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Cuando abrí este blog llevaba 30 años ejerciendo el periodismo en Castilla y León, todo ese tiempo siguiendo la actualidad politica regional y, en particular, las andanzas de las instituciones autonómicas. Una excitante experiencia que, después de un paréntesis técnico, vuelvo a compartir con quienes se dejen caer por aquí.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Camino del estallido social

(Reproducción del post publicado en este blog el 1 de diciembre de 2012)

 Pocos análisis tan lúcidos y atinados sobre la crisis como el publicado ayer en las páginas del diario “El País” bajo el titulo “El estallido que viene” . No lo realiza además ningún politólogo ni analista habitual, sino un escritor, Adolfo García Ortega, vallisoletano por mas señas. El novelista aparca por un momento la ficción y, a partir de la cruda realidad que nos rodea, denuncia el proceso de vaciado de la democracia, de pérdida de derechos y libertades, de socavamiento del Estado de Bienestar garante de la igualdad social y, en general, de denostación de todo público en beneficio del negocio privado.

 El artículo de García Ortega se publicaba justo el día en que Mariano Rajoy incumplía la única promesa que le quedaba por incumplir, recortando la revaloración de las pensiones regulada por el pacto de Toledo. Era la crónica de un incumplimiento anunciado. Lo han estado negando por activa y por pasiva durante meses, cuidandose mucho de que ello no les perjudicara en las sucesivas elecciones autonómicas celebradas este otoño. Y una vez pasadas las catalanas, ya no había nada que ocultar.

Ángel Gurría y Mariano Rajoy en La Moncloa
 En realidad Rajoy lo advirtió hace meses entrevistado en “Onda Cero” por Carlos Herrera, el mismo que ofició de maestro de ceremonias en el acto de presentación en Madrid del primer volumen de las memorias de José María Aznar. “Haré cualquier cosa que tenga que hacer, aunque haya dicho que no la iba a hacer”, dijo Rajoy en aquella entrevista. A partir de ahí ya nadie podía llamarse a engaño. Y si encima le jalean esas medidas como lo había hecho el día anterior el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, para que queremos más. Todo un carrerón el de este Gurría, antiguo dirigente de esa gran escuela democrática que es el PRI mejicano.

 La estrategia de Rajoy es diáfana: Pegar todos los hachazos que haya que pegar lo antes posible, procurando alejarlos al máximo de las siguientes elecciones generales (2015). El problema es que esa política de recortes y mas recortes sociales constituye un circulo vicioso. La cruzada contra el deficit, en lugar de reactivar la economía, la deprime mas, mermando la recaudación, lo cual genera nuevos números rojos y vuelta a empezar, a seguir recortando. A seguir recortando el gasto social: Sanidad, Educación, Dependencia, prestaciones por desempleo, poder adquisitivo de los pensionistas, etc. etc. A seguir deteriorando los servicios públicos y precarizando las condiciones laborales y salariales de los funcionarios y demás empleados que los prestan. Todo ello sin que se escatimen ayudas a la Banca, se mantengan las subvenciones y privilegios de la Iglesia católica y se siga comprando inútil armamento.

Dibujo de "El Roto en "El País"
 Rajoy lo fía todo a que al menos un año antes de las elecciones, en 2014, la situación haya tocado fondo, se produzca el punto de inflexión y comience a crearse empleo, lo que le permitiría presentarse a un segundo mandato como el estadista que sacó a España de la crisis. Lo que ocurre es que en 2013 la cosa va a ir a peor y, de seguir por la misma senda, nada hace presagiar que mejore mucho en 2014. Y el temor en el PP es que Rajoy llegue achicharrado a 2015.

Pero ese es el problema del PP, que no deja de ser relativo, ya que, pese al mayor de los desgastes, puede volver a ganar las elecciones, aunque sea con la misma precariedad que ahora Mas en Cataluña, si enfrente sigue sin tener una alternativa medianamente sólida. El drama para el común de los españoles es que para entonces esa política de tierra quemada habrá dejado el Estado de Bienestar hecho unos zorros, a la mitad de las familias en situación límite y a varios millones de ciudadanos condenados al pozo de la exclusión social.
García Ortega pronostica que habrá un estallido social, pero observa que incluso éste ya se está modulando, intentando controlar su impacto y su alcance. Lo que ha ocurrido con los desahucios puede ser una buena muestra.

elblogdepedrovicente@gmail.com    1-12-2012