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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

jueves, 4 de abril de 2013

El día que Herrera se enmendó


 Seis meses de cívica movilización, de días de protesta y noches de vigilia, no han conseguido que la Junta de Castilla y León reponga las guardias médicas nocturnas suprimidas el pasado 1 de octubre en 17 zonas rurales de Castilla y León. La Consejería de Sanidad permanece insensible ante esta demanda, incluso después de las sentencias judiciales que han obligado a restablecer ese mismo servicio en Castilla-La Mancha. Una postura inflexible justificada con el supuesto ahorro de 1,5 millones de euros, que contrasta con la manga ancha de la misma Consejería para permitir que el canon anual aflojado a la empresa concesionaria del Hospital de Burgos se haya disparado de 38 a 71 millones de euros.


 ¿Cómo se entiende que el mismo gobierno que no atiende la reivindicación de esos vecinos que temen por su salud haya dado marcha atrás a las primeras de cambio en su decisión de cerrar a partir del próximo curso las aulas supervivientes de la ESO rural en 19 localidades de Castilla y León? Realmente, resulta muy difícil de entender, tanto en sus razones de fondo como en la forma en que se ha producido esta revocación. Como señalaba ayer “El topillo”, la rectificación de la Junta supone toda una ruptura con su trayectoria frente a los conflictos sociales generados por sus propias decisiones y la forma de presentarla desafía cualquier lógica política.
Juan Vicente Herrera en las Cortes

 No puedo por menos que alegrarme de la marcha atrás de la Junta y del alivio que ello supone para las familias afectadas. Lo que ocurre es que se me escapan los motivos que han llevado a Juan Vicente Herrera a adoptar una rectificación tan fulminante y además con claúsula retroactiva, dejando una puerta abierta a que las 52 localidades que perdieron la ESO a principios del presente curso puedan recuperarla a partir del próximo. Mas sorprendente aun cuando el traslado de la ESO rural se estaba realizando en cumplimiento de la legislación estatal.

¿Qué le ha llevado al presidente de la Junta a tomar tan inesperada determinación sobre un conflicto que apenas acababa de comenzar? Sólo él lo sabe, pero tengo la impresión que en el fondo su decisión responde a un estado de profundo hartazgo con el papel político que le está tocando jugar. Vengo sosteniendo hace tiempo que Herrera está dolorosamente harto de la prepotencia con la que el gobierno Rajoy viene tratando a esta comunidad autónoma y en particular a su propio presidente. La colección de desprecios y ninguneos ha alcanzado extremos casi humillantes, difíciles de encajar incluso por alguien de acreditada pusilanimidad.
 Y puede que Herrera, un presidente que ya está amortizado, se haya hartado de comerse marrones sin que nadie le agradezca nada en Madrid. Marrones que a su vez le crean serios conflictos internos en las provincias de la comunidad, donde los presidentes provinciales del partido -varios de ellos a la sazón presidentes de las respectivas Diputaciones- no dudan en desmarcarse de las políticas de recortes y ponerse del lado de los alcaldes que a su vez canalizan el malestar vecinal.

Alumnos de la ESO concentrados el martes anrte las Cortes
 “Te partes aquí la cara por aplicar los recortes sociales que te impone un gobierno que a la vez te ningunea y encima ello te crea problemas internos con las taifas provinciales. Pues hasta aquí hemos llegado, hay cosas por las que ya no paso”. Esta puede haber sido la reflexión que explique el volantazo de la ESO, conflicto en el que presidentes del PP como los de León y Ávila ya se habían colocado a la cabeza de la manifestación.

 En Castilla y León, y menos en el medio rural, resulta impensable el fenómeno de las escraches. Pero el conflicto de las guardias médicas ha dado idea de lo persistente que puede ser una protesta ciudadana cuando ésta la asumen sin fisuras poblaciones enteras que se consideran agraviadas Y esto era lo que iba a suceder en los 19 municipios en los que se iba a trasladar la ESO. ¿Se imaginan las consecuencias que tendría el accidente de uno de esos autocares escolares?

 Aunque de momento no hay marcha atrás sobre las guardias médicas, sin esa movilización no se entendería la rectificación de la ESO. En el peor de los casos a Herrera le quedan poco mas de dos años al frente de esta comunidad y no quiere que su etapa final como presidente discurra entre continuas protestas ciudadanas y que cada vez que viaje a una provincia le reciba una comitiva de pancartas portadas por gente -paradójicamente, en gran parte votantes del PP- recriminándole las medidas antisociales de la Junta.

 Esta sería para mi la gran razón de fondo. A ella puede añadirse la inoportunidad de provocar un nuevo conflicto en el medio rural precisamente cuando la Junta manda a las Cortes esta misma semana su polémico Proyecto de Ley de Ordenación Territorio, justo la norma que diseña el mapa territorial sobre el que se pretenden reorganizar los servicios públicos que presta la Administración Autonómica. 


Juan José Mateos
Roto el acuerdo inicial con el PSOE acerca de este Proyecto, que además suscita toda clase de reticencias entre muchos alcaldes y dirigentes provinciales del PP, el conflicto de la ESO podía suponer toda una mina en la delicada línea de flotación de esa Ordenación, que la Junta quiere sacar adelante a costa de lo que sea, incluso dando el paso en falso de reformar el marco legislativo autonómico sin esperar a que se concrete la reforma de la legislación estatal planteada sobre la misma materia.

Hasta aquí las claves que podrían explicar la decisión de Herrera de enmendarse a sí mismo. Lo que ya resulta del todo desconcertante es la puesta en escena elegida para anunciar esa rectificación. Al utilizar para ello su turno de respuesta a una pregunta del portavoz socialista, Óscar López, el presidente de la Junta le ha regalado esa preciada baza a la oposición. Un regalo absolutamente innecesario que contrasta con el desaire infligido al consejero de Educación, Juan José Mateos, desautorizado en toda regla y sin ningún miramiento.

Puestos a rectificar, era de manual  que el presidente se limitara en esa respuesta parlamentaria a anunciar que la Junta se comprometía a reconsiderar su decisión. Después, previa convocatoria a los alcaldes afectados, el consejero se habría encargado de anunciar la marcha atrás y todos tan contentos. Pero por lo que sea, posiblemente empujado por la desquiciada mano que mece su diván, Herrera ha procedido a rectificar de tan insólita manera, concediendo un balón de oxigeno a López, al tiempo que ha dejado muy malparado al consejero Mateos. Se mire como se mire, políticamente inexplicable.

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