lunes, 29 de noviembre de 2021

Tudanca, misión imposible

 Atrás ha quedado el 14 congreso del PSOE de Castilla y León, que, como se esperaba, ha cerrado filas en torno a Luis Tudanca, reelegido por abrumadora mayoría para un tercer mandato como secretario autonómico del partido. Un nuevo mandato que afronta al frente de una Ejecutiva renovada que mantiene el “núcleo duro” de la anterior, con la Delegada del Gobierno, Virginia Barcones, como vicesecretaria, y la inamovible Ana Sánchez al frente de la Secretaría de Organización. Se recupera el cargo de presidente, que, en un gesto de reconocimiento al socialismo leonés, recae en Eduardo Morán, titular de la Diputación leonesa.

Tudanca y Sánchez en el congreso del PSOE CyL
  A su paso por este congreso, Pedro Sánchez reivindicaba la labor de su gobierno, víctima de una especie de “tormenta perfecta” que ralentiza la esperada recuperación económica, y abogaba por una “mayoría rotunda” de su partido en las próximas elecciones autonómicas que vuelque del lado socialista la Junta de Castilla y León.

 Pero a nadie se le oculta que este último objetivo se presenta ahora extremadamente difícil. El escenario político ha cambiado sustancialmente desde aquel mayo de 2019 en el que el PSOE de Tudanca desplazaba al PP como fuerza más votada en esta comunidad, algo inédito desde la victoria de Demetrio Madrid en las primeras autonómicas.

 En las generales de abril de aquel año, el PSOE de Sánchez logró una rotunda victoria sobre el PP de Pablo Casado, al que dobló en escaños (113 por 66). Los socialistas remontaban el vuelo mientras los populares tocaban suelo lastrados por los casos de corrupción. Y solo cuatro semanas después llegaban las elecciones autonómicas, en las que, agotado el ciclo político de Juan Vicente Herrera, debutaba como candidato Alfonso Fernández Mañueco.

Sánchez, Tudanca, Barcones y Morán 
La debilidad del PP y el desplome de Podemos propició que el PSOE de Luis Tudanca fuera la fuerza más votada, con un porcentaje cercano al 35 por ciento que le reportaba 35 de los 81 escaños en liza. Por el contrario, el PP cosechaba su peor resultado histórico, un 31,53 por ciento de los votos y 29 procuradores. Ciudadanos se erigía como tercera fuerza con 12 procuradores que disponían de la llave de la gobernabilidad.

Historia de una frustración.- Parecía llegado el momento de una alternancia política que franqueara el paso al PSOE, máxime cuando Ciudadanos y su candidato, Francisco Igea, habían basado su campaña en una regeneración política incompatible con un PP 28 años apalancado en el gobierno autonómico y con una mochila cargada con los casos de corrupción actualmente judicializados.

  Pero a la pulsión de cambio de ciclo político se interpuso el despechado liderazgo de Albert Rivera, partidario de un pacto con el PP que daba al traste con la alternancia política que pedía a gritos esta comunidad. Igea se plegó a ese designio y el resultado fue el gobierno de coalición PP-C´s que nos ha traído hasta aquí.

Mañueco y Tudanca el pasado sábado en León
 Ahora Tudanca tiene ante sí el reto de intentarlo por tercera vez. Pero la política española ha dado un vuelco a partir de la resonante victoria electoral de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, que sin duda ha marcado un punto de inflexión. La gestión de la pandemia ha castigado a Sánchez, a la vez que el PP de Casado ha recuperado el resuello, en gran medida al conseguir fagocitar a Ciudadanos, desde entonces un partido en fase de liquidación.

 De ese viento de cola favorable al PP se ha beneficiado y mucho Fernández Mañueco, quien pese a venir gobernando sin mayoría parlamentaria desde la fallida moción de censura socialista, se ha fortalecido en la presidencia de la Junta y ha reducido a su socio de gobierno a mero cautivo de un posible adelanto electoral que certificaría su defunción política. Ello al tiempo que ha pactado con los escindidos del PP de Ávila la aprobación del Presupuesto de Comunidad para 2.022.

 Mañueco, con todo a favor.- Desde ese rearme institucional y enterrada el hacha de guerra en Génova, la figura política de Mañueco ha dado un salto en el ámbito nacional, alcanzando un status de influyente barón territorial del que carecía, sin que las sombras de la pasada corrupción de la Junta afecten a esa proyección.

¿En manos de Moreno Bonilla?
 Todos los sondeos sitúan al PP de nuevo como fuerza más votada en Castilla y León y a notable distancia del PSOE, que retrocede en porcentaje de voto y escaños. Y al tiempo emerge como tercera fuerza Vox con suficientes escaños para disponer de grupo propio y formar mayoría absoluta con el PP. Resulta así que, aun repitiendo su gran resultado electoral de 2019, los socialistas no tendrían con quien armar una mayoría absoluta alternativa. 

Este es el panorama hoy y no variará sustancialmente en el caso de que se agote la Legislatura. Haya adelanto electoral o no, lo de Tudanca constituye misión poco menos que imposible.

 De otro parte, el atajo de una hipotética segunda moción de censura ha quedado completamente cegado. Y para mayor inri constituye la coartada que necesita Mañueco para justificar un adelanto electoral que puede venir de la mano de Andalucía, donde Moreno Bonilla, una vez que le han tumbado los Presupuestos, espera el momento oportuno para pulsar el botón.

(Publicado en elDiario.es Castilla y León)