lunes, 6 de mayo de 2013

Dos barómetros demoledores


   El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha vuelto a constatar el progresivo deterioro de los dos principales partidos españoles y junto a ellos prácticamente de todo el entramado institucional del Estado. No solo suspende con estrépito el Gobierno de la nación, que alcanza un 2,2 de valoración sobre diez, puntuación que solo empeoran los partidos en su conjunto (1,83). La Monarquía alcanza su mínimo histórico (3,68), lo mismo que el Parlamento, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Defensor del Pueblo y las comunidades autónomas.

El Rey y Mariano Rajoy
Un suspenso sin paliativos del que tampoco se libran la Iglesia Católica, la patronal y los sindicatos. Solo el Ejército, la Policía y la Guardia Civil obtienen el aprobado de los españoles. Todos los demás poderes y estamentos públicos están en entredicho. Si los anteriores barómetros venían apuntando el descrédito generalizado de las instituciones, este certifica la grave crisis en que se encuentra el sistema desarrollado a partir de la Constitución de 1978, que es la primera que pide a gritos una profunda revisión.

 Simultáneamente a este barómetro de política general, el CIS ha dado a conocer el barómetro autonómico realizado el pasado otoño, cuyos resultados resultan particularmente reveladores sobre el estado de atonía de la comunidad de Castilla y León y el escepticismo de los castellanos y leoneses respecto a nuestra propia Autonomía y al resto de ellas. El primer dato es que el 38,1 por ciento de los habitantes de esta comunidad preferirían un Estado sin Autonomías o bien con menor grado de Autonomía que el actual (17,5 por ciento) frente al 27,4 partidario de la situación actual y un 5,6 favorable a una mayor Autonomía.

Ese descriptible entusiasmo por el régimen autonómico se corresponde con la valoración ciudadana del mismo, negativa para el 48,2 por ciento, positiva para 27,4 e indiferente para el 14,2. Entre las causas de este juicio negativo destacan por encima de todas dos: El aumento del gasto público (70,8) y la percepción de que las diferencias entre las comunidades autónomas han tendido a aumentar (63,9).

 
Juan Vicente Herrera
Entrando ya en el ámbito propio de de Castilla y León, el primer dato significativo es que, lejos de reivindicar mayor grado autogobierno, el 34,4 por ciento de castellanos y leoneses se declaran partidarios de una comunidad con menor autonomía y solo el 14,9 reclaman más, en tanto que un 33.1 se decanta por la situación actual.

Herrera, ni eficaz ni fiable...  El único político escrutado individualmente en la encuesta es el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, que es conocido por el 65,5 por ciento de los castellanos y leoneses. O lo que es lo mismo, el 34,4 por ciento no conoce el nombre de quien lleva  12 años presidiendo esta comunidad. Su gestión resulta satisfactoria únicamente para el 21,4 de los encuestados (buena para el 19,8 y muy buena para el 1,6) frente a un 22,5 que la desaprueban (mala para el 16,1 y muy mala para el 6,4). Y hay un 41,2 por ciento a los que les parece regular, digamos que ni fú ni fá.

 Preguntados por la eficacia del presidente de la Junta, la valoración del 49,9 por ciento es negativa (para un 39 es poca y para un 10,09 nada) y solo el 25,6 por ciento la juzga positivamente (bastante para un 24 y mucho para un 1,6). Y peor parado aun sale Juan Vicente Herrera al escrutarse el grado de confianza de que goza entre los ciudadanos de la comunidad. Goza de poca para un 33,2 por ciento y de ninguna para otro 20,5, lo que arroja un saldo negativo del 53,4. Frente a ellos un 26,8 declara tener bastante confianza y un 3,9 mucha, que suman un 30,7 favorable.

 …la Junta, regular tirando a mal, y la oposición, hundida.- Aun así, Herrera está mejor valorado que la propia Junta de Castilla y León, cuya gestión le parece mala al 24,5 por ciento de los encuestados y muy mala a otro 7,9 (total un 32,4 en contra), mientras que solo a un 12,5 le parece buena y a un 0,5 muy buena (total un 13 por ciento a favor). Y el 47,8 se decanta por considerarla regular, o esa que ni sí ni no, sino todo lo contrario.

 
Julio Villarrubia y Óscar López
Pero si ni la Junta ni su presidente salen nada bien parados del barómetro del CIS, peor aun es el juicio que merece la gestión de la oposición política al gobierno Herrera. 

Es calificada como mala por el 37 por ciento y como muy mala por otro 15 más, lo que significa que el 52 por ciento de los castellanos y leoneses suspende sin paños calientes la labor de la oposición. Solo la considera buena un 3 por ciento y regular el 31. Un dato que arruina cualquier expectativa de alternancia en el gobierno de la comunidad.

Veníamos apuntando aquí que Castilla y León vive su peor situación política, económica y social en sus 30 años de historia. Pero ni siquiera partiendo de una coyuntura  tan crítica podíamos sospechar el grado de indiferencia y resignación de los castellanos y leoneses hacia su propia Autonomía.