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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El expolio de las Cajas (IV): Los desmanes en Caja Duero






 
A estas alturas va quedando claro que la trastienda de las antiguas Cajas de Ahorro almacena material altamente explosivo. Un polvorín político y económico cuya potencial onda expansiva alcanza no solo a los responsables y/o beneficiarios del expolio, sino incluso a los que se aproximan al mismo no se sabe muy bien con qué propósitos. Ha sido el caso del diputado del PP Santiago Cervera, cuya prometedora carrera política se ha visto truncada por el rocambolesco caso protagonizado alrededor de Caja Navarra.

Cuando toque hablar de Caja Burgos comentaremos los favores con los que Caja Navarra se llevó al huerto de Banca Cívica a la entidad burgalesa. Pero hoy toca repasar someramente la deriva seguida por Caja Duero en los años previos a su fusión con Caja España. Y aquí me viene a la memoria aquel refrán de que “unos tienen la fama y otros cardan la lana”.
Lo digo porque, frente a la atribulada trayectoria de Caja España, salpicada de disputas políticas y escándalos diversos desde su propia constitución, Caja Duero pasaba por ser una entidad sin tacha, casi modélica y paradigma de buena gestión. Y es posible que fuera así mientras estuvo al mando un financiero de la talla de Sebastián Battaner, cuya autoridad profesional se impuso siempre al mangoneo político predominante en el conjunto de las cajas. Conocida es la forma en que paró los pies a la entonces consejera de Economía y Hacienda, Isabel Carrasco, quién no pudo extender a Caja Duero el absoluto control ejercido en Caja España.

De la Riva y Fermoso, un tándem de conveniencia
 Tras 10 años (1993-2003) al frente de la entidad, Battaner cede el testigo a Julio Fermoso y aquí empieza otra historia muy diferente. Durante años se beneficia de la inercia positiva de su antecesor, lo que unido a su perfil personal de ex rector de la USAL y catedrático de Neurología, mantiene a Caja Duero fuera de cualquier polémica. Pero esa imagen exterior no se correspondía con la realidad interna. Y esta era que los políticos del PP y el PSOE que poblaban el Consejo de Administración y la asamblea se habían repartido amistosamente todo tipo de puestos y prebendas, incurriendo en los mismos vicios, o incluso peores, que tanto escandalizaban en Caja España.

 El PP había aceptado a Fermoso, un afín al PSOE, a cambio de colocar como vicepresidente  al alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, constituyendo un tándem de lo mas avenido y fructífero, sobre todo para ambos dos. A partir de mediados de 2003, el neurólogo, el ginecólogo y compañía (y aquí me libraré yo de citar por prescripción facultativa de “El topillo” al psiquiatra actual consejero de la Presidencia y Portavoz de la Junta, por aquel entonces portavoz parlamentario del PP y consejero de Caja Duero en representación de las Cortes) hacen y deshacen a su antojo. En junio de 2003 el alcalde de Valladolid accede en representación de Caja Duero al consejo de Administración de la azucarera Ebro, compañía que poco tiempo antes se había visto beneficiada con el pelotazo urbanístico que supuso la recalificación de la antigua fábrica de piensos CIA (hoy 400 viviendas frente al centro comercial Vallsur).

Julián Lanzarote
 Un año después, junio de 2004, Fermoso se convierte en presidente ejecutivo, con un sueldo de 360.000 euros anuales que ha mantenido hasta abril de 2009. Naturalmente, el resto de los consejeros no se iban de vacío. A comienzos de 2008 trascendió que el entonces alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, estando de baja médica en el ayuntamiento, se embolsó en una sola jornada, la del 31 de enero, tres dietas de 480 euros por asistir a otras tantas reuniones de Caja Duero.
 A las 11 de la mañana asistió a la comisión delegada de la obra social, a la una de la tarde se dejó ver por el consejo del Grupo de Negocios y a las cinco de la tarde tocaba Consejo de Administración de la Caja. Total, 1920 euros en dietas en un solo día. Se sabía que era práctica frecuente en muchas Cajas convocar en una misma jornada dos reuniones del Consejo de Administración, devengando así dos dietas en la misma jornada. Pero Lanzarote (quién, al igual que León de la Riva, se quedó a precio especialmente asequible con una vivienda procedente del patrimonio de la propia entidad) demostró que en Caja Duero se podían cobrar tres dietas el mismo día con la mayor naturalidad.
 Y qué decir de los créditos preferenciales a los consejeros y familiares de primer grado, ranking encabezado en esta caja por el sempiterno presidente del C.D. Numancia, Francisco Rubio Garcés, cuyo grupo de empresas ha tenido siempre garantizada tan privilegiada financiación...

Del Olmo y el Portavoz de la Junta
Entre las operaciones mas llamativas realizadas en la etapa Fermoso-De la Riva hubo una que levantó verdaderas ampollas en la Junta, o, mas exactamente en la Consejería de Economía. Fue la compra, en noviembre  de 2006, del 22 por ciento de las acciones de la compañía aérea “Air Nostrum” por un importe de 78 millones de euros, de la que Tomás Villanueva se enteró prácticamente por la prensa. Ni el alcalde de Valladolid, ni su antiguo concejal ascendido a procurador y portavoz del PP en las Cortes, ni la Consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, quien en esa etapa tenía encomendada la tutela de las cajas, informaron al Consejero de Economía de una operación que le pillaba completamente a contrapié, ya que en ese momento se afanaba en potenciar a la leonesa “Lagun Air” como compañía aérea de referencia en el sector de los vuelos regionales.

 El cabreo de Villanueva, en ese momento todavía presidente del PP de Valladolid, fue el detonante que provocó que en la siguiente legislatura las competencias en materia de Cajas de ahorro pasaran de la Consejería de Hacienda a la de Economía. Con la perspectiva del tiempo, puede decirse que aquel ninguneo de “Air Nostrum” fue un preludio de la paulatina pérdida de poder de Villanueva en beneficio del trío formado por León de la Riva, su innombrable amigo y Pilar del Olmo. Pero esa es otra historia. Antes, en el próximo capitulo del serial, seguiremos detallando otras ruinosas operaciones perpetradas durante el mandato de Fermoso y compañía.

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