martes, 23 de diciembre de 2025

La trastienda/ En Navidad y con persistente dolor de muelas

 Más allá de lo más evidente -la debacle del PSOE y el fulgurante ascenso de Vox- las elecciones extremeñas permiten diversas lecturas y alguna que otra conclusión más o menos racional. Tirando de refranero, la primera de ella sería la de que “para este viaje no hacían falta alforjas” o, si se prefiere que, con su intempestivo adelanto electoral, la sobrevalorada María Guardiola “ha hecho un pan como unas hostias”.

En cierto modo, a la presidenta extremeña le ha ocurrido lo mismo que a Alfonso “Fonsi” Fernández Mañueco a finales de 2020, cuando de manera no menos intempestiva -para mayor inri en víspera de aprobar los Presupuestos para el año siguiente-, rompió abruptamente su coalición de gobierno con Ciudadanos y disolvió las Cortes para convocar las elecciones celebradas en marzo de 2021. Pretendía con ello un despegue electoral que le permitiera poder gobernar en solitario, pero el resultado no pudo ser mas escuálido: pese al desplome de Ciudadanos, el PP perdió votos y, solo gracias a la nueva correlación de fuerzas en el reparto de los escaños, ganó dos nuevos procuradores, renta absolutamente insuficiente para cumplir el objetivo que se había propuesto.

  Pero lo peor no fue que no pudiera gobernar en solitario, sino que el nuevo socio de gobierno pasó a ser Vox, al que el PP de Mañueco, además de concederle una vicepresidencia única, tres consejerías y comprarle medio programa, le regaló además la presidencia de las Cortes, propina esta última a la que no renunció el partido de Abascal cuando en el verano del 23 decidió abandonar sus responsabilidades en la Junta. (Ayer mismo, como luego comentaré, hemos asistido a la última consecuencia de ese regalo). Todo ello con el agravante para “Fonsi” de pasar a la historia como el primer presidente de comunidad en incorporar a la ultraderecha en su gobierno.

Mañueco y Guardiola en una convención del PP

Guardiola no aprendió de Mañueco.-  Pues bien, a la aspirante a lideresa extremeña ha venido a pasarle tres cuartos de lo mismo. En estrategia diseñada desde la calle Génova, y aprovechando la extrema debilidad de su rival socialista, decidió anticipar las elecciones convencida de que iba a alzarse con la mayoría, o, en el peor de los casos, acercarse a ella de forma que pudiera gobernar en solitario sin la molesta perturbación de Vox. Y, pese al desplome del PSOE extremeño, su resultado ha sido todavía más escuálido: un mísero escaño en contraste con el botín atesorado por Vox. (Escuálido, aclaro, que en absoluto conmovedor, que dice con frecuencia el maestro Leonardo Padura).

 Guardiola ha ido de sobrada -su campaña electoral ha sido todo un ejemplo de altanería y prepotencia- y ha salido muy trasquilada. Ahora tendrá que “pasar por el aro” (Abascal dixit) de Vox, partido con el que ha mantenido siempre una tormentosa relación. Recuérdese que, tras ganar las elecciones en 2023, aseguró que no gobernaría “con un partido que niega la violencia machista, deshumaniza a los inmigrantes y amenaza los derechos de las personas LGTBI” (sic). Y ya saben lo que tardó en decir digo donde había dicho Diego, justo lo que tardó Alberto Núñez Feijóo en decirle que se cayera del burro.

 Si la relación de Guardiola con Vox ha sido tormentosa, no les cuento la de Mañueco después de que los de Abascal abandonaran la Junta y “Fonsi” empezara a recoger velas, renegando a toda pastilla de casi todo los que había aceptado de inicio: la ruptura del diálogo social, la mal llamada ley de concordia, la de violencia “intrafamiliar”, el ataque al derecho al aborto, etc. etc. (al final lo único que ha subsistido es la infame declaración de la “Pirámide de los italianos” como bien de interés cultural, iniciativa que perseguirá de por vida al exyerno de Julián Grimau). Todo ello con un punto de inflexión: el desprecio que supuso el famoso “burruño” en que convirtió Mañueco las propuestas de Vox durante el último debate parlamentario sobre el estado de la comunidad.

Suárez- Quiñones en su escaso del "mausoleo"
 Elecciones en solitario, la peor opción para Mañueco.- En su permanente utilización del poder autonómico del PP como ariete contra el gobierno de Pedro Sánchez, en un momento dado los estrategas de Génova se plantearon la posibilidad de montar un “superdomingo electoral”, convocando elecciones anticipadas simultáneamente en varias comunidades, tales como Castilla y León, Extremadura, Aragón y Andalucía. Pero Andalucía, donde tocan en junio, rápidamente se descolgó, máxime después del escándalo sanitario con los cribados sobre el cáncer. Y en su lugar, la cúpula del PP ha optado por el carrusel de elecciones en marcha abierto en Extremadura y que seguirá en Aragón el 8 de febrero, en ambas comunidades con al recurrente excusa de que Vox les ha bloqueado la posibilidad de aprobar nuevos Presupuestos para 2026 (Cantabria y Baleares están en la misma situación y no han sido incluidas en el carrusel). Y celebrar elecciones en solitario, con todo el foco nacional sobre la deplorable gestión presidencial de Mañueco, era la peor opción para el PP de Castilla y León.

 Según adelantó hace meses por su cuenta y riesgo el esclarecido secretario autonómico del PP, Paco-Paquito-Paquete Vázquez, los comicios tendrían lugar el 15 de marzo, fecha límite para celebrarlos en domingo dentro del plazo legal establecido. Pero Mañueco, que es quien tiene que activar el botón, nunca ha confirmado esa fecha, limitándose a afirmar que serán en la primera quincena de marzo.

 Nueva cita con el dentista.-Y ayer se ha producido un hecho que puede repercutir en la fijación de la cita electoral. Con los votos a favor de los representantes de PSOE y Vox, la Mesa de las Cortes ha declarado hábil la primera quincena de enero en el “mausoleo”, a fin de que comparezca en sede parlamentaria el consejero contra el Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, para hacer balance de los incendios forestales del pasado verano. Y de paso tramitar la Proposición de Ley del Cuerpo de Agentes Medioambientales de Castilla y León, apoyada por toda la oposición frente a la postura en contra del PP.

Francisco Vázquez y Ricardo Gavilanes

 A dos meses como máximo de la jornada electoral, la comparecencia parlamentaria de Suárez-Quiñones, un consejero reprobado en su día por el pleno de la Cámara, redunda en el permanente dolor de muelas que desde el pasado verano supone el susodicho para el presidente de la Junta. Y “El Norte de Castilla” apuntaba días atrás la única forma que tendría Mañueco para evitar ese desgaste: disolver las Cortes a primeros de enero para adelantar las elecciones al 1 de marzo. Atentos, pues, a este posible movimiento y, en su caso, a la excusa con la que se argumenta.

A todo esto, el PP no ha iniciado formalmente el proceso orgánico para la elaboración de sus próximas candidaturas autonómicas. Y aquí Quiñones y su repetición o no como cabeza de lista por León, vuelve a constituir el nudo gordiano. La lógica más elemental indica que el todavía consejero hará mutis por el foro. Hasta sus más acérrimos defensores, que contra viento y marea apostaban por su continuidad, han comenzado a recoger cable. Es el caso de “Obsequiado”, el alter ego de Saulo Lacustre, que ya alude al portavoz del grupo parlamentario popular, Ricardo Gavilanes -el mismo que sigue sin aclarar si sigue compatibilizando su “dedicación exclusiva (más de 100.00 euros anuales) con el ejercicio privado de la abogacía- como número uno de la lista por León.

 Salvo una quimérica mayoría absoluta del PP, Quiñones ni por asomo seguirá siendo consejero de nada después de las elecciones de marzo, ya que sobre él pesará el veto insalvable de cualquier hipotético socio del PP. Descartada por fortuna su reincorporación a la Judicatura, aventuré hace tiempo que su destino natural es de ocupar el escaño de senador autonómico que en la actualidad ocupa el alcalde de Arévalo, Vidal Galicia Jaramillo (el otro del cupo del PP seguiría en manos del ”segoviano” Javier Maroto). En la Cámara Alta convivirá con su antecesor en la consejería, Antonio Silván, y otras viejas glorias del PP, o del PSOE, como el olvidable Luis Tudanca.

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martes, 16 de diciembre de 2025

La trastienda/ El arte de no gobernar y de presumir de que se gobierna

 Desconozco si mi admirado Alfonso “Fonsi” Fernández Mañueco atendió mi sugerencia de leerse -me da que él no es muy de leer- el libro “Superpoderes para el día a día”, obra del abulense José Luis Izquierdo, más conocido como Mago More. A tenor de su declinante gestión al frente de la Junta, tiendo a pensar que no sé dio a esa lectura; o si lo ha hecho, es evidente que no ha sabido aplicar las recetas de su polifacético autor.

 Lo que supongo que no le habrá más remedio a “Fonsi” es tragarse las nuevas producciones editoriales de José María Aznar y Mariano Rajoy, ex presidentes que andan estos días de gira promocionando por el solar patrio sus últimos libros, “Orden y libertad” y “El arte de gobernar”
Mañueco y Rajoy el pasado viernes en Valladolid
, respectivamente. 
 El viernes participó en Valladolid, en calidad de “tercero en concordia”, a la presentación del truño aznariano, ceremonia oficiada por el director del antiguo “L´Osservatore herreriano”, devenido después -la “chequera mediática” manda- en “El pensamiento alfonsiano” (a este último podría aplicarse lo que se atribuyó en su momento a Baroja y a Unamuno sobre “El pensamiento navarro”: una perfecta definición de oximorón).

 Y esta tarde, tan pronto como despache en el “mausoleo” de Villa del Prado las últimas preguntas orales obligado a responder en los estertores de la actual legislatura, “Fonsi” saldrá escopeteado por la Autovía de Pinares hacia Segovia, donde le espera en el teatro "Juan Bravo" Mariano Rajoy para presentar en comandita “El arte de gobernar”, última obra del anterior presidente del Gobierno, autor anteriormente de “Política para adultos”, otro truño de consideración.  Al evento tienen anunciada asimismo su asistencia la vicepresidenta única de la Junta, Isabel Blanco, y la consejera de Industria, Leticia García, las dos zamoranas promocionadas por Fernando Martínez Maillo, el “compadre” de Fonsi.

 Gracias a su retranca gallega y a su colección de frases antológicas, a Mariano se le soporta mejor que a su antiguo mentor Josemaría, pero el balance político de Rajoy resulta, si cabe, más nefasto que el del impostado hijo adoptivo de Quintanilla de Onésimo.

 A buen seguro que Rajoy no se cortará un pelo al calificar de corrupto al gobierno de Pedro Sánchez, él que tiene a dos de sus ministros, Jorge Fernández Díaz y Cristóbal Montero, empapelados judicialmente como presuntos autores de delitos tan graves como el de crear una “policía patriótica” encargada de perseguir a rivales políticos y encubrir la corrupción del PP (caso Kitchen) o legislar en beneficio de corporaciones empresariales que previamente pasaban por la caja de “Equipo Económico”, el antiguo despacho fundado por el exministro de Hacienda.

 
Rajoy y Mañueco este martes en Segovia
 Y, como mínimo, Mañueco asentirá, justo cuando está a punto de concluir el esclarecedor desfile de testigos por la vista oral de la “trama eólica” (
“Sicilia y León” en el banquillo”), ese paradigma de la corrupción del que nunca supo nada el que durante autos fuera consejero del mismo gobierno y número dos del PP de Castilla y León. (Por cierto, mientras se gestaba el mangoneo, entre 2004 y 2007, también fue consejero, en concreto de Medio Ambiente, el actual titular de Economía y Hacienda y Portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, ya saben, ese-eterno-chico-bien-mandado-que-vale-igual-para-un-roto-que-para-un-descosido).

Si a ello se añade la catastrófica gestión perpetrada por el gobierno Rajoy sobre el desafío secesionista catalán y su escapada dipsómana del banco azul mientras se debatía la moción de censura que le desalojó de La Moncloa, yo le recomendaría al amigo “Fonsi” que mejor no siga ningún consejo procedente de Mariano, un personaje que, para mayor inri, estando ya en funciones de salida, tuvo la desfachatez de prorrogar por 50 años más la licencia de la papelera Ence en la ría de Pontevedra, monumental cacicada con la que se ganó a pulso la declaración de “persona non grata” con la que le distinguió el concello pontevedrés.

El hecho es que la agenda oficial de Mañueco está trufada de electoralismo de arriba abajo. La de hoy es la segunda visita que realiza a Segovia en menos de una semana, ya que el pasado miércoles acudió a presentar el Plan Territorial de Fomento y, de paso, a visitar la Escuela de Enfermería. Y no es casualidad: esta provincia gana un nuevo procurador (de seis a siete) en las autonómicas de marzo, un séptimo escaño que según los sondeos que seguimos sin conocer, pero existen, puede caer de un lado otro por un estrecho margen de votos.

Y Martínez, permanentemente a uvas.- Mientras Vox sigue al alza y da igual que Abascal ponga de candidato a presidir la Junta a Juana o a su hermana, lo del presidenciable socialista, Carlos Martínez Mínguez, empieza a pasar de castaño oscuro. 

Carlos Martínez
 A menos ya de tres meses de la cita con las urnas (Mañueco no descarta ahora que sea el 1 de marzo), Martínez sigue aferrado a la alcaldía de Soria y a su escaño en la Diputación provincial, lo que, unido a sus frecuentes viajes al extranjero, reduce a residual lo que debiera constituir su plena dedicación: encarnar la alternativa socialista a la presidencia de la Junta.

 Esa dispersión funcional provoca que Martínez llegue casi siempre tarde y casi siempre mal. Fue el caso de su respuesta a la supresión de paradas ferroviarias del AVE en Sanabria y Segovia, desaguisado que ahora trata de paliar el ministro Puente. Sonado fue su tropezón en León por cuenta de la denominación de la comunidad, y ha vuelto a estar muy poco convincente a propósito de los cosos de acoso sexual en los que se han visto salpicados determinados cargos socialistas (el del ex procurador soriano Ángel Hernández, ya le había pillado muy de cerca).

 Si Martínez -de otro lado, objeto de una infame persecución mediática por parte de un influyente grupo de comunicación que ha decidido pasarle factura por su apoyo a la reforma de la Ley de Publicidad Institucional- no estaba dispuesto a volcarse en cuerpo y alma al reto de intentar ser presidente de la Junta, no debería haber aceptado en su momento la oferta recibida (Óscar Puente y Javier Alfonso-Cendón, mediante) de asumir el liderazgo del PSOE de Castilla y León. Parafraseando al gran José Luis Cuerda, era contingente, pero no imprescindible. La exdelegada (por dos veces) del Gobierno, Virginia Barcones, desplazada a su actual cargo en Madrid para que Cendón pudiera colocar a un propio en la Delegación del Gobierno, hubiera sido a años luz mucho mejor candidata.

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martes, 9 de diciembre de 2025

La trastienda/ Una vez más, la Junta a contrapié

 “Unen sus votos para intentar convertir las Cortes de Castilla y León en un plató electoral”. Así se ha manifestado el portavoz del grupo popular, Ricardo Gavilanes, a propósito del acuerdo entre el PSOE y Vox que ha obligado al presidente de la Junta a dar explicaciones sobre la “trama eólica” (“Sicilia y León”, en el banquillo) en la sesión plenaria que celebra esta semana el Parlamento Autonómico. Lo que supone acusar a lo que el PP ha bautizado como “coalición del ruido” de utilizar de forma partidista la institución parlamentaria.

Ricardo Gavilanes, portavoz parlamentario del PP
Una vez más, el posicionamiento del PP nacional pilla a contrapié al PP de Castilla y León. Ocurre cada vez que Núñez Feijóo exige a Pedro Sánchez que convoque elecciones argumentando que carece de mayoría parlamentaria para gobernar y particularmente para sacar adelante unos nuevos Presupuestos. En Castilla y León, en seis años de gobierno, Fernández Mañueco solo ha conseguido aprobar dos Presupuestos (uno con Ciudadanos y otro con Vox) y a partir del próximo 1 de enero volverán a prorrogarse por segundo año los aprobados para 2024.

 Gavilanes, quien sigue sin dar a conocer su declaración de bienes e intereses -lo que impide conocer si sigue compatibilizando la “dedicación exclusiva” (100.255,5 euros anuales) que cobra de las Cortes con el ejercicio particular de la abogacía en el bufete jurídico familiar- ha acusado a PSOE y Vox de instrumentar de forma partidista las Cortes el mismo día en que el grupo popular del Senado anunciaba que obligará a Francisco Salazar a comparecer en la comisión de investigación del “caso Koldo” abierta en la Cámara Alta. Que se sepa, el rijoso Salazar nada tiene que ver con la trama que “investiga” dicha comisión. Pero el PP aprovecha justo para eso, para armar ruido, citándole torticeramente a una comisión de la que se les escapó vivo el mismísimo Pedro Sánchez, espina que intentarán sacarse obligando a comparecer más pronto que tarde a Begoña Gómez.

Fernández Mañueco y Fernández 
  Se podrá decir que las competencias de la Junta relacionadas con la “trama eólica” son ajenas a las ejercidas por “Fonsi” Fernández Mañueco durante el periodo en que se desempeñó como consejero de la Junta. Pero no es menos cierto que entre 2002 y 2017 fue secretario general del PP de Castilla y León, “numero dos” de Juan Vicente Herrera en el escalafón autonómico del partido. (Y en este punto prefiero no comentar los elogios dedicados por Feijóo al ex presidente de la Junta en su pasada visita a Burgos: “Ejemplo de entender la política y de gobernar; la persona más humilde y mas coherente, se ha ido sin hacer ruido”. Solo apunto que ha hecho uso de su derecho a formar parte como miembro nato del Consejo Consultivo (82.356,10 euros anuales), y no se ha dado por aludido sobre sus manifiestas responsabilidades políticas -como mínimo “in vigilando”- por la sentencia del caso “Perla Negra & Pufos Asociados”, y ya veremos si se da cuando se produzca el fallo judicial tras la vista oral que tiene a la “trama eólica”, esto es, a “Sicilia y León” en el banquillo).

 Otro argumento harto falaz que vienen utilizando el PP y la Junta de Castilla y León es que no se podrá acometer esta o aquella inversión por carecer de nuevos Presupuestos. Falacia de tomo y lomo con la que se pretende endosar a la oposición su propia incapacidad para negociar y pactar con otros grupos unas nuevas cuentas. Un ejemplo: ¿En qué Presupuestos de la Junta está la partida para poder financiar el cacareado Buscyl, que, según el proyecto presupuestario rechazado, va a generar un gasto anual de 68 millones de euros? Para eso está la continúa habilitación de crédito mediante el trasvase de partidas inicialmente destinadas a otros fines para financiar gastos “sobrevenidos”, práctica de la que la consejería de Hacienda ha hecho uso y abuso siempre le ha venido en gana.

 La exconsejera Pilar del Olmo retorció las cuentas todo lo que quiso y más, y qué decir de su sucesor, Carlos Fernández Carriedo, ese “eterno-chico-bien-mandado-que vale-igual-para-un-roto-que-para-un-descosido”, cuyo primer cargo público, allá por el siglo pasado (1995-1999) fue precisamente el de director general de Presupuestos de la consejería que entonces regentaba la malograda Isabel Carrasco.

David Hierro, "burruño" en mano
 Hablando de Presupuestos, creo que no se ha leído en toda su profundidad, lo declarado por el portavoz parlamentario de Vox, David Hierro, sobre la posible negociación con Mañueco de un nuevo acuerdo de gobierno tras las inminentes elecciones autonómicas. En concreto, sobre las condiciones que planteará el partido de Abascal, que vienen a ser básicamente las contenidas en el famoso “burruño”, eso sí, puestas al día y ampliadas: “Que le vaya quedando bien clarito, que parece que no lo entiende. Y si no lo entiende él, igual lo entienden otros, porque el señor Pérez Llorca lo ha entendido en Valencia".  Como el que no quiere la cosa lo que ha dejado caer Hierro es que, si Mañueco no pasa por el aro en esa previsible negociación, Vox podría plantear al PP que lo intente con otro candidato a la presidencia de la Junta.

 Esta hipótesis la ha dejado caer también Pablo Fernández, el procurador de Podemos, quien, apuntando en esa dirección, ha vaticinado que Mañueco no volverá a ser en ningún caso presidente de la Junta. Y el que desde luego no tiene la menor posibilidad de repetir en el cargo es el todavía consejero contra el Medio Ambiente, el reprobado Juan Carlos Suárez-Quiñones, que será vetado, si o sí, por cualquier interlocutor al que el PP requiera su apoyo para la investidura.

 A todo esto, y para culminar su desdichada legislatura, la Junta decidía retirar el Proyecto de Ley sobre la Violencia de Género que había presentado y tramitaban las Cortes tras la ruptura de su pacto de gobierno con Vox. Una decisión unilateral que cabe interpretar como un movimiento preventivo ante esa previsible negociación con Vox, partido que pondrá sobre la mesa la llamada Ley de Violencia Intrafamiliar que ya le ha comprado el PP en alguna comunidad de las que depende de la ultraderecha para gobernar.

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viernes, 28 de noviembre de 2025

¿Nevenka "excluyente"? ¡Qué asquito, Carlitos!

 El 25-N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, ha coincidido este año con la celebración de una sesión plenaria en las Cortes de Castilla y León, el “mausoleo” alzado en el barrio vallisoletano de Villa del Prado. Y en el banco azul del hemiciclo pudo verse al presidente Fernández Mañueco y demás miembros de su gobierno luciendo el lazo violeta que simboliza la lucha contra esa lacra social. A su lado, como corresponde, se situaba la vicepresidenta primera y única de la Junta, Isabel Blanco, a la sazón consejera de Igualdad, quien por la mañana se había sumado al acto institucional celebrado en la Diputación de Segovia, de cuyo equipo de gobierno, integrado por 15 miembros, tan solo tres son mujeres (exactamente el 20 por ciento).

Mañueco accediendo al hemiclo del "mausoleo"
En la pregunta parlamentaria que abría la sesión plenaria, Mañueco se defendió de las duras críticas de la portavoz socialista, Patricia Gómez Urbán, llamando a la unidad y el consenso en torno a la nueva Ley sobre Violencia de Género que se tramita en el “mausoleo”. El presidente de la Junta defendió esta nueva Ley, que esperemos que no decaiga por disolución de la Cámara, con una rotundidad asombrosa.

Impúdica impostura.- Rotundidad ciertamente asombrosa si se recuerdan los antecedentes: el PP, que llevaba en su programa electoral ese compromiso, pegó el cambiazo al formar gobierno de coalición con Vox, al que compró la llamada “Ley contra la Violencia Intrafamiliar” (punto 10 de las 32 acciones contenidas en el acuerdo entre ambos partidos, firmado entre el propio Mañueco y el que fue su vicepresidente en la Junta, Juan García-Gallardo Frings, felizmente desaparecido en combate). Por fortuna, la ruptura de la coalición impidió que se perpetrara esa Ley inspirada por Vox, al igual que la no menos nefasta “Ley de Concordia”, cuyo Proyecto asumieron como propio Mañueco y los suyos -con el que fuera portavoz del grupo popular, el hoy esforzado eurodiputado, Raúl de la Hoz, y el consejero de la Presidencia, el eminente jurista creador del ocaso como argumento constitucional, González Gago, a la cabeza- sin la menor objeción.

Carlos Fernández Carriedo, consejero portavoz de la Junta
 Contemplar a Mañueco y los suyos luciendo el lazo violeta debería resultar como mínimo impúdico a cualquiera que conozca los referidos antecedentes, por lo demás públicos y notorios. Pero si quedaba alguna duda de la impostura, en la segunda jornada del pleno, la Junta y el PP se ocupaban de disiparla, al oponerse, junto a Vox, a la iniciativa socialista de crear unos premios con el nombre de Nevenka Fernández como símbolo de la lucha contra la violencia de género.

 Para acabar de arreglarlo, al día siguiente el consejero portavoz de la Junta, Carlos Fernández Carriedo, se ha descolgado justificando el rechazo a la creación de los premios en el carácter “excluyente” de la denominación. ¿En qué resulta excluyente la figura de Nevenka Fernández, una víctima de libro (y no lo digo por el publicado por Juanjo Millás) de la violencia machista? Una víctima que, siendo concejala del grupo popular, fue objeto de un acoso sexual por el que fue condenado el entonces alcalde, Ismael Álvarez, del PP, en sentencia del Tribunal Superior de Justicia confirmada después por el Tribunal Supremo.

Nevenka: Un doble infierno nunca confortado por el PP.- Nevenka encadenó dos infiernos. El que sufrió durante el persistente acoso de Álvarez, que no se resignó a que la concejala rompiera la relación sentimental que había mantenida entre ambos. Y al que le condenaron los miembros de su propio partido, que le dieron por completo la espalda, lo mismo que gran parte de los ponferradinos, que respaldaron sin pudor al alcalde acosador. 

Nevenka Fernández
Sin olvidar lo que tuvo que soportar durante la vista oral del juicio, en el que un energúmeno con toga de fiscal, un tal García Ancos, le sometió a un bochornoso interrogatorio. “Usted no es la empleada de Hipercor, que le tocan el culo y tiene que aguantarse porque es el pan de sus hijos”, reprochó a Nevenka el antediluviano representante del ministerio fiscal.

 Consecuencia del desafecto de buena parte de sus paisanos, Nevenka decidió alejarse de Ponferrada, rehaciendo su vida en otro país. Por su parte, el PP nunca confortó a su antigua militante víctima de ese acoso. Y su figura sigue levantando sarpullidos en sus filas, hasta el punto de que la directora Itziar Bollaín tuvo que filmar la película “Soy Nevenka” en Zamora ante la negativa recibida por parte del gobierno municipal de Ponferrada que encabeza el alcalde Marco Morala.

Y ahora va Fernández Carriedo, ese eterno-chico-bien-mandado-que-vale-igual-para un roto-que-para-un descosido, y suelta lo de “excluyente”. Mientras se fraguó el caso Nevenka, desde el acoso hasta la denuncia y el posterior juicio, Carriedo era el consejero de Sanidad y Bienestar Social de la Junta, cargo al que accedió el siglo pasado, concretamente en junio de 1999. Y por supuesto ni entonces ni después ha deslizado el menor reproche al alcalde condenado por acoso sexual. En su lugar, el reproche ha sido ahora al carácter “excluyente” de la víctima. ¡Que asquito, Carlitos!

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martes, 25 de noviembre de 2025

La trastienda/ De por qué Mañueco pasa de Feijóo y no adelanta las elecciones como Extremadura

 Existe un único precedente en los 42 años de historia de la actual Comunidad Autónoma de Castilla y León.  Fue a finales de 1987, cuando la Junta de Consejeros presidida por José María Aznar, que gobernaba en minoría gracias a la abstención del CDS de Adolfo Suárez, se encontró con que su primer proyecto de Presupuestos era rechazado por las Cortes al prosperar la enmienda a la totalidad presentada por la oposición. Desde entonces, ningún gobierno autonómico había visto devuelta a los corrales su propuesta presupuestaria, entre otras cosas porque entre 1989 y 2015 el PP gobernó esta comunidad con mayoría absoluta (en la práctica, hasta 2019, ya que en esa legislatura contó justo con la mitad de los escaños del Parlamento Autonómico).

"Fonsi" Fernández Mañueco durante un pleno de las Cortes
  Y 38 años después ha vuelto a ocurrir. La oposición parlamentaria en bloque, con la sola abstención del procurador de “Por Ávila”, ha tumbado el Proyecto de Presupuestos del gobierno que preside “Fonsi” Fernández Mañueco, quién en sus seis años al frente del Ejecutivo autonómico se encamina a su quinta prórroga presupuestaria. Sólo ha conseguido aprobar Presupuestos en dos ocasiones, una durante su tormentosa coalición con Ciudadanos y otra durante su agitado matrimonio con Vox. Todo un récord sin precedentes que convierte en irrisoria la pretendida estabilidad de la que siguen presumiendo el presidente y sus adláteres.

 La devolución de esos últimos Presupuestos certifica la patética soledad parlamentaria del gobierno Mañueco, que desde que fue abandonado por Vox, no ha encontrado otro apoyo que el de los dos procuradores expulsados de la formación ultraderechista, quienes vienen haciendo méritos para hacerse un hueco en las próximas listas del PP. La sucesión de revolcones parlamentarios que vienen sufriendo las huestes capitaneadas por “Fonsi” incluye algunos de tanto calado como la reforma de la Ley de Publicidad Institucional, llamada a poner coto al uso discrecional de la “chequera mediática” de la Junta, así como al no menos clientelar y anómalo modelo de televisión autonómica, o la reprobación sufrida por el todavía consejero contra el Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, esta última otro hito sin precedentes en estos 42 años de régimen autonómico.

Vana esperanza de que se olvide la catástrofe forestal.- Aunque toca celebrar elecciones a lo más tardar en marzo, lo procedente es que Mañueco disolviera las Cortes y convocara elecciones sin otra dilación que la imprescindible para evitar la coincidencia de la campaña electoral con las fechas navideñas. El 25 de enero sería, normativa electoral en mano, el primer domingo disponible para acudir a las urnas, sin que debiera existir excusa alguna para aplazar la cita electoral otro mes y medio o más.

Alberto Núñez Feijóo y María Guardiola
 No hay excusas primero porque no tiene sentido prolongar un día más la agonía de un gobierno autonómico abocado a prorrogar Presupuestos por segundo año consecutivo. Y segundo, porque se supone que Mañueco respalda la posición del teórico líder (dejémoslo en presidente) de su partido, Alberto Núñez Feijóo, quien se deshizo en elogios ante la decisión de la presidenta extremeña, María Guardiola, de convocar elecciones el 21 de diciembre (menuda fecha, con el inicio de la campaña electoral justo al inicio del puente de la Constitución) vista la falta de apoyos para aprobar las cuentas de su comunidad para 2026. “El gobernante que respeta a su pueblo cumple un principio básico: Frente al bloqueo, elecciones”, se apresuró a decir Feijóo nada más conocer la decisión de Guardiola. “Ha demostrado responsabilidad, determinación y valentía, poniendo a los extremeños por delante”, añadió.

 ¿A que espera entonces Mañueco para obrar en consecuencia, máxime cuando él mismo ha acusado a la que llama “coalición del ruido” (PSOE/Vox) de su estrategia deliberada “de bloquear desde el primer momento” (sic) los Presupuestos de la Junta. Pues muy sencillo: “Fonsi” quiere aplazar todo lo posible la cita electoral con la vana esperanza de que se vaya diluyendo la catastrófica gestión de su gobierno ante los trágicos incendios del pasado verano. Vana esperanza, ya que los rescoldos -políticos, sociales y judiciales- no solo no se han apagado, sino que se han reavivado con la investigación abierta por la Fiscalía.

 Y además necesita tiempo para resolver el peliagudo problema del PP por León, donde constituiría toda una temeridad, a la vez que una provocación, presentar de nuevo como cabeza de lista al reprobado Suárez-Quiñones, cuyo cese es un clamor que Mañueco no ha querido escuchar. Pero, claro, una cosa es haberlo mantenido en el cargo, y otra ponerle de nuevo a la cabeza del cartel electoral. Todo ello, para mayor inri, cuando el susodicho sigue siendo el presidente de la gestora designada tras la fuga a Madrid de la última presidenta provincial del partido, Ester Muñoz, la diputada del PP por León ascendida a portavoz del grupo popular del Congreso.

Ester Muñoz y Miguel Tellado
 Alarma en Génova.- En Génova tienen pánico a que el buen resultado que esperan en Extremadura se vea emborronado por un descalabro en Castilla y León, ante lo cual van a hacer todo lo posible por forzar la celebración el mismo día de elecciones en dos o tres comunidades. No será ese “superdomingo” del que tanto se habló, ya que Extremadura se ha adelantado y Moreno Bonilla no está precisamente por la labor de anticipar ni un día los comicios andaluces. Queda la muy probable coincidencia con Aragón, donde el PP tiene muy difícil aprobar Presupuestos, o Cantabria, donde ayer mismo la oposición parlamentaria se los ha tumbado al gobierno que preside María José Sáenz de Buruaga, quien de momento ha descartado  no obstante un adelanto electoral.

 En Génova cunde la alarma con el gobierno Mañueco porque tienen información de primera mano: la que proporciona precisamente la citada Ester Muñoz, incrustada ahí entre Feijóo y el inefable Miguel Tellado, antes portavoz en el Congreso y ahorasecretario general del partido. Y la información de Muñoz, otrora protegida de “Fonsi” (y antes del compadre de éste, Fernando Martínez Maíllo), no deja muy bien parado al que fuera su antiguo jefe en la Junta y en el partido.

 Y todo ello mientras la vista oral de la llamada “trama eólica” (“Sicilia y León” en el banquillo) está resultando espeluznantemente esclarecedora del pillaje organizado desde la cúpula de la antigua consejería de Economía. A este respecto, el PSOE suele recordar que “Fonsi” era consejero de la Junta mientras esa trama perpetraba el saqueo. Cierto, pero irrelevante. Lo mas comprometedor para Mañueco no era eso, sino que simultáneamente era el secretario autonómico (número dos) del PP de Castilla y León. No hablemos ya del quien era número uno tanto en el partido como en la Junta, apesebrado como miembro nato del Consejo Consultivo (82.356  euros anuales del ala y desplazamiento de Burgos a Zamora en coche oficial), sin darse por aludido de nada, ni de la “trama eólica” ni de la trama paralela de “la Perla Negra & pufos asociados”. Me refiero, por si alguien no ha caído, a un tal Juan Vicente Herrera, “Juanvi” para los amigos.

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lunes, 17 de noviembre de 2025

La trastienda/ El "burruño" o la cruz que arrastra Fernández Mañueco

 En su sobreactuación política para desmarcarse de Vox, partido con el que compartió infaustas políticas durante el tiempo que gobernaron la Junta en coalición, el presidente  "Fonsi" Fernández Mañueco incurrió en un grave desliz que le va a perseguir mientras pretenda gobernar sin la oposición del partido que lidera Santiago Abascal. Me refiero al insólito gesto de hacer un “burruño” y arrojar al suelo del hemiciclo el folio que David Hierro, el portavoz de Vox, le había dejado en el atril de los oradores durante el Debate sobre el estado de la Comunidad celebrado en junio pasado. Un desprecio prepotente y grosero que le está pasando una onerosa factura (y lo que te rondaré morena si aspira a seguir gobernando después de las elecciones de marzo).

Mañueco y el "burruño" que hizo con las propuestas de Vox

Vox ha disfrutado administrando una revancha que ya ha tenido consecuencias tan significativas como su apoyo a la reforma de la Ley de Publicidad Institucional, una nueva norma que amenaza nada menos que el uso discrecional y arbitrario que el gobierno Mañueco hace de la llamada “chequera mediática”, amén de acabar con la anomalía democrática que supone sostener mediante una multimillonaria subvención pública una televisión autonómica de propiedad privada que opera en régimen de monopolio.

A tenor de los antecedentes, cabía pensar que Vox daría plantón a la Junta en la ronda de reuniones con la oposición parlamentaria convocada por el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, en un intento de concitar los apoyos que necesita la Junta para sacar adelante su Proyecto de Presupuestos para 2026.

Vox disfrutando con su revancha.- Pero, como apunté antes, Vox ha decidido disfrutar de su cumplida revancha. Y ahí se presentó el pasado sábado a la cita con Carriedo, ya saben ese “eterno-chico-bien-mandado-que-vale-igual-para-un-roto-que-para-un-descosido”. Y, claro, puso sobre la mesa, no corregida pero sí aumentada y actualizada, la tabla de condiciones recogida en el ya célebre “burruño”. Y para mayor recochineo, sale Hierro diciendo que había observado en Carlos Javier Amando, que así se llama de pila el consejero, una disposición positiva, una actitud en línea con la del PP de Valencia, que, como es sabido, contó con el apoyo de Vox para aprobar los últimos Presupuestos del gobierno que todavía preside el inefable Carlos Mazón.

David Hierro y Fernández Carriedo
 Pero la cosa no quedó ahí. Hierro emplazó a Mañueco para que en el plazo de 48 horas, que se han cumplido a mediodía de hoy lunes, se comprometiera públicamente a aceptar sus principales exigencias, tales como la de recortar la financiación de los sindicatos, así como los fondos que gestionan, y eliminar las subvenciones que reciben las ONGs dedicadas a apoyar a los inmigrantes. Exigencias recogidas en el “burruño” que equivaldrían a cargarse de nuevo el “diálogo social” con sindicatos y patronal restablecido después del desalojo de Mariano Veganzones, el nefasto consejero de Empleo que sostuvo el presidente de la Junta hasta que Vox decidió romper la coalición.

 Lógicamente, Mañueco no podía asumir esa humillación y Vox ha enmendado hoy a la totalidad el Proyecto de Presupuestos, lo mismo que ha hecho el PSOE, cuyo secretario autonómico, Carlos Martínez, ha calificado “infames” las cuentas propuestas de la Junta. Así pues, ya sabemos que el teatrillo ha terminado y que el proyecto presupuestario de la Junta será devuelto a los corrales en el pleno de totalidad a celebrar el próximo jueves. Y ello no es lo peor que le podía haber sucedido al gobierno Mañueco, ya que si el Proyecto hubiera salvado su enmienda a la totalidad, podía haberse encontrado con un escenario todavía más lacerante: Que Vox hubiera distribuido en decenas de enmiendas parciales el contenido del “burruño”. 

Enmiendas que, de no ser haber obtenido un alto grado de aceptación por parte del PP, hubieran conducido al rechazo de la Ley Presupuestaria en la sesión plenaria a celebrar en el "mausoleo" los días 22 y 23 de diciembre. O lo que es lo mismo: que después de dos meses de travesía parlamentaria, los Presupuestos de la Junta hubieran muerto en la orilla.

Una lástima porque ello habría tenido bastante de “justicia poética”, si se recuerda lo que sucedió el 20 de diciembre de 2021, cuando, en vísperas de que se votaran y aprobaran los Presupuestos tramitados para 2022, llegó Mañueco y, sin encomendarse a nada ni a nadie, dinamitó su coalición con Ciudadanos y convocó las elecciones anticipadas celebradas en marzo siguiente. Una decisión que, visto el veredicto electoral que condujo a la fallida coalición entre PP y Vox, resultó ser un auténtico pan como unas hostias. A los resultados me remito.

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jueves, 6 de noviembre de 2025

La trastienda/ Enredados en su propia tela de araña

 En el Colegio de la Asunción, donde asienta sus reales la Junta desde que el primer presidente de la comunidad, el socialista Demetrio Madrid, hizo mutis por el foro vallisoletano y abandonó el burgalés Palacio de la Isla (en el que Franco se instaló durante la guerra civil y firmó el famoso parte que decretaba el final de la contienda), se vivió un sobresalto cuando el pasado lunes el indecoroso Carlos Mazón decidió por fin renunciar a la presidencia de la Generalitat Valenciana.

Mañueco y Feijóo, dos presidentes en apuros
Advertidos por el menos torpe de la clase, el tropel de asesores que pulula por el antiguo convento echó mano de la calculadora ante la eventualidad de que unas posibles elecciones anticipadas en Valencia pudieran coincidir con las que tiene previsto convocar el presidente de la Junta para el mes de marzo. La posible coincidencia de ambas elecciones autonómicas era lo último que le faltaba a Fonsi Fernández Mañueco, que ya tiene de por sí un panorama lo suficientemente peliagudo en nuestra comunidad. 

 Las lumbreras que rodean a Fonsi pronto recuperaron el resuello: en ningún caso se dará esa coincidencia, si es que el desenlace final de la crisis valenciana conduce a una convocatoria anticipada, cosa que trata de evitar por todos los medios el PP, dispuesto a bajarse los pantalones por debajo de los tobillos para alcanzar un acuerdo con Vox que evite el previsible fiasco que sufriría en esos eventuales comicios. Grandioso papelón el de Alberto Núñez Feijóo, suplicando, genuflexo ante Santiago Abascal, que la ultraderecha se avenga a rescatarle de su propia tela de araña.

Postureo y paripé.- Conjurado el peligro de esa fatal coincidencia, la Junta y el PP intensifican un despliegue electoral que, bajo el eslogan “más ruido que nueces”, ya no se detendrá hasta marzo y que en primera instancia va a girar en torno al Proyecto de Presupuestos de la comunidad autónoma que, una vez subsanadas las groseras carencias que dieron lugar a su inaceptación por la Mesa de las Cortes, ha comenzado a tramitarse en el mausoleo parlamentario. 

El consejero Carriedo, registrando los Presupuestos en las Cortes

Todo el mundo sabe que dicho Proyecto está condenado al fracaso, ya que, a tres meses de las elecciones, ninguno de los dos partidos que aritméticamente posibilitan su aprobación, PSOE y Vox, van a prestarse a alcanzar el imprescindible acuerdo con el PP. Y así las cosas, de lo que se trata es de “ganar el relato” sobre quien recae la responsabilidad de que, llegado el 31 de diciembre, Castilla y León se vea abocada a prorrogar por segundo año consecutivo los Presupuestos de 2024.

A tal efecto, PP y PSOE (no tanto Vox, que ni se molesta en participar en el paripé) compiten en un descarado postureo que no va a ninguna parte, entreteniendo el tiempo hasta el próximo día 20, fecha en la que se debaten las enmiendas a la totalidad del Proyecto. Si alguna de ellas prospera, la farsa habrá llegado a su fin, sin que la superación de ese escollo garantice por otra parte la posterior aprobación de los Presupuestos en el pleno final previsto en vísperas de Navidad.

 Entretanto, lo que se le ha caído por completo al gobierno Mañueco es el nuevo modelo de prevención y extinción de los incendios forestales que presentó a bombo y platillo a mediados de octubre, poco menos como si se tratase de la panacea que iba a resolver el fallido y fatídico sistema que ha tocado fondo el pasado verano. Aparte de su engañosa formulación, resulta que la Junta no se había tomado la molestia de consultar y negociar su contenido con los sindicatos y colectivos profesionales afectados. Y el resultado ha sido el rechazo frontal del sector a las medidas propuestas, que en palabras de la asociación Atifcyl, mayoritaria entre los bomberos forestales, “no contempla ni una sola de nuestras reivindicaciones”


Mañueco y Quiñones en el hemiciclo del "mausoleo"
 Abierto el frente penal.-Lejos de atajar la grave crisis que arrastra desde el verano, al gobierno Mañueco se le ha abierto en paralelo el frente judicial después de que la Fiscalía haya abierto diligencias para investigar la denuncia presentada por la Asociación “Bierzo Aire Limpio”, que entiende que el presidente de la Junta y el consejero contra el Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el “mazón” de Mañueco, podrían haber incurrido en varios delitos -entre ellos el de omisión del deber de socorro- por su “inacción” y deficiente  respuesta ante la plaga de incendios que el pasado agosto asoló la comarca berciana. Y está por ver qué deparan las acciones legales anunciadas por Vox, que, rechazó la creación de una comisión de investigación en las Cortes, argumentando que las responsabilidades derivadas del desastre forestal de este verano deben sustanciarse en los tribunales.

A todo lo anterior hay que añadir nuevas movilizaciones en marcha, como la manifestación convocada para el próximo día 23 en León por la plataforma “Respeto”, integrada por partidos y organizaciones de izquierda, de las que sospechosamente se ha descolgado UGT con excusas muy poco convincentes. En definitiva, y como era de prever, los rescoldos políticos y sociales de los incendios forestales van a seguir muy candentes hasta las elecciones de marzo.

Bomberos forestales manifestándose ante el "mausoleo"
 Unas elecciones sobre las que se mantiene el apagón demoscópico, lo que no es precisamente un indicio favorable al PP de Castilla y León, que en la noche del 15 de marzo puede encontrarse con un panorama ciertamente peliagudo. Lo más probable es que no tenga otra salida que echarse de nuevo en brazos de Vox, que le impondría unas condiciones como para echarse a temblar (lo del “burruño” era un aperitivo de un menú mucho más indigesto). Hasta tal punto que en el Colegio de la Asunción consideraran como mal mucho menor un pacto, si dan los números, con la Unión del Pueblo Leonés, partido al que en su momento Mañueco tildó de "separatista" y que lógicamente plantearía toda una tabla de exigencias orientadas a su gran objetivo: la segregación del Antiguo Reino de la vigente comunidad autónoma.

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