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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

jueves, 9 de mayo de 2013

Toquemos madera: Otro pacto en ciernes

 Mientras en Madrid Rajoy elude el pacto para la reactivación económica ofrecido por Rubalcaba -una propuesta bien fundamentada que demuestra que existen alternativas a las políticas “austericidas” en las que se ha instalado el PP- en Castilla y León la Junta y el PSOE se pirran por pactar. 
 Hace nada llegaron a un principio de acuerdo para mantener una posición común en torno al modelo de financiación autonómica, asunto que no toca revisar hasta el próximo año. Y esta misma semana han firmado otro acuerdo para defender una postura de comunidad sobre la reforma de la Política Agraria Común pendiente de ultimar en Bruselas. No es que este tipo de acuerdos garanticen nada en esos foros multilaterales, pero indudablemente es preferible acudir a ellos compartiendo desde aquí los intereses a defender.



 
Óscar López en su escaño de las Cortes
Cuestión distinta son los pactos políticos en torno a asuntos internos de la comunidad, cuyo resultado casi siempre ha dejado mucho que desear, produciendo más frustraciones que otra cosa. Ahí está el desastroso resultado del pacto firmado en su día entre la Junta, el PP y el PSOE sobre la fusión de las Cajas, que ha devenido en la liquidación por almoneda de las seis antiguas entidades de ahorro de Castilla y León. O el acuerdo firmado asimismo en su día entre Óscar López y Juan Vicente Herrera sobre el Plan de Convergencia Interior de Castilla y León, programa de inversiones que ha sido suprimido justo en el momento en el es mas imprescindible.

 Su conocida debilidad por la foto le llevó a López a firmar esos y otros pactos –alguno de ellos secreto- de resulta de los cuales los socialistas han compartido la responsabilidad de los correspondientes fracasos,  permitiendo que la Junta saliera de rositas.  El PSOE partía de la base de que participar en pactos de comunidad reforzaba su imagen como alternativa de gobierno, pero el resultado era justamente el contrario: desdibujaba su perfil como oposición y exoneraba al PP del desgaste de su acción de gobierno.

 Lo peor es que deja López las riendas del partido en Castilla y León y su sucesor, Julio Villarrubia, en lugar de escarmentar en cabeza ajena, nada mas llegar entra en el juego de la Junta y firma un conjunto de acuerdos, el conocido pacto de la Coronita, si cabe mas nefasto que todos los anteriores. Un pacto que ha llevado a los socialistas a avalar una regresiva y torticera reforma de las instituciones de consulta, fiscalización y control de la comunidad (Consejo Económico y Social, Consejos Consultivo y de Cuentas y Procurador del Común).  Que ha dejado manos libres a la Junta para recrear a su antojo el tinglado de empresas, fundaciones, entes y demás chiringuitos públicos que succionan de la ubre presupuestaria a modo de Administración B. Y que ha invertido los 30 millones procedentes de una vergonzante amnistía fiscal en un birrioso plan de empleo (una especie de “minijobs” de seis meses) que, como se ha visto, no ha atajado en absoluto la escalada del paro en Castilla y León.

Mesa del Diálogo Social (Junta-Sindicatos-Patronal)
 En estas estábamos cuando al rebufo de la conmoción social que ha producido la última EPA, el PSOE de Castilla y León plantea un nuevo pacto de comunidad que aborde el problema del paro mediante un verdadero y ambicioso plan regional de empleo. Una propuesta que ha supuesto el regreso al primer plano de López, quien, en su condición de portavoz del grupo parlamentario socialista, ha sido el encargado de formularla el pasado martes en las Cortes.

Se trataría de destinar prioritariamente al fomento del empleo el suplemento presupuestario del que va a disponer la Junta al revisarse al alza el techo de déficit fijado inicialmente para 2013. Sin descartar, en función de la cuantía final con que se cuente, la recuperación de una parte de los centenares de millones de gasto social (Educación, Sanidad, Dependencia, etc.) recortado estos últimos años en Castilla y León. A expensas de la “asimetría” -que la va a haber- en la asignación del nuevo déficit a las comunidades autónomas, dicha cuantía en ningún caso va a ser inferior a los 300 millones de euros, que, bien empleados, pueden dar para mucho. Incluso también para rescatar es malogrado Plan de Convergencia Interior, con el que de paso se podría recuperar un mínimo de inversión pública.

  Como no podía ser de otra manera, Juan Vicente Herrera se ha mostrado receptivo hacia ese posible pacto. No podía ser de otra manera porque lleva semanas pregonando a los cuatro vientos que es partidario de combinar las políticas de estabilidad y ajuste presupuestario con las de estímulos al crecimiento y el empleo. Porque lo que propone López es lo mismo que vienen demandando UGT y Comisiones Obreras, así como la propia patronal CECALE. Y porque, resulte como resulte el acuerdo, la Junta volverá a salir ganando: Si sale bien, será la primera en rentabilizarlo; si sale mal, de nuevo el fracaso será compartido y nadie podrá exigirle ninguna responsabilidad (tampoco IU, que presumiblemente su sumará al acuerdo). Con la contrapartida añadida de que mientras se sucede la negociación, la oposición se abstiene de ejercer como tal y afloja todavía más el pistón con la excusa de no poner en peligro el acuerdo.

Juan Vicente Herrera en su escaño del banco azul
 Todo se presta así a favor de negociar ese pacto por el empleo, que podría ampliarse al sostenimiento de los servicios esenciales y a algún que otro asunto, como la cansina Ley de Ordenación y Servicios del Territorio, sobre la que la Junta quiere alcanzar a toda costa un acuerdo con el que cubrirse las espaldas de cara a su más que complicada futura aplicación. (El desasosiego, por no decir ansiedad, que viene mostrando el factótum de esa Ley, el consejero de la Presidencia, ante la posibilidad de que el PSOE no la respalde, está siendo demasiado evidente). Esas piezas, y seguramente otras que desconocemos, estarán en las próximas semanas sobre el tapete.

 Es de esperar que la bicéfala dirección del PSOE de Castilla y León haya aprendido de las pifias del pasado y no vuelva a firmar en barbecho acuerdos que a la postre tan solo benefician a la Junta y al Partido Popular. Sería el colmo que López y Villarrubia volvieran a tropezar por enésima vez en la misma piedra. Ya que son incapaces de ejercer con alguna eficacia su labor de oposición, a ver si al menos esta vez consiguen firmar un pacto provechoso para la comunidad. Toquemos madera.