que desnudarse ante los “hombres de negro de Montoro”.

Pilar del Olmo
 Este sería el caso de la consejería de Hacienda, cuyas cuentas son todo un prodigio de ingeniería financiera plagado de artificios contables. Hace al caso recordar lo ocurrido en mayo de 2012, cuando, al no tener mas remedio que someterse a los planes de estabilidad presupuestaria y acogerse al Plan de pago a proveedores, de repente la Junta se vió obligada a reconocer un déficit de 138 millones de euros que hasta ese momento permanecía oculto.

¿Se ha inventado el ministerio de Hacienda, al que las comunidades están obligadas a comunicar todas sus operaciones crediticias, ese sobrecoste por parte de las 8 comunidades no acogidas al FLA? ¿A qué está esperando la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, para desmentir con datos en la mano que estamos pagando 166 millones de intereses que nos podíamos ahorrar?

Y ojo a ver si no nos aguarda otra monumental bronca con Montoro por cuenta de ese decreto de la Junta, a tramitar ahora como proyecto de Ley en el “mausoleo”, mediante el que el gobierno Herrera pretende aplicar de forma unilateral, y a su modo, la reforma local estatal. Puede ser la guinda de esta tormentosa relación con el ministro de Hacienda.